Tercera parte de "Nunca mezcles trabajo y amor" donde nos internaremos de cabeza en la maternidad, y en las diferentes maneras de ver un mismo hecho: la convivencia con un hijo nuevo.
Como cambian las cosas que antes eran normales, como comer a su hora, mantener la ropa en su sitio, y esa manía tan rara que tienen los adultos de dormir toda la noche, que los niños no parecen compartir...
Y por si esto no fuera suficiente, Hidan desea un hijo propio y está dispuesto a cualquier cosa para conseguirlo.
Sasuke organiza su boda sin saber si se llegará a celebrar...
Itachi y Naruto se comportan como los padres divorciados perfectos, solo amigos... pero eso delante de todos... por detrás las cosas son muy diferentes...
Deidara y Madara descubren de la voz de su hijo, que no son papá y mamá, por que eso solo pueden ser los que están casados... y ellos no lo están... aún...
Deidara tendrá que pasar una muy dura prueba hasta ser aceptado por el clan Uchiha y alguien de su pasado regresará...
Itachi/Naruto, Kakashi/Iruka, Kakuzu/Hidan, Izuna/Sasuke, Madara/Deidara...
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NUNCA MEZCLES TRABAJO Y FAMILIA
Capítulo 6: Profundamente deseado.
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Después de muchos años, ha sucedido.
Kakuzu le observa dormir, como miles de veces antes. Siempre disfruta de ese pequeño placer oculto. Para él es la criatura mas hermosa sobre la faz de la tierra, sin comparación alguna.
Y dormido es mucho mas hermoso a sus ojos, y por supuesto menos escandaloso. Para alguien como él, amante de la tranquilidad y la paz, el sueño de Hidan es un regalo en si mismo.
Y que esté en la cama un deseo anhelado por muchísimo tiempo. Casi había tirado la toalla con eso.
Sus ojos verdes recorren una y otra vez sus líneas, sus músculos marcados, relajados, el inquietante rastro de sangre en el interior de sus muslos. Sus labios se curvan en una pequeña sonrisa imperceptible y acaricia con la punta de los dedos la columna de Hidan en un toque estudiado al milímetro. Sube hasta su hombro y rodea su nuca, despacio. Posa la mano completamente abierta en la coronilla y peina sus cabellos hacia atrás, desde el flequillo.
El pelo cae lacio a ambos lados de su cara y se permite pasarlo tras la oreja y acomodarlo ahí, aunque los delicados cabellos plateados se empeñan en caer una y otra vez fuera del lugar en el que Kakuzu quiere que estén.
Nunca jamás pensó que el día de hoy se haría real de ninguna de las maneras. Se había resignado a ser el guardián de Hidan, a guardar sus sentimientos por él en lo mas profundo de su cuerpo y corazón, a protegerle y estar con él, pero nada más. Lo que él quisiera o deseara no merecía la pena ser tomado en cuenta.
Por que Kakuzu ama a Hidan mucho mas allá de la palabra, del concepto en sí del amor.
Reconoce que es hermoso, muy hermoso. Su piel pálida y delicada, perfecta para sus dedos. Al igual que esos labios sonrosados, creados para encajar con los suyos. Sus largas piernas y pequeñas manos, delicadas y al mismo tiempo fuertes y poderosas. No hay nada de Hidan que no ame, pero por encima de todo, venera su alma. Amaría cualquier persona, animal o cosa que llevara ese alma, llena de energía, convicción y nobleza.
Por eso mismo estaba con su madre mucho antes de ser concebido, fue arrastrado hasta su origen por el destino. Siempre había pensado eso, incluso después de verlo, nada mas nacer, supo muy dentro de su propia alma, que ese pequeño e indefenso ser, le era confiado, había sido creado para completar su propia alma, para llenar esa soledad corrosiva que minaba su inmortalidad con furia.
Por eso mismo pasó ocho largos años buscándole, día tras día, sin perder ni uno solo la esperanza.
