Me he demorado un montón, pero viaje y no tuve tiempo, además encontré que este cap, necesitaba ser escrito y re escrito hasta que saliera perfecto.

Guest paciencia, paciencia... Te me apuraste, pero acá recibirás una sorpresita muuuuuuuy agradable :$.

Agradecer a las incondicionales, ellas saben quiénes son y a todas las demás, que se pasan y leen mi historia.
Como diría Ian: You rock! :D

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Se quedó callado y camino hacia ella apuntándola con un dedo

- Que te quede bien claro Elena, todas las drogas que Stefan te dio eran mías, así que a no ser que tengas el dinero en estos momentos para pagarlas, Tu trabajaras para mí.

- Te denunciare a la policía - grito al ver que se daba la vuelta y se dirigía a la puerta para marcharse.

- Quiero ver que lo intentes - hablo ya teniendo la puerta abierta

- Nadie le creerá a una yonki - se encogió de hombros y salió de la habitación.

Damon sabía que tenía todas las de ganar, tenía a la policía en el saco y pronto tendría a Elena también.

Capitulo 12

Damon salió de la habitación tan rápido que no se percató que detrás de esta estaba Alaric. La mirada de este expresaba incomprensión y el moreno solo levanto el mentón mostrando indiferencia y seguridad.

Damon empezó a caminar y Alaric lo siguió.

- Nunca te he escuchado gritarle a las chicas así..- comento con las manos en los bolsillos.

- Se estaba yendo - lo corto Damon.

- Me refiero a que generalmente te haces el lindo con ellas y utilizas la galantería en vez del miedo.

- Se quería ir sin pagarme- se encogió de hombros- es lo justo

- Damon esta chica no te debe ni la mitad de lo que te deben otras personas.

- ¿Prefieres que le vuele la cabeza?- se paró de golpe y enfrento a Alaric.

- No es a lo que me refiero.

- Entonces no me molestes - retomo el rumbo.

- Ella no tiene la culpa de los errores de los demás - levanto la voz al verlo alejarse - Tu sabes lo que haces, pero luego tu cargaras con la consecuencia de tus actos.

- Que es un día si un buen par de problemas - sonrió irónico y siguió su camino

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Elena pasó gran parte de la semana encerrada en su habitación después del altercado que tuvo con Damon.

Durmiendo, llorando de cuando en cuando al despertar y apenas comiendo, ya que al no querer bajar le llevaban comida a su habitación, sin embargo apenas la tocaba.

Los resultados de sus exámenes habían llegado al día siguiente de ser tomados a primera hora, estaba sana y podía empezar a trabajar sin tener ningún problema.

Damon no sabía cómo reaccionar ante todo lo que Elena le hacía sentir, se desesperaba al no saber cómo actuar frente a ella y se odiaba por hacer que en cada oportunidad que se veían ella terminará llorando, pero el verla con el bolso en mano a menos de veinte pasos de la puerta y bastante colocada, saco una parte primitiva a relucir, la cual se negó a cooperar y solo le hizo actuar y utilizar todas las armas que tuviera en su poder, incluyendo el miedo.

Era cierto, probablemente Elena no le debía ni la mitad de lo que el cliente de más bajos recursos pudiera pagar, pero estaban estos sentimientos de protección y rabia al mismo tiempo que no le permitían actuar coherentemente.

Tenía veinte años, ¿Por qué razón una mujer tan bella como ella tiraría su vida al retrete de tal manera? Quería ayudarla, pero al mismo tiempo quería castigarla, por lo que estaba haciendo con su vida, por lo que ella hizo con su vida, por haber muerto por ello.

Caroline en el transcurso de los días le había explicado todo lo que había creído era indispensable para que Elena se pudiera guiar y actuar bien su papel.

- Debía hacer sentir al cliente especial y vivir un con él un paraíso de deseo, lujuria y placer

- Siempre debía pedir, de manera educada y sensual, usar protección

- Cualquier cosa extraña que ella viera era motivo para presionar el botón que estaba en el mueble al lado de la cama y llamar a seguridad

- Su juego, sus reglas, ella ponía sus límites.

