Tercera parte de "Nunca mezcles trabajo y amor" donde nos internaremos de cabeza en la maternidad, y en las diferentes maneras de ver un mismo hecho: la convivencia con un hijo nuevo.
Como cambian las cosas que antes eran normales, como comer a su hora, mantener la ropa en su sitio, y esa manía tan rara que tienen los adultos de dormir toda la noche, que los niños no parecen compartir...
Y por si esto no fuera suficiente, Hidan desea un hijo propio y está dispuesto a cualquier cosa para conseguirlo.
Sasuke organiza su boda sin saber si se llegará a celebrar...
Itachi y Naruto se comportan como los padres divorciados perfectos, solo amigos... pero eso delante de todos... por detrás las cosas son muy diferentes...
Deidara y Madara descubren de la voz de su hijo, que no son papá y mamá, por que eso solo pueden ser los que están casados... y ellos no lo están... aún...
Deidara tendrá que pasar una muy dura prueba hasta ser aceptado por el clan Uchiha y alguien de su pasado regresará...
Itachi/Naruto, Kakashi/Iruka, Kakuzu/Hidan, Izuna/Sasuke, Madara/Deidara...
NUNCA MEZCLES TRABAJO Y FAMILIA
Capítulo 3: Negativo de nuevo.
– Lo siento Deidara. – Tsunade niega con la cabeza y besa el pelito rubio de punta de la cabecita de Tobi, al que sostiene entre sus brazos, que se entretiene hundiendo sus manitas en los pechos de la mujer y tratando de mirar dentro de la ropa tirando de la prenda para apartarla. – ¡Oye, pequeñajo!. – Le regaña con una sonrisa. – Mira como sabe donde buscar.
– No importa. – Dice el rubio con una sonrisa tristona. – Seguiremos intentándolo el tiempo que haga falta. – Coge a su hijo de los brazos de la mujer y se guarda los resultados de la prueba de embarazo en la bolsa del bebé que cuelga de su hombro. – Gracias por todo.
– De nada. – La mujer se despide del niño con la mano y el pequeño la imita. – Pide cita en el mostrador antes de irte para el mes que viene, que no se te olvide.
Deidara hace lo que le dice la mujer y vuelve a su casa un poco decepcionado, pero solo un poquito.
Ha estado soñando con niñas toda la semana y desea tener ese bebé con todas sus fuerzas... suspira dándose ánimos y sonríe a Tobi, que desde sus brazos va diciendo adiós a todas las personas con las que se cruza.
Entra en casa y deja al niño en su corralito. Abre la bolsa y saca los resultados. Los mira con la frente arrugada. Negativo, otra vez.
Lo deja encima de los otros seis anteriores... y sonríe de medio lado al sentir los brazos de Madara enroscarse en su torso. Ladea la cabeza y su novio aparta las largas hebras doradas a un lado para besar su cuello, y coloca su cara en el hombro de Deidara para mirarle.
– Lo siento, negativo de nuevo. – Dice tratando de sonar divertido alzando la hoja para que la vea. Nota como el abrazo se intensifica y sus labios vuelven a posarse en la delicada piel del cuello.
– No lo sientas, no es tu culpa. – Susurra en su oído y le besa de nuevo en el mismo sitio. – Lo divertido de los hijos es hacerlos, ¿No estás de acuerdo?.
Deidara se gira sin romper el abrazo y enrosca los suyos en el cuello del moreno. Gime desde dentro en mitad del húmedo beso que están disfrutando y los dos sonríen cuando Tobi "protesta" desde su corralito.
Siguen con su beso hasta que un ruido les hace girar la cara. Tobi ha tirado uno de los peluches por encima de la red del corralito y les mira con el ceño arrugado, claramente enfadado por que ninguno de sus progenitores le está prestando atención.
– ¡Pa!. – Grita claramente señalando con el dedo a su padre, estrechando los ojos y agachándose a coger otro muñeco, con la mano aferrada a la red para sostenerse en pie. Ya se mantiene sentado sin problemas, y de pie, aunque inestable y tembloroso, solo si se agarra a algo.
