Tercera parte de "Nunca mezcles trabajo y amor" donde nos internaremos de cabeza en la maternidad, y en las diferentes maneras de ver un mismo hecho: la convivencia con un hijo nuevo.
Como cambian las cosas que antes eran normales, como comer a su hora, mantener la ropa en su sitio, y esa manía tan rara que tienen los adultos de dormir toda la noche, que los niños no parecen compartir...
Y por si esto no fuera suficiente, Hidan desea un hijo propio y está dispuesto a cualquier cosa para conseguirlo.
Sasuke organiza su boda sin saber si se llegará a celebrar...
Itachi y Naruto se comportan como los padres divorciados perfectos, solo amigos... pero eso delante de todos... por detrás las cosas son muy diferentes...
Deidara y Madara descubren de la voz de su hijo, que no son papá y mamá, por que eso solo pueden ser los que están casados... y ellos no lo están... aún...
Deidara tendrá que pasar una muy dura prueba hasta ser aceptado por el clan Uchiha y alguien de su pasado regresará...
Itachi/Naruto, Kakashi/Iruka, Kakuzu/Hidan, Izuna/Sasuke, Madara/Deidara...
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NUNCA MEZCLES TRABAJO Y FAMILIA
Capítulo 8: Reunión familiar, o casi.
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Deidara alza una ceja ante la escena frente a él. Necesita todo su auto-control para no estallar en carcajadas, pero la situación es entre cómica y penosa.
Tobi se suelta de la mano de su padre y esquiva las piernas de su madre para entrar en la casa de Naruto, pero no da ni un paso dentro.
Taka cuelga del brazo del rubio, literalmente, apoyando sus manitas en el culo del mayor para mantener la cabeza erguida.
Por delante, se ve al rubio en pijama, el trasero con pañal del hijo de Sasuke y sus piernecitas pateando sin control todo lo que se pone a tiro. Taka solo viste el pañal y los pelos de punta. Los restos del desayuno manchan sus mofletes y parte del cuello.
Deidara da un paso, no pregunta, por que tiene una ligera idea de lo que pasa. Detrás del sofá está Miku, su coletita en lo alto de la cabeza con un lazito rosa, asoma por encima del mueble.
Una risita se escucha antes de que la niña se asome tímida por el borde y corra, a los brazos de Madara, que ríe sin control alguno por la escena.
El moreno se agacha frente a la pequeña, vestida con un camisón de flores y la cara igual de sucia que el otro niño, pero cuando trata de tomarla en brazos se escapa de nuevo al escondite en el que estaba.
– ¿Todavía estáis así?. – Pregunta Madara a Naruto, enfundando en un elegante traje negro, al igual que sus dos chicos, los tres en perfecta armonía, aunque a los dos rubios el negro les hacía mucho mas llamativos, sobre todo al pequeño.
– ¿Todavía?, ¿Cómo que todavía?... – Naruto compuso una mueca de frustración y trató de que Taka no se cayera de morros contra el suelo, recolocando al pequeño en su costado. – ¿Ya es la hora?. – su voz sonó aterrada de verdad. Deidara negó, tranquilizándole con las manos. – ¡Mikuuu! deja el escondite, cariño, y ven para que mami te vista, ¿Si?.
La nena asoma un ojo por el lateral del sofá, sonríe y niega con la cabeza, dejando muy claro que quiere jugar y no vestirse como quiere su mamá.
Taka, cansado de forcejear y patear inútilmente, se deja caer en peso muerto, brazos y piernas colgando, cara de fastidio.
Tobi se para frente a su cara, y junta las cejas en un gesto, dejando claro que no entiende por que su amigo está colgando como un bolso del brazo de Naruto. Abraza el muslo de su mami y sigue la coleta de la niña moverse por la parte trasera del sofá. Nota los dedos de Deidara en su pelo y mira hacia arriba, para sonreír a su mamá en cuanto le mira.
– ¿Y Sasuke? – Pregunta el artista .
– Pues... encerrado en el baño desde hace una hora, teniendo un ataque de pánico, o algo así. – Naruto palmea el pañal de Taka haciendo que suene un golpe seco, sin hacerle daño al niño, solo el sonido, visiblemente molesto y desbordado por las circunstancias.
