Los personajes son de Stephenie Meyer, pero la trama es mía. Actualizaré lo más pronto posible :)
BPOV
¡Qué pony más bonito! Era lila, y con unas patitas de colores.
Me miraba fijamente con esos ojos naranjas...
-¡Bella!- El pony tenía una voz demasiado grave para un pony.
-¡Bella, despierta, corre!- Vale, ese no era el pony.
Abrí los ojos y me senté rápidamente en la cama. Miré el reloj de la mesilla y vi que eran las nueve y media.
¿Quién en su sano juicio se despierta a las nueve un sábado?
-¡Bella por el amor de Dios, ven ya! - la voz de Charlie hizo que diera un respingo.
Bajé corriendo las escaleras, y por una vez en la vida no me caí.
-¡Papá, papá, dime!- mi voz sonaba confundida. Charlie normalmente no se alarmaba. Pero y si...
¿Y si era un ladrón, o un psicópata, o un asesino?
Cálmate, Bella, lo mismo pensaste cuando desaparecieron tus braguitas de la suerte de Hello Kitty y resultó que te las habías dejado al fondo de la cesta de la ropa limpia.
-¡Bella, socorro, ayúdame!- Charlie se encontraba subido encima de la mesa del comedor con una escoba en la mano, intentando aplastar algo. Mi vista se fue inmediatamente al suelo.
Una cucaracha.
Charlie, el jefe de policía de Forks, un hombre maduro en posesión de un arma, le tenía miedo a una cucaracha.
Inmediatamente me subí yo a la otra parte de la mesa a gritar como una posesa. Yo también les tenía miedo. Eran marrones, asquerosas, con esas antenitas que parecían saludarte, pero que en realidad te estaban analizando.
El timbré sonó y mi grito fue aun más alto. En el brazo de Charlie se notaban las marcas de mis dedos, debido a mi fuerte agarre.
El timbre volvió a sonar más insistentemente.
-Bella, yo no voy, lo siento- Charlie flipaba si creía que me iba a bajar de esta mesa.
-Lo echamos a piedra, papel y tijera, papá- Era mi última esperanza. Charlie no parecía muy convencido, pero aceptó finalmente.
-Piedra... papel y ¡ tijeras!
Miré mis tijeras y miré la mano en forma de piedra de Charlie.
-Gano yo – Dije.
-¡Pero si la piedra es más fuerte que la tijera! ¡Me estás haciendo trampa! - Charlie protestaba mientras señalaba su mano
-Papá- puse una mano en su hombro mientras le hablaba- la tijera se convierte en transformer y aplasta a la piedra – expliqué como si fuera lo más normal del mundo. Alomejor, mi mentira daba resultado.
Charlie no pareció muy convencido pero aceptó la derrota-odio los juegos de hoy en día-dicho esto, me dio la espalda, y se preparó para saltar.
-Bella, antes de que cometa una locura, quiero que sepas que te quiero, que hay una M30 cargada debajo de mi colchón, para que la uses cuando quieras, que no te eches novio hasta los treinta y que las revistas cochinas del segundo cajón del cuarto de baño, son de Billy, yo sólo se las guardaba.- Después de su mini-confesión, Charlie saltó y se dirigió a la puerta como un rayo.
-¡Hola!- ¿Pero qué demonios?
-¿He sacrificado mi vida por el hijo de los Newton? - Charlie no le dio una bienvenida muy grata - ¿Qué haces aquí?.
-Pues yo, esto... venía a ver como le había quedado la manicura a Bella- ¿Mike es mariquita? Nunca me lo hubiera imaginado...
-Si matas a la cucaracha te dejo entrar-Al decir esto Charlie, la cara de Mike se puso blanca.
-Creo que mejor me voy, en otro momento- ¿Es que en este pueblo no había una sola persona que pudiera matar a la cucaracha? - Por cierto, ¿sigue en pie lo del cine?
-¡FUERA!- Charlie y yo gritamos a la misma vez.
…...
Alrededor de las doce, después de una rabieta por mi parte, Charlie consiguió que me bajara de la mesa y nos fuimos a comer a cualquier lado, dejando a la cucaracha a su aire. Quizás no fue una buena idea, ya que al llegar, al parecer, Armando (por muy feo que sea, necesita un nombre) se había echado novia. Yo solo espero que usen protección. Una cucaracha más en esta casa, y la quemo.
…...
El domingo pasó corriendo, y dio paso a un lluvioso lunes.
Aparqué mi camioneta lo más lejos posible de Mike. Me había amarrado los cordones muy fuertes, para evitar que Mike viera que no me había echo la manicura. Éste era capaz de quitarme los zapatos en medio de la gente.
Mientras caminaba por los pasillos, recordé que hoy dirían los grupos de bología.
Al entrar, la clase todavía estaba medio vacía.
Me senté en mi pupitre y comencé a golpetear la mesa.
El señor me-río-a-todas-horas Cullen (nótese el sarcasmo) se sentó a mi lado y me ignoró. Como siempre.
-Bueno clase. Estoy contento de anunciaros, que ya tengo los grupos. Levantense cuando los nombre. Los grupos serán de cuatro personas.- La barriga me dolía ¿y si me tocaba con Mike?
-Primer grupo: Jessica Stanley, Michael Newton, Caren O'donnell, y Martha Steven.
Los grupos iban pasando y a mí no me tocaba en ninguno. A Cullen tampoco lo habían nombrado. Algo dentro de mí saltaba de alegría.
-Y por último: Ángela Webber, Ben Cheney, Edward Cullen e Isabella Swan.- Mátenme y vuelvanme a matar. Creo que voy a hiperventilar. ¿Y dónde vamos a hacer el trabajo? En mi casa no, no creo que sea buena idea hacer el trabajo con la familia de Armando de por medio.- Bueno, esto es todo por hoy, vayan recogiendo.
Ángela y Ben se acercaron a mí y a Cullen.
-Bueno pues, en mi casa no puede ser, es la fiesta de cumpleaños de mis hermanos, y no creo que querais estar rodeados de enanos- Osea que en casa de Ángela tampoco podíamos.
-En la mía tampoco. Mi madre está enferma- Ben parecía apenado.
Nuestras cabezas se giraron en dirección a Cullen, esperando una respuesta por su parte.
Cullen, con cara de limón exprimido, dijo que preguntaría a sus padres, y que ya nos avisaría.
…...
Solté un suspiro involuntario. Iba a ir a casa de Edward-cara-de-extreñido. Alomejor, "accidentalmente se me podría caer el lápiz y..."
¡Madre mía! ¡Me estoy convirtiendo en Jessica 2!
Tragué fuerte y fui rumbo al comedor, no sin antes dejarle marcadas mis bonitas pisadas a la limpiadora. ¡JA! Me siento malvada.
Al llegar al comedor me esperaban en la mesa los de siempre. Me puse los auriculares y comencé a escuchar música. Me importaban tres pimientos las mechas rosas que se había echo la prima de una amiga de la mejor amiga de la vecina de Lauren.
Miré a la mesa de los Cullen. Emmett hacía un ridículo baile mientras Edward hundía la cabeza en sus brazos.
¿Qué les dan de comer a esta gente?
