Siento mucho el retraso. Exámenes. :S
Llegamos al final de maldita biología! Espero que les haya gustado. ¡A mi me ha encantado escribirlo! Por otra parte estoy escribiendo otra historia. Miren en mi perfil.
Los personajes son de Stephenie Meyer, la trama es mía.
Disfruten!
BPOV
Habían pasado ya dos semanas desde aquellos, bueno, fantásticos días. La tormenta, la lluvia y el viento habían remitido, dejando un frío desconcertantemente peor que el habitual. A pesar de que llevaba tres capas de ropa, más la chaqueta impermeable, estaba constantemente sonándome la nariz porque los mocos eran insoportables. Me la había sonado tantas veces que parecía un reno de Papa Noel albino con una bombilla roja parpadeante en lugar de hocico. Aunque doy gracias que me veía mejor que Mike, a quién se le caían dos velas de mocos. Era totalmente asqueroso ver cómo se tambaleaban mientras el apoyaba su cabeza dormida en el hombro de cualquier persona que tuviera al lado en cualquier momento.
Imaginaos mi cara cuando hizo el amago de sentarse conmigo en álgebra.
Habían pasado... cosas, mientras que estuvimos encerrados en casa de los Cullen. Aunque bien podría llamarlo paraíso.
Misteriosamente, mi nombre aparecía pulcramente escrito en el trabajo justo debajo del de Edward, por lo que el profesor Banner nos puso un sobresaliente a los cuatro.
Me llevé alrededor de media hora meneando mi trasero en un estúpido baile delante del espejo de mi habitación esa misma tarde. Hay veces en las que una misma debe tener momentos al Estilo Emmett.
Corría el rumor,- Claramente Mike Newton.- de que los Cullen habían preparado un rito satánico para dejarnos encerrados en su casa, y así quitarnos nuestra juventud y belleza. (Aunque a Ben de lo segundo no le podrían quitar mucho...)
Otros decían- Lauren- que yo, y Ángela, quien estaba manipulada por mí, habíamos entrado en casa de los Cullen expresamente a robar la ropa interior de Edward, pero que en el momento de salida, Lauren apareció delatándonos y Edward cayó de rodillas a sus pies agradeciéndole una y otra vez por avisarle.
Quizás este último rumor, para disgusto de Lauren, no llegó a ser muy conocido.
Lo que sí era cierto es que Mike Newton y Jessica Stanley fueron pillados en casa de él en una situación comprometedora. Al parecer, sus compañeros no habían podido asistir y habían empezado el trabajo, pero cometieron un error al no percatarse de la señora Newton, quién se encontraba tranquilamente viendo Titanic en el salón junto con sus amigas del consejo de padres.
Creo que todavía siguen los restos de galletas y platos rotos delante de la puerta de la habitación de su hijo.
Menudo trauma.
En fin, sea como sea, tengo que compartir con los demás chicos de mi curso- incluyendo Edward y Alice- clases sobre precauciones a la hora de yoquesequé y yoquesecómo.
Menos mal, que mi adelantadísima madre, me había hablado sobre eso, y junto con la ayuda de su traumática hermana, mi tía Carol, me habían regalado un libro con ilustraciones que ellas creían que era educativo para mí.
¡Simplemente no sé como Disney se presta a dar la imagen de Mickey Mouse para salir en libros cómo ese!
Y señoras y señores, desde ese mismo instante Hello Kitty pasó a ser la protagonista de mi ropa interior.
Bueno, como iba contando, gracias a los consejos de Renné, no tuve problemas a la hora de contestar a la vergonzosa pregunta de la profesora Price, mientras ésta me miraba con sus ojos saltones y amedrantadores y sus brazos en posición de mantis religiosa.
Me puse colorada, tartamudeé y me atraganté en medio de mi explicación, pero conseguí decir más o menos lo que quería.
Ni siquiera me molesté en comentarle a Charlie sobre esas clases. Me entraba repelús solo de pensar cómo Charlie intentaría explicarme sobre el tema poniendo como protagonistas al difunto Armando y a su viuda Filonada, la cuál, parece ser que ha rehecho su vida en los brazos de otro hombre.
Nuestra casa parece una alcantarilla. Llena de cucarachas. Pero Charlie no quiere exterminar porque ahora se las da de casamentero con los bichos.
Y Edward...
Bueno, no había intercambiado con él más que un simple hola o gracias.
Aún recuerdo cómo me llevó en brazos, y la delicadeza que tuvo al reposar mi cabeza sobre sufuerte hombro.
Es el sueño perfecto de una princesa de cuentos.
Me sonrojo y mi respiración se altera de sólo pensar lo poco que me faltó para probar sus labios.
Pero desde hace poco un miedo me ronda por la cabeza...
-Bella, te estoy llamando hace un rato.- Ángela llamó mi atención- No sé que tendrá esa manzana, pero te ha dejado embobada.- Me había pasado los diez primeros minutos del almuerzo divagando entre mis recuerdos.
-Lo siento, Ang. Estoy un poco dormida hoy.
-Últimamente te ves muy adormilada. ¿Qué se supone que haces por las noches? ¿Te pones a preparar arroz a la cubana a las tres de la mañana o qué?- me reí por la tonta rima que hizo y negué con la cabeza.