– Está bien Naruto kun. – Deidara le sonríe tranquilamente, comprensivo. – Dame a Taka, yo le vestiré mientras te arreglas.
– Gracias. – Con lagrimitas de agradecimiento. – ¿Miku?.
La niña sale de su escondite en cuanto escucha la voz de Hidan, que se acerca hablando animadamente con Kakuzu, que se limita a escucharle sonriente, pero no va hasta el jashinista, en su lugar se detiene en mitad del salón mirando a su madre con cara de pena.
– ¡Ay, no! No, no, no, no,... . – Naruto se lamenta al ver las intenciones de la pequeña, pero es demasiado tarde para hacer nada. Deidara y su novio estallan en carcajadas de nuevo al comprender. – Mikuuuuu, nenaaaa... – Compone un puchero y hunde los hombros encorvando la postura. Suspira resignado.
Lo cierto es que a la niña no parece importarle que tenga público, y se agarra el borde del camisón con las dos manos convertidas en puños y entrecierra los ojitos, poniéndose mas y mas roja por el esfuerzo.
– Muy bien cariño. – La anima el peliplata entre risas. – Aprieta fuerte, ja ja ja. Mejor fuera que dentro.
Un par de minutos después, la cara de alivio de la pequeña es para una foto. Se acerca tambaleante, aún no controla del todo lo de andar deprisa, con los bracitos en alto y una sonrisa de oreja a oreja hasta los pies de Hidan, y espera que la tome en brazos nerviosa.
El jashinista no se hace de rogar y la achucha con los dos brazos repartiendo besos sonoros por toda la cara y el cuello de la pequeña, que le responde con risas estridentes y palmeando su cabeza divertida.
Tobi mira la escena con el ceño fruncido, un poco celoso. Se gira un segundo y su enfado se hace mas evidente al ver a sus padres sonriendo a las gracias de Miku. No entiende que tiene de gracioso que se haya hecho caca... cuando él lo hace no montan una fiesta.
Aprieta los labios y se molesta mas, al ver a su padre abrazar a su madre y atraerle para un beso cariñoso.
– ¡ Papá!. – Grita a pleno pulmón verdaderamente enfadado, atrayendo así la atención de todo el mundo en su persona. Se acerca a la pareja y le da un manotazo a Madara en el muslo, para dejar clara su protesta. – ¡No!
Madara le mira con los ojos abiertos hasta límite por la sorpresa y soltando a Deidara se agacha para quedar a la altura de su hijo, que retrocede un paso temiendo la regañina.
En lugar de eso, su padre le sonríe orgulloso, y extiende las manos en su dirección, esperando que las tome. Tobi mira a su mamá en ese momento, indeciso, y Deidara le devuelve la mirada completamente enfadado.
Camina a pasos inseguros hasta su padre, el que parece menos enfadado de los dos y cierra su mano en torno a dos dedos.
– ¿Qué has dicho, cielo?. – Pregunta Madara al rubito, que sigue confuso por la expresión de su madre. – No pasa nada, tranquilo. – Tobi enfoca a su padre y sonríe dulcemente. – Repítelo, por favor.
– ¿Papá?. – Murmura intrigado. No sabe que es lo que ha dicho, solo quería dejar claro que su mamá es suya y que su papá no tiene permitido toquetearle delante suya, y pensó que llamarle así serviría, y lo hizo, ya que había conseguido que se separaran...
– ¡Sí! dilo otra vez, para que todos lo escuchen. – Abraza al niño y lo zarandea entusiasmado. – ¿Habéis oído?. – Todos asienten felices, mientras Miku señala a la puerta, donde su papá acaba de llegar, para dejar claro que sabe que es un "papá" y que Itachi es el suyo.
– Muy bonito. – Chista fastidiado Deidara. – ¿Te llevo nueve meses dentro, aguanto la incontinencia, la hinchazón de piernas y las nauseas, el hambre descomunal, el insomnio, el peso extra, los dolores , tus mocos, mierdas y pises, tus berrinches y tus estropicios y lo primero que dices es Papá?...
