Tercera parte de "Nunca mezcles trabajo y amor" donde nos internaremos de cabeza en la maternidad, y en las diferentes maneras de ver un mismo hecho: la convivencia con un hijo nuevo.
Como cambian las cosas que antes eran normales, como comer a su hora, mantener la ropa en su sitio, y esa manía tan rara que tienen los adultos de dormir toda la noche, que los niños no parecen compartir...
Y por si esto no fuera suficiente, Hidan desea un hijo propio y está dispuesto a cualquier cosa para conseguirlo.
Sasuke organiza su boda sin saber si se llegará a celebrar...
Itachi y Naruto se comportan como los padres divorciados perfectos, solo amigos... pero eso delante de todos... por detrás las cosas son muy diferentes...
Deidara y Madara descubren de la voz de su hijo, que no son papá y mamá, por que eso solo pueden ser los que están casados... y ellos no lo están... aún...
Deidara tendrá que pasar una muy dura prueba hasta ser aceptado por el clan Uchiha y alguien de su pasado regresará...
Itachi/Naruto, Kakashi/Iruka, Kakuzu/Hidan, Izuna/Sasuke, Madara/Deidara...
Advertencias: El cap tiene lemon cochinote, marranote pero muy bonito, luego no quiero quejas de que no he avisado. Y posiblemente, Itachi me mate después de leerlo ( de Izuna no digo nada).
NUNCA MEZCLES TRABAJO Y FAMILIA
Capítulo 2: El principio de un largo camino.
– Y entonces, al saltar se quedó enganchado por los pantalones en la rama mas alta y se dio con toda la cabeza en el tronco... casi nos morimos del susto. – Recita Itachi con una sonrisa en los labios frente al plato vacío que poco antes era su cena.
– JA JA JA JA JA JAAAAAAA, ¡Ay kami! No puedes hablar en serio... – Naruto mas rojo de lo que puede estar, ríe con la boca abierta y lagrimillas en los ojos. Su "aún esposo" afirma con seguridad en sus palabras, y el rubito no puede evitar romper a reír de nuevo, mas alto y con mas ganas. – Es que , te lo juro... me lo imagino y jajajajajaaja, … ay, lo siento por él, pero... pfff tteba... pffff JAJAJAAJAJAJAJA.
Itachi le mira, apoyando el codo en la mesa y la cara en su mano, dejando la servilleta a un lado del plato; solo le mira, extasiado, con una dulce sonrisa cosquilleando en la comisura de sus labios.
– Vaya, que inesperado. – Dice el rubio secando las lágrimas con la blanca servilleta. – Perdona, es que hacía mucho que no me reía así... no quiero que te lo tomes a mal...
– ...no lo hago, tranquilo. Me gusta verte feliz. – Cambia la cara de apoyo a la otra mano, sin dejar de mirarle, tratando de estar serio, pero no lo consigue y una sonrisa aflora sin permiso. – Lo siento.
– Deja de hacer eso, no lo estropees. – Dice Naruto aún intentando controlar la risa. – Deja de disculparte cada dos por tres, haces que me sienta culpable y …
– Está bien, está bien... es verdad... estamos empezando. – Suspira y aparta un poco el plato para apoyar en antebrazo en la mesa. Mira el reloj que hay en la entrada del local, el tiempo ha pasado demasiado rápido para su gusto. – ¿Postre?.
– Mmm... chocolate. ¿Hay algo con chocolate?. – Estira el cuello por encima de la mesa, a la carta que mira Itachi con interés. – Y si no, un helado... algo con leche, tengo que reponer nutrientes.
– Pues... – Itachi se levanta y se inclina hacia delante sobre la mesa, para que Naruto pueda ver la carta con él. El rubio le imita y se aparta al segundo de darse cuenta que, apenas estaba a dos centímetros de su cara...
Beep beep, peligrooooo .
Itachi que no se ha percatado, sigue con la cartulina de los postres, pasando el dedo por los nombres y los ingredientes de cada uno de ellos.
El rubio se acerca de nuevo para mirar la comida en fotos de la carta, pero no lo hace. En su lugar, estudia el rostro sereno de su esposo a corta distancia. Se muerde el labio inferior y es cuando Itachi gira la cara para preguntarle, que se da cuenta de lo que pasa.
Se sienta en la silla de nuevo, muy despacio.
Naruto se queda de pie, muy pero que muy rojo, mirando a la mesa sin ver nada en concreto.
