Personajes de Stephenie Meyer. Trama mía. Actualizaré lo más antes posible :)
EPOV
Miraba hacia la ventana. Llovía , como casi todos los días en Forks. Las pequeñas gotitas de agua bajaban por el cristal, creando su propia carrera. Pronto, la suave lluvia se convirtió en una fuerte tormenta. Según los meteorólogos pasaríamos dos semanas pasadas por agua.
Suspiré por octava vez en el día. Quizás era la novena vez, o la décima. Había perdido la cuenta.
Mi tormento tiene nombre y apellido. Isabella Swan, más conocida como Bella.
Esme no tardó en darse cuenta de mi estado de ánimo.
-¿Pasa algo, cariño?- Esme siempre empleaba ese tono maternal que irradiaba ternura.
-¡Pasa que está loquito por Bella!- Emmett, como siempre, volvía a abrir su boca
-¿Bella?¿La hija de Charlie Swan?-preguntó Esme, con evidente sorpresa en su voz.
-La misma. Tu hijo Edward sufre un mal de amores.- Emmett seguía hablando.
-Mentira- gruñí – Es solo su olor, lo sabéis de sobra.- Su olor, su belleza, su personalidad, su risa, su cuerpo, sus ojos, su pelo...
-Venga Edward, admítelo, la chica es muy guapa, y bueno, para que mentir, está buena.- Un gran rugido se escapó de mi pecho mientras asesinaba a mi "hermano" con la mirada- Waaauu, tranquilo fiera, yo ya tengo a mi Rosie.
-Ohh mi niño- genial ahora Esme- creía que este día no llegaría nunca, mi niño se hace mayor- simuló limpiarse una lágrima imaginaria.
-Oh, vamos mamá, tampoco es para tanto. Sí, vale, la chica es guapa y me agrada su personalidad
"Por lo visto también te agrada su trasero, pillín, que te he visto mirándolo un par de veces" -Si hubiera sido humano me hubiera sonrojado ante los pensamientos de Emmett.
-¡Emmett! ¡Controla tus pensamientos!- tapé mi cara con mis manos. Lo peor de todo es que la teoría de Emmett era cierta. Ugh, me sentía un pervertido. ¡Por dios, tengo 109 años!
Pero aparentas 17.
¡Maldita conciencia!
La estruendosa risa de Emmett rompió el silencio matutino.
Unos pequeños pasitos bajaban corriendo las escaleras haciéndose notar, aunque pensándolo bien, un humano no los hubiera notado.
-!Edward¡ !Nos tenemos que ir¡ Además solo nos vamos a ir en dos coches, ya que Bella vendrá un poco mas tarde de lo habitual y tendrá que aparcar al lado del Volvo.
Genial. Desde que mi querida hermana Alice se proclamó amiga de Bella, no paraba de ver su futuro.
Aún recuerdo ese día.
FLASHBACK
-¡Que no Alice, que hoy no voy a ser tu mayordomo personal! - se quejó Emmett- ¿por qué no vas de compras con Eddy?- y ahí estaba yo y mi estúpido apodo.
-A mí no me metas, me toca cazar esta tarde, tu, sin embargo, fuiste solo hace dos días.-protesté, en un intento de escaquearme.
-¡Pues a mí alguien me va a sujetar las bolsas mientras compro!- chilló Alice.
-¿Y por qué no va tu marid..- Emmett se qudó a mitad de la frase al escuchar unos apresurados pasos en nuestra dirección.
Isabella corría en nuestra dirección, tan ensimismada en sus pensamientos que no se dio cuenta de que chocó con Emmett. Me moví en su dirección para ayudarla, pero su olor inundó mis fosas nasales y me quedé paralizado.
Escuchamos cómo Bella se disculpaba.
-Mírala, si parece una fresita, toda colorada- los pensamientos de Emmett me hicieron gruñir. Su rubor era hermoso, una fresita no se podía comparar con ella.
-Es difícil no verme, sobre todo con estos músculos- Su demostración de fuerza me dio arcadas. ¿los vampiros pueden tener arcadas? - Encantado, soy Emmett Cullen, estudiante de día, cazad... ¡Auch!- Alice le golpeó antes de que pudiera hablar de más. Idiota descerebrado... menos mal que Alice tiene más sentido común y se disculpará ante Bella, para así poder irnos.
-¡Hola! Yo soy Alice encantada de conocerte, ¡estoy segura de que iremos de compras, hablaremos sobre chicos, nos contaremos secretos y seremos grandes amigas, y saldremos a pasear cuando queramos y...- Retiro lo antes dicho. Alice se unía al club de descerebrados.
-Vayamonos ya Alice. Rosalie y Jasper nos están esperando- mi garganta ardía, quería irme. Necesitaba irme YA.
Emmett intentó protestar pero lo corté rápidamente. Bella debió ver algo en mi mirada que la asustó, ya que se diculpó y se fue corriendo, no sin antes chocarse con Mr Connor, y agarras su pobre chaqueta.
No pude controlar la risa que borbotó de mi pecho.
FIN FLASHBACK.
Reí de nuevo ante los recuerdos.
-¡Edward vamonos ya! - Alice me metió prisa.
Cogí las llaves del Volvo que estaban en la encimera y me dirigí corriendo al coche. Al llegar aparqué donde me indicó Alice, y me dirigí a clases.
-Rosie, ¿tú crees que me quedaría bien un piercing en la nariz?- Decidí dejar de prestar atención a la absurda y ridícula conversacion de Emmett y me fijé en los estudiantes.