Y desde que Madara le había ayudado a sacarle de allí, había estado con él cada minuto, sin temor alguno. Pero nunca, jamás de los jamases, pensó que sus sentimientos por él serían correspondidos de modo alguno. Nunca. No entraba en sus planes ni pasados, ni futuros.
Hidan era demasiado importante para él como para pensar siquiera en mancillar su cuerpo con sus sucios deseos de posesión. Pero... había sucedido, esa misma tarde habían hecho el amor.
A pesar de la negativa tajante del mayor, Hidan había suplicado, llorado, pedido y obligado a hacerlo; y no paró hasta salirse con la suya.
Y había sido tan intenso y brutal, que el jashinista se había desmayado en sus brazos, y él le ha dejado así, desnudo sobre su cama. A su lado, siempre custodiándole... en cierto modo sintiéndose culpable por la sangre derramada, apenas unas gotas, pero suficiente como para que su conciencia le reproche el haber caído en la provocación de Hidan.
Se levanta con cuidado de no despertarle y va hasta el baño, donde abre el grifo con el agua caliente y pone el tapón en la bañera. Sonríe feliz y satisfecho. La primera experiencia ha sido mucho mejor de lo que esperaba.
En sus pensamientos había hecho el amor infinidad de veces con él, de todas las manera imaginables posibles, pero nada se ha parecido, ni remotamente, a lo que ha pasado minutos antes.
Vuelve a la cama y se sienta en el borde, mirándole de nuevo.
La sangre en la entrada de Hidan empieza a encostrarse y una mueca de descontento aparece en su serio rostro. Sabe que inmediatamente después de terminar su cuerpo ha regenerado los tejidos dañados, y que siempre será doloroso para el menor, por mucho cuidado que ponga, será una primera vez todas las veces que lo hagan.
Se había afanado en prepararle con mimo y cariño, pero él es demasiado grande en todos los sentidos para el menudo cuerpo del peliplata y el dolor se hizo presente en el mismo instante de su unión, y eso que ha procurado dilatarle hasta estar completamente seguro de que el dolor iba a ser únicamente el inevitable.
Se resigna a convivir con una punzada de culpa a partir de ese momento de su vida. Hidan querrá repetir, eso lo tiene claro, y no habrá excusa ni razón que le haga desistir en modo alguno. Aunque se muera de dolor, no va a parar.
Otra de las cosas que le encanta de él, su cabezonería extrema.
Se pone de pie y toma su cuerpo con delicadeza del colchón, evitando despertarle.
Se asegura de que el agua del baño está a la temperatura adecuada y le sumerge con cuidado. Sujeta su cabeza por la nuca con una mano y con la otra prepara la esponja con un chorro de jabón líquido en ella. Aprieta un par de veces para sacar espuma y la desliza por la piel enrojecida del peliplata. Limpia los restos de su encuentro de su piel como si Hidan fuera de cristal y se rompiera con el contacto.
Lava sus cabellos con una sola mano, y hace la prueba de soltarle para comprobar que no se hunde.
Prepara las toallas sobre el retrete y se desliza a su espalda, acomodando el pequeño cuerpo de su amante contra el pecho y se queda quieto, muy, muy quieto.
Acaricia sus brazos dentro del agua caliente y le zarandea ligeramente cuando el agua empieza a perder su temperatura agradable.
Hidan gime entre dientes, pero no se despierta.
Kakuzu sale de la bañera con él en brazos y quita el tapón con el pie. Le deja sobre la cama y va por el par de toallas. Enrolla una a su cintura y usa la otra para secarle completamente entre caricias.
Hidan se revuelve al ser dejado en la cama, como si el colchón quemara bajo su piel.
El mayor se tumba a su lado, doblando el brazo y poniendo su cara sobre la palma de la mano, para mirarle desde arriba. Usa la otra mano para trazar líneas sin sentido sobre su piel, por toda la espalda, hombros y brazos. Al estirar la mano para tocarle el brazo mas alejado de él, fija su vista en los tatuajes que le marcan.