– Lo que sea con chocolate, elige tú. – Se aparta de la mesa sin mirarle y se encamina al baño. – n-no te vayas, ahora vengo... n-e.. necesito ir al baño un momento...
– Claro, sin problema. – Itachi le sigue con la mirada hasta que desparece tras la puerta. Está tentado de seguirle, pero no lo hace.
Ordena una porción de tarta de chocolate, sin el licor por encima para el rubio, y un café solo para él. Naruto no puede tomar alcohol y él tiene una misión en media hora. Maldice al reloj y al estúpido tiempo por no pararse un poco.
El rubio vuelve un par de minutos después, corbata mas floja y restos de agua en el cuello de la camisa. Itachi finge no darse cuenta y Naruto disimula que sabe que el otro se ha dado cuenta. Un juego de " lo sé y tu sabes que yo lo sé" al que los dos se prestan voluntarios.
Su postre llega y Naruto sonríe emocionado ante la tarta... hace milenios que no come tarta, y mucho menos de chocolate, con relleno de chocolate y cobertura de chocolate... se relame teatralmente y toma una porción pequeña en la punta de la cuchara, ofreciéndosela al moreno para que la pruebe primero.
Beep beep Super peligro.
Un beso indirecto, no gracias.
Itachi niega, y le hace un gesto con la mano para que la disfrute él solo. Mete la cucharilla en su taza de café y remueve el azúcar que no le ha echado, por estar pendiente de otras cosas... al llevarse la taza a los labios se da cuenta de su error, y con una mueca de asco, saca la lengua y murmura molesto.
Naruto, que le está mirando en ese momento para contarle lo buena que está la tarta, estalla en carcajadas por la cara que pone el moreno.
No lo puede evitar, esa cara es demasiado graciosa, y él está contento por estar ahí, con él, tranquilos, cómodos, (Sin Hidan y sus miradas asesinas, ni Deidara y sus collejas a traición).
Itachi desvía la mirada un poco avergonzado y toma el azucarillo entre los dedos para, ahora sí, abrirlo y echarlo en el café.
Saca la cucharilla de la taza y alarga el brazo para coger una porción de la tarta y llevársela a la boca. Gime extasiado sin malicia. La verdad es que está deliciosa.
Naruto que ha parado de reírse, le mira con el ceño fruncido y los labios apretados.
– Joooo, no vale. – Se queja infantil. – Pide un trozo para ti... este es mío.
– Solo he cogido un poquito, mira. – Hunde la cuchara en el pastel y se lleva la mitad del trozo en la cucharilla. – Mmm... lo cierto es que ...mmm es jugosa.
Naruto desliza el plato hasta el sitio de Itachi y se pide otra porción, esta vez de nata y fresas.
Al final acaba comiendo de las dos tartas, la mitad cada uno. Itachi paga la cuenta, invita él y salen del local, Naruto primero.
Aunque saben que no es buena idea estar juntos en público, el rubio se empeña en arañar los últimos segundos que pueda estar con él, acompañándole hasta la entrada de la aldea.
Están al otro lado de la aldea, y el punto de encuentro les da un cuarto de hora extra que deciden disfrutar paseando, siguiendo el muro natural que rodea la aldea.
De cuando en cuando, sus dedos pican. Las ganas de tomar sus manos cosquillean en los dos, pero no puede ser... así es mejor.
Un año pasa pronto y después nadie podrá reprocharles nada a ninguno de los dos... bueno ya no queda un año entero, tan solo..., nueve meses y veintinueve días.
Las últimas palabras son sobre su hija. Lo graciosa que es después de comer, con esa cara satisfecha que pone; o esa increíble habilidad para coger cosas en sus manitas... digna de al menos dos minutos de alabanzas por parte de los padres, ambos orgullosos de su pequeña.
Itachi se detiene de golpe. Aún falta un trecho para llegar pero, hasta ahí es suficiente para él. Si llegan hasta el punto de encuentro, no podrá contener las ganas de despedirse como kami manda...
Naruto entiende, y le mira sonriendo. Quiere que se lleve esa imagen de él a la misión, y la sonrisa le es devuelta, por que también quiere que le espere con esa visión tras sus ojos azules.
– Gracias por la cena. – Naruto mete las manos en los bolsillos, las dos, y las aprieta contra sus muslos. – Y ten mucho cuidado, por favor.
– Gracias a ti, por venir. – Comprueba el interior de la bolsa trasera de armas, y desvía su mirada a la corbata de Naruto, ligeramente suelta de su sitio. Sus ojos suben hasta la nuez y de ahí a sus labios...
