Era inútil, era incapaz de concentrarse. Y aunque llevaba días preparando ese examen era incapaz de recordar nada, solo podía pensar en una cosa, solo podía pensar en ella, solo en sus palabras retumbando en su cabeza. Perdedor, patético, hipócrita….todo era cierto, todo era jodidamente cierto. No sabía cuándo ni cómo pero con el tiempo se había convertido en todo lo que Lily decía, un hipócrita cobarde que por miedo a ser rechazado incluso por los de su casa había hecho todo lo que querían aunque él mismo no quisiera. Haciendo memoria había hecho miles de cosas que no tenía ninguna intención de hacer solo porque sus "amigos" esperaban que las hiciera. Y aunque él sabía que ellos solo estaban ahí por interés y que lo que hacían estaba mal, aunque Lily le hubiera pedido que lo dejara una y mil veces, él había seguido y seguido y seguido….porque era la única forma de sentirse aceptado, era la única forma de dejar de sentirse un ser inferior, una mierda….sin darse cuenta que daba igual que ellos le aceptaran porque ya la tenía a ella, su mejor y única amiga, su flor, su luz, esa luz que se había apagado, esa flor que se había marchitado, esa amiga que nunca volvería porque se había cansado de luchar y defender a alguien que efectivamente ya no era defendible. Ella tenía razón, despreciaba a hijos de muggles cuando él mismo tenía un padre muggle, despreciaba a su madre por tener miedo de su padre cuando él mismo tenía miedo de la gente, despreciaba a Remus Lupin por quedarse ahí parado con cara de cabreo cuando sus amigos le molestaban y humillaban como a un insecto cuando él mismo se quedaba quieto ante todas las humillaciones y desprecios que hacían sus "amigos" a los hijos de muggles, él mismo despreciaba y humillaba a hijos de muggles y muggles cuando su mejor amiga y amor era una de ellas y su familia, a excepción de su hermana, eran bellísimas personas…..era un jodido hipócrita. Y pensando en todo esto, con los codos sobre la mesa y las manos en la cabeza Severus lloró como nunca había llorado en toda su desgraciada vida. Mojando los pergaminos posados en su escritorio haciendo que la tinta se corriera y las palabras se difuminaran. Todo le daba igual. Era un ser despreciable que no se merecía absolutamente nada, solo dolor y más dolor.
Y así fueron pasando los días hasta que llegó el fin del curso y Severus solo pensaba en una cosa, sería un verano muy largo pues Lily, su Lily, ya no estaría a su lado. Ya no tendría con quien pasar las tardes paseando, sentados a la orilla del lago, columpiándose en el parque, merendando al aire libre, leyendo bajo un árbol, mojándose con la manguera en el jardín de los Evans, compartiendo helados, yendo al cine muggle…..ya no tendría con quien cartearse cuando los Evans, como todos los veranos, fueran a visitar a sus parientes durante la primera quincena de agosto. Ya no tendría a quien dejarle libros, ni con quien practicar hechizos o preparar pociones. Ya no tendría a quién mostrarle sus descubrimientos ni experimentos. Ya no tendría a quien contemplar, ya no podría observar el movimiento de su suave y ondulado cabello al ritmo del viento, sus hermosos ojos verdes llenos de dulzura brillando más que el propio sol, su rostro pecoso y suave, su sonrisa tan tierna, tan preciosa y tan perfecta. Ya no podría apoyar su cabeza en su hombro, poner su mano sobre la de ella y jugar con sus delgados y bellos dedos, jugar con su pelo rojo como el de los lirios recién florecidos. Ya no podría disfrutar de su compañía, sentir su cariño. Ya no podría abrazarla ni tocarla. Ya no podría sentir sus caricias en su cabeza o sus abrazos, esas caricias y esos abrazos que lograban en tan solo segundos borrar todo lo malo del mundo y llevarlo a un lugar donde se sentía querido, protegido y por sobre todas las cosas feliz. Ya nunca podría llegar a hacer aquello que se moría por hacer cada día durante los dos últimos años, besarla y hacerla suya y de nadie más (sin malpensar por favor xD) Y yendo más allá, ya no tendría a quien acompañar al Callejón Diagon a comprar los nuevos libros, a quedarse mirando los animales del Emporio de las lechuzas, o a pasarse horas mirando los infinitos ingredientes de pociones en el Boticario o los innumerables libros esperando a ser comprados (si tuviera dinero) y leídos en Flourish y Blotts. Ya no tendría con quien celebrar la navidad y sobre todo el año nuevo. Ya no tendría con quien celebrar, el 9 de enero, su cumpleaños y 21 días después el de ella, ya no tendría con quien compartir esos pasteles de fresas y nata con un sutil toque de chocolate. Ya no tendría con quien pasar las tardes de fin de semana en Hogsmeade compartiendo chucherías, aperitivos, mirando escaparates…..Ahora estaría solo. Solo con sus libros, sus pociones y más libros. Como al principio. Completamente solo. Había perdido a la única persona que le quiso por no hacerle caso, por no seguir sus consejos, por no aceptar su ayuda. ¿Y decía estar enamorado de ella?…pues vaya amor de mierda.
Y así, pensando una vez más en todo esto, Severus derramó más lágrimas en el compartimento del expreso de Hogwarts, de regreso a su hogar. Ese compartimento ahora vacío, sin nadie a su lado para disfrutar del viaje, del largo largo viaje.