Recuerda años atrás, a un Hidan de poco mas de cuatro años, haciendo preguntas curiosas a su madre.
La joven sentada en el suelo, con los tobillos cruzados y su pequeño sentado cómodamente en el hueco entre sus muslos. Los dos vestidos de impecable y luminoso blanco, ni siquiera se dieron cuenta de que estaba ahí.
– Voy a hacerme un tatuaje como Kuzu cuando sea mayor. – Su vocecita sonó rebotando en la amplitud del gran templo. El moreno sonrió al escucharle.
– No puedes, mi vida. – Su madre le besó en la cabeza tomándole las dos manos entre las suyas. – Nuestros cuerpos no pueden ser heridos, Jashin no lo permite.
– ¿Porqué?. – Giró la carita para mirarla y vio a Kakuzu en la entrada, saludándole con una gran sonrisa, pero esperando la respuesta a su pregunta.
– Jashin protege nuestro don de la inmortalidad. – Alarga la mano a Kakuzu que pone un kunai en sus pequeños dedos. – Y nosotros se lo agradecemos ofreciéndole lo que somos como ofrenda.
– ¿Lo que somos?. – No entendía nada.
La chica clava el kunai en la palma de su mano y le muestra la herida al niño. Sangra unos pocos segundos y se cierra sin mas.
Coge la pequeña manita de Hidan y moja un dedo en la sangre.
– El símbolo de Jashin ¿Sabes que significa?. – El niño niega concentrado en la sangre que mancha su dedo en ese momento. La mujer toma la manita con la suya y le pide que deje el dedo levantado. Adelanta las manos hasta el mármol blanco del suelo y dibuja un circulo con la sangre. – El circulo representa el principio y el fin, lo infinito, algo que avanza y vuelve a empezar una y otra vez. – Pasaba el dedito de Hidan por la circunferencia en una caricia, varias veces. – Eso es lo que Jashin nos regala, la inmortalidad. – El pequeño asiente muy serio, la chica vuelve a mojar el dedito en la sangre y dibuja las líneas que forman el triangulo dentro del circulo explicándole a su hijo que son. – A cambio, nosotros le honramos con lo que nos hace ser lo que somos... una linea representa la carne, otra la sangre y otra el alma. Dentro del círculo, Jashin te otorga sus dones y acepta tu ofrenda, pero tiene que ser así. Si le pides un favor, debes estar dispuesto a darle a cambio algo que tenga el mismo valor para él que lo que pides
– ¿Y los que le dan flores o comida?. – Pregunta por la gente que va al templo con regalos.
– Esas personas son egoístas y Jashin no aprecia las cosas materiales. – La voz potente de Kakuzu resonó fuerte y clara. – Le damos nuestra sangre, ofrecemos nuestra carne y exponemos nuestra alma, la ponemos a su disposición y Jashin cuida que no nos pase nada. ¿Lo entiendes?
El pequeño asintió enérgico y se levantó de su asiento para ir a los brazos de Kakuzu. Sus visitas significaban que su padre quería verlo y Hidan disfrutaba de estar con él.
Kakuzu sacude la cabeza ligeramente, volviendo al presente. La mirada violeta se centra en su cara con gesto cansado.
– ¿Cómo te encuentras?. – cuestiona en voz baja con el semblante serio.
– Mmm... ahora mismo, cansado. – bosteza con la boca abierta, poniendo la mano sobre sus labios. Se incorpora sobre sus codos y le mira sonriente. – ¿Y tu?, ¿Estás bien?.
– ¿Que clase de pregunta tonta es esa?. – le da con un dedo en el moflete.
– No es una pregunta tonta, quiero saberlo joder. – Infla los mofletes y frunce el ceño.
– Estoy bien, feliz. – Suspira y sonríe a la cara que pone Hidan a su respuesta. – Aún no me lo creo del todo... temo despertar de un momento a otro y que todo sea un maldito sueño. – Le acaricia la cara con el dorso de los dedos; el peliplata cierra los ojos y tiembla ligeramente, pero se deja hacer un rato, luego le mira serio.
