Tengo una anónima a la cual dedicarle este capítulo… enterito, espero que te guste, gracias por tu constante apoyo y lo más importante tus reviews no me molestan al contrario, me animan a seguir en este viaje de amor turbulento y secretos..

He estado ocupada con el trabajo y los estudios, pero aquí esta, he sacado algunas ideas de la serie, pero venían al momento.

Tratare de subir el próximo cap. lo más rápido posible, tengo en mente una idea para otro fic, en el cual todos serán humano, está inspirado en una novela la cual vi hace mucho, pero he cambiado ya en mi mente gran parte de la trama, apenas pueda lo escribo, lo subo y espero sus comentarios :D

Gracias por sus reviews a todos los demás, en serio me animan a seguir con esta historia….

Disclaimer: Los personajes de esta historia no me pertenecen, le pertenecen a la escritora LJ Smith y al canal CW.

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ - Pérdida -~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

-Haremos un trato, ¿Te parece?, te sacaré la mordaza de la boca, pero tú no gritaras, no hay que hacer una escena - Le comente mientras me arrodillaba para estar a su misma altura.

-Y si gritas, estoy seguro de que no será de mucha ayuda, ya que - me acerque a su odio para susúrrale.- Estamos en mi territorio y puedes destrozarte la garganta pidiendo ayuda, y no servirá de nada, ¿Trato?-La chica asintió mientras las lágrimas corrían por sus mejillas.

-Por favor, déjeme ir- Fue lo primero que dijo apenas le saque la mordaza.

-Primero contestaras unas simples preguntas… No tengas miedo, Siéntate- trató de levantarse, pero sus piernas le fallaron y el tener las manos atadas no le fue de mucha ayuda. Mi cerebro actuó por inercia y sin darme cuenta estaba al lado de ella sosteniéndola, la mire a los ojos y debajo de todas esas lágrimas vi una dulzura y un calor que no había visto nunca en nadie, quise eliminar esas lagrimas con mis pulgares y… ¿Qué diablos te pasa Damon?, recobre la compostura y la tome en brazos, la senté en la silla del escritorio, sacando las ataduras de sus manos.

Elena POV

Estaba asustada al bajarme del auto Stefan me dio algún tipo de drogas, me sentía desorientada, mis miembros parecían de gelatina y el estar amarrada no ayudaba mucho, me cargo un buen trecho, y me dejo sentada en el piso.

Escuche al hombre del acento británico gritar a lo lejos, Stefan agarro la cuerda que sujetaba mis manos y me arrastro hacia dentro.

Él entro primero y yo caí de rodillas por la fuerza con la que me arrastro, al entrar vi a tres hombres, a él de pelo cobrizo, a otro de pelo rubio ceniza, pero el que más me llamo la atención fue un hombre de pelo negro, el cual estaba al medio de la habitación con los brazos cruzados. Estaba vestido con una camisa azul oscuro y los primeros botones estaban abiertos dejando ver su pecho.

Sus ojos eran de un hermoso azul océano, pero estos no eran como el mar en un hermoso día de verano, eran como los de un día tormentoso, el color no representaba la claridad de su mirada, al contrario, era oscura y llena de tormento.

Estaba embobada mirándolo cuando escucho la palabra "medio de pago". En ese momento me miro de verdad y me sentí sonrojar bajo su atenta mirada. Él era ese tipo de hombre por el cual harías cualquier cosa, cual estupidez solo por conseguir que te mirara en el colegio o por el cual las chicas se peleaban sin él hacer nada para provocarlo.

"Si es hermosa, pero no quiero nada que ver con adictos, me basta con tu novio"-¿Adicta?, no soy una adicta, la manera tan despectiva en la que lo dijo se sintió como una puñalada en el estómago.

-No te lo niego, tiene problemas con las drogas, pero es tú regalo-¿Por qué hablan de mi como si fuera un objeto?- Y te apuesto que está dispuesta a hacer lo que sea por un poco de droga- he caído bajo, he hecho cosas de las cuales no me enorgullezco, pero no estoy dispuesta a hacer lo que sea.

