¿Encuentran que fue un giro muy brusco?, tal vez, pero se veía venir
Importante: Lenguaje fuerte y situaciones sexuales.
Primero empezaremos con un pov de nuestro sensual Damon y después uno de Elena, para terminar en tercera persona.
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POV DAMON
Tenía el celular al lado por cualquier mensaje que Rose pudiera mandarme, estaba revisando unos papeles, pero mi mente estaba ida, me preguntaba si la decisión que había tomado con Elena había sido muy drástica, pero después de mil pros y contra, llegue a la conclusión de que no me importaba ya que ella no era nada, y si me podía traer dinero bienvenida sea.
Le pedí a Rose que viniera a buscarla así podía ayudarla a prepararse como es debido, comprándole todo lo necesario para que se viera hermosa, no es que fuera muy necesario en verdad.
Ardía de rabia por culpa de Elena porque tuvo que arruinar todo, golpe la mesa con un puño. Los dos íbamos a disfrutar teniendo sexo, solo imaginarlo me hacía ponerme caliente como el infierno, la imaginaba estrecha y húmeda para mí, con sus piernas alrededor de mi cintura y...
Ring, ring
El celular me saco de mis divagaciones, me pase la mano por la cara antes de leer el mensaje.
Estamos por llegar, todo ha ido bien * Rose.
Salí y me acerque a Thomas que estaba cerca del estudio.
- Thomas, está por llegar la limo con las chicas, sube a la habitación de invitados que esta frente a mi pieza y baja todas las pertenencias de la chica que estaba allí en la mañana - este asintió.
Se estaba dirigiendo a las escaleras cuando lo llame
- Una cosa más - se acercó y le susurre el favor que necesitaba.
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Me dirigí a la puerta y me puse a hablar con uno de los hombres que estaba allí, apenas llegue el auto entro por el portón, se detuvo y las chicas bajaron. Me quede helado al observarla bajar, la larga melena de mi yonki caía en ondas y enmarcaba su rostro de una forma hermosa. No se había cambiado de ropa, pero tenía algo diferente, un aura diferente...
Estaba sonriendo
Me obligue a dejar de mirarla, ella no era nada, no se merecía mi atención. Empezaron a acercarse y yo complete los pasos que faltaban. Primero bese a Caroline, en los labios, era una costumbre, pero desde hace un tiempo era de una forma bastante casta ya que ella tenía una pseudo relación con Matt, luego a Rose, pero este beso fue más lujurioso, por parte de ella y por parte de mí, y no fue porque Elena nos observara, solamente fue así…mordí su labio lujuriosamente y escuche a alguien carraspear.
Y allí estaba ella, parada frente a nosotros con una expresión extraña, pero que se me hacía bastante conocida ¿Estaba celosa?
A los minutos después subieron de nuevo a la limusina y yo me quede con Rose observando como esta se marchaba. Rose se puso en frente y acomodo su mano en mi mejilla, yo sólo tome su mano la baje y la dirigí a mi pieza.
Allí comenzamos a besarnos, pero mi mente estaba en otro lado. Ella lo noto y me empujo a la cama para luego sentarse a horcajas sobre mí.
Desabrocho los botones de mi camisa lentamente y sus labios seguían el camino que marcaban sus dedos, trate de relajarme, pero no podía. Siguió bajando y me desabrocho el pantalón acariciando mi miembro con su mano antes de levantarse lenta y sensualmente para empezar a desvestirse.
Se sacó la chaqueta y la camisa color lila que tenía, luego el jean y quedo en ropa interior, Me relamí los labios Rose era un espectáculo digno de ver, termino de desvestirse y yo al mismo tiempo me saque lo demás quedando solo en bóxer negros.
Volvió a sentarse encima de mí y yo acomode mis manos en sus muslos, siguió besando pero antes lamio la parte de mi miembro por encima del bóxer y comenzó a subir por mi abdomen.
Antes de que todo empezara estaba bastante excitado, pero ahora por primera vez en la vida mi pene parecía no querer funcionar. ¿Qué mierda me sucedía?
Se acercó a mis labios y nos besamos, yo tocaba y ella también, en un momento bajo su mano y comenzó a tocarme con movimientos lentos pero seguros, de arriba abajo, de arriba abajo. Después bajo y me metió en su boca, al sentir su boca caliente y húmeda inspire profundamente por la nariz y acomode mi mano en su pelo, pero no podía dejar de pensar en si había tomado la decisión correcta y era esa la respuesta a lo que me pasaba, trate de olvidarlo, pero simplemente seguía allí.