Suspira y le da la espalda.
– Cuídate y cuida de la niña. – Musita tranquilo.
– Vale. – No puede decir nada mas, un nudo en la garganta le impide hablar. Camina despacio en dirección contraria para alejarse o no podrá contenerse mucho mas. Hidan tiene razón., está mal. Tiene que estarlo por que se muere de ganas por … no, no, no... pero... lo cierto es que … mierda, Hidan tiene razón, está en celo.
– ¡Ah! Échale un ojo a Sasuke, me preocupa. – Dice al tiempo que se gira un poco para mirar al rubio por encima de su hombro.
Naruto le enseña el pulgar hacia arriba, mientras camina sin pararse dándole la espalda.
Una nube de humo reemplaza a Itachi y Naruto sonríe tontamente, en dirección a su casa.
No hace falta un "te veré a la vuelta" o " te espero"... todo eso ya está mas que dicho.
OooOooOooOooOooOooOooO
Los dedos de Madara extienden el aceite para masajes por la espalda del rubio en una caricia sentida. Va hasta sus hombros, tersos suaves, y los roza sin apenas fuerza, bajando por sus brazos hasta las manos, a las que dedica tiempo y esmero. pasa por cada uno de los dedos por separado, y vuelve a subir, brazos arriba, para volver a bajar por su espalda.
Deidara gime contra la almohada, tratando de que sus gemidos no salgan del cuarto, no salgan ni siquiera de la cama. Lo último que quiere es despertar a su hijo, que descansa en el cuarto continuo al suyo, pero su malvado novio se lo estaba poniendo realmente difícil.
Toma el bote de aceite y lanza un chorro sobre el trasero del rubio, que da un respingo por lo frío del líquido. Dibuja pequeños círculos en las dos montañas, separando los glúteos con dulzura pero sin acercarse a la jugosa entrada, que se convulsionaba al ritmo de las caricias. Madara sigue su tour por los muslos del rubio, primero uno y luego el otro. Sigue descendiendo, rozando apenas la sensible parte trasera de las rodillas, las pantorrillas y los tobillos.
Deidara está a punto de perder la razón, no va a aguantar mucho mas y se lo intenta hacer saber a su novio, mirando en su dirección por encima de su propio hombro; la respuesta que obtiene es, que le pide que, se de la vuelta con un gesto de la mano y el dedo índice extendido.
Obedece sin oponer resistencia. Ahora mismo, si le pide que haga el perro se pone a ladrar sin cuestionarlo. El pelo se enreda en su cuello y lo aleja de un manotazo. Se lleva el dorso de la mano a los labios para amortiguar los vergonzosos sonidos que salen de ella.
Una gota traviesa escurre a lentamente por la redondez rosita de la punta. Erguido en mitad de una maraña de vello rizado y rubio oscuro, su miembro palpita contra el liso estómago del artista rogando no, suplicando atención inmediata.
Madara agarra su tobillo y levanta la pierna hasta llevar el pie a sus labios. Mordisquea los deditos despacio, lamiendo entre ellos, y cada uno, lentamente. Desliza la lengua por el empeine hasta el hueso del tobillo y vuelve a los dedos, que le están volviendo loco, igual que todo lo que viene del rubio.
No existe nada en el mundo mas hermoso que lo que está mirando en ese instante. Ni mas morboso y erótico.
Las manos del artista que se han cerrado en las sábanas, se relajan al conectar sus miradas. Le pide que se toque para él, al tiempo que succiona el pulgar dentro de su boca y lo rodea con la lengua, dejando salir la saliva que escurre por la planta del pie. No le hace falta ni decirlo, Deidara lo escucha en su cabeza solo con mirarlo.
La mano que ha estado cubriendo sus labios baja hasta los botones rosas de su pecho, erizados y necesitados de contacto, y los roza con la punta de los dedos, después de pasarlos por su barbilla y cuello con prisas.
Su pecho sube y baja ansioso, por culpa de su rápida respiración, pero no tiene prisa. El rubio sabe que su novio estará ahí con él, deleitándose en caricias hasta que considera que es suficiente, y eso suele ser mucho, mucho tiempo.
Con Madara siempre es así, muy despacio, sin tiempo. Sus encuentros íntimos son casi sesiones de adoración para Deidara. Nunca es rápido, ni salvaje, pero si que hay pasión, mucha, por ambas partes.
Desde que se propusieron un segundo hijo, hacer el amor es un sueño que les deja completamente satisfechos y borrachos de felicidad.
