Nuevo capítulo. Personajes de Stephenie Meyer. Yo sólo les doy vida y los torturo,
BPOV
Me desperté sobresaltada. Notaba la almohada húmeda. Por favor, por favor, que no haya babeado.
Miré hacia mi alrededor. Un rayo iluminó la habitación. Ésta era blanca, con grandes ventanales que daban un vértigo tremendo por los que se podían ver que el temporal no amainaba lo más mínimo y una preciosa colección de discos. (Se notaba que no pasaban hambre) y todo, todo, olía a él.
Un cosquilleo recorrió mi cuerpo. Al fin y al cabo, me encontraba en la cama de Edward Cullen.
Aunque sin Edward Cullen.
Debía de ser temprano. Miré el reloj y lo confirmé: 6 am
Posiblemente no volvería a conciliar el sueño, lo mejor sería que me refrescara un poco y buscara algo que hacer sin despertar a los demás. Teniendo en cuenta que no era mi casa, las opciones eran limitadas.
Me levanté y me topé con un Edward dormido en el suelo. Es tan mono...
Tenía una mano sobre su cabeza, despeinando aún más su cabello.
Pasé mi níveo dedo por su mejilla hasta llegar a sus labios. Le puse morritos de besugo.
A continuación cogí uno de sus dedos y lo conducí hacia su nariz...
-Jis jis...- Era divertid ver a Edward así.
Cogí mi móvil (aunque más bien era un ladrillo) antes de darme cuenta de que esta cosa del siglo pasado ni siquiera tenía cámara.
Bufé y dejé a un muy dormido Edward allí tranquilo, aunque tenía la sensación de que no estaba muy dormido...
…...
Lavé mi cara con abundante agua y me miré al espejo. Mi cara estaba impecable. Mi etapa de acné, gracias al cielo, había finalizado.
Recuerdo que años atrás mi cara parecía un campo de minas. ¡Ni siquiera los obreros se paraban a piropearme! Era desmoralizante.
Me sequé la cara, me hice una coleta alta y me quedé enfrente del espejo como una imbécil durante un cuarto de hora.
¿Y ahora qué hago? Llamaré a Charlie.
Cogí mi picapiedra-móvil y llamé a mi padre. Al fin y al cabo, estaba en una casa extraña.
Un toque...
Dos toques...
plin*
-¡BELLA! OH DIOS MÍO BELLA, ¡HIJA! - Charlie no tenía término medio. O hablaba en murmuros o gritaba a más no poder. Era especial.
-Calma, papá. ¿Qué ocurre?
-Se trata de Armando -Oh, ahí vamos- ¡Se ha ido! Filonada está desconsolada. No come, ya no se sube a la encimera de la cocina, y sus antenitas están perdiendo su brillo. ¡No perdonaré a ese hijo de puta! ¿Sabes que le ha dicho al irse? ¡Nada! A cogido y se ha largado, ¡dejando una familia a sus espaldas! La pobre Filonada ni siquiera tiene una pensión con la que mantener a sus hijos, nietos y bisnietos. ¿Crees que debería llamar a un especialista para que la vea?- Charlie sonaba desesperado.
-Creo que deberías llamar a un psiquiatra, pero para que te vea a tí. Papá, descansa, ¿vale? Relájate un rato. Seguramente Armando esté en algún lugar lleno de porquerias..
-En un club de streptease, ¿verdad? Yo también lo he pensado. Vale que su mujer no fuera miss mundo, pero …
-No, papá- Le corté- No me refería a esa clase de lugar. Busca en la basura del patio interior. Ten cuidado, el temporal irá a más a partir de las cuatro de la tarde.
-Vale, Bells. Te quiero. Filonada dice que te cuides. No te juntes mucho con el extreñido ese- Dicho esto, colgó.
…...
Después de la traumática conversación, bajé a la cocina. No había nadie.
A ver, a ver, que habrá en los armarios. Cereales, galletas... Bah, me haré unos cereales.
Cogí un tazón y la leche del frigorífico y lo calenté en el microondas mientras iba a por los cereales.
-Pican pican los mosquitos, pican con gran disimulo, unos pican en la cara y otros pican en el cu...- Un carraspeo cortó mi cancioncilla. Me sonrojé visiblemente y miré hacia atrás.
-Hola Edward- No podía ser otro, no. Tenía que ser él.
-Buenos días, Bella. ¿Has dormido bien? - Yo estaba paralizada.
-Ehh. S-sí. Gracias por preguntar. ¿Y tú?