Sin embargo, después de todo lo que hizo Rose mi pene seguía estando no dispuesto a cooperar, se bajó de mí y se tiro al lado mirando al techo, mostrando sus senos sin ningún pudor.
- ¿Qué te pasa?- pregunto ladeándose y juntando sus manos debajo de su cabeza.
- ¿Por qué debería pasarme algo? – la mire sonriendo, trate de desviar el tema.
- Sabes, soy tan buena escuchando como chupando pollas - suspire resignado, no es que no fuera verdad.
- ¿Cómo estuvieron las cosas con Elena? – solté de una.
- Mmm… por eso me besaste así – levanté una ceja sin comprender bien a qué se refería
- Siempre es igual contigo – mi mejor arma: coquetear – Eres irresistible.
- No trates de usar ese truco Salvatore, somos amigos hace demasiado como para no saber cuándo estas tratando de desviar el tema –
Maldita Rose.
-Soy una caja de sorpresas – me levanto de la cama y me acerco a servirme una copa, le ofrezco con la mirada, ella se sienta y niega.
- Y… ¿Cómo estuvieron? – pregunto, como quien no quiere la cosa.
- Bastante tranquilas en realidad, deberías haber visto su cara cuando supo que le iban a depilar la entrepierna – me atragante con el whisky que estaba bebiendo y mi pene pareció reaccionar al escuchar eso.
Claro, ahora te comportas como corresponde, ahora cooperas.
-¿Por qué empezara a trabajar con nosotras? – Rose pregunta – No sé ve como alguien que necesite dinero – hago un ruido extraño con mis dientes mientras observo el vaso.
- Porque me debe dinero – contesto bebiendo lo último y dejando el vaso.
- ¿Se droga?, ¿es eso? – me aproximo a ella y pongo mi dedo índice en sus labios, estoy harto de esto.
- Porque no hacemos otra cosa mejor – me humedezco el labio con la lengua y me siento sobre ella dejando sus piernas entre las mías, obligándola a acostarse con mi peso.
Empiezo besando su mejilla, luego su mandíbula y después bajo a su cuello, lamo y mordisqueo sacándole pequeños gemidos de vez en cuando.
Con una de mis manos masajeo uno de sus senos y la otra está al lado de su cabeza soportando mi peso en el codo. La siento frotar sus piernas tratando de aliviar un poco el la necesidad que esta allí y sonrío sin poder evitarlo, sus uñas se clavan en mis brazos.
Estoy entreteniéndome con sus senos, cuando la siento bajar su mano y empezar a trabajarme, gruño al sentir la presión construyendo en mi abdomen.
Después de un rato, ella rompe el paquetito del condón y me lo va a poner, pero decido que ya es suficiente zalamerías, se lo quito y me lo pongo yo mismo, ubico una de mis manos en su muslo y acomodo este en mi cadera me hago espacio con la cadera y la penetro de una sola estocada.
Gime, pero no le doy tiempo a acostumbrarse, empiezo a embestirla a un paso firme, y a los minutos ella nos da la vuelta, acomoda sus manos en mi pecho y empieza a montarme.
Y así seguimos hasta que ya estoy harto, vuelvo a girarnos y la sigo embistiendo hasta que logremos cada uno alcanzar nuestro clímax.
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POV Elena.
Mi primera reacción fue abrir la puerta del coche y tirarme a la carretera sin importar si venia un auto, total creo que un atropello sería mejor que venderme como una prostituta, pero me quede quieta como una piedra observando a Caroline.
-¿Elena?, ¿Elena estas bien? – Caroline movía su mano en frente de mi cara - ¿Necesitas algo?, ¿Quieres que paremos?.
Volví en mí y tuve ganas de tirarme a sacarle un buen montón de su pelo rubio con mis manos, sin embargo comencé a reírme, reí y reí como una loca por unos quince minutos.
Llegamos no sé a dónde y yo seguía riendo, ya había oscurecido, estoy segura de que Caroline ya estaba asustada, bajamos de la limusina y el aire frio me hizo regresar en sí.
-¿Tú - tú estás loca? – le grite llevándome un mano a la cabeza y apuntando con mi dedo índice la sien. Caroline negó con la cabeza.
- Yo nunca seré una prostituta como tú, ni aunque sea una cara – seguí gritando despectiva.
- Si a ti te gusta que te estén tirando semen todo el día no es mi problema – y con eso me gire, caminando a no sé dónde.
No había dado ni dos paso cuando unos hombres me agarraron por los brazos y me arrastraron a la casa, trate de resistirme, pero uno de ellos me miro y la expresión en su rostro me dio miedo así que sólo me calle y seguí caminando. Mire a Caroline y creí verla secando lágrimas de su mejilla.