Las lágrimas resbalan en mis mejillas y no puedo evitarlo, veo a través de las lágrimas como el hombre de pelo cobrizo mueve la boca, pero no escucho nada de lo que está diciendo. Recobro el sentido cuando veo que se acerca a mí y me agarra por el codo fuertemente, me levanto a duras penas y él me suelta, caigo arrodillada frente a este hombre "Dale una oportunidad, los dejaremos a solas para que se conozcan"… ellos salen y nos dejan a solas y ahora en verdad tengo miedo, pero sorprendentemente no es un miedo parecido al que le tenía a Stefan.

Estoy arrodillada frente a él y él solo me mira, su mirada es demasiado intensa así que tengo que desviar la mirada, lo escucho suspirar y se acerca a mí.

-Haremos un trato, ¿Te parece?, te sacaré la mordaza de la boca, pero tú no gritaras, no hay que hacer una escena - aunque quisiera hacerlo estoy segura de que no podría -Y si gritas, estoy seguro que no será de mucha ayuda, ya que estamos en mi territorio y puedes destrozarte la garganta pidiendo ayuda, y no servirá de nada, ¿Trato?- Me susurra en el odio y los pelos se me erizan, solo asiento.

Me saca la mordaza y aunque me prometí mantener la calma, lo primero que hago es rogarle que me deje ir –"Primero contestaras unas simples preguntas… No tengas miedo, Siéntate"- al levantarme, mis piernas no responden y siento mis rodillas doblarse, trato de levantar las manos para evitar el golpe en la cara, pero están están amarradas y no puedo.

Cierro los ojos esperando el golpe, pero este nunca llega, los abro y veo a este hombre el cual se veía peligroso…sujetándome, lo miro a través de las lágrimas y compruebo que no estaba equivocada sus ojos son hermosos.

Me levanta y me carga hasta la silla, allí me desata las manos y él se apoya en el escritorio con los brazos cruzadas sobre su pecho, la camisa se ciñe a sus brazos y a su torso.

-Dime, ¿Cómo te llamas?-pregunta delicadamente, no quiero contestarle así que solo me quedo mirando un punto fijo en el piso- No hagas las cosas más difíciles, solo quiero saberlo por simple curiosidad, pero bueno… No me interesa- lo miro y se ve aburrido.

-¿Cuántos años tienes?- Si le contesto con la verdad, cabe la pequeña posibilidad de que me deje ir, pero la pregunta es ¿Si me deja libre, que es lo que me espera en casa, una tía borracha y soledad?

- Veinte- contesto secamente, sin mirarlo, lo siento suspirar.

-Pequeña, pequeña.. Se me está agotando la paciencia ¿Quieres que traiga a Stefan y que él te lo pregunte?, si te trajo hasta acá como un objeto barato, estoy seguro de que no le costaría sacarte lo que yo quiero saber de maneras bastante poco gentiles.

Me aterra pensar que es lo que podría hacerme Stefan, lo miro a los ojos- E..e…es la verdad, te-tengo veinte… no fui a la universidad, pero soy asistente de un arquitecto- frunce el ceño y me observa detenidamente por mucho tiempo - Lo juro.

-Claro… y yo soy el asistente de Obama ¿Hace cuánto conoces a Stefan, mentirosa?- suspiro derrotada al notar su ironía, no me ha creído, pero por lo menos a cambiado de pregunta.

-Hace unos pocos meses- Y yo creí que él quería tener un viaje romántico conmigo, soy tan estúpida, me dan ganas de llorar de nuevo, pero me muerdo el labio y apretó mis manos las cuales están posadas en mi rodillas, enterrándome las uñas, evitándolo. Él solo continúa con sus preguntas

- ¿Te daba la droga o sólo tenían una relación "amorosa"?- Hace un gesto de comillas con las manos y su boca se curva en una sonrisa, definitivamente no sé a qué se refiere, ladeo la cabeza y frunzo el ceño.

Él se ríe ante mi desconcierto- No sabes de lo que estoy hablando- no lo pregunta – Está bien, no es mi problema... Dígame señorita asistente ¿Tienes familia?- ante esa pregunta no sé cómo reaccionar, y me maldigo por sentir las lágrimas caer en mis mejillas.

-¿Que te interesa a ti?- me levanto de la silla - déjame ir… y si no estás dispuesto a hacerlo y vas a matarme – le grito – hazlo ya, deja de regodearte y de hacerme sufrir más – Me tiro al piso llorando derrotada - Haz que pare – no sé a quién le pido ayuda - …. Por favor haz que pare- me llevo las manos a la cabeza, porque no puedo más con este dolor.

