Hola, hola… Creo que todos sabemos que soy la peor en lo que respecta a responsabilidad, pero les prometo no dejar inconclusa esta historia… disfruto demasiado escribiéndola…
Y gracias a una de mis series favoritas, tengo demasiado material para ustedes lectoras :B!
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ - Pérdida -~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
Bajo las escaleras lentamente, tengo un extraño temblor en las manos y me siento sudorosa ¿Hace cuánto que no consumo?…
Las escaleras caen en espiral, me deslumbro con lo poco que alcanzo a ver de esta mansión. Estoy mirando una de las hermosas lámparas colgantes y en consecuencia tropiezo con un escalón, maldigo.
Las manos me sudan ¿para que querrá verme?, en una de esas me deja ir – aunque no me está reteniendo – ¿Qué querrá el hombre de los ojos azules ¿Ira a seguir con el interrogatorio?...
Antes de llegar a la puerta escucho voces, me aproximo a esta y posiciono mi oreja en la puerta tratando de no hacer ruido.
- ¿Confías en Stefan?- alguien pregunta
- Ric, aquí están los papeles… me los ha traído, pero si tú no estás seguro…- silencio - y como tú mismo lo has dicho… es Stefan, te daré la información necesaria para que puedas ahondar aún más en el tema.- … esa voz.
- Sí, no te preocupes, yo lo hago… pero lo más probable es que la investigación se demore un poco, no podemos correr el riesgo de que las autoridades se den cuenta de que alguien está buscando información sobre esta chica y si cabe la pequeña posibilidad de que sea menor de edad con mayor razón –
¿Están hablando de mí?
- Lo sé… por ese te confío esto Ric – silencio – eres mi mano derecha y mi amigo.
Toco la puerta, antes de que puedan seguir con el tema, al rato se escuchan sonidos de sillas moviéndose
Me dispongo a tocar otra vez, sin embargo un hombre abre la puerta un segundo antes… Este tiene el pelo color rubio ceniza, los ojos pardos…debe ser Ric.
- Discúlpenme, no quería interrumpir, pero…- dejo inconclusa la frase ya que Ric se me adelanta.
- No, no interrumpes nosotros ya estábamos terminando, ¿Cierto? – Me sonríe amablemente, le sonrió de vuelta y por el rabillo del ojo puedo ver como el moreno sonríe de forma irónica y frunce el ceño al rato.
– Alaric Saltzman – estira su mano, estoy empezando a levantar mi mano para estrechar la de Alaric, pero él interrumpe.
-Elena, estaba empezando a pensar que te habías perdido- comenta y se acerca al bar con un andar despreocupado.
- Un placer conocerte, dime Ric- él al ver mi vacilación termina de estrechar mi mano con la suya - … te llamo para ponernos de acuerdo - comenta mirando al hombre que en estos momentos nos da la espalda.
- Eh, ric – lo llama antes de salir, girando la cabeza– no te olvides de averiguar sobre el asunto del amigo del Sheriff – comenta y vuelve a mirar lo que está haciendo.
¿De qué hablan?, Es más que obvio que está guardando información por estar yo presente.
Este asiente y sale dejándonos solos. Tomo las mangas de mi polera y las aprieto en mis puños.
Siento mi corazón acelerarse, cuando termina él hace un gesto despreocupado con la mano para que tome asiento… lo hago.
- Bueno… Elena - ¿Por qué tiene que decir mi nombre de esa manera?
- Efectivamente no estabas mintiendo – sonríe Irónico- … Según esto - se aproxima a el escritorio con el vaso en la mano, este contiene un líquido ámbar, toma unos papeles se los acerca y ladea la cabeza para leerlos, eso sí se demora menos de 5 segundos… debe haberlos leído antes - tienes veinte años - ¿De qué está hablando?
- ¿Qué papeles?- susurro por lo bajo, pregunto y me acerco al escritorio, quedando sentada en la orilla de la silla.
¿Qué información tiene allí de mí?, trago dificultosamente.
- ¿Por qué debo mostrártelos?... Si, lo que está aquí escrito solo me confirma lo que tú has dicho, ¿O me equivoco? – Me mira fijamente y para mi suplicio no puedo desviar mi mirada de esos ojos. El nudo que tengo en la garganta parece agrandarse y es más que obvio que no este no está dispuesto a deshacerse.
Asiento rápidamente varias veces y desvío mi mirada a esa carpeta.
-¿Cómo te llamas? – pregunto aún mirando la carpeta, las palabras salen antes de que las haya pensado, lo miro y él levanta una ceja sorprendido, baja la mirada y sonríe… ¡Madre mia!
- ¿Por qué debo responderte si tú ayer no quisiste, Elena? – me dice sentándose en la esquina del escritorio más cercana a mí, pone su dedo índice de la mano derecha en su labio y lo desliza lentamente por él.
- Y de igual manera me estas llamando por mi nombre en estos momentos – contesto cuando soy capaz de dejar de mirar ese dedo.