-Bueno, digamos que hace un ratito sentí algo en mi cara...- Ya la has liado, Bella. Edward se acercó a mi cara- ¿Habrá sido un espíritu?- Sentí su aliento aturdirme.
-Posiblemente. Llama a cazafantasmas- Me temblaban las manos. ¡El tazón de leche!
Rápidamente paré el microondas y saqué el tazón de golpe. Había burbujitas en la superficie.
-Parece que eso quema un poco...- señaló mi tazón.
-¿Esto?¡Qué va, para nada! ¡Mira!- Me lo bebí.
…
..
.
-¡AAAAHHHH! ¡Hielo por dios! ¡Hielo! ¡Me quemoooo!-Una sensación abrasadora me había calcinado la lengua. Claro, eso te pasa por hacerte la chula.
-¡Bella, ya voy en tu ayuda!- Emmett bajaba por las escaleras en paños menores. Mi tremendo grito se debió escuchar por toda la casa. Me cogió y me cargó en sus hombros. - ¡No te preocupes, yo te salvo!- Me tiró en la entrada de casa, cerró la puerta y me dejó fuera.- Abre la boca Bella, y mira hacia el cielo. Eso debería calmarte. Bueno, ya si eso me avisas, me voy a jugar a la xbox.- ¿¡Pero este tío de qué coño va?¡
-¡Emmett! ¡Emmett! ¡Abdeme la puedta ya!- Mi lengua dolía y no podía pronunciar bien la "R".
-¿Qué dices Bella? No te entiendo- Emmett se reía mientras yo le insultaba de todas las maneras posibles.
El agua caía fuerte, y estaba totalmente empapada. En mis zapatos había una piscina, y mi ropa pesaba por lo menos tres kilos.
-¡Esmeeee! Dile a tu hijo que me deje entdad!- Ya que Emmett no me echaba cuenta, tendría que probar con otra persona.
Carlisle abrió la puerta corriendo y me jaló del brazo hasta meterme dentro de la casa. Por lo menos alguien tenía sentido común.
Yo tiritaba. Estaba muerta de frío. Me dolía la lengua, y un moquillo se asomaba por el agujero derecho de mi nariz.
No escuchaba mucho. Sólo escuchaba a Edward peleando muy fuerte con Emmett, quién me miraba con arrepentimiento.
Esme me trajo ropa limpia para que me cambiara, y una vez cambiada me secó el pelo en el salón. Donde había una estufa bien grande.
-¿Te duele el pecho al respirar, Bella?- Carlisle modo doctor-on
-No. Me quema la lengua. Y tengo un poco de fío- Carlisle me dio un hielo e inmediatamente me lo puse en la lengua. Le sonreí en modo de agradecimiento.
-Lo siento mucho Bells. No pensé que iba a ser tan peligroso...- Emmett parecía arrepentido de verdad.
-No pasa nada Emmett. Pero me debes un móvil. El mío se ha ahogado.- Señalé mi pobre ladrillo.
…...
A las doce estaban todos levantados, vestidos y limpitos. Aunque sin poder salir de cada debido a la tormenta. Esto tenía pinta de ser el fin del mundo.
Edward se acurrucó a mi lado y yo apoyé mi cabeza en su hombro. Rápidamente la quité al ver la mirada pícara de Esme. Su movimiento de cejas me desconcertó.
Ángela y Ben estaban chupando caracoles, perdón, besándose en el sofá continuo. Desde luego, Ángela no lo besaría tanto si supiera que Ben es una cajita de sonidos.
Oh dios mío. No puedo ver esto. Me da asco. Y al parecer a los Cullen tampoco le hacía mucha gracia. Pues algo tendré que hacer. A este paso se desnudarían aquí en medio, y no me haría mucha gracia tener que ver la pilila de Ben.
El pantalón de Ben estaba muy bajado. Tanto que se le veía el inicio de su trasero. Vaya trauma. Quizás si...
Salté por los sillones creyéndome Tomb Raider hasta llegar al sillón justo de al lado. Ellos no se habían percatado de mi presencia, con lo cual pude coger uno de los hielos que me había dado Carlisle y meterlo por la "hucha" de Ben.
Mereció la pena solo para ver el salto de Ben, quien por cierto ahora tiene un bollo en la cabeza del tamaño de una pelota de golf. Es culpa suya por ser tan alto y darse con la lámpara. O tal vez sea culpa de Esme por colgar las lámparas tan bajo.
…...
Nos vemos pronto!
-Bohe-