– Lo siento... si no ha salido como esperabas... yo. – Desvía la mirada avergonzado hasta el lado contrario. – Joder, tenía tantas ganas de poder estar contigo así, sin cagarme de miedo, que seguramente he hecho alguna gilipollez... la próxima vez me saldrá mejor.
– ¿Próxima vez?. – Le obliga a mirarle guiando su cara con la punta del dedo. – ¿Eso quiere decir que quieres volver a intentarlo?. – Estudia sus reacciones para obrar en consecuencia.
– No quiero intentarlo, quiero hacerlo, otra vez, muchas veces mas. – Adelanta la cara y atrapa sus labios en un beso lento. El temblor casi ni se nota, aunque sigue ahí, lo siente por todo el cuerpo.
– No hay prisa, iremos despacio. – Hidan asiente y mete los dos brazos bajo la almohada, cerrando los ojos y quedándose dormido sin hacer la réplica. – Tenemos tiempo de sobra; todo el tiempo del mundo.
La última frase la dice para si mismo, por que el Jashinista se ha quedado profundamente dormido.
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– ¡ Tobi! Vuelve aquí ahora mismo. – Grita Deidara corriendo por el pasillo tras su hijo, que obviamente corre mas deprisa para huir de su madre.
Se abraza a la pierna de su padre en cuanto le encuentra, en la cocina.
Madara mira hacia abajo y aprieta los labios para contener una carcajada en su garganta. Va con el culete al aire, vistiendo solo una camiseta y los calcetines; su cara está roja por la carrera. Le coge en brazos y el pequeño se aferra a su cuello, escondiendo la cara y cerrando los ojitos con fuerza, como si así pudiera librarse del enfado de su madre.
Deidara los mira a los dos muy enfadado. Respira sonoramente por la nariz y cuenta mentalmente hacia atrás desde diez, calmándose en el proceso.
El moreno tira de su hijo hacia atrás para que le mire. Unas lagrimitas cuelgan de sus pestañas y un puchero se dibuja en sus labios con pena.
Su madre se ha empeñado en que use el orinal y él se niega en redondo. Le gusta llevar el pañal y no piensa hacer pis en esa cosa tan rara por mucho que su madre lo diga. Punto.
Ha sacado la cabezonería de los Uchiha y eso desespera al artista.
– No le obligues si no quiere. – Limpia la carita de su hijo con la mano y le mira sonriendo. – Y tu no enfades a mamá que se pone muy feo. Mira, da miedo.
– No le obligo, pero ya anda, y es un buen momento de quitarle el pañal, aunque sea solo por el día. Por la noche lo llevará puesto. – Se justifica tratando de sonar convincente, pero el puchero no jutsu de Tobi es una técnica brutal y devastadora que hace a Dei rendirse de inmediato.
Se da la vuelta sin decir nada mas y vuelve medio minuto después, dejando un pañal, las toallitas húmedas y la crema en la mesa, dando un golpe sordo.
– Que te lo ponga tu padre. – Tajante. – No quiero saber nada, haz lo que te de la gana.
Tobi da un respingo en los brazos de su padre y ve como su mami se aleja de él sin mirarle.
– ¿Porqué no lo intentas, eh?. – Dice dulcemente al niño cuando deja de lloriquear.
Tobi es pequeño, pero muy inteligente y entiende lo que su padre le está pidiendo perfectamente. Apoya sus manitas en el pecho y hace fuerza, para que le deje en el suelo.
Camina deprisa hasta que llega al salón, donde Deidara está sentado en el sillón. Mira de reojo a su mami y lo atraviesa dando pasitos pequeños hasta el baño. Se para frente al orinal y lo mira juntando las cejas. No parece difícil, solo tiene que sentarse ahí y dejar que el pipí salga.
Su madre se lo ha repetido tantas veces que sabe lo que tiene que hacer de memoria.