– ¿Qué pasa cariño?. – Deidara le habla sin dejar de abrazar a su novio.
– Me parece que no le gusta que te haga mimitos delante suya. – Para afirmar su argumento da un paso atrás y Tobi sonríe en cuanto su madre queda libre. Vuelve a acercarse a Deidara y la sonrisa se esfuma de su pequeña carita. – Puede que sea tu madre, enano, pero era mi novio antes de que tu estuvieras pensado. – Tobi mantiene la mirada a su padre y le saca la lengua. Hace una pedorreta en respuesta que saca una carcajada a Madara. – Seguro que te gusto mas si te saco de la cárcel, ¿Qué me dices, eh? – Tobi da pequeños saltitos mientras habla en su idioma y levanta una mano a su padre para que le coja en brazos. – ¿Ves? Ahora me prestas a tu mami un poquito, solo un minutito nada mas ¿Si?.
Deja al niño en el suelo, que se olvida inmediatamente de por que esa enfadado con su padre, ante el inmenso mundo que se abre ante el. Gatea unos pasos y se para, mirando alrededor, sin saber muy bien donde dirigirse primero. Da la vuelta y se para frente al corralito.
Lo malo de ser libre es que sus juguetes se han quedado dentro.
OooOooOooOooOooO
Sasuke suspira molesto con la lista de invitados delante de su cara.
No quiere eso, no de ese modo.
Una boda sencillita, íntima y divertida es lo que habría deseado. Pero cuando te casas con el líder de un clan como el Uchiha, lo que Sasuke desea queda muy lejos de lo que quieren los demás.
Los miembros del consejo le están volviendo loco. Solo con los invitados ya le han dado trabajo para toda la semana. El solo quería diez, a lo sumo, quince personas. Familiares directos y amigos a los que ve a diario. Nada de tíos lejanos de pueblo a los que solo ves una vez cada cinco o seis años, o amigos del colegio con los que no tenías contacto desde niño.
En lugar de eso tiene una lista con doscientos y pico desconocidos a los que ordenar en su banquete de bodas. Simplemente genial.
Lanza el boli contra la pared y se arrepiente al instante mirando a su hijo, que dormita a su lado en el carrito, asegurándose de que no le ha asustado con el ruido.
– ¿Que te tiene tan enfadado, teme? .- Naruto asoma por encima de su cabeza y coge una de las hojas con los invitados en ella. La lee y alza una ceja. – ¿Quién es toda esta gente?
– No tengo la menor idea. – Le mira de reojo y aprieta los labios. – Los del consejo quieren que venga todo el clan...
– ¿Y tu que quieres?. – le pregunta preocupado.
– Que vengas tú y unos pocos mas, una cenita íntima entre risas, un par de fotos y una noche con mi marido para mi solito. ¿Es mucho?. – Lo dice en tono plano, como si estuviera pidiendo la luna.
– Pero eso tiene arreglo hombre, solo tienes que pedirlo. – Izuna aparece a su espalda de la nada y apoya su barbilla en la cabeza de Sasuke.
– ¿Te crees que no lo he intentado?, pero me ignoran completamente. – Levanta la mano y le acaricia la cara. Se besan delante de Naruto sin pena alguna.
– Pues haces esto. – Alarga la mano a la mesa, toma la lista de invitados y rompe en pequeños trocitos que lanza al aire. – ¿Ves? Arreglado.
– ¡¿Pero que haces?. – Grita asustando al niño que llora inmediatamente. – Lo siento, Taka cariño. – Naruto zarandea con cuidado el carrito y le pone el chupete para que se tranquilice sin sacarlo de su sitio. – No puedo hacer eso, el consejo dice...
