Hola, antes que todo comentarles que ya sé a dónde va esta historia y que no será un camino fácil, así que tendrán que armarse de valor en algunas escenas.

También decirles que tengo un montón de cabos sueltos que se van a ir aclarando de a poco, estar pendiente de los pequeños detalles

Ademas mencionar, que creo firmemente en el karma para mí, así que bueno el mundo da muchas vueltas.

Disclaimer: La historia es mia, los personajes no me pertenecen. Además hay un poema, algunas menciones a algunos libros y a algunos personajes (No me odien porque los dos me gustan)

Capitulo Anterior.

- ¿Estas molesta? - pregunto Damon sentado en la tapa de la taza del baño, pero la única respuesta que recibió fue una presión más fuerte que todas las anteriores en el corte de su mejilla.

- No me importa lo que hagas - soltó Elena y empezó a recoger todos los algodones con sangre.

- Claro, por eso estas así entonces - La felicidad de Damon la desconcertaba -sencilla por fuera complicada por dentro - movió la cabeza divertido

- ¿Estás loco? - hablo Elena elevando los brazos al cielo, marchándose de allí. Damon la tomo por el brazo y la sentó en su regazo

- Estoy loco desde que te conocí - susurro Damon, besándola de nuevo ese día.

Damon y Elena durmieron juntos esa noche, hablaron hasta tarde, mientras Elena sostenía un paño con hielo en el pómulo de Damon.

La noche siguiente prendieron la televisión, y empezaron a ver una película sobre una chica que tomaba el lugar de su hermana pequeña en unos juegos extraños, Damon le había comentado que había sido un éxito de taquilla y no podía creer que Elena no hubiera leído el libro, además la había consolado en un momento de la película, ya que Elena había llorado al morir uno de los personajes

Elena despertó al día siguiente y en la almohada del lado que ocupaba Damon, estaba el libro de "Los juegos del hambre" junto a una nota.

Gracias por cuidarme. Creo que esto lo compensa un poco.
Espero que lo disfrutes, te veo en la noche

Damon

Elena entro a bañarse, con una sonrisa más que resplandeciente, que amenazaba con partirle la cara en dos.

Pasaban los días y Elena se sentía más feliz que nunca, Elijah se encargaba de hacer entretenidas sus tardes y Damon calentaba sus noches.

Hablaban de los libros y Elena se sorprendía cada día más de lo culto que era Damon en ese aspecto y de lo mucho que parecía leer, vez que hablaban Damon terminaba hablando de un libro o ambos discutiendo sobre la forma de pensar de algún escritor.

Elena devoraba los libros, más rápido de lo que pretendía y Damon siempre llegaba con alguno nuevo.

Al terminar varias sagas populares, Damon empezó a dejarle libros más clásicos y con un contenido más serio.

Y al hablar de ellos era cuando Elena sentía la necesidad de contarle a Damon sobre la diferencia de edad que tenían, Damon era más maduro, había ido a la Universidad y los tipos de argumentos que le daba, la dejaban varias veces sin saber que decir. Dentro de todo ella ni siquiera había terminado la secundaria.

Una noche Damon le pregunto el por qué no había ido a la universidad y Elena no supo que decirle, así que sólo fingió un dolor de cabeza y se hizo la dormida, al rato Damon la beso en la frente y abandono la habitación.

Se despertó sin ánimo y se percató de que esta vez, no había libro en la almohada y eso la deprimió, se metió al baño y este estaba lleno de pétalos de rosas decorándolo.

Damon se acercó por detrás y la abrazo besándola en la parte de atrás de su oreja.

-Espero, que ese dolor de cabeza no te esté molestando más – susurro Damon. Elena no pudo evitar sonreír y darse la vuelta rodeando su cuello con sus brazos.

- ¿Qué dolor de cabeza? – se hizo la tonta y le dio un casto beso a Damon en los labios.

- Te dejo para que te duches – Damon volvió a besarla y se dio la vuelta. Elena lo tomo de la mano.

- ¿No te gustaría bañarte conmigo? – le ofreció mientras se ruborizaba. Damon encontró este gesto tierno, pero terriblemente provocador al mismo tiempo, además esa faceta tímida lo enloquecía.

- No puedo – se lamentó, hubiera dicho que sí, pero aún estaba ese sentimiento – a la otra… tal vez – los ojos de una Elena confusa lo miraban – Te tengo una sorpresa, espérame vestida con ropa casual – le dio una sonrisa falsa y se acercó a darle un beso en la frente - trata de que sea con jeans.

Elena estaba viendo televisión cuando Damon llego, se veía guapísimo, usaba una chaqueta de cuero negra al igual que todo lo demás que estaba usando y Elena se tuvo que obligar a despegar la vista de su pecho.

- Te ves guapísima – hablo Damon, acercándose a la cama. Ella usaba unos jeans oscuros, una chaqueta de cuero y un gorro de lana color oliva, se había rizado algunas partes del cabello.

Elena se arrodillo a orillas de la cama y cuando Damon trato de besarla en la mejilla ella tomo su cara entre las manos y lo beso.

Lamio su labio inferior y luego lo mordió, ella mandaba el beso y a Damon no pareció importarle, ya que solo la seguía.

- Sé que soy irresistible y no puedes mantener tus manos lejos de mí, pero debemos irnos - la tomo de la mano y la guio a la puerta.