Se agacha a cámara lenta, muy despacio y va sentándose por partes, como si el orinal quemara.
Tarda un rato en decidir la postura y al final se queda quieto. No es tan malo como pensaba.
Espera, un minuto entero, dos, tres... no se mueve. Mira hacia abajo con odio.
Deidara se asoma y sonríe cuando le ve, haciendo fuerza con la cara roja por el esfuerzo. Su novio le hace un gesto para que no entre y le deje solo.
Aún así se queda en el pasillo, cerca de la puerta pero fuera del campo visual del niño.
Tobi se aburre ahí sentado mirando el vacío. Sus juguetes están en el salón y no hay nada interesante en el baño para matar el tiempo. Suspira relajado del todo, resignado por la situación.
Sonríe con toda la boca y se levanta de un salto. Mira dentro y sale corriendo de nuevo, con el culo al viento riendo a carcajadas como un loco.
Busca a su madre sin darse cuenta de que lo ha pasado de largo en el pasillo y va directamente hasta él cuando le ve. Agarra su manita y tira de ella, guiándole dentro del baño con decisión. Se para orgulloso frente al orinal y lo señala con la otra manita, mirando alternativamente a su madre y al cacharro.
– ¿Ya?. – Le pregunta feliz. Ve como asiente con orgullo y acerca a su mamá para que lo vea. – ¡Oh, vaya! muy bien, cariño. – Deidara se agacha y lo abraza contra él. – ¿Llamamos a papá para que lo vea también?. – Tobi se carcajea.
Madara les mira desde la puerta y estira el cuello para mirar dentro. No es que sea una gran meada, unas pocas gotas de nada, pero es un logro inmenso para el niño.
– Esto se merece un premio, ¿Un helado?. – Cambia la mano de su madre por la de su padre y trata de ir por su helado, pero su padre tiene otros planes. – ¿Y si antes ponemos el pantalón, eh?
Tobi asiente y Dei se agacha de nuevo frente a él, apartándole el pelo de la frente.
– Quiero que hagas algo por mi, ¿Sí?. – Sus ojos azules miran curioso y atento a su madre. – Cuando tengas pis, tienes que decirlo, ¿Vale?.Mamá vendrá contigo las veces que haga falta, pero tienes que avisarme en cuanto tengas ganas. A mí o a papá, pero no esperes a que salga. ¿Eh?, te daré un premio cada vez que lo hagas.
Lo comprende, pero ahora mismo quiere su helado...
El timbre suena y Madara va a abrir mientras Deidara limpia lo del baño.
Itachi entra con Miku en brazos, y mira divertido a Tobi, que le saluda con la manita feliz de la vida.
– Pero bueno, ¿Qué haces con la colilla al aire, cochinote?. – Grita divertido tapándole los ojos a Miku con la mano.
– Es que Tobi es un niño mayor y ha hecho pis él solito. – Dice orgulloso Deidara entrando al salón. – ¿Y Naruto?.
– ¡Hala, que bien!. – Felicita al niño acariciándole el pelo y Miku aplaude un par de veces con una risita en sus labios. Madara le pone los pantalones. – Pues quieren que vayas a casa. – Dice mirando a Deidara. – Y vengo a pedir asilo por esta noche para los dos. – Ríe por la gracia.
– ¿Qué vaya?... ¿Sólo yo?. – Deidara le da un besito a la niña en el moflete regordete.
– Tres palabras: Despedida de soltero. – Chista con la lengua fastidiado. – No sé nada mas, solo que te están esperando.
Madara le mira sonriendo y le hace un gesto con la cabeza señalando la puerta de la calle.
– Ve y diviértete. – El rubio se da cuenta de que está en pijama y niega tristón. – Venga, venga... ponte guapo, no hagas esperar a los chicos.
Deidara va hasta su cuarto y se viste en un suspiro. Unos vaqueros azul claro de talle bajo, una camiseta blanca y las botas negras. Se sujeta el pelo en una coleta alta, peinándolo con los dedos y besa a sus chicos y a Miku para despedirse.