Me sorprende mi osadía y al parecer a él también, miro a mis manos que están en mi regazo y subo una pasándola por mi cabello en un gesto nervioso y mi mano sufre un pequeño temblor en el proceso.
Siento su mirada fija en mí, escucho el movimiento de la ropa y al instante una de sus manos está en mi barbilla instándome a levantar mi mirada.
-¿Hace cuánto que no te inyectas? – su pregunta me toma por sorpresa.
Frunzo el ceño y recuerdo el temblor de hace un rato.
-Estas dispuesto a responder a todas mis preguntas con preguntas – aleja su mano y siento la falta de ella, toma un trago de su vaso y suelta una carcajada.
-Tal vez – se levanta y lo sigo de reojo, va a por la silla que está detrás del escritorio, la levanta y la sitúa en frente de la mía – Me llamo Damon… Salvatore.
- No me inyecto – trago y le suelto sin más, ladea la cabeza ¿Sorprendido?.
-Según lo que me dijo Klaus, eres drogadicta – Auch, ¿Por qué duele cada vez que lo dice?
- Eres la única persona que me lo ha soltado directamente… y tanto en el transcurso de un solo día – en lugar de sentirme triste y con ganas de llorar, estoy molesta.
- Es lo que eres, ¿Por qué debo llamarte de otra manera? – suelta sin más y sin inmutarse
- Simplemente porque no me conoces.
-Tampoco es que tenga interés, preciosa – Sonríe.
Apreto fuertemente los dientes, tengo ganas de borrarle esa estúpida sonrisa de la cara que hace unos momentos me parecía tan cautivante.
- Conteste tú pregunta, ahora tú contesta la mía.
- No me inyecto – abre la boca para hablar, pero yo soy más rápida – Sólo aspiro una raya o dos los fines de semana – miento, porque me avergüenza.
- Si sólo es los fines de semana – se calla – no deberías tener ese temblor que estas sufriendo – hace un gesto con la cabeza indicando mi regazo, bajo la mirada y en realidad mis manos están temblando, las aprieto en un intento de que paren y lo miro… en su cara veo una expresión de ¿Repulsión?
- No sabes mis razones, así que no me juzgues – suelto lo primero que se me viene a la mente.
- Padres muertos – Abro los ojos ¿Cómo sabe? – Gran cosa.
Solitarias lágrimas resbalan por mis mejillas, al rato se levanta y se vuelve a acercar al bar, levanto mi mirada cuando mueve un vaso con liquido ámbar y hielo frente a mi, haciendo saltar a estos.
-Bueno eso no es para lo que te hice venir – tomo el vaso con mis manos y vuelvo a mirar mi regazo – ¿Stefan? – Siento un odio crecer en mí, apresuro un buen trago de líquido… Whisky... quema, pero trato de no hacer alguna mueca. – ¿Es tu novio?
Niego tímidamente con la cabeza – Sólo me proporcionaba drogas de vez en cuando.
-¿Cuánto le pagabas? – me sonrojo.
- ¡Ohh!.. Ya veo – se carcajea un poco - … Tenemos a una pequeña zorrita aquí – No podía sacarlo de su error y decirle que no poseía dinero, sólo me estaría delatando en mi mentira, aprieto el vaso entre mis manos.
- Debes ser bastante talentosa si se acostaba contigo estando con – suena un celular que lo interrumpe ¿Con quién más se acostaba Stefan?, ¿Me engañaba o yo era la usada para engañar?.
Se levanta de la silla y se acerca a recoger el celular que está a su lado del escritorio.
-Ric – levanto mi mirada - sé que no puedes vivir sin mí, pero – se interrumpe – No, no espérame un poco – Me mira y yo asiento un par de veces entendiendo el mensaje.
Se acerca al ventanal y me doy cuenta de que esta en realidad es una terraza, sale y cierra las puertas detrás de él, dejándome sola… Ha salido el sol, sonrío para mis adentros.
Vuelvo a tomar otro trago... No entiendo que es lo que le encuentran los hombres a esto, hago una mueca junto al pensamiento.
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- ¿Qué pasa, Ric? , pensé que la investigación se iba a demorar un poco más. – dejo el vaso vacío en la baranda de piedra color crema.
- Damon, han incendiado una de las casas de la producción – se queda callado, me paso una mano por la boca.
- ¿Qué?... ¿De qué hablas? – todo el buen humor de hace un momento atrás se ha ido por el retrete - ¿Quién ha sido?, ¿Algún sobreviviente? – Al notar su silencio y la realidad de esto las preguntas salen atropelladas.
- Según lo que me ha dicho Matt, les han disparado antes, así que no.
- ¿Cuántos muertos?.
- 5 Hombres, 3 mujeres… esposas de alguno de estos en realidad – empiezo a jugar con el vaso entre mis dedos, haciéndolo girar en la baranda, lo detengo en seco.
- ¿Algún niño?.
- Por suerte, no – respira hondo – O créeme… Matt no estaría tan calmado.