- La discreción empezaría a formar parte de la vida de Elena, esta sería su arma más preciada.

- Debía aprender a separar sus necesidades personales de las profesionales.

- Siempre debía usar la sensualidad y la educación como primera faceta.

Y un montón de cosas que Elena no podía recordar, ya que en realidad no le había tomado mucha atención a Caroline cuando hablaba, porque además de estar ida estaba bastante drogada. Ella era la única chica de la mansión con la que compartía ya que se había pasado gran parte de su estadía encerrada.

Caroline no la juzgaba ya que había tenido sus propias adicciones a drogas más fuertes en su adolescencia y al no recibir ninguna instrucción por parte de Damon o Alaric no se metió más allá.

Estaba sentada frente al espejo con la mirada perdida, mientras Caroline la peinaba, haciéndole una hermosa trenza espiga que caía un poco desordenada por encima de su hombro derecho, pensando en el nombre falso que debía escoger.

Su vestido era corto, de un color plateado y le llegaba un poco más arriba de la mitad del muslo, tenía un escote en v hasta el ombligo, y este estaba cubierto con un tela semitransparente del mismo color el cual dejaba ver el valle entre sus pechos y parte de estos, los brazos estaban cubiertos hasta el pliegue del codo por una tela de encaje que era parte del vestido y dejaba al descubierto su espalda. Usaba unos zapatos negros de tacón los cuales tenían correas entrecruzadas.

El de Caroline, al contrario, era un poco más corto. Este era liso en la parte anterior y la parte de la espalda estaba descubierta, cayendo corrugado en la parte de su trasero acentuándolo, de un color fucsia, que acentuaba su figura y unos botines negros.

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Pov de Elena.

Teníamos que bajar y compartir un poco con los hombres de allí, mientras nos observaban como si fuéramos un pedazo de carne para poder decidir con cual de nosotras querían estar. Caroline término de peinarme y me apretó los hombros en un gesto de consuelo.

- Te ves hermosa - sonrió - Te espero afuera - y salió dejándome allí.

Podría llamar a tía Isobel, tal vez me conteste, pensaba desanimada, pero para que... lo que tenía en casa era igual o en una de esas peor que esto.

Suspiro derrotada.

- Está es tu nueva vida Elena, acostúmbrate - le hable a mi reflejo y después de aquello me levante y me dirigí a la puerta con la cabeza en alto secándome la solitaria lágrima que corría por mi mejilla con los dedos de la mano.

Salí y algunas chicas ya iban bajando, me sentí insignificante ante todas ellas, ellas sí que sabían llenar un vestido, agaché la cabeza," Basta de autocompadecerte".

- ¿Ya elegiste tú nombre? - Caroline me pregunto, y yo simplemente la ignore

Bajamos lentamente por la escalera y al llegar al final de esta, unos hombres abrieron una de las puertas principales dobles del primer piso.

Ya dentro tuve que contenerme para que no se me cayera la mandíbula de la impresión, al medio de la habitación había una gran mesa redonda la cual contenía diferentes tipos de frutas, golosinas, una cascada de chocolate, copas de vino y copas de champagne para las múltiples botellas, sin dejar de ser decorada con flores hermosas, coloridas y lujosas.

Las cortinas doradas de las ventanas caían de una forma elegante y la habitación estaba llena de sillones, divanes y grandes sitiales de cuero con respaldar y brazos, también con floreros o figuras de mármol.

En cada una de estas cosas había una chica con un hombre, besándose, haciéndose pequeñas caricias o simplemente hablando.

La mayoría de las chicas estaban sentadas en las piernas de los clientes, vestidas o sólo con ropa interior y ligeros.

Caroline me miro, sonrió y se fue con un hombre de cabellos rubios. Me quedé allí parada sin saber qué hacer, ningún hombre me agradaba, o era demasiado joven o demasiado viejo.

