Los personajes son de Stephenie Meyer. La trama es mía.

BPOV

-¡Bella, baja de una vez!- Gritó Alice desde su coche.- ¿¡Tengo que ir a tu cuarto y agarrarte por los pelos o vas a venir ya!?- Últimamente estaba muy irascible. ¿Serían sus días rojos?

-Ya voy, Alice. Tengo que dejarle la comida preparada a Charlie- En realidad no sabía que ponerme, ya que únicamente tenía limpio un chándal y y una falda demasiado corta. Me decidí por el chandal.

Aunque la verdad... El chándal era de la talla 10, probablemente de cuando pasaba mis veranos con Charlie.

Era definitivo. O la falda o nada. Tampoco era tan corta, ¿no?

Probé a ponérmela. Ya de por sí era difícil, cuanto más con un brazo roto.

-Maldito chándal, maldito brazo, maldito trabajo...- Dejé mi frase inconclusa al ver como un torbellino pelinegro entraba en mi habitación junto con un gorila, también llamado, Emmett.- ¡Eh, soltadme! - grité colorada como un tomate mientras era llevada en volandas hacia el coche, con una falda a medio poner.

…...

El camino fue tortuoso. Emmett reía a carcajada limpia mientras yo trataba de acomodar mi falda correctamente, aunque sin éxito.

Al llegar a casa de los Cullen, logré ponérmela en su sitio. Madre mía

La palabra corta no le hacía justicia. Simplemente no podía levantar la pierna. Levanté un poco la pierna, lo justo para subir el escalón... ¡Pero si notaba el fresco del viento ahí!

-Alice...-La llamé, apurada.

-Dime Bella. ¿Te duele el brazo?- comentó preocupada.

-No, no es eso. Me preguntaba si tendrías algo más... largo.- Le dije mientras señalaba mis piernas apenas cubiertas por unas medias.-No me siento del todo cómoda y es lo único que tenía.- Alice comenzó a reírse mientras me llevaba corriendo a su habitación. Gracias a Dios, no nos encontramos a nadie por el camino, exceptuando a Emmett, que nada más llegar fue a jugar a la xbox

Alice escogió un buen puñado de ropa y fue descartando poco a poco, dejando solo un pantalón vaquero que se amoldaba a mis piernas y una camisa acompañada de una ajustada chaqueta. Era coqueto y nada revelador. Perfecto.

-¿Qué hago con la falda, se la pongo a una Barbie? Creo que esta es su talla perfecta-Se burló Alice.

-Quémala y entierra sus cenizas en el lugar más alejado de tu casa. Estoy segura de que no harán preguntas. Esto se queda entre nosotras. Si encuentran las pruebas, niegalo todo- Susurré de forma sombría

…...

Los Cullen no volvieron hasta media hora después. Al parecer habían salido a una pequeña excursión familiar.

Ángela y Ben habían llamado. Ben se había dejado una parte del proyecto en casa y habían tenido que dar media vuelta. Me quedé sola con los Cullen.

Esme y Carlisle Cullen eran los padres más perfectos que había conocido. Eran como la típica película americana en la que todos viven felices y comen perdices. Su persuasión era increíble, así que no me negué cuando Esme me ofreció un té.

-Bueno, Bella- Comenzó Esme- Supongo que te habrá sido duro el nuevo comienzo aquí. Echarás de menos a tu madre.- ¿Una persona podría tener un tono de voz tan dulce?

-En realidad no ha sido tan duro, señora Cullen. Aquí todos son muy amables. Además mi madre necesitaba espacio con su nuevo marido.- recordé los últimos meses en Florida. Fueron horribles. Yo solo diré una cosa. Las paredes lo escuchan todo.

-Me parece muy valiente por tu parte, Bella- argumentó Carlisle- A Charlie le has dado una alegría. No lo había visto tan contento en mucho tiempo. Me recordó a Billy, el padre de mi amigo Jacob.

-Eso mismo me dicen en La Push- Observé como todos se tensaron- Billy Black, es muy amigo de mi padre...- continué insegura de si seguir por ese camino. Lo mejor era cambiar de tema- Por cierto, tienen una casa preciosa, señores Cullen. Realmente bonita.-No mentía. A Esme pareció agradarle el gesto y nos enfrascamos en una conversación sobre el mobiliario.