La casa era de tres pisos, grande y espaciosa, la decoración era un poco más moderna que la de la mansión de Damon, escuche voces a lo lejos, ¿serian aquellas las voces de los clientes?, ¿De mis futuros clientes? Trague saliva dificultosamente.
Íbamos subiendo las escaleras cuando una mujer de pelo negro salía de la habitación desde donde se escuchaban las voces con un hombre detrás de ella tomado de su mano, ella lo guio al fondo del pasillo. Esta nos dirigió una mirada breve al igual que él que asintió en forma de saludo.
Ella vestía un vestido blanco corto que resaltaba sus curvas en todos los lugares exactos, se sujetaba con un tirante en el hombro izquierdo y en el derecho sólo caía debajo de su brazo, unos zapatos negros a juego con su pelo y aunque el vestido era corto no era para nada vulgar el hombre iba vestido con traje y corbata negra y una camisa blanca impecablemente planchada.
Subimos hasta el tercer piso, los pasillos llenos de puertas tenían una alfombre roja en el medio, una de las últimas piezas era la mía. El hombre de tez más oscura abrió la puerta y espero a que entrara para cerrarla.
Creo que sufrí un deja vu, la pieza era igual de grande que la anterior, pero un poco más simple y esta vez encima de la cama estaba mi bolso, al lado de este había un sobre café.
Me acerque y lo di vuelta en mis manos, en el reverso estaba escrito mi nombre con una caligrafía impecable. Lo deje a un lado. Me acerque a la ventana y la vista no era ni la mitad de hermosa que la otra. Suspire desanimada. Me acerque a la cama y me recosté y millones de preguntas empezaron a atacarme.
¿Este sería mi nuevo futuro?
¿Sería yo la que estaría guiando a un hombre hacia una pieza, para dejarlo meterse entre mis piernas?
¿Terminaría embarazada de unos de estos hombres o peor aún con alguna enfermedad extraña?
-¿Podrían las cosas arruinarse más?
Decidí que estaba demasiado cansada para contestarlas todas. Baje mi bolso, levante el cubrecama y me quede dormida apenas mi cabeza cayo en la almohada.
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Me desperté por unos golpes en la puerta.
-¿Elena?, Soy yo Caroline- silencio - ¿Puedo pasar?
Suspire que más le iba a hacer.
-Pasa – grite mientras me sentaba en la cama.
Caroline entro y venía con una bandeja en las manos. Vestía un jeans y una camisa de franela holgada
-Buenos días, espero que no te importe, pero me tome la libertad de traerte el desayuno – se encogió de hombros mientras ubicaba la bandeja en mis piernas. Esta tenia jugo de naranja, tostadas, fruta picada y leche.
Se sentó cerca de mis piernas y se entretuvo jugando con una hilito inexistente que sobresalía de la colcha. Mire la comida y aunque moría de hambre no me sentía capaz de tocar ni un solo bocado.
-Lamento lo que te grite ayer - bote el aire que estaba conteniendo – Tú no tienes la culpa de esto, fue injusto haberlo pagado contigo – acerque mi mano a la suya – Perdóname
Ella me miro y creí ver en su cara un atisbo de alivio
-Me han llamado de peor forma Elena – saco su mano de la mía y se acomodó un mechón detrás de su oreja – Pero eso no evita que siga doliendo.
Creo que me sentí peor que nunca.
-Pero sabes... creo que es mejor esto – me miro por primera vez – Damon es un buen jefe, me saco de las calles, si no fuera por él… yo no estaría hablando contigo en estos momentos.
- Damon, es sólo un hombre que se aprovecha de las mujeres para obtener lujos – solté despectiva.
- Si no fuera por él, estaría muerta Elena, por sobredosis o violada y asesinada – sonrió tímidamente – Damon tiene a los hombres controlados, nosotras ponemos las reglas, y si no las respetan no viven. Damon se preocupa por nosotras por nuestro bienestar y comodidad.
- Eso es lo que tú crees.
- Le debo todo, Elena.
- Es mejor tener esta familia que no tener ninguna – se paró de golpe de la cama.
Familia… ¿Cuál era el significado de eso para mí en estos momentos?
-Elena será mejor que te bañes y te prepares, vendrá el Doctor a verte.
- No estoy enferma.
- No es eso – ya estaba cerca de la puerta.
- Damon obliga a los clientes a demostrar que no tienen ningún tipo de enfermedad, nosotras tenemos que demostrarle lo mismo a ellos.