– Tú, pórtate bien. – Señala a Tobi. – Tú, no me esperes levantado. – A Madara. – Tú, dame un besito gordooooo. – A Miku. – Y tú... tenemos una conversación pendiente. – Itachi afirma con la cabeza y abre mucho los ojos cuando Deidara le da un beso en la mejilla después que a Miku.
Eso si que no se lo esperaba.
Deidara sale, pero no cierra la puerta por que en la entrada se encuentra a Kakuzu y al final de la calle, a Izuna con Taka en los brazos caminando junto a Kakashi sensei
Sonríe despidiéndose de los dos últimos y se dirige a casa de Naruto, sabiendo que sus chicos van ha hacer su propia versión de una despedida de soltero para Izuna.
En el fondo le da un poco de pena, por que con los niños no podrán armar mucho escándalo... pero también le tranquiliza en cierto modo.
Nada que ver con lo que se encuentra en la casa del rubio.
Desde el otro lado de la calle se escuchan las risas y el bullicio de la gente en el jardín. La música se cuela entre las voces, y reconoce la de Naruto desde lejos.
No tiene ni que llamar por que la puerta está abierta del todo. Sasuke está de pie, en mitad del comedor con una copa en la mano y una sonrisa radiante que lo ilumina todo a su alrededor. Lleva un traje de chaqueta negro, sin corbata y con la camisa blanca desabrochada en sus primeros botones.
Neji, Sai y Kiba le acompañan, todos con vaqueros y camisetas sencillas y cómodas; les saluda con la mano. Hidan le intercepta antes de que se acerque a los chicos, lo suficiente como para unirse a la conversación y lo arrastra de la mano hasta el patio, donde Iruka y Naruto preparan la carne de la barbacoa aderezándola con especias y salsas.
Lee, Shikamaru y Gaara preparan bebidas en otra mesa junto a la comida. También le saludan con la mano y siguen a lo suyo.
– No os lo vais a creer. – Comenta Deidara a Naruto y su sensei cuando llega junto a ellos. – Tobi ha usado el orinal el solo...
– Tú si que no te lo vas a creer. – Empieza el rubio, pero Hidan le da un codazo con ganas en las costillas que le hacen doblarse de dolor un segundo. – ¡Que genial!. – Disimula cambiando de tema sonriente. – jejeje Miku empezó a andar anoche.
Los tres abrieron mucho los ojos, sus niños crecían en cuanto se despistaban.
– Que fuerte, pues yo quiero verla. – Deidara le abraza para saludarle y hace lo mismo con los demás. – Ya puedes quitar del medio todo lo que esté por debajo de un metro...y prepárate para correr detrás de ella cada dos por tres... precisamente antes de venir me ha tocado perseguir al pequeño monstruito que tengo por hijo, así que te lo digo como amigo...
– ¡Buenooooo!. – Grita Hidan exagerando demasiado. – Estamos aquí para pasarlo de puta madre a costa del enano Uchiha, así que , nada de niños, ni maridos ni esas cosas.
– Cierto cierto. – Murmura Deidara mirando a Naruto intrigante. – ¿Que era eso que me querías contar, que no iba a creerme?
Hidan vuelve a intentar taparle la boca a Naruto pero Deidara le corta el paso y le mira muy serio, estudiando sus gestos.
– ¡Ay, no! ¡No, no, no, no,no!. – Le agarra por los hombros y le zarandea con fuerzas. Hidan lucha sin ganas para soltarse, pero con una sonrisita en la cara y las mejillas rojas. Deidara le abraza con fuerza todo contento por su amigo. – ¡Qué... por Jashin … lo has hecho!... ¿Cómo estás? ¿Qué tal ha ido? Ay, kamisama... cuenta, cuenta, cuenta. Detalles, datos, paso a paso... lo quiero saber... ¡NECESITO SABERLO!.
Los chicos se arremolinan a su alrededor y la fiesta empieza en cuanto Sasuke sale al jardín y le reciben con un aplauso entusiasta por parte de sus compañeros.