A las seis sonó el timbre. Ben y Ángela estaban en la puerta con el proyecto en sus manos.

Rápidamente nos pusimos a trabajar.

Después de unas dos horas estábamos reventados.

-Entre las características de los lípidos, podemos encontrar que son untuosos al tacto y... ¡eh! ¿Me estáis prestando atención?- Ben era el único que realmente estaba colaborando con el trabajo.

Ángela se dedicaba a juguetear con el móvil y yo estaba tumbada mientras Edward me acariciaba por encima el brazo roto. Esto era simplemente la gloria.

De repente, la luz se fue, quedándose todo a oscuras, debido a que en Forks, a las ocho de la tarde está todo oscuro.

Grité y algo me agarró de la cintura. Por el olor reconocí a Edward.

-Tranquila, Bella. Serán los plomillos. Carlisle a ido a comprobarlos.- Me susurró al oído. Comencé a hiperventilar, por lo que Edward apretó su agarre, y comenzó a susurrarme palabras tranquilizadoras. Lo que él no sabía es que estaba hiperventilando por su cercanía.

-Te llevaré a la cocina, ten cuidado- Me advirtió Edward.

"... por lo tanto las calles quedarán cortadas. Se ruega prevención a los vecinos y por favor cierren puertas y ventanas. El vendaval es lo suficientemente fuerte como para..." -La radio a pilas rompía el silencio de la cocina.

Oh, Charlie. ¿Estaría bien mi padre? Tenía que llamarlo, necesitaba segurarme de que no le había pasado nada.

Esme pareció notar mi desesperación.-Chicos, llamen a sus casas, y aseguraos de que están bien. Decidles que os quedareis aquí hasta que el temporal amaine, que probablemente, será mañana.- Nos tranquilizó

"Genial, simplemente genial" Los murmuros de Rosalie no ayudaban a mi estado de ansiedad.

Rápidamente cogí mi móvil y marqué el número de mi padre.

Un pitido...

Dos pitidos...

Tres pitidos...

Cuatro pitidos...

No respondía.

Mi respiración se volvió agitada. Noté como alguien me conducía hacia el sofá y trazaba círculos en mi espalda, tratando de tranquilizarme. Era Edward.

-Tranquila, estará apurado, con tanto viento. Es normal, es el jefe de policía.- sonrío- Estoy seguro de que no le ha pasado nada.- me abrazó con delicadeza, teniendo cuidado con mi brazo.

Era un momento mágico, íntimo. Tan acaramelado estábamos cuando sonó mi móvil.

¡¿Por qué coño Renné tuvo que ponerme la canción "peacock" de Katy Perry?!

La canción sonaba, y todos estaban atentos a ella.

"I wanna see your peacock,cock,cock, your peacock!"

Mierda, mierda y mil veces mierda. Emmett estaba tirado en el piso, sujetándose el estómago, mientras mi cara era un semáforo en rojo.

Cogí el teléfono cortando la canción lo más rápido que pude.

-¿Si?

-Bella, gracias a Dios que estás bien- Era Charlie. Un inmenso alivio recorrió mi cuerpo.

-Papá, estaba preocupadísima por tí. Este vendaval es demasiado fuerte. ¿Estás bien?.-

-Sí, cariño. Es algo inusual, aunque parezca mentira. Escúchame bien, no salgas de casa de los Cullen -

-No papá. La señora Cullen nos ha dicho que nos quedemos por esta noche, hasta que pase el vendaval.- Ángela y Ben habían terminado de hablar, y todos estaban atentos a mi conversación.- Tienes un sandwich en el frigo. No te olvides de sacar la ropa de la lavadora. Dale de comer a Armando y a su esposa Filonada, y no dejes que salgan fuera, que por muy indestructibles que sean, me preocupo. Tus calzoncillos limpios están el en tercer cajón. Los de ositos que te gustan tanto están justo debajo de los de Spiderman.

-Gracias Bella. Y no, no me olvidaré de nada- masculló Charlie obviamente avergonzado.

-Papá, te quiero.- Me estaba volviendo una curso sentimental.

-Yo también, Bells.- Sonriendo corté la llamada.

A mi alrededor, todos me miraban con una sonrisa en sus rostros.

-Los calzoncillos eran de Spiderman en su forma malvada o...- Emmett, como siempre, estropeó el momento.