Después de tres días, estando en la biblioteca, Severus vio como Lily buscaba un libro en un estante no muy lejos de donde él se encontraba. Seguía viéndose igual, esa luz que siempre la rodeaba ya no estaba, esa cara sonriente y llena de vida había desaparecido, esos ojos que mostraban amor y ternura, felicidad y luz, ya no mostraban absolutamente nada, solo vacío. Y con un nudo en la garganta Severus se acercó a la joven muchacha.
–¿Lily?
No hubo respuesta.
–Quería…..necesitaba hablar contigo.
Nada.
–En serio, por favor, es importante.
Solo silencio.
–Por favor…
Y sin hacer el más mínimo movimiento, sin levantar la vista del libro abierto que sostenía con su mano izquierda, finalmente la chica habló.
–No tengo nada que hablar contigo.
–Puede que tú no, pero yo si tengo que hablar contigo. Sé que estás sufriendo y yo también, por eso estar así es absurdo. Yo… –Severus dejó de hablar durante unos instantes pues no estaba seguro de si debía decirlo pero al final lo soltó –Yo te necesito…Y sé que tú me necesitas a mi.
Entonces la joven pelirroja cerró bruscamente el libro que sostenía en la mano y dirigió sus acuosos ojos al rostro del Slytherin.
–¿Que te necesito? ¿A ti? ¿De verdad crees que te necesito a ti? ¿De verdad crees que necesito a alguien como tú? –dijo la muchacha casi gritando, mientras las lágrimas corrían por sus rojas mejillas, rojas por la ira que sentía en aquel momento hacia su compañero –No necesito a nadie como tú, Severus. ¿Quién diablos necesitaría a alguien que sólo le hace daño? ¿Quién? –y diciendo esto la muchacha le tiró el libro al pecho y salió corriendo.
Severus la siguió con la mirada mientras las lágrimas caían sin cesar.
–¿Se puede saber qué pasa aquí? –dijo con voz seria y enojada la bibliotecaria.
A lo que Severus, limpiándose la cara con la manga de su túnica, respondió…
–No pasa nada, señora Pince. Lamento el altercado –dijo mientras se agachaba para coger el libro del suelo para posteriormente dárselo a la mujer –Lo lamento –repitió haciendo una pequeña reverencia para luego ponerse a andar y salir de aquel lugar.
Cuando iba camino hacia su sala común pensando en su amiga se paró…
–¿Qué diablos estás haciendo, Severus? Ve a por ella –pensó el muchacho.
Dio media vuelta y se dirigió a paso veloz hacia la torre de Gryffindor y de nuevo le pidió al retrato que llamara a Lily. A los pocos minutos fue cuando la compañera de la muchacha, Mary McDonald, salió por el hueco y se dirigió a Severus.
–Lily no quiere saber nada de ti así que será mejor que te largues y dejes de molestar de una maldita vez –dijo la muchacha con total desprecio.
–No me iré hasta que no hable con ella.
–A ver, payaso, ¿qué parte de "no quiere saber nada de ti" no has entendido? No quiere hablar contigo ni va a hacerlo, así que ¡LÁRGATE!
–No me iré hasta que no hable con ella.
–Aaaarg…...Dios, ¡eres insufrible! ¡QUE NO QUIERE HABLAR CONTIGO! ¡LÁRGATE! –gritó la joven Gryffindor antes de darle un empujón.
–Que no me iré ¡HASTA QUE NO HABLE CON ELLA! –gritó el joven muchacho con ira.
Entonces la muchacha dio medio vuelta y entró de nuevo por el hueco, cerrándolo, y dejando al Slytherin ahí fuera. Pero Severus no iba a quedarse ahí quieto como aquella noche así que volvió a pedirle, una y otra vez a la señora gorda que llamara a Lily. Y después de 29 intentos, por fin, la pelirroja entró en escena.
–¿Se puede saber qué coño haces? ¡Tienes a toda la sala común hasta las narices!
–Quiero hablar contigo y me vas a escuchar.
–Oh, ¿ahora te tengo que escuchar porque tú me lo mandes? –dijo la chica cruzándose de brazos.
–Arg…deja de comportarte como una niñata estúpida, ¿quieres?
–¿Niñata estúpida? –dijo la muchacha incrédula –¿Niñata estúpida? ¿Yo soy una niñata estúpida? ¿Y tú qué coño eres? ¡Llamando 80 veces y molestando a todo el mundo!
–Si hubieras salido a la primera no tendría por qué hacerlo –dijo Severus cortante.
–¿Qué coño quieres?
–Para empezar, que me escuches –la muchacha alzó las cejas –Mira, sé que cometí un error, que te llamé algo que no tendría que haberte llamado nunca. Pero sabes que no pienso que seas una sangre sucia y que solo lo dije en caliente. La gente dice cosas que no piensa cuando está enfadado….y por eso no creo que haga falta todo esto. Cometí un error, lo reconozco y lo siento, pero Lily no podemos dejar de ser amigos por esta tontería. Que no es una tontería pero si lo es.
