Querida Lily:
Lamento si esta carta te incomoda, pero una vez más debo pedir disculpas por todo el daño que te he hecho. Sé que he cometido errores y los estoy pagando muy caro, pero te juro que cambiaré para que todo pueda volver a ser como antes. En este tiempo me he convertido en alguien distinto al que era, puedo volver a cambiar. Por favor, dame otra oportunidad y no te fallaré. Solo necesito que tú estes a mi lado. Si tú no estás nada tiene sentido.
Siempre tuyo
Severus
Era la 1:38 de la mañana cuando Severus terminó de escribir la carta y lo más silencioso posible, salió de su cuarto y bajó las escaleras para salir a la calle y llevarle el sobre a su querida Lily. No podía hacerlo por el día pues no quería encontrarse con nadie, ni con los con sus padres, ni con Petunia, ni con ella, era incapaz de verles pues se sentía demasiado avergonzado. Y así, una vez llegado a casa de los Evans introdujo la carta en el buzón de la puerta y regresó a Spinner End.
Pasaron días y días sin recibir respuesta, angustiado por no saber si siquiera la había leído o directamente la había tirado a la basura. Esa angustia le estaba matando. No saber si ella llegaría a perdonarle, aunque no volvieran a ser amigos, solo dirigirle la palabra, era lo único que pedía, volver a existir en su vida. Poder volver a verla sin sentir ese dolor en el pecho, ese dolor que poco a poco iba consumiendo su vida y que no cesaba nunca. Y así, diez días de después, recibió la ansiada respuesta.
Querido Severus (aunque de querido no tienes nada):
Te agradezco tu insistencia pero te confirmo que mi opinión sobre ti no cambiará por mucho que te disculpes. De nada sirve pedir perdón cuando luego sigues haciendo lo que te da la gana. Si ahora te perdonara tú volverías otra vez a lo de siempre, conmigo muy simpático y atento, pero al resto de hijos de muggles los despreciarás como vulgares cucarachas. Y llegará el día en que yo vuelva a ser una sangre sucia…No te perdonaré, Severus, porque no tiene sentido hacerlo y tampoco te lo mereces. Ya te he perdonado demasiadas veces y no ha servido para nada. Me dices que soy importante pero luego no eres capaz de hacer absolutamente nada por mi salvo ignorarme. Y si no vas a escucharme, prefiero simplemente no hablar y perder el tiempo. Sobre lo de cambiar, sé que no vas a hacerlo. Te empeñas en decir que ese camino lo tomaste solo por dejarte llevar, por caerles bien y ganarte enemigos en tu casa, pero ambos sabemos, Severus, que ese camino lo tomaste solo por ti, porque tú quisiste hacerlo. Es algo constante en tu vida, echar la culpa a los demás porque es más fácil que culparte a ti mismo. Y como decía, ese camino lo elegiste tú mismo y a pesar de advertirte que no era el correcto tú seguiste caminando en esa dirección, alejándote de mi y dejándome sola. No quiero luchar por alguien que me deja sola, por alguien que no lucha por mi, no es más que una pérdida de tiempo y ya he perdido bastante. Lo siento, pero tuviste tu oportunidad y la dejaste escapar, ahora ya es tarde. Demasiado tarde. No vuelvas a escribirme más.
Lily
Y derramando lágrimas una vez más Severus apretó los puños, arrugando el pergamino, pues a pesar de todo ya no había solución, la había perdido para siempre.