– Que digan lo que les de la gana. Es nuestra boda no la suya. – Le corta y va hasta el bebé para calmarlo. – Haz lo que quieras, ya te lo he dicho. – Le besa dulcemente en los labios. – Tu idea me gusta mucho, así podremos traer a los niños también a la ceremonia, perfecta. Es una muy buena idea, del otro modo, los niños no podían venir, y créeme cuando te digo que sería un completo aburrimiento y yo quiero divertirme en mi propia boda, a si que por mi parte, tienes carta blanca para cualquier idea que quieras realizar ¿Entendido?
Sasuke asiente a su novio y se levanta para ir al baño un momento, aguas menores, aclara.
Naruto decide dejarles un rato a solas y va a marcharse, pero ya en la puerta, la voz de Izuna le hace volverse para escucharle.
– Naruto kun. – Su voz suena clara, seria.
– ¿Si?. – responde, sonrisa tímida.
No es que me importe demasiado, la verdad, pero para evitar problemas futuros, la próxima vez cierra la puerta del baño ¿De acuerdo?. – Aunque su tono es divertido, el tinte de amenaza se hace evidente.
– Tranquilo, Izuna san. – Le contesta igual de serio. – No habrá próxima vez.
– Eso espero. – Le da la espalda y toma a su hijo en brazos.
Naruto se queda un momento ahí, quieto mirando el suelo. No le ha gustado mucho lo que no ha dicho Izuna. No lo hizo a propósito y además, no se tocaron entre ellos, de hecho, ni si quiera vio nada...no tiene que sentirse culpable por nada, aún así, piensa que ha hecho algo malo...
El Uchiha nota la incertidumbre del rubio, y se arrepiente casi al instante de ponerse celoso de la relación que tienen Naruto y Sasuke, pero tiene miedo de que la amistad entre ellos evolucione en algo mas profundo.
Su ausencia constante no ayuda, y aunque sabe que Sasuke le quiere ciegamente, una pequeña semillita de celos siempre está ahí, esperando ser regada y crecer.
– No pasó nada, de verdad. – Se justifica el rubio.
– Ya lo sé, Naruto kun . – Sonríe haciendo que el chico suspire tranquilo. – No me hagas caso, estoy un poco nervioso y lo he pagado contigo, nada mas. No me lo tengas en cuenta, ¿Vale?. – Toma con su mano libre la de Naruto y le besa los nudillos; con la otra sostiene a su hijo con delicadeza contra su pecho. Tira de la mano del chico para atraerle a su pecho también y le abarca con el brazo libre en un abrazo.
Naruto apoya la frente en el hombro del mayor y se queda ahí unos segundos, hasta que el agarre se suaviza y se aleja un par de pasos. Besa la cabecita del niño para despedirse y se marcha, dejándoles un poco de intimidad.
OooOooOooOooOooOooOooO
Kakuzu se ha dormido en el sofá y tan profundamente, que podría caerse la casa y no se enteraría a no ser que le diera en toda la cabeza.
Hidan husmea confiado entre los papeles del despacho, con una vela en su recipiente como iluminación. Kakuzu no suelta prenda y él se muere de curiosidad por saber que es lo que le tiene tan preocupado que no sale de ahí en horas.
Lleva un rato pasando carpetas de un montón a otro, leyendo solo lo que pone en el frontal, hasta que da justo con la que tiene su nombre.
Se sienta aturdido al leer su nombre junto al de otros conocidos, clientes suyos a los que tenía casi olvidados. La llama tintinea por culpa de su respiración y se obliga a calmarse para poder enterarse de algo.
Sus ojos violetas devoran hoja tras hoja, acercando con cuidado la llama al papel, para iluminarlo sin quemarlo. Algunos nombres y sucesos le parecen irreales, ni siquiera recuerda haber vivido alguno de ellos, otros en cambio no los olvidará jamás. Los primeros años, sobre todo al inicio, cuando lo mantenían amordazado, encadenado a la pared y con los ojos vendados la mayor parte del tiempo no sabe ni quien entraba o salía del cuartucho en el que le mantenían preso. Pasando las hojas se da cuenta de que pasó mas de dos años en ese estado.