- Y también para recetarte el método anticonceptivo que más te acomode, para evitar que puedas quedar embarazada.
¿Bromeaba, verdad?. Tengo diecisiete años, ni siquiera puedo cuidar de mi misma, nunca me he imaginado con un bebé.
-Son cosas de rutina, Nos vemos en un rato.
Si hace un momento tenía apetito, ahora definitivamente no lo tenía. Pero me obligue a comer, ya que si seguía así en unas semanas mis pantalones se caerían.
Termine de comer lo que pude, la fruta y la leche y fui a buscar ropa para entrar a bañarme, levante el bolso y lo deje en la cama, lo abrí y había una bolsa negra pequeña y dentro yacían bolsitas de cocaína, saque algunas y las apreté en mi puño.
¿A esto se había rebajado mi vida? A venderme a cambio de unos pocos gramos.
Me senté en el piso y apoye la espalda en la cama.
A la mierda, no tengo nada más por lo que luchar, pero de que tengo claro algo lo tengo… Yo me voy de esta casa hoy.
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A Elena el doctor le saco algunas muestras de sangre, pero Ella estaba bastante drogada así que no le sintió nada. Al estar justo en el tiempo correcto de su ciclo no hubo problemas en inyectarle el anticonceptivo, que a la vista del doctor era el método más cómodo y más fácil. Este tendría una duración máxima de dos meses.
El doctor que se dio cuenta de la condición en la que estaba le menciono que no afectaría en lo más mínimo. Después de haber estado a lo menos una hora con él, Caroline entro de nuevo y hablaron hasta que se les pasó gran parte del día.
Según el doctor, recién podría tener relaciones sin protección en algunas semanas y eso la calmo creyendo que tendría tiempo para idear su plan de escape. Pero esta se encargó de matar esas ilusiones ya que apenas tuvieran la respuesta a sus exámenes de sangre podría empezar a trabajar y eso sería mañana.
También se enteró de que obtendría un porcentaje de lo que ganara con cada cliente y podía quedarse con el dinero extra que el cliente le diera a ella por sus servicios, que según Caroline pasaba bastante a menudo.
Cuando al fin puedo librarse de Caroline, su mente empezó a trabajar a toda marcha ideando la manera de poder escapar, estuvo mirando por la ventana hasta que llego un auto negro, de este salió un hombre y Elena podía jurar que era Damon, trago saliva y se escondió de espaldas a la pared.
Volvió a mirar y los hombres que antes habían estado vigilando se adentraron en la casa. Elena Espero un poco y cuando estuvo segura de que no volverían a salir tomo su bolso y emprendió su camino a la puerta. La abrió y se dirigió a paso rápido a la escalera. Iba bajando cuando escucho voces y se quedó quieta contra la pared su corazón le martillaba en la boca.
Dejo de escucharlas y siguió bajando, llega a la primera planta y esta estaba bastante desierta, la puerta estaba allí, en frente.
Lo que Elena no sabía es que durante todo su recorrido Damon le estaba siguiendo el paso, ya que se había pillado dirigiéndose a su habitación por la escalera accesoria cuando la vio salir.
Se acercó lentamente a ella por la espalda y le susurro en el oído.
– Te vas de viaje y no invitas - Elena se giró y lo contemplo aterrada.
Negó con la cabeza y a los segundos estaba siendo arrastrada a una de las habitaciones al fondo del pasillo.
Damon la soltó y el apoyo la espalda en la puerta.
- Y yo que pensé que el adelanto de tu pago te iba a gustar - las drogas, pensó Elena.
Se quedó callado y camino hacia ella apuntándola con un dedo
- Que te quede bien claro Elena, todas las drogas que Stefan te dio eran mías, así que a no ser que tengas el dinero en estos momentos para pagarlas, Tu trabajaras para mí.
- Te denunciare a la policía - grito al ver que se daba la vuelta y se dirigía a la puerta para marcharse.
- Quiero ver que lo intentes - habló ya teniendo la puerta abierta - Nadie le creerá a una yonki - se encogió de hombros y salió de la habitación.
Damon sabía que tenía todas las de ganar, tenía a la policía en el saco y pronto tendría a Elena también.
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¿Comentarios?, Gracias a todas las lectoras :D
Sé que este capítulo es un poco más explícito que los demás, pero a nadie le hace mal un poquito. xD. También tenía planes completamente diferentes para este capítulo, pero simplemente salió así, creí necesario explicar por qué Elena no podía solo llegar e irse.
En el otro capítulo Elena tendrá a su primer cliente, veremos cómo le va con eso :S
