Otro capítulo más :) Los personajes son de Stephenie Meyer, la trama es mía. Disfruten.

BPOV

El comedor estaba sumido en silencio. Solo se escuchaba el tintinear de los cubiertos sobre los platos. Esme era una excelente cocinera, por lo que podía comprobar. Se notaba que la carne era de la buena. Debía costar un pastón, pero me daba igual si me veían comiendo como una muerta de hambre.

Al parecer no era la única en notar la calidad de las chuletas. Ángela y Ben no estaban en mejores condiciones que yo.

-Está delicioso, Esme. Es la mejor carne que he probado en mi vida. Si me dan de comer así quizás no haya quién me eche de aquí- Ben bromeaba con la boca llena. Ángela lo regañó dándole un golpe en el brazo.- ¡Auch! Ang, era solo una broma.- se quejó.

-¿Ang?- pregunté con tono burlón.- Vaya confianzas- Mi yo interno se reía maléficamente.

Ángela se puso colorada y Ben bajó la vista avergonzado hacia su plato. Uyyy, entre estos dos... aquí hay tema.

Emmett levantó un pulgar en mi dirección y solté unas risitas nada disimuladas.

-Ehh, esto... el viernes que viene echan en el cine una peli nueva. ¿Te gustaría venir con nosotros Bella?- Claramente, Ben quería cambiar de tema. Pero no lo iba a dejar pasar tan fácilmente. Luego bombardearía a Ángela a preguntas.

-¿Quiénes irán?- Si iban Jessica y Mike no iría. Y menos si iba Lauren. Es tan tonta que sería capaz de vender su propia oreja solo porque la tiene "repetida".

-Pues por ahora yo y Ángela- Respondió Ben- De todas formas será una salida con poca gente. Posiblemente nosotros tres.

Iba a responder cuando me llegó una patada por debajo de la mesa.

-¡Ah! - Todos me miraron raro. Alice Cullen me hacía señas y ponía cara de advertencia. - ¡Ahhh! ¡Qué bonito ese cuadro!- Señalé un cuadro de dos perros muertos en medio del campo. La sangre corría por un caminito que iba a un árbol. ¿Quién tenía un cuadro de dos perros muertos en su casa? Esta gente era absurda.

Evidentemente todos me miraron más extrañados al notar mis gustos artísticos.

-Estoo.. no puedo ir Ben, porque...- piensa Bella, piensa.- He quedado con alguien.- Dije solemnemente.

-¿Con quién?

-Con Edward.

El tiempo se paró. El reloj dejó de marcar y pareció por un momento que el temporal amainó. Ángela dejó caer su tenedor y ni siquiera se molestó en recogerlo. Miré rápidamente a Edward. No lo desmientas, no lo desmientas.

-Bella tiene razón. Hemos quedado para ir a la biblioteca. Es un buen sitio para estudiar.- Me miró y me guiñó un ojo. Me lo comía vestido y todo,aunque me tirara en mes cagando trapos.

Los Cullen no parecieron tan asombrados como los otros dos. Los miré mal. ¿Tan difícil era de creer que hubiera quedado con Edward Cullen? Vale que no era muy notable, pero tampoco era Samantha, quien al morder un limón, era el limón el que se arrugaba.

…...

-¿Queréis jugar al monopoly?- Preguntó Emmett.

Habíamos terminado de cenar entre silencios incómodos y alguna que otra frase fuera de lugar por parte de Emmett.

-¡Síííííííííí!- Si vale, grité como una niña pequeña, pero el monopoly era mi pasión.- Os voy a dejar en la ruina. Soy la reina comprando casas. - presumí. Las risas no tardaron en aparecer.

-Es por grupos, ya que somos muchos.- Emmett explicó todas las reglas del juego y mientras nosotros hicimos las parejas.

Emmett y Alice. Mierda, estos dos serían peligrosos.

Carlisle y Rosalie.

Esme y Ben.

Edward y Jasper

Y por último yo y Ángela.

Emmett comenzó a alardear de que nos ganaría a todos y yo me piqué.

-¿Nos apostamos algo Emmett?- Cuando se trataba de orgullo, era un poco terca.

-¡NO!- El grito de los Cullen resonó. Vaya voces. Edward hizo el amago de ir hacia Emmett, pero Alice sonrió y negó mientras los detenía por un brazo. Edward gruñó.

-¿Qué te parece esto? El que pierda se toma dos litros de Red Bull sin parar.- Si tomaba aunque fuera un solo sorbito de Red Bull no dormiría en tres días. Pero aun así me arriesgué. Nadie gana a Bella Swan en el monopoly.

-Hecho- Dije mientras juntamos nuestras manos. La suya era grande y fría. Debería probar a ponerse guantes, se le iban a caer los dedos y luego no podría tocar ningún instrumento, ni hurgarse en la nariz, etc.

Llevábamos dos horas y media jugando al maldito juego y sólo quedábamos Emmett ,yo y Edward, ya que Alice y Ángela se habían aburrido de nuestro y Jasper ni siquiera participó en ningún momento. Los demás habían sido arruinados por Emmett y por mi.

Edward terminó arruinado al pasar por una de mis casas con un hotel puesto. Pobre.

Solo quedábamos Emmett y yo.

El juego se hizo pesado, pero terminé ganando yo. También debido a que Edward me pasaba algunos billetes por debajo de la mesa sin que Emmett se diera cuenta. Me sentía una corrupta.