Se concentra tanto en la lectura que no se da cuenta de que ha pasado casi toda la noche leyendo y ha amanecido hace un rato. La vela se ha consumido a su lado y ahora, a la luz del día, lee mas atento que cuando empezó.
No solo ha completado su carpeta, dos veces, si no que casi ha terminado la de Deidara y no se puede creer por lo que ha tenido que pasar el rubio. Lo suyo casi parece una broma al lado de lo que padeció su amigo.
Claro que él contaba con la ventaja de la inmortalidad; ventaja según se mire, por que para él, siempre era una primera vez. Cada nuevo cliente, era repetir una y otra vez la primera y dolorosa experiencia... y eso era la parte bonita, cuando solo querían tirárselo y largarse.
Los peores eran los que disfrutaban de su "inmortalidad", probando en su cuerpo torturas cada vez mas creativas y sangrientas... también una y otra vez, puesto que se curaba y regeneraba cada día...
Vuelve a colocar todo como estaba la noche anterior, cuando entró en el despacho y sale sin hacer ruido.
Kakuzu sigue durmiendo, ajeno totalmente al espectador que le mira con el ceño fruncido.
Hidan se pregunta mentalmente que es lo que trata de saber, que es lo que busca en esos papeles... y se da cuenta de que, seguramente, es encontrar un modo de ayudarle.
Por que no le ha contado nada de aquellos años, ni a él ni a nadie. Ni lo que pasó antes de que lo llevaran a ese maldito sitio.
Suspira comprensivo y recuerda la conversación con Deidara, sobre seguir adelante...
Se inclina hacia delante y susurra directamente en la oreja del moreno.
– Oe, oe, despierta. Tenemos que hablar. – Le zarandea ligeramente por los hombros. Sabe que no le gusta para nada ser despertado, pero si no lo hace ahora mismo, no sacará el valor para hacerlo de nuevo hasta que pase mucho tiempo, y para entonces, quizá sea demasiado tarde para arreglar nada en su cabeza.
– ¿Mmmm? – Gime molesto, medio despierto y medio dormido aún al mismo tiempo, y se espabila de golpe al sentir a Hidan acomodarse sobre él y cerrar los ojos.
Va a protestar pero la sorpresa le deja mudo. El jashinista se ha tumbado encima de su cuerpo. Tiene que esperar a que hable para saber por que le quiere despierto, no piensa siquiera en moverse para no asustarle y cierra las manos en un puño, clavando las uñas en las palmas para saciar las ganas que tiene de acariciar su pálida espalda...
Eso es lo que ha estado cultivando los últimos años, auto-control.
– ¿Qué pasa?, ¿Necesitas algo?. – Se medio incorpora con el otro aferrado a su pecho en un abrazo.
– Solo no digas nada y escúchame, por favor. – Hidan levanta la mirada y clava sus ojos en los verdes del moreno, una súplica grabada en ellos. – No me interrumpas por nada del mundo.
Kakuzu asiente y el peliplata comienza su relato, con voz dulce, casi fantasmal.
A justo ese día, cuando tenía ocho años y junto a su madre y un mensajero, cruzaban el bosque en dirección al templo principal. Había llegado el momento de consagrar a Hidan al dios, y estaba entusiasmado con la idea...
No llegaron a su destino, ni siquiera salieron del país... ese día su vida cambió por completo...
Ese día, Hidan, comenzó su propio infierno blanco.
OooOooOooOooOooOooOooOooO
Uyyyyy... jejeje.
Sinceramente no sé ni que he escrito. He dormido como cuatro horas en los últimos cuatro días y no se ya ni lo que hago. Pero bueno, para mi tiene sentido.
Estoy un poco tristona por la falta de revis y eso, supongo que será cosa del veranito o que no he dormido y hace unos días que tengo ganas de vomitar , no sé, no me encuentro muy bien de nada...
Espero que os guste el cap o lo que sea.
Hala, hasta mas ver.
Besitos y mordiskitos
Shiga san.
Pd: Revis, siiii? por fiiiiii, no os cuesta nadaaaaaaaaaaaaaaaa...