- ¿Las cámaras… Las cámaras grabaron algo? – me aferro en la única esperanza que me queda para saber quién ha sido el hijo de puta.
- Ah, ha – niega Alaric - … destrozadas a tiros desde puntos ciegos.
- Ric tenemos que averiguar los más pronto posible quien es el responsable de esto – niego con la cabeza – O mi viejo empezara a meter las narices.
- Lo sé, lo sé – Habla rápidamente – El problema está… en que no sabemos si esto y el hombre del callejón están unidos de alguna manera- maldigo para mis adentros.
- He estado hablando con algunos de los chicos acá en el club y el encargado de distribuirle a nuestro amigo, dejo de hacerlo cuando este dejo de pagar.
Nos quedamos en silencio un rato, tratando de asimilar las cosas.
- Damon esto no ha sido al azar…, sabían exactamente lo que estaban haciendo, desde donde dispararle a las cámaras sin ser vistos, la cantidad de hombres cuidando a los cocineros… Todo – Respiro hondo.
- Ric… no me interesa el método, no me interesa sobre quien tengas que pasar… Averigua quien está detrás de todo esto y hazlo pronto o las cosas empezaran a ponerse feas.
Cuelgo sin despedirme, respiro hondo unas cuantas veces y trato de relajarme o la charla con Elena se me volverá a escapar de las manos.
Cuando ya me siento más calmado, paso las dos manos por mi pelo, paseándome un poco en el balcón asegurándome de estar más relajado, me doy vuelta dispuesta a seguir hablando con la hermosa yonki que está en mi despacho…
Pero me quedo quieto al observar lo que está haciendo.
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Veo la sombra de Damon pasearse por el balcón… se está demorando bastante, suspiro largamente, empiezo a mover una de mis piernas arriba abajo, lentamente… la "tranquila" charla que he tenido con Damon me ha hecho darme cuenta de algo.
Llevo casi 2 semanas sin consumir…
Él es el dueño de las drogas que Stefan me proporcionaba... una pregunta fugaz cruza por mi mente ¿Tendrá algún poco por aquí?, me llevo una de las manos a la boca y comienzo a masticar la uña de mi dedo anular, vuelvo a mirar hacia donde esta Damon.
Me siento en la orilla de la silla ahora moviendo mis dos piernas rápidamente, miro hacia el balcón sigue hablando por celular… mi respiración se acelera.
Comienzo a moverme en la silla, observo la habitación fugazmente... piso de madera, las paredes al igual que las de mi pieza son de un caoba oscuro, los ventanales tienen grandes y gruesas cortinas que llegan hasta el piso color blanco, incluyendo al ventanal de la terraza, un librero gigante lleno de libros de todo tipo... algunos más gruesos que otros, unos sillones en una esquina, algunas lámparas puestas sobre unas pequeñas mesas redondas, cuadros de paisajes y de señores deprimidos, los cuales no conozco, el pequeño bar con varias botellas y vasos… algunas cuantas cosas más y el escritorio en el centro de este.
Me humedezco los labios con la lengua, miro una última vez a Damon y este está apoyado en la baranda… dejo el vaso en el escritorio.
Es ahora o nunca.
Me levanto rápidamente y le doy la vuelta al escritorio, empiezo a revisar los cajones rápidamente cerrándolos al instante… muchos papeles, carpetas, lápices, una gran cantidad de celulares en uno de ellos.
He terminado con los de un lado y empiezo con los otros, la mayoría están con llave, maldigo… vuelvo a mirar hacia Damon… ¿Ha terminado de hablar?... no estoy segura, siento mi corazón en la garganta, como late desenfrenado, pero ya he avanzado demasiado como para acobardarme.
Empiezo a buscar la llave encima del escritorio moviendo todo lo más rápido de puedo, pero tratando de no desordenar nada cuando veo una sombra por el rabillo de ojo.
Me siento pillada y levanto mi mirada rápidamente, pero Damon aún está en el balcón, inmóvil... ¿Estará de espaldas?.
Me dispongo a seguir revisando, cuando levanto unos papeles y encuentro una llave… sonrío para mis adentros… Trato de insertar la llave en la cerradura del último cajón, pero mis dedos están torpes y no me dejan abrirlo.
Cuando al fin puedo insertar la llave, la giro hacia la derecha... abro el cajón y encuentro algo que no me esperaba.
Un arma, me quedo pasmada mirándola…. cuando
-Veo que has encontrado mi arma – salto y me llevo una mano al corazón, retrocedo inconscientemente – Sin embargo – cierra la puerta del balcón… demasiado calmado y se acerca pausadamente – Estoy seguro que eso no es lo que estabas buscando – sonríe de manera siniestra y de un momento a otro lo veo acercarse a mi velozmente.
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¿Qué pasara? :O… Sepanlo en el siguiente capítulo :DDDDDD,
No me odien sé que soy malvada :3
Reviews para mi *-*
¿Alguien dijo yo? o/