Sus dedos se cansan de las tetillas y empiezan un camino lento hacia abajo, al verdadero punto de necesidad que ya ni le deja pensar con claridad. Solo tiene razón para el siguiente movimiento de su cuerpo, nada mas.
Madara deja el pie sobre el colchón con devoción, y acaricia pierna arriba hasta posar sus manos en las caderas del rubio. Tira de un lado haciendo un poco de fuerza, pidiéndole así que se de la vuelta.
Deidara jadea con la boca abierta contra la almohada de nuevo al presionar su miembro al límite entre el colchón y su propio estómago.
Los dedos del mayor se enredan en sus caderas, colocándole un poco mas arriba y volcando lo que queda de aceite en la hendidura de su trasero, por toda su extensión sin hacer excepciones.
Acaricia de nuevo los glúteos, con calma, preparando la zona, mientras el rubio le acompaña moviéndose contra el colchón en un vaivén sutil, casi inapreciable. Rodea la entrada con dos dedos, y se aleja a propósito, haciendo que la ansiedad por ambas partes roce lo demente. Tantea por los alrededores y se aventura a acercar uno solo, hacer una pequeña presión y esperar a la reacción de su chico a la intrusión. Deidara responde contrayendo el ano contra su dedo, succionándolo hacia dentro.
Todo su cuerpo, entero, hasta la última fibra de su ser, grita que lo haga ya.
Hunde el primer dígito hasta el nudillo y lo saca, solo para unir otro mas y meterlos con delicadeza, palpando el interior cálido y resbaladizo. Acaricia con intención, hasta que el aceite se vuelve calentito en esa parte. Ahora si que está mas que listo.
Pasa la mano por la espalda del rubio para empaparla con el aceite y lo extiende por su propio miembro, duro y mas que listo para su novio.
Presiona la punta contra la pequeña entrada, que relajada y resbaladiza, le da la bienvenida con sumo placer. Va despacio, casi midiendo en su cabeza cada milímetro que se interna en el cuerpo del artista. Se detiene cuando entra totalmente y se inclina hacia delante para besar la nuca y los hombros del rubio.
Solo ha hecho falta ese gesto para que Deidara alcance el orgasmo, descargándose a pequeñas ráfagas en el colchón.
Un largo y profundo gemido se extiende por el cuerpo de los dos amantes, como una gran vibración que los envuelve y enloquece al mismo tiempo.
Aliviado y jadeante, Deidara echa un brazo hacia atrás, agarrando con la mano el muslo del moreno, pidiéndole sin palabras que siga. Madara empieza un bombeo lento, saliendo hasta el borde para entrar de nuevo en un golpe. Una y otra vez, con cuidado, despacio, lentamente... con amor, embiste a su chico buscando su propio desahogo.
El rubio vuelve a ponerse duro en apenas un minuto y acompaña las embestidas de su novio con sus caderas, frotando así su pene contra el colchón, embadurnándose con su propia cremosidad.
Empuja con mas rapidez y precisión, haciendo la penetración profunda y certera. Gime en su nuca, y muerde con cuidado la carne de su hombro, ahogando así un gemido desesperado que les indica que no queda mucho. El cuerpo del rubio se convulsiona nuevamente, apresando y succionando a su interior la dureza de su chico, que en un último y brutal empuje se desborda, literalmente, en las entrañas suaves y jugosas del artista.
Mete los dos brazos entre el torso y el colchón para abrazarlo contra él mientras dura la descarga, asegurándose, con precisión milimétrica, que ni una sola gota se desperdicia.
Incluso cuando su dureza se ha disipado y su respiración es claramente la normal, sigue dentro, sin intención alguna de moverse, manteniendo las caderas de Deidara en el ángulo justo para que se escurra lo mas profundamente posible.
Deshace el agarre cuando está seguro de haber hecho todo correctamente y gira a Deidara con un solo brazo, tumbándose entre sus piernas para deleitarse en un beso dulce y mezclado con sonrisas y palabras susurradas.
Están así, disfrutando del contacto mutuo, pero Madara tiene la cabeza bullendo en una idea que le da vueltas y mas vueltas. Falta algo, no sabe que, pero … no es igual que cuando lo hicieron en la cabañita.
Tobi se despierta en un grito, y empieza a llorar con la boca abierta. Tiene hambre y se ha hecho pis, está incomodo y se lo hace saber a sus padres de inmediato.
Se besan un par de veces mas y es Madara quien se levanta, va al baño un momento para limpiar los restos que quedan, y se pone el pantalón para ir por su hijo.