– Papá. – repite entusiasmado señalando a Deidara con el dedo, una y otra vez, mientras repite la palabra sin cesar.
– No, cariño. – le corta Madara. – A ver, ¿Quien soy yo?. – dice señalándose.
– Papá. – Tobi sonríe realizado.
– ¿Y Dei?. – Pregunta de nuevo el moreno a su hijo señalando a su pareja.
– Papá, hum. – Responde mirando a su padre, con cara de no creerse que no se haya dado cuenta aún de que Deidara es claramente "papá".
– No, Tobi, Deidara es "mamá". – Señala al rubio para apoyar sus palabras. El aludido se limita a entrecerrar los ojos no muy contento.
El niño mira confuso a su padre. Está claro que Deidara es papá ¿Qué le pasa a su papi que no se da cuenta de algo tan evidente?
– Papá, hum. – Repite lanzando los brazos hacia el artista, abriendo y cerrando sus manitas para que le haga caso.
Deidara toma a Taka en brazos de la cadera de Naruto y responde a su pareja al tiempo que se dirige al cuarto del niño para asearle y vestirle para la boda de sus padres:
– Está claro, es que no lo entiendes, amor. – Dei se gira mirando a su moreno y le sonríe. – Tu eres "papá" y yo soy "papá hum". – Tobi aplaude a su mami que lo ha entendido a la primera y su padre le deja en el suelo.
Madara saluda a Itachi, que acaba de llegar y se pierde tras su rubio, directo al baño en el que Sasuke tiene su "crisis".
Izuna aparece de la nada, como siempre, un segundo antes de que su hermano llame a la puerta, y le pide silenciosamente que le deje ocuparse de eso, a solas.
La seda blanca del traje brilla intensamente ante la mirada de Sasuke, que lleva ahí … no sabe ya cuanto tiempo, sentado en el suelo, espalda en la puerta, el traje colgado en la barra de la cortina de la bañera y en sus dedos un pergamino, que el anbu que siempre le escolta, le ha dado una hora antes; el tiempo que lleva en el baño.
Escucha las risas de sus familiares y amigos, las primeras palabras de Tobi, que le arrancan una leve sonrisa y los gritos indecentes de Hidan. Pero toda su atención está puesta en el rollo de papel en sus dedos.
Aunque ya lo sabía, la certeza le ha dejado sin palabras y con la mente en blanco. Piensa que hacer, rápido; no tiene tiempo de nada mas. Por lo menos le ha dado tiempo a afeitarse y ducharse antes de leerlo.
Da un respingo cuando unos nudillos hacen vibrar la puerta en su espalda. Suspira aliviado al escuchar la voz de Izuna tras ella.
– Sasuke, ¿Estás bien?. – Suena preocupado.
– Sí. – Escueto.
– ¿Seguro?. – Trata de girar el pomo solo para descubrir que el pestillo está echado y la puerta cerrada. – ¿Me dejas entrar?.
– ¿Para qué?. – Seguro pero cortante.
– Para comprobar que estás bien, nada mas. – Izuna empieza a notar cierta intranquilidad por la postura hostil de su novio.
– Ya te he dicho que estoy bien, ¿No te vale con mi palabra?. – Ahora si que suena molesto de verdad.
– Aún así, quiero entrar. ¿Me abres, por favor?. – Suplica con la voz.
– No.
– ¿Quieres que me vaya?.
– No.
Izuna suspira resignado y se sienta al igual que su chico, contra la madera de la puerta, sin importarle que el traje de la boda puede mancharse por sentarse en el suelo, y más, teniendo en cuenta que es blanco. La voz del mas joven se escucha después de dos minutos de silencio.
– Se supone que trae mala suerte ver a la novia antes de la boda. – Lo dice muy bajito, mas relajado.
– Y, ¿Tu eres la novia y por eso no me dejas entrar?. – El mayor sonríe después de pronunciar la última palabra y escucha, mas aliviado, la risa de Sasuke, alto y claro. – Si es por eso, creo que se como esquivar la mala suerte... pero para eso tengo que besarte... a si que, abre la maldita puerta, o la tiro abajo...