Damon POV.

Veo como cae de rodillas al piso, y no sé qué hacer, simplemente he hecho una simple pregunta… - Haz que pare, Por favor haz que pare- no sé cómo ayudarla a que se refiere , y es la primera vez que me afecta tanto ver a una mujer llorar, sin contar a mi madre.

Es drogadicta, así que hago lo único que se me ocurre, rodeo el escritorio mientras ella aún llora, abro los cajones y no me molesto en cerrarlos, me frustro por no encontrar lo que busco y su llanto me pone más nervioso, hasta que en uno de los tantos, encuentro algunas bolsas con drogas que recuerdo haber visto antes, pero nunca me pare a preguntarme como habían llegado hasta ahí, si yo nunca en mi vida he consumidos ningún tipo de drogas.

Me arrodillo junto a ella y sin conocerla la abrazo tratando de que se calme un poco para poder hablarle, ella apoya su cabeza en mi pecho y sigue llorando, sufriendo.

Odio lo que voy a hacer, me detesto, pero no se me ocurre nada más y solo quiero que pare de llorar. En vez de ayudarla, sólo arruinare más su triste y corta vida, porque estoy segura de que es menor de edad.

-Puedo ayudarte, quiero que me dejes ayudarte – le susurro, haciéndole cariño en el pelo. Ella parece calmarse, levanta su mirada y me mira, está perdida, la pena que la embarga es mayor a ella, lo veo en sus oscuros ojos…

Dios, que hace esta chica acá, debería estar en su casa junto a su familia, sentados en el sillón viendo una película o con sus amigas, no debería estar llorando abrazada a un desconocido.

- Puedo ayudarte- cierro los ojos y miro hacia otro lado… ¿Qué mierda vas a hacer?, Trato de pasarle la bolsita que está en mis manos, pero no puedo hacerlo.

Parece calmarse - ¿Cómo?- pregunta de un momento a otro y al abrir mis ojos, veo los de ella fijos en los míos, con ¿esperanza?... Que irónico ¿Por qué tendría esperanzas conmigo, si yo sólo iba a drogarla y a sumergirla aún más en esta mierda?

No puedo hacer esto, paso una de mis manos por su espalda y la otra por detrás de sus rodillas y me levanto junto a ella. Apoya su cabeza en mi pecho, parece calmarse y cierra los ojos, sin embargo siguen resbalando las lágrimas por sus mejillas y estas empapan mi camisa. No me preocupo de tomar nada, después puedo enviar a alguien, me acerco a la puerta y como puedo la abro.

Al abrirla veo solamente a Alaric en el pasillo, hago un gesto con la mano indicándole que después hablamos y sigo mi camino. Al salir Moisés corre a abrir la puerta trasera de la limusina.

Ya adentro me fijo en ella y está durmiendo pacíficamente en mis brazos, sus ojos están enrojecidos. No me doy cuenta y mi mano está acariciando despacio y lentamente su mejilla, la cual aún esta húmeda.

¿Quién es esta chica?

Todo el camino me dedico a observarla, es hermosa de una manera simple, pero atrayente al mismo tiempo. Meto alguno de los mechones rebeldes detrás de su oreja, su pelo lacio es suave y sedoso al tacto.

Llegamos a los pocos minutos, me bajo con ella aún en mis brazos, subo las escaleras de la mansión. Me dirijo a la habitación de invitados más cerca de mi pieza, abro la puerta y al medio de la habitación hay una cama tamaño grande, hecha de madera tiene cuatro postes de roble oscuro y sábanas blancas, los ventanales enormes dejan entrar la luz de la luna, la cual ilumina la pieza de una manera pacífica.

Me acerco a la cama y la deposito en ella, me alejo un poco y la observo… la luz llega a ella y parece un ángel, dormida los problemas que la agobian parecen desaparecer ya que está en calma.

Dejo sus zapatillas en el piso, recojo la colcha y la cubro, una última vez dejo un montoncito de pelo detrás de su oreja y de paso acaricio su mejilla. Me estoy alejando, cuando ella toma mi mano suavemente.

-Me llamo Elena- susurra con una voz casi imperceptible y vuelve a cerrar los ojos, quedándose dormida, dejándome allí parado sin saber qué hacer.

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Gracia por sus comentarios *-*