Deidara se duerme en cuanto se ve solo, desnudo sobre las sábanas manchadas de su propio semen. Sonríe esperanzado en sueños, su mano posada distraída en su vientre...
No entiende muy bien por qué, pero esa noche sueña con una niña.
OooOooOooOooOooOooOooO
Naruto recorre las calles de la aldea en dirección a su casa a la carrera. Quiere llegar lo antes posible para contarle a Sasuke como ha ido la cita con pelos y señales.
Abre la puerta entusiasmado y el silencio le recibe con los brazos abiertos. Deja la chaqueta en el perchero de la entrada y dibuja una mueca de disgusto unos segundos. Descubre a su amigo de costado en el sofá, profundamente dormido y los niños juntos en la cunita, al alcance de la mano del moreno, también dormiditos. Sobre la mesita del comedor, un biberón vacío le indica que Miku acaba de comer y las toallitas arrugadas también en la mesita, que Taka tiene la tripa llena.
Suspira y va al baño. Afloja la corbata del todo y la saca por la cabeza sin deshacer el nudo, y se arremanga las mangas de la camisa hasta el codo. Abre el grifo y se refresca la cara y el cuello, para retirar el sudor que le ha producido la carrera.
Cuando alza la cabeza se mira en el espejo y se sonríe como un tonto a si mismo. Gira la cara para mirarse por todos los ángulos posibles y le gusta lo que ve en el reflejo.
Suspira pensando en Itachi. ¡Por Kami!. Está muy guapo... según va pasando el tiempo y las citas se suceden le va costando mas y mas contenerse.
Esa misma noche, sin ir mas lejos, ha estado a punto de besarle un par de veces.
Suspira de nuevo y se sienta en la tapa del retrete con el ceño fruncido.
Ahora que lo piensa, ¿Cuánto hace que no...? mmm...
cuenta con los dedos y la mueca se hace mas profunda... mas de dos meses. Si no recuerda mal, la última vez que hizo el amor con Itachi, Miku aún estaba dentro de él.
Dos meses sin nada de sexo, y no lo ha echado en falta, al menos hasta ese momento, pero es comprensible teniendo en cuenta todo lo que ha pasado por su vida en las últimas semanas.
Pero ahora, en ese preciso instante, todo está tranquilo. Se encuentra bien, emocionalmente en paz y estable en el resto de aspectos de su vida, aunque su nivel de hormonas esté por las nubes a causa de la leche que produce su cuerpo para la niña.
Sube los dedos, que han estado paseando por su brazo mientras pensaba en todo esto, hasta sus labios, y acaricia el contorno con la mirada perdida en el vacío.
Un cosquilleo recorre sus labios por fuera y se extiende hasta el interior de su boca y lengua.
Acaricia los dientes con dos dedos y mete la punta de ellos, lame distraído y los retira para mirarlos a poca distancia.
Sonríe zorrunamente cuando el cosquilleo, conocido, pero que ya casi ni recordaba, baja por su garganta hasta sus puntos delicados.
Mira hacia abajo con cierta sorpresa y acaricia el bulto de sus pantalones por encima de la tela, sin terminar de creérselo. ¡Está cachondo!.
Abre el cinturón del pantalón del traje y desabrocha con prisa la prenda. Mira dentro, como si fuera imposible que eso le estuviera pasando de verdad.
Sí, confirmado, tiene una erección de campeonato.
Envuelve, sin darse cuenta y con sumo cuidado, su pene con los dedos y se desliza arriba y abajo en un gesto lento, como si fuera la primera vez que lo hace, tanteando las sensaciones.
Un gemido sube por su garganta al tercer gesto y sonríe de nuevo.
Separa las piernas abriéndolas hasta el tope del pantalón y mete la otra mano bajo la camisa, para torturar al mismo tiempo la piel que pueda acariciar con ella.
Baja la mano por el vientre y la mete directamente en la ropa interior, acariciándose por debajo y alrededor, mientras con la otra martillea, ya sin pena, el duro y palpitante miembro.
Una contracción le estalla en el vientre y gime sin darse cuenta con la boca abierta...
Sasuke despierta en ese momento.
Se asoma a la cuna y comprueba que los niños están cómodos y dormidos. Duermen dándose la espalda. Mira el reloj y comprueba la hora, aún falta como hora y media para la siguiente toma.
Tiene hambre y decide ir a la cocina pero antes, quiere pasar por el baño para refrescarse y quitarse la morriña de encima.