No ha terminado de decirlo cuando el sonido característico del pestillo al ser retirado se escucha a la perfección. Abre la puerta lo justo para entrar al baño y la cierra casi en el mismo gesto.
Sasuke no tiene tiempo de mirarle, por que se encuentra entre sus brazos sin darse cuenta. Aspira su aroma, una mezcla agradable entre el perfume, el jabón del baño, la loción de después del afeitado y la ropa nueva, con ese olor tan reconocible. Le gusta como huele, y su calor... y las caricias de sus dedos en la espalda, y esa manera que tiene de demostrarle su preocupación, ejerciendo la presión justa a la altura de sus costillas, para mantenerlo pegado a su cuerpo sin hacerle daño.
Izuna desplaza la caricia de la espalda hasta uno de sus hombros desnudos. Sasuke sigue en ropa interior y con el pelo aún húmedo. Al llegar a sus manos brazo abajo nota el pergamino entre los dedos del mas joven y el abrazo se intensifica con el otro brazo.
– ¿Cómo vamos a decírselo?. – Cuestiona Sasuke en un susurro. Izuna suspira con la cara apoyada en el arco de su cuello.
– No vamos a decir nada. – El menor se aparta para mirarle y él se limita a sonreír travieso.
Sasuke se queda mudo contemplándole. Está guapísimo con el traje blanco. Tiene el largo pelo recogido en la nuca en una tirante coleta, que deja su rostro al descubierto, y sus orejas, siempre ocultas por el pelo. El morenito sonríe al descubrir que tiene varios pendientes en ellas; totalmente inesperado. Incluso la tela que cubre permanentemente sus ojos le hace infinitamente mas hermoso de lo que ya es.
– Vaya, estás … guapo. – Dice ladeando la cabeza.
– Y tu en calzoncillos. – Izuna levanta una ceja y se muerde el labio inferior en gesto incitante. – ¿Intentas seducirme, Sasuke?.
Una carcajada se escucha claramente salir de su boca. Alarga la mano a su propio traje y se enfunda los pantalones en un movimiento. Izuna chista fastidiado pero sonríe tranquilo segundos después.
– Es una tontería decir nada a estas alturas. – Sasuke asiente mientras se abotona la camisa y le pone la corbata a Izuna en la mano para que la sostenga mientras lo hace, al tiempo que le escucha hablar. – Tómatelo como una reunión familiar y punto. – Pasa la corbata por su cuello después de levantar las solapas de la camisa y desliza sus dedos por la suave tela para ajustarla en un nudo perfecto. – Además, no necesito que un papel me diga que eres mi marido, para mi lo eres desde hace mucho tiempo. – Acaricia su cara y coloca el cuello de la camisa en su sitio, dándole un beso en los labios muy dulce.
– Yo tampoco, pero me molesta un poco que hayan encontrado un modo de jodernos la boda. – protesta molesto el menor ajustándose el cinturón de piel blanca y los gemelos cuando termina con el cinturón, metiendo el sobrante en las trabillas. Se sienta en el retrete para calzarse los zapatos.
– No te enfades, es culpa mía... se supone que soy el líder, debería conocer las leyes del clan mejor que nadie. El consejo se ha limitado a ponerlo en nuestro conocimiento, nada mas... aunque si que es cierto que ha esperado hasta el último minuto... pero bueno, sin boda no vamos a quedarnos. – los dos sonríen al mismo tiempo y Sasuke se abraza al mayor, completamente enfundado en el traje blanco, que le hace parecer un precioso ángel de ojos negros.
– No me enfado, ya no. – Se besan con un poquito mas de pasión al ser conscientes de que están solos.
– Además, no quiero forzar a mi hermano a casarse para hacernos el favor a nosotros y que podamos casarnos, y menos por una estúpida ley de cuando se fundó el clan. – Sasuke lo entiende perfectamente.
– Lo sé. Opino lo mismo, no quiero causarle problemas a Madara y Deidara. No después de todo lo que han hecho por mi y por el niño. – En esa frase escuchan perfectamente a Miku riendo a los gritos de Hidan. – Me gustaría que se casaran pero cuando ellos elijan hacerlo y no para que nosotros podamos hacerlo.