–¿Y ya está? ¿Eso es todo lo que tenías que decirme? ¿Te crees que paso de ti solo por haberme llamado Sangre Sucia? Pensaba que eras más inteligente, Severus, pero ya veo que no tienes ni puta idea de nada….
–Entonces dime ¿qué he hecho?
–¿Que te lo diga? ¿Ni siquiera eres capaz de averiguarlo solo? –Severus balbuceó, no sabía que responder –Tsk…..¿quieres saberlo? ¡Eres un asco de persona! Vas de incomprendido y marginado cuando te aíslas tú solo del mundo, de víctima de los merodeadores cuando tú eres igual o peor que ellos, con tus desprecios e insultos hacia los hijos de muggles e incluso de otros magos. Si tu padre no te quiere no tiene nada que ver con que sea muggle o no. Y aunque así fuera no todos somos iguales, Severus, ni magos ni muggles y no tienes ningún derecho a ir juzgando quién es bueno y quién es malo. Ni todos los magos somos increíbles ni todos los muggles una escoria. Y si hay alguna escoria aquí eres tú mismo, eso está más que claro. Te quejas de las bromas de los merodeadores pero tus amiguitos no hacen otra cosa más que molestar y hacer daño a gente inocente que lo único que ha hecho es ser lo que vosotros llamais "sangre sucia", juzgando como es la sangre de una persona sin ni siquiera conocerla, burlándose, humillando y rebajando a gente que lo único que ha hecho es proceder de una familia no mágica….y solo porque a vosotros os sale de los huevos ¿ya tienen que ser repugnantes? Yo también soy hija de muggles, Severus, y tú también, no lo olvides. Porque tú eres igual que ellos, sé que vas por ahí riendo las gracias de tus amigos y tratando con desprecio a compañeros hijos de muggles, cuando tú mismo eres uno. ¡Eres patético! Y sé lo que me vas a decir ahora –señaló cuando vio que su amigo abría la boca para hablar –Que lo hacías solo porque te dejabas llevar, ¿verdad? Y cuando maten a alguien…tú también te dejarás llevar, ¿no? Siempre que te decía que Remus no tenía nada que ver con tus abusos decías lo mismo "puede que él no intervenga en las bromas pero tampoco hace nada por evitarlas"….aplícate el cuento. Si él es despreciable por eso, tú lo eres más. Si los merodeadores son despreciables por meterse contigo solo porque no les caes bien, tú lo eres más por criticar a personas que no conoces de nada, por juzgarlas solo por su ascendencia. ¡Es increíble lo hipócrita que eres! Porque tú mismo tienes parte muggle y yo era tu amiga y no te importaba que fuera una sangre sucia…..pero si no fuera tu amiga sería una víctima más de todos tus desprecios….no lo niegues…..y tampoco niegues que eres como ellos….porque si lo eres….Mulciber, Avery, Regulus,…sois todos iguales. Y me cansé, Severus, ya me cansé de tanta hipocresía y tanta gilipollez. Si quieres irte con tus amiguitos mortífagos vete, pero a mi ¡déjame en paz! Tengo mejores cosas que hacer que intentar defender a alguien al que no se puede defender, de intentar entender a alguien al que no se puede entender porque nunca sabes qué coño piensa pues cambia según la persona con la que hable,… estoy harta de perder el tiempo. Harta de luchar por alguien que no lucha por si mismo, porque tiene tanto miedo al rechazo y la soledad que hace todo lo que sus amiguitos esperan que haga sin rechistar, como un jodido muñeco. A ti no necesitan lanzarte un imperius, ya haces todo lo que te digan por voluntad propia. Dices que tu madre es una estúpida y que hace todo lo que tu padre quiere por miedo, pero tú eres peor. Dices que tu padre no es más que un mierda que odia tanto su vida que lo paga con los demás haciéndoles sentir inferiores sólo para sentirse él superior y más feliz, pero tú eres igual. Para ti todos son estúpidos y basura excepto tú, pero la única basura estúpida eres tú, Severus. Y ahora si me disculpas tengo que preparar el examen de mañana. –dijo mientras se acercaba al hueco del retrato –Y ah, por cierto, si estás solo y todo el mundo te toma por un perdedor quizás sea porque lo eres. Cuando te conocí eras alguien especial, una persona diferente, inteligente, encantadora….pero te has convertido en un ser detestable y ridículo y es completamente normal que nadie quiera estar contigo. Eres un hipócrita y un falso, y sobretodo un cobarde. Un niñato inmaduro y engreído con el pelo grasiento y la nariz grande. En vez de darles motivos para quererte lo único que has hecho es darles motivos para odiarte. Adiós…Snape.
Y de nuevo, demasiado conmocionado para poder moverse, demasiado conmocionado para poder llorar, Severus se quedó quieto en aquel pasillo hasta que pasados 34 minutos de inmovilidad absoluta, volvió en si y se dirigió nuevamente a su sala común.