Me di la vuelta para irme de allí cuando choque con alguien, era mucho más alto que yo, levante la mirada despacio y algo en sus ojos me inspiro confianza.

- Pareciera que has visto un fantasma - se carcajeo - No te he visto antes por aquí - cogió mi mano y beso el dorso de esta.

- Mi nombre es Elijah - ladeo su cabeza y yo lo mire fijamente en silencio.

Era de tez clara, ojos y pelo café, su corte era muy formal y usaba pantalones de tela negra a juego con la corbata y una camisa blanca.

Retire mi mano precavidamente de la suya y la deje al costado de mi cuerpo.

- Nadia - trague dificultosamente.

Se creó un silencio Incomodo, recorrí la habitación con la mirada y pille a Caroline observándome.

Suspire

- Gustas servirte algo - dije lo primero que se me vino a la cabeza, pero el solo rio y levanto su mano la cual ya tenía un vaso en ella, quise darme una torta mental por mi estupidez.

-Yo estoy bien, pero creo que tú lo necesitas más que yo, ¿Vamos?...- pregunto acercando su mano a mi espalda para guiarme, al darme cuenta de esto me aleje un poco y el pareció notarlo ya que la bajo enseguida.

Nos acercamos a la mesa y allí empezamos a hablar de cosas sin importancia por un buen rato.

Me estaba riendo por un chiste que me había contado Elijah, cuando observo a una de las chicas, rubia y de largo pelo liso, levantarse e irse con un hombre abrazada recordándome cual era mi tarea aquí.

Un ruido extraño llamo mi atención y cerca del lugar donde antes había estado la pareja había un hombre anciano de pelo canoso, gordo y con barba, su sonrisa mostraba dientes mal cuidados y cafés, más la manera en que me estaba mirando hizo que me recorriera un escalofrió y la verdad me golpeo, tenía dos opciones: irme con Elijah al cual me acababa de acercar demasiado en un instinto de protección sin percatarme o irme con don barbudo que en estos momentos se estaba levantando.

- ¿Quieres venirte conmigo? - hable de la forma más sensual que pude y lo mire por debajo de las pestañas, acercando mi mano a su hombro.

Elijah tomo mi mano y se la acerco a la boca.

- Sera un placer - asentí y me apresure a salir de la habitación abrazada a él

Al dirigirnos a la habitación me encontré con Alaric, el cual me dio una sincera sonrisa y asintió.

-Elena te ves hermosa.- hablo y me dio una sonrisa sincera, tomando mi mano entre las suyas.

- Elijah - Alaric estiro su mano educadamente al rato - ya entiendo el porqué de la espera, hay que esperar por lo bueno - miro a Elena - No los entretengo más.

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En el estudio Damon estaba sentado con los codos apoyados en el escritorio de caoba oscura y su cabeza apoyada en sus manos. Las cosas se le estaban saliendo de las manos, al lado de él yacía un diario con las noticias de hoy.

"Persona encontrada muerta en la habitación de su casa, las causas no son claras".

Extraoficialmente: Problemas cardiacos.

Versión real: sobredosis de heroína.

Según Matt, las cosas ya se estaban saliendo de control, estaban empezando a preguntar demasiado de más arriba, ya que esta era la quinta muerte del mes y no se estaban tragando el cuento que Matt trataba de venderles, y además Giusseppe había llamado hoy, según él para saber cómo "iba todo", pero Damon podía oír la desconfianza en su voz.

Las cosas se complicaban y él se empezaba a verse atrapado en un laberinto al cual cada día le aparecían nuevos caminos y cada uno era más complicado que el anterior.

La única cosa que lo mantenía calmado era saber que Elena había pasado gran parte de los días encerrada en su habitación, rehusándose a salir, siendo su pequeño tesoro.

Levanto la cabeza al abrirse la puerta, Alaric.