El comedor estaba abarrotado.
Mi vista rápidamente se fue a una castaña con expresión aburrida en su rostro. Al parecer, su amiga, notó mi mirada.
-Bella, Edward Cullen te está mirando- Sí, su amiga me había visto. Lo que nunca me esperé fue la contestación de mi ángel.
-Pregúntale si quiere una foto- ¿Cómo? Mi cara debía estar en completo shock. Aunque, una foto de mi Bella no estaría nada mal... ¿Tú Bella? Sí, ya que en la realidad no podía serlo, al menos lo sería en mi imaginación.
Al parecer, mies hermanos también se percataron del intercambio entre Bella y Ángela, ya que ninguno podía aguantarse la risa.
-Ohhh madre mía, ¿una chica acaba de cortarte,Edward? Estás perdiendo tus encantos, ya sabes la falta de uso... ¡estirado!- Alice reía mientras que Emmett no podía ni pensar, en su mente solo se repetía la frase de Bella una y otra vez. Me atormentarían con esto durante bastante tiempo.
-¡Eh!, no hace falta insultar Alice – Me crucé de brazos como un niño pequeño.
-¿Alguien especial te está esperando en casa, Bella? - volví a prestar suma atención a la conversación de Bella y sus compañeros de mesa.
-De echo, sí Lauren. Mi novio está en casa este fin de semana, ya sabes, dice que no pasa el suficiente tiempo conmigo y ha decidido quedarse este fin de semana que tiene libre. Me siento taaaan feliz... - ¿¡QUÉ!? No, mi Bella no podía tener novio. ¿Quién era? Le iba a partir la cara.
Mi cabeza ideó más de trescientos planes de tortura antes de que Bella contestara – Era broma – dijo murmurando.
No se puede describir con palabras el inmenso alivio que sintió mi cuerpo al escuchar eso. Mi Bella, (y su trasero) estaba soltera. Gracias a Dios.
Oí como Bella se reía. Su risa era melodiosa. Es, sin duda alguna, mi sonido favorito.
-Hey Edward, ¿puedes ir a coger mi bolso? Está en el servicio de mantenimiento.- Alice
me sacó de mis pensamientos.
-¿Qué diablos hacías en el servicio de mantenimiento?- pregunté confundido
-Pues verás, Jasper se puso contento y...- en su mente aparecieron imágenes de su encuentro.
-¡Agh!, está bien, iré. Por favor, no me vuelvas a mostrar eso. No podré volver a mirar a Jasper de la misma forma.
-Yiiiihaaaaa- Oh, Dios. Miré a Jasper con asco mientras éste se reía pasando un brazo por los hombros de Alice.
Salí pitando de allí.
Una vez en el servicio, gran fue mi sorpresa al encontrarme con nada más y nada menos que mi fresita. ¡mierda, este apodo es culpa de Emmett!
Poco a poco las piezas encajaron en mi cabeza y me di cuenta que había sido un truco de Alice y Emmett.
Salí de allí lo mas rápido que pude, intentando aguantar la respiración. Alice me las pagaría cuando llegara a casa.
Después de una tediosa hora de biología, donde tuve que aguantar las miradas de Newton hacia Bella, debido a la propuesta del señor Banner, me dirigí a la salida. Fui el último en salir, debido a que el profesor me pidió por favor que hiciera unas fotocopias.
Al salir, me encontré nada más y nada menos que a Bella y a Ángela Webber (una chica muy simpática) tiradas en el piso mientras Ángela le gritaba a Jessica qué tal era el trasero de un tal Edward. Un momento...
Mierda...¡ Edward soy yo!
¿Eso quería decir que Jessica me había visto el trasero? Mi día iba de mal en peor. Creo que voy a meter la cabeza en el váter y no sacarla hasta mañana.
Conduje de regreso a casa lo más rápido posible para planear mi venganza.
Alice se quedó en el salón, hablando con Esme sobre su día mientras yo subía a su habitación.
Rápidamente cogí su bote de perfume y fui a buscar una mofeta. Una vez rociado su peste, y con mucha dificultad y un traje de buzo, logré meter la peste esa en el bote sin mancharme. Rocié el bote con perfume de hombre, para camuflar el olor a mofeta y lo dejé rápidamente en su sitio. Tuve cuidado y cambiaba de opinión a cada rato, para así evitar que Alice pudiera ver mi plan.
Me encontraba ordenando por décimo novena vez el cuarto de discos cuando comencé a escuchar ruidos en la habitación de Alice. Sonreí perversamente.
-Espera, vaquerito, voy a por una cosa- Presioné mi mano contra mi boca para mantener mi risa dentro y esperé...
-¡¿Qué mierda es esto?!- El grito de Alice consiguió que Esme soltara sin querer el mando de la tele.- ¡Agh! ¡Apesto a caca! - Jazzy, cariño, haz algo.- Alice trataba de acercarse a Jasper.
-Alice, te amo, pero por lo que mas quieras, no te acerques a mí- Dijo Jasper mientras bajaba las escaleras con la nariz tapada.
La peste de Alice se podría oler desde varios kilómetros. Vale, quizás era algo exagerado, pero nuestro olfato es muy sensible.
-¡Vaya peste!- exclamó Emmett mientras entraba con Rosalie. - Alice, ¿te has echo caca?
Alice gimió y subió a bañarse por octava vez.
-Cariño, no te preocupes. Yo te apoyo, pero desde la distancia. - Jasper no se arriesgaba.