La puerta está entreabierta y un gemido sale de ella. Un sonido que se le hace conocido y familiar.
Frunce los labios y piensa que esos dos se lo están montando como hacían al principio, sin tener en cuenta que él también vivía en la misma casa.
Da grandes zancadas, dispuesto a decirles cuatro cosas a esos dos pervertidos, pero se queda en el sitio clavado, cuando su mirada descifra lo que se puede ver por la ranura que ha dejado la puerta abierta.
No debería estar mirando, no está bien, pero no puede dejar de hacerlo. Simplemente es así.
Sus ojos se han quedado atascados en la visión de Naruto, sentado en la tapa del retrete masturbándose y sonriendo entre jadeos.
Intrigado, abre un poco mas empujando con el dedo sin hacer ruido. El rubio está tan concentrado en su labor que ni ha notado su presencia ahí.
Y Sasuke comprueba que está solo. De su hermano, ni rastro.
Sigue observando, casi sin pestañear y sin darse cuenta, su mano está acariciando sobre el pijama sus propios genitales.
Si Naruto llevaba tiempo sin sexo, Sasuke no se quedaba corto. En su caso eran mas de tres meses sin atención, con un novio ausente y el demasiado cansado para pensar en ello por si mismo, pero con semejante estímulo, era imposible ignorarlo.
Su mano ha ido de la superficie, al interior de su ropa interior sin que él dijera nada, iniciando un lento vaivén que acompaña con sus caderas. Tiene que apoyar el hombro en el marco de la puerta para no caerse, cuando los gemidos de Naruto suben de volumen y él empieza a igualar su ritmo.
Se muerde el labio inferior con fuerza, para dejar un gemido que amenaza con salir dentro de su garganta, pero no va a poder aguantarlo mucho mas.
Tiene que parar y tiene que hacerlo ya, pero no quiere, no puede, no le da la real gana.
La mano del rubio martillea frenética la punta y le ve arquearse hacia delante y poner la otra mano encima de la punta para recoger las gotas que salen disparadas hasta ella.
Sasuke se corre también segundos después, con la frente apoyada en el marco de la puerta y las dos manos dentro del pantalón.
Ve a Naruto por la comisura del ojo sacar las dos manos y mirar detenidamente el resultado de su acción, musitar un tteba de los suyos en una sonrisa y coger papel para limpiar todo el estropicio.
Baja la mirada a sus propias manos, y suspira aliviado. Casi todo se ha quedado pegado en su vientre y calzoncillo. Cuando levanta la vista , un rollo de papel higiénico está a punto de rozarle la nariz.
Lo atrapa entre los dedos y lo aparta a un lado para mirar a Naruto directamente. Se sonríen sonrojados, tranquilos y felices.
Descargar tiene esas cosas, suaviza el carácter.
– No diré nada si tu tampoco lo haces. – Le sugiere el rubio tendiéndole la mano para estrecharla.
– Teniendo en cuenta donde ha estado tu mano hace un momento, voy a fiarme de tu palabra. – Contesta Sasuke, los dos asienten en respuesta.
Aún así, Naruto coge por la muñeca a Sasuke y le "obliga" a unir sus manos en un apretón.
– Por cierto, vaya gemiditos mas monos. – Le pica Naruto de camino a su habitación, donde piensa recoger ropa para estar cómodo en casa y una toalla para darse una ducha primero.
– Serás Teme. – responde serio.
– No me llames Teme, Dobe. – Vuelve a la carga.
– Lo mismo digo, tus gemiditos tampoco están nada mal. – Y cierra la puerta del baño dejando a Naruto fuera con la palabra en la boca.
Ha sido una tarde-noche redonda en todos los sentidos.
OooOooOooOooOooOooOooO
Uuuuyyyyyy ( mua hahahaha) en fin... me encantaría decir que es lo que esperabais que pasara, pero me apuesto algo a que no lo habéis visto venir ni de lejos, , mua uauauauau
Ay que me da algo.
Bueno, hacía un montón que no escribía un lemon y no sé si me ha quedado potable, me duele la cabeza y son las tres de la mañana, a si que, si no es así, mil perdones por adelantado.
Espero que os guste, ya me contareis nee?
besitos y mordiksitos
Shiga san
PD: Agradecimientos a todas las que seguís el fic y me apoyais cap a cap. A Karu suna por estar ahí, la escenita de los dos te la dedico enterita y a Voz del Silencio, por asesorarme y darme su opinión con la escena del baño, espero que el resultado te saque una sonrisa.