Las cosas con él no iban bien tampoco, después de lo de Elena, ninguno de los dos estaba dispuesto a dar su brazo a torcer y aunque se hablaban las cosas estaban diferentes, más lejanas

Se acercó al bar y se sirvió una copa, para luego sentarse frente a él.

- Woao - bebió un poco - Elena sí que sabe lucir un vestido.

Damon levanto la cabeza al instante.

- ¿De que estas hablando? - empujo la silla hacia atrás, y se recostó en ella, acomodando las manos en su regazo - si se ha pasado todos los días encerrada en su habitación.

- Bueno creo que hoy ha decido salir - lo señalo con el vaso - acabo de verla camino a una de las habitaciones con Elijah, ¿Lo recuerdas? - simulo golpearse en la cabeza - Que tonto, claro que lo haces, es el doctor de cabecera de Giusseppe ¿O me equivoco?

Damon se levantó hecho una furia camino a la puerta, Alaric dejo el vaso en la mesa y se apresuró a alcanzarlo, interponiéndose entre él y la puerta.

- Alaric - respiro hondo - sale… o no respondo - habló lentamente.

- ¿Qué fue lo que me dijiste hace unos días? - Damon lo miro con furia - Te debe dinero, déjala que te lo pague.

Estaban frente a frente, ninguno dispuesto a ceder. Alaric manteniéndose firme y Damon pensando en cómo llegar a la puerta. No quería herir a Alaric, pero era en lo único que pensaba.

Alaric lo empujo

- Afronta las consecuencias de tus actos, ¿Recuerdas? - Damon apretaba los puños con fuerza - ¿O sientes algo por esta drogadicta, ahora prostituta?

- Lo mismo que siento por todas las chicas de aquí - Damon hablo al rato mientras internamente trataba de recobrar la compostura.

- Pase - grito Damon luego de que alguien tocara la puerta.

-¿Estás listo? - una chica rubia entro al estudio.

- Alaric - saludo la chica.

- Rebecca - respondió este solo por ser educado.

- Espérame en el auto, ya bajo yo - sonrió Damon coquetamente.

Se acercó a la silla en la que había estado sentado hace un momento a recoger su saco. Al pasar cerca de Alaric hablo.

- Lo único que me atrae de esta chica... es lo que tiene entre sus piernas al igual que con todas las demás.

- El problema es que ese coñito con él que te vas ahora es una víbora y lo sabes.

- Mientras use esa lengua como me plazca, creo que puede seguir igual.

- Sabes que Rebeckah tiene problemas mentales, no dejes que crea que es especial - le dijo Alaric resignado.

- No hay que hacerlas creer a todas que lo son - y sin más salió por la puerta.

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A los días, perdió la batalla y quiso ir a ver a Elena, pero no pudo ya que esta había salido con Elijah y al mismo tiempo se enteró de que Elijah había pagado por adelantado toda la semana con ella, en otras palabras sólo podría disfrutarla él, lo que fue la gota que rebalso el vaso

Cuando Ric le había dicho lo de ellos dos quiso ir a arrancarla de sus brazos, pero él no podía sentir nada por ella, no iba a volver a sufrir por lo mismo. Así que ese día se tragó su rabia y solo ignoro la molestia que tenía en el estómago, pero su nuevo descubrimiento no lo dejo seguir ignorándola.

Fue a la habitación de Elena y allí espero a que ella llegara.

Ya era bastante entrada la noche cuando Elena llego con una rosa en las manos, la habitación estaba oscura así que no se percató de que estaba siendo observada, llevaba un vestido casual con motivos primaverales y sonreía jovialmente.

Se le veía bastante feliz y esto le revolvió el estómago a Damon el cual estaba sentado en un sillón de la esquina inmóvil.

Elena parecía haberse acostumbrado a la habitación, ya que está decorada con peluches y diferentes chucherías.

Elena se acercó a uno de los muebles, dejo la rosa y saco uno de los tantos pijamas de satén que tenía, comenzando a desvestirse.