-Bueno, Emmett, es hora de tu venganza. - Alice trajo una bandeja con bastantes latas de Red Bull mientras Emmett se colocaba en el suelo de rodillas con la boca abierta.

Una lata...

Dos latas...

Tres latas...

Perdí la cuenta. Pero el tío se las bebió todas. No sé como no pudo sufrir un infarto.

-Pss, Emmett- Este paró su baile de victoria y me prestó atención.- ¿Sabes que el Red Bull tiene semen de toro?- Comenté divertida. Su cara se desfiguró. Miró hacia los lados pero nadie desmintió nada. Jasper hizo el gesto de una arcada, como si estuviera vomitando.

-Ni se te ocurra besarme en las próximas 48 horas.- Dicho esto, Rosalie se levantó y fue escaleras arriba- Ya te puedes ir lavando los dientes con lejía, ¡cochino!

…...

Esme nos instaló en la habitación de invitados para poder dormir. Había sido un día completito. Gracias al cielo, no me había tocado con Mike. Podría imaginar el calvario por el tendría que pasar.

Un día entero en casa de Mike Newton ¡Ugh!

Esme me prestó un neceser con cosas de aseo. Cogí el cepillo de dientes, una toalla, y un pijama que me había prestado y me dispuse a tomar una ducha.

Ángela compartía habitación conmigo, y Ben con Edward, pero como solo había una cama, uno de los dos debía usar un saco de dormir. Ben no estaba muy contento.

Caminé por el pasillo hacia el aseo. Éste se encontraba al final del pasillo. Estaba bastante bien decorado. Con azulejos blancos y decoraciones florales. ¡Y había champú de fresas!

Tomé una ducha tranquila y relajada. La temperatura del agua era perfecta. Y había un pequeño banquito a un lado de la ducha donde me pude sentar para enjabonar mis pies. Era una ducha perfecta. Tenía incluso hidromasaje, pero no quise abusar de su hospitalidad, así que terminé rápido, me sequé y me puse el pijama de notas musicales que me habían prestado. Me quedaba bastante grande. Conecté el secador y quité la humedad de mi pelo. Tampoco lo sequé completamente, porque era bastante tarde y aún seguía en pie. Mañana no habría quien me despertara.

Cogí mi ropa y la toalla y volvía la habitación. Metí todo en una maleta improvisada y me dispuse a meterme en la cama cuando topé con un bulto. A lo mejor Ángela prefirió quedarse en esta cama. Me dirigí a la otra cama y me topé con otro bulto. Joder. ¿Me habría equivocado de habitación?

Prendí la luz y me encontré a Ángela y Ben durmiendo plácidamente con las manos entrelazadas en el estrecho hueco que separaba las camas.

¡Me ha quitado mi cama! ¿Y ahora donde voy a dormir yo?

Cogí un saco de dormir del armario y lo puse en el suelo. En fin. Por un día no pasaría nada.

Llevaba unos diez minutos intentando conciliar el sueño cuando un asqueroso olorcillo me llegó a la nariz. Olfateé y me tapé la nariz lo más rápido posible. Ben emitió un pequeño ruido. ¡Un pedo! ¡Se ha tirado un pedo! ¡Este tío era un guarro! Se tira pedos, pega mocos... ¿Qué va a ser lo siguiente? ¿Cagará haciendo el pino o qué?

Bajé las escaleras corriendo para dormir en el sofá. No podía estar más tiempo en oliendo esa porquería. Me iba a envenenar.

A estas horas no debería haber nadie despierto. Pero como siempre, esta familia no deja de sorprenderme. Eran las cuatro menos veinte de la mañana y Edward Cullen, junto con sus padres y Alice, se encontraban en el salón viendo tranquilamente la tele. ¿Sufrían insomnio?

Advirtieron mi presencia rápidamente.

-¿Estás bien Bella? ¿Te preparo un té o algo?- Esme se encontraba más próxima a mí. Estaba sentada en el brazo del sofá.

-Yo.. emm... no puedo dormir en esa habitación. Ben se ha quedado dormido en mi cama... y parece que sufre un problema intestinal... y...- ¡Que me quiero ir de allí! Claramente, esto solo lo diría en mi mente.

-Vete a dormir al cuarto de Edward, cielo.- Esme pareció ver mis dudas- A él no le importa, ¿Verdad, cariño?- miró a Edward.

-Claro que no, madre. Ven Bella, te acompañaré a mi cuarto.- Dijo con su voz extremadamente dulce.

Me condució en silencio hacia su habitación. Estaba bastante oscuro y no pude ver mucho. Saqué el saco de dormir pero me lo impidió.

-No, déjalo, duerme en mi cama. Yo dormiré en el saco. - A pesar de la oscuridad pude ver su deslumbrante sonrisa. Estaba demasiado adormilada como para decirle que no, por lo tanto simplemente me dejé caer.

-Duerme Bella- Edward me arropó y me acarició el pelo. Sentí sus labios en mi mejilla durante bastante tiempo.

Edward siguió acariciando mi cabello y dejando besitos en mi rostro durante bastante tiempo. Esto, seguramente, sería una jugarreta de mi conciencia y estaría más que dormida.

Cerré los ojos, aspiré el olor de Edward y me dejé llevar.