Deidara se abraza a la cintura de Hidan. Iruka y Naruto se acercan para escuchar la historia.
Los tres le miran fijamente, a la espera.
El peliplata suspira divertido, mirándoles sonriente. La cara de Iruka le dice que ese momento es su venganza, por el día en el que Hidan le hizo contar en público su relación con Kakashi...
– Vale, está bien... lo he hecho con Kakuzu. ¿Contentos?. – Suena tajante, pero los oyentes están lejos de darse por satisfechos.
– Eso ya lo imaginamos, queremos los detalles. – Se queja Naruto. – ¿Acerté en lo del tamaño?. – Pregunta con los ojitos en modo brillitos.
– Si, acertaste... es enorme... – Desvía la mirada pensando las palabras, tratando de ser correcto.
La sutileza no es uno de los fuertes de Hidan y se harta enseguida de pensar.
– Creí que no iba a poder, ese condenado gigante pretendía dejarme a medias... es que no podía parar de temblar, en serio, no dejaba de temblarme el cuerpo entero, las manos sobre todo... y él apartándome todo el rato, diciendo que así no iba a mover ni un dedo, hasta que no estuviera seguro...
– ¿Y?. – Deidara y Naruto estaban casi pegados a él de la emoción.
– Lo hice yo... – Miró alrededor bajando la voz. La sonrisa de los dos rubios y el castaño se hizo mas grande. Hidan estrechó la mirada resignado. A la mierda, lo contaría a su manera sin buscar palabras bonitas. A su modo se entiende igual. – Empecé a chupársela y no paré hasta que dejé de temblar. Kakuzu no sabía donde poner las manos, ni que hacer... en cierto modo estaba hasta mono y todo... y cuando se dio cuenta de que no iba a parar por mucho que me apartara, ¡Guau! aquello se levantó y por Jashin que casi me muero. Nunca en mi vida había visto un trasto de ese tamaño... Y créeme, he visto muchas.
– Te lo dije, por ese pedazo de dedos que tiene... – Naruto sonreía feliz por su amigo.
– Bueno, sigue, queremos saberlo todo. – Puntualiza Iruka. Hidan le mira a la barriguita ligeramente abultada, que ya se le nota, dejando claro que el siguiente en hablar será él, por que quiere saber todo sobre su embarazo.
– Bueno, seguí un buen rato, hasta que me apartó de un empujón... seguía con la cantinela de que no estaba bien, y de que no era buena idea seguir, pero le dejé muy claro, que si no me la metía él por las buenas, iba a hacerlo yo por las malas, y sé como conseguir lo que me propongo... iba a esperar a que se durmiera y hacerlo... – Miró a los tres a la cara sonriendo. – En serio tíos, Kakuzu durmiendo es lo mas parecido a un muerto, podría hacerle lo que quisiera y ni se enteraría.
– Pero no lo hiciste, ¿No?. – Deidara sonaba preocupado.
– No, no, tomó el control en ese momento, y joder, ha sido alucinante. Todavía me palpita el trasero, de lo fuerte que me ha dado... bueno, que me he dado yo solo por que me puse encima. – se sonroja graciosamente avergonzado, lo que es raro verlo en Hidan. – Si esa montaña se me echa encima me mata de verdad. – Risas generales. – Bueno, la verdad es que se portó genial, aunque me hizo mas daño con los dedos que con lo demás. Para cuando me la metí, estaba tan ido, que en lo único que podía pensar era en que quería que se corriese dentro, nada mas...uff, ahí ya me había corrido tres veces, ni salía nada...
– ¿Y?. – Afortunadamente para el peliplata el resto de invitados estaban concentrados en la comida y en el anfitrión y solo le estaban escuchando sus amigos.
– No os riáis, pero me desmayé... – Quitó importancia al hecho sacudiendo la mano. – Cuando volví en sí, olía a jabón y tenía el pelo mojado. Kakuzu se ocupó de lavarme entero... y dormí en la cama, con él.