Damon que había pensado hablarle apenas entrara se quedó callado y más aún al observarla sacarse el vestido y al observar su espalda desnuda.

Elena que estaba inmersa en ponerse el Pijama escucho un ruido en el sitial de cuero que estaba a sus espaldas.

Se giró y ahogo un grito al encontrarse con Damon.

- ¿Te divertiste? - Se levantó Damon al verse descubierto, con una calma que sólo él podía mostrar al verse descubierto espiando.

- ¿Qué haces aquí? - pregunto Elena con el pijama ya puesto.

- Quería saber cómo le iba a mi nueva chica - Damon respondió observándola detenidamente.

- No soy tu chica.

- En eso estamos claros – camino hacia ella - ya que por lo menos durante esta semana eres de… Elijah - pronuncio el nombre lentamente, acercándose a Elena haciendo que esta retrocediera hasta pegarse en la puerta.

- Solo sigo tus ordenes - Elena lo desafío, mientras este jugaba con algunos mechones de su cabello.

- Y si te ordenara besarme, ¿Lo harías? - Ella frunció el ceño al no entender el giro de la conversación. Damon apoyo las manos a ambos lados de su cabeza. Estaban demasiado cerca y Elena era capaz de oler en su aliento un pequeño toque de alcohol.

- Según lo que se me dijo - trago Elena dificultosamente - todo lo que haga merece un pago.

- Y puedo pagarte - Damon olio su cuello - sólo dime que quieres que haga- susurro Damon en su oído.

Damon empezó a dar pequeños lametones en su cuello y Elena sentía como se le debilitaban las rodillas.

- Debo.. Debo acostarme temprano - Elena apenas susurro - Mañana saldré con Elijah.- comento agachando la cabeza.

- ¿Que tiene él Elena?, puedo darte lo mismo y más - dijo alejándose un poco - ¿Por qué le estas dedicando tanta parte de tu tiempo?, ¿Es por el dinero? – pregunto negando con la cabeza.

- No es dinero Damon - esta se alejó de la puerta - me ayuda a sentirme más viva.

Damon al sentir que se alejaba de él, la tomo por la cintura y la atrajo hacia él.

- Puedo hacer lo mismo – beso su mejilla – hacerte sentir aún más viva- comento dándole un beso en la comisura de sus labios.

Elena se lo había prometido a Elijah, pero tener a Damon en esta faceta estaba ganando terreno más rápido de lo que ella quería aceptar y sin darse cuenta ella estaba buscando los labios del hombre que hace unos días odiaba.

Damon sonrió de medio lado y tiro de su labio con los dientes, ella suspiro y saco su lengua para repasar su labio superior.

- No salgas más con Elijah, quédate aquí… conmigo – susurro despacio, mientras le daba pequeños besos a Elena en los labios.

- Ya ha pagado por mí – el pequeño rincón de su mente fiel a la promesa hecha a Elijah gritaba en su cabeza.

- Puede meterse su dinero por donde mejor le caiga, porque ya no soporto saber que te acuestas con él y seguir sin hacer nada – y sin más unió sus labios como si la vida se le fuera en ello.

Creer que Elena era como las demás habían sido una gran equivocación, el calor y el sabor de su boca lo derretía y sólo lo hacían ansiar más.

Por su parte Elena embriagada con la pasión con la que Damon la besaba, sólo se dejó llevar y más al sentir la lengua de Damon pidiendo permiso para entrar a sus labios. Al sentir su lengua entrando en contacto con la de ella gimió sin poder evitarlo y acomodo sus manos en su pelo… así es como se sentía.

Este volvió a empujarla contra la puerta y acomodo una de sus piernas entre las de ella, aprisionándola aún más y besándola, pensar que Elijah había tocado esos labios lo enloquecía de sobremanera y solo logro que la besara con más desesperación, furia y pasión de la que cabía.

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El link para ver el vestido de Elena esta en mi perfil

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Para el próximo capitulo... sorpresas y más sospresas :D