-¿Puedes creerte que hace una semana vi la peli de "Insidious"?- Ángela abrió los ojos, sorprendida- Sí, esa que nos recomendó Taylor.- Supuse que Ángela la había visto con Ben.- El caso es que ahora me levanto todas las noches a las tres en punto. ¡Y te juro que hay alguien en la esquina de mi habitación! Luego enciendo la luz y ya no hay nadie.- La primero y la segunda noche grité. Pero dejé de hacerlo cuando Charlie sugirió que durmiera con él como una niña pequeña.
Siento retumbar su habitación debido a los ronquidos.
-No seas tontina, serán imaginaciones tuyas. O en el mejor de los casos, es tu caballero oscuro que viene por las noches a protegerte de las demás sombras.- El arte dramático de Ángela siempre salía a flote en estas ocasiones.- Ah, por cierto, necesito pedirte ayuda. ¡Se acerca el cumpleaños de mi Ben!- Geniaaal... Party- hard en el McDonalds, cuidado, vayan avisando a la policía, podría apuñalar a alguien con mi hamburguesa dura por haber bebido demasiado batido de frutas...- Ya sé que la fiesta está preparada.- Me guiñó un ojo exageradamente, como quien se lo cuenta a un cómplice.- pero necesito saber qué regalarle a mi gordito.- Todo esto era por culpa de Ben, quien se había obsesionado con el estúpido muñeco del señor de los anillos. Celebraremos su diecisiete cumpleaños rodeados de otros cumpleañeros siete años menores.
-Pues no sé...- regálale un paquete de pañuelos de papel, la última vez dejó las paredes de la mansión de los Cullen color esmeralda.- Puedes regalarle algún comic de edición especial. En Port Angeles hay una tienda de comics y figuras de acción. Seguramente allí te podrán ayudar.
-¡Tienes razón! ¿Cómo no se me ha podido ocurrir antes? Es más, ¡Hasta le puedo comprar un traje de Spiderman! Así podrá lucir sus abdominales con estilo.- Pues los abdominales los tiene bien esconcidos. Los tapará con su barriga para protegerlos.- Iré esta tarde mismo. ¿Quieres venir, Bella?- Claro, lo que me faltaba.
-No, gracias. Tengo que hacer bastantes deberes y voy a ir a la librería a comprar un libro que me han recomendado. Además, me duele el estómago bastante. Quizás deba guardar reposo.- Quizás debería meterme en la cama y no salir hasta dentro de tres días.
-Bueno, pues mejorate pronto, no te puedes perder la fiesta del año.- Sí, claro, y la del siglo, y la del milenio...
La campana sonó, eclipsando el sonido de mi oportuna carcajada.
Suspiré y me puse en pie para ir a mi siguiente clase. No sin antes dirigir una mirada a la mesa de los Cullen.
Comían como si nada, ajenos a todos. Pero la pequeña Alice levantó su mano, saludándome, y yo levanté la mía también. Después de todo, era mi amiga.
Pasé por los pasillos abarrotados de alumnos, ganándome uno que otro empujón por parte de los más corpulentos.
Abrí mi taquilla para sacar el libro de biología y me di cuenta de que le faltaba una buena mano de pintura y también unos buenos tornillos. Cualquier día se podría caer sobre mi cabeza y armaría un escándalo aquí en medio.
Pero claro, aquí los de dirección eran unos ratas que no pagaban ni siquiera el papel higiénico, el cuál te debías traer de casa si querías ir al baño y salir limpio. Y por supuestísmo, no te pares a contradecir a nuestra amable limpiadora, o de lo contrario tu pobre vejiga morirá antes de que ella termine su discusión con el mundo.
Suspiré y me dirigí a clase del señor Banner.
Pero como hoy el mundo está contra mí, Mike Newton y su bonita nariz me alcanzaron en la puerta de clase.
-Hola Mike- mi voz salió aburrida y monótona.
-Hola Bella, me preguntaba si querías...- ya empezamos como todos los días.
-Clase, sentaos.- Menos mal.
El profesor entró justo a tiempo.
Mike me dirigió una última mirada, pero yo ya me había dado la vuelta para sentarme. Y cuando pensé que la nube negra que sobrevolaba mi cabeza se había ido...
-Separad vuestras mesas, toca exámen- ¿!Qué?!
…...
Gemí por decimoctava vez en el día mientras estaba sentada en la escalera.
Menuda mierda de examen.
Una mano me tocó el hombro
-¿Mal día?- Sonreí tristemente.
-Horrible. Pero el examen ha sido lo peor. ¿Tu sabías algo?- pregunté
-Para nada. Según me han comentado era sorpresa.- Al ver mi cara, llevó su mano a mi barbilla- Hey, a mi me ha salido de pena. ¿Pero sabes qué? - Negué con mi cabeza y Edward acercó su cabeza a mi oído.- Me ha contado un pajarito que podemos subir nota.- temblé levemente ante su aliento. Él sonrió muy cerca.- ¿Qué te parece el miércoles a las cinco en mi casa? Habrá que hacer un proyecto.- dejó un beso en mi sonrojada mejilla y se levantó- Te esperaré, Bella.
Quizás esas palabras significaban algo mas. Quizás hubiera querido decirme otra cosa. Pero yo lo único que pude hacer fue reír y gritar una vez se hubo ido Edward.
¡Bendita biología!
…...
Y colorín, colorado...
Se ha acabado!
Os doy muchísimas gracias a todas las que me habeis leído. A todos vuestros reviews.
Sin vosotras, no hubiera seguido esta historia.
Muchas gracias.
-Bohe-