– Chicos. – Kakuzu habla desde el pasillo después de tocar la puerta, haciendo a la pareja separarse. – No quiero interrumpiros, pero tenemos una emergencia aquí fuera y Naruto está utilizando el otro baño.
Sasuke abre la puerta completamente y se encuentra a Tobi agarrándose la colilla con la mano y cara de agobio absoluto.
– Mmmpfff... Pisssssss. – Se queja el niño entre dientes.
No espera que le den permiso y cuando quieren darse cuenta, está con los pantalones bajados y pidiendo que alguien, quien sea, le suba al retrete pero ya.
La pareja entra de la mano en el salón, donde el resto de su familia, excepto Tobi y Kakuzu por razones obvias, les esperan.
Taka camina hasta sus padres y pide a Sasuke que lo coja en brazos. Deidara ha hecho un buen trabajo vistiendo al niño, incluso ha conseguido peinarle el pelo tan rebelde hacia atrás y que no se haya quitado la pequeña corbata que adorna su camisa.
– Gracias, Deidara. – Agradece Sasuke al artista.
– No hay de que. Lo cierto es que tu niño es un cielo comparado con el mío, a si que es casi como un descanso de madre poder ocuparme de Taka. – Le quita importancia agitando la mano en el aire. – Aún falta Naruto y Hidan está vistiendo a Miku.
– Tenemos tiempo de sobra. – Le tranquiliza Izuna.
El jashinista entra con la niña subida en sus hombros, los dos riendo con la boca abierta.
Al llegar la pone delicadamente en el suelo y le pide que de un par de vueltas para que la vean.
Está preciosa con un vestidito rosa tiza y dos coletitas bajo las orejas. Hidan no la viste pomposa, ni como una muñeca de porcelana, como hace su madre cada vez que el Jashinista no está cerca.
Sasuke pone a su hijo en el suelo, y va hasta la niña, a la que mira intrigado con la boca abierta. Tobi se une a los dos niños, y los tres se miran entre sí curiosos.
Los dos niños van con mini trajes de chaqueta, corbatitas minúsculas incluidas, y los dos con el pelo peinado idéntico, a excepción de la raya, cada uno a un lado.
Itachi que no ha dicho nada desde que llegó, jadea cuando ve aparecer a Naruto sin poder evitarlo.
Decir que está guapo es quedarse corto.
No puede ni hablar, ni apartar sus ojos del rubio, aunque su hija tironee de su pantalón para obtener su atención, nada le puede hacer dejar de mirar alucinado a su rubio.
Naruto le sonríe tímidamente, ligeramente sonrojado al notarse observado de ese modo por el moreno, y le saluda con la mano, mirando a su hija al rato, al darse cuenta de que está a punto de llorar por que su padre no le hace caso.
Taka grita en ese momento y Tobi le contesta en el mismo tono. Los dos niños empiezan a darse guantazos, obligando a Hidan a separarlos, entre risas y cortando por completo la escena entre Naruto y su Itachi...
En cuanto Mikoto y Fugaku hacen acto de presencia, la abuela se ocupa de regañar a los niños por pelearse y obligarles a darse un abrazo y un beso en señal de perdón. Miku corre hasta su abuelo y grita sílabas sueltas hasta que la toma en cuenta...
La familia ya está reunida. – Dice en alto Izuna. – Bueno, vamos al matadero. – Se carcajea sonoramente al notar el codazo en las costillas que le regala Sasuke por su ocurrencia.
Los dos se toman de la mano y abren la marcha...
Tienen una boda que protagonizar, comida que saborear, familia que disfrutar... vida que vivir...
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La la la la la laaaaaa ( momentos musicales)
A las buenasssssss
Capi nuevo, wiiii... super emocionada por la escenita del baño ( lo mio con los baños ya es legendario, en serio) y esos niños son para comérselos a besos...kyaaaa
Espero que os guste …
Besitos y mordiskitos
shiga san
pd: la canción de este cap: Warrior de B.A.P. ( uff, madre mía)