– ¡¿HAS DORMIDO EN LA CAMA?!. – Deidara gritó mas impresionado por ese hecho que por lo que estaba contando Hidan. Asintió y se ganó un abrazo del rubio. – Hidan, eso es genial... me alegro tanto por ti. – Enmarcó su cara con las dos manos y le sonrió enseñando todos los dientes en el gesto.
La felicidad del momento cambió sutilmente a risitas pervertidas con la frase que pronunció Iruka a continuación.
– No le entretengas, que ya estaba en lo mejor. – Le miró vengativo. – ¿Y al final qué?, ¿Te rellenó como a un pavo o ni te enteraste?... mira que echarte la siesta en pleno polvo. Que vergüenza, pobre Kakuzu.
Sasuke se acerca al grupo para avisarles de que van a empezar a cocinar la carne y se quedan sin la respuesta de Hidan... pero el Jashinista se quedó pensando un momento en eso, mientras miraba a sus amigos, y se centraba en la tripita hinchada de Iruka.
Se acercó al sensei y le susurro solo para que él lo escuchara.
– La verdad, no lo sé, por que me lavó después, y es posible que me lo sacara entonces, aunque conociéndole la sacó antes seguro... pero la próxima vez no le dejaré. Quiero uno de estos. – Pone la mano en la tripa de Iruka y acaricia la piel sobre la tela con amor. – Bueno y tu ¿Qué? ¿Vas a dejar a Kakashi en sequía mucho más o vas a perdonarle?.
– No me hables de sequía que llevo casi un año sin sentir nada duro por dentro. – Soltó Naruto a lo bestia. Iruka suspiró comprensivo a su alumno y se sentó en la silla que le acercó Sasuke a su antiguo sensei de la academia.
– ¡Ah! sobre eso. – Hidan y Deidara se miraron un momento y despues enfocaron al rubio. – Por nuestra parte damos el trato por zanjado. Itachi ha cumplido su parte y tu también, a si que, podéis retomar lo vuestro cuando querais a partir de ya, ¿Vale?
– No, aún queda un mes. – Naruto niega con la cabeza. – Sé que Itachi dirá lo mismo, nos comprometimos a un año y lo haremos hasta el último minuto... nuestra palabra tiene valor... no lo hacemos por nosotros, ni por lo que pasó, eso queda atrás, lo cumpliremos por Miku, por nuestra hija.
Los dos le abrazan en grupo, al que se une Sasuke y el resto, haciendo una bola de ninjas sonrientes, que no saben que pasa, pero si se apuntan al estrujamiento de Naruto masivo.
– Y ahora, sé que a lo mejor no es buena idea coger una cogorza a dos días de la boda, pero es lo que vamos a hacer, beber hasta que no podamos pensar por nosotros mismos... ¡Siiiiiiiiiiiiii! a liarlaaaaaaa!
y todos sonríen felices, al ser conscientes de que Naruto, el Naruto de siempre, estaba ahí de nuevo, con ellos.
A disfrutar se ha dicho.
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Kyaaa, fiestaaaaa mua hahahah... uff, se me ha hecho mega largo, he tardado como tres días enteros en hacerlo, y aún aśi me he dejado medio cap fuera... falta la fiesta entera y la otra despedida de soltero, que también tiene su encanto... ¿O pensáis que no van a divertirse por los niños? Y entonces Jashin inventó las abuelas para estos momentos, jajajaj
Gracias por leer y agradecería comentarios, reviewses y tal... me gustaría saber que os va pareciendo, si queréis que escriba algo en concreto, o quitar algo que no os termina de gustar, no sé, pero leer opiniones un poco mas elaboradas.
De todos modos, gracias por dedicarle el tiempo de lectura y os espero en el siguiente.
Besitos y mordiskitos
Shiga san
P.D.:Ah, coger una cogorza, es emborracharse, por si alguien no lo entiende. ¿Nee?. y siiii Sai y Gaara... mua hahahaha