Salieron por la puerta de atrás de la mansión. La expresión de Damon era como la de un niño que está a punto de hacer una travesura. En el jardín los esperaba un camaro SS del 69, color azul, que estaba increíblemente cuidado.

-Es mi bebé – Damon se excusó al notar la cara de Elena – Deberías sentirte importante de poder subirte en ella – le comento luego de estar sentados. Elena bufo y rodo los ojos.

- ¿A dónde vamos? – pregunto Elena cortante, no planeaba sonar así, pero el rechazo de la mañana aún la tenía un poco dolida.

- Tú espera – Damon sonrió de medio lado y encendió el auto, condujo por un buen rato y estaciono el auto en una parte del bosque, más que estacionarlo lo oculto.

- No entiendo nada – habló Elena buscando con la mirada.

Damon sólo sonrió y la tomo de la mano. Caminaron y luego de un rato llegaron a una mansión antigua e iluminada, con un jardín enorme, esta era dos veces más grande que la mansión en la que ella y las chicas se alojaban y un poco más grande que la mansión de Damon. Mientras Elena observaba la hermosa construcción anonadada, Damon soltó su mano y salto la reja que rodeaba el edificio.

-¿Qué estás haciendo? - Elena lo miro con los ojos como platos, buscando alguna cámara o a algún guardia - ¿Estás loco?

- Oh, vamos Elena, yo te recibo aquí – Damon sonrió de medio lado – Es fácil… Además siempre hay espacio para una locura más cuando se trata de amor- Elena levanto la cabeza rápido, ¿Damon había dicho amor?

- Vamos, ¿O eres una gallina? – cambio de tema y que mejor manera de hacerlo que provocándola.

- No soy una gallina es sólo que… - Damon la interrumpió.

-¿Qué Elena o debería decir gallina?, co, co, co – Damon puso las manos en su espalda y empezó a imitar el cacareo de una gallina. Elena se molestó de sobremanera y empezó a trepar la reja, no se le hizo difícil porque cuando pequeña su pasatiempo favorito era escalar árboles.

Cuando cruzo Damon la sujeto por la cintura y los mantuvo así por un buen rato, pero Elena al estar molesta le pego un codazo en el estómago logrando que Damon la soltara.

Este sólo río y la atrajo hacia él, para besarla en los labios.

- Me encantas – susurro Damon contra sus labios – Vamos, pisa donde yo pise y no hagas ruido.

Elena trago y se concentró en observar los pasos de Damon.

Caminaron pegados a la reja por algunos minutos y de un momento a otro Damon se agacho y tiro a Elena de la mano para que lo imitara. Elena lo fulmino con la mirada y Damon apunto con la cabeza algo, Elena miro y se dio cuenta de que era una cámara de seguridad que se movía, la cual tenía una luz roja parpadeando.

Sintió náuseas y quiso devolverse, pero Damon solo se quedó quieto.

-Cuando te diga corre, corres ¿Okey? – Elena lo miro como si le hubiera salido una tercera cabeza.

No alcanzo a decir nada, ya que Damon a los segundo dijo "corre" y solo tuvo tiempo de sentir el tirón por parte de Damon, obligo a sus piernas a moverse y a seguirlo. Se detuvieron contra una pared y Damon sólo reía mientras la abrazaba. Elena jadeaba por la carrera y tenía ganas de golpearlo, pero el observar la cara de Damon por encima de su hombro logro que riera con él.

Luego de eso lo que siguió fue fácil, Damon ayudo a Elena a trepar una pared más baja que las demás y de ahí el juego fue igual, caminando y escondiéndose de las cámaras de vez en cuando.

-Estamos en un museo, por si te lo preguntas –Damon susurro contra su cuello, haciendo que a Elena se le erizaran los vellos de la nuca. Oportunidad que tenía se abrazaba contra Elena mientras se escondían de las cámaras.

- Supongo que esta no es tu primera vez – Elena le comento, mientras Damon besaba su cuello.

- Supones bien, hermosa – Damon atrapo su lóbulo y Elena tuvo que morderse el labio para no soltar un gemido.

- Elena – Damon susurro.

- ¿Si? – apenas hablo Elena.

- Corre – y así sin más Damon se alejó de ella hacia la otra esquina.

Llegaron a la azotea y Elena tuvo que obligarse a cerrar la boca, la ciudad se veía hermosa desde allí, los pocos coches se veían como hormiguitas y las luces hacían todo más bonito.

-Damon, esto es… - Damon la interrumpió.

- Lo sé, no hay palabras que lo puedan describir – Damon se apoyó en la baranda de piedra y sonrió - Mystic Falls, puede ser pequeña, pero tiene sus buenos lugares.

- Al cual entramos, rompiendo un montón de leyes – soltó Elena.

- Que es de la vida sin un poco de peligro – Damon se encogió de hombros – Estas son las pocas cosas que te hacen sentir vivo – Hablo Damon mirando hacia el frente. Damon se alejó de la orilla y se acercó a una extraña escultura, detrás de está saco una manta. Elena elevo las cejas y Damon solo le sonrió.

- Disfruto de este lugar, es mi pequeña burbuja.

- ¿De qué va esa escultura? – Elena apunto con la cabeza – Me atemoriza un poco – hablo Elena rodeándose el cuerpo con las manos.

- Bueno, se dice que en el pasado Mystic Falls, estaba infestada de vampiros – Hablo Damon acomodando la manta en un sofá abandonado. Elena se preguntó si el había tenido que ver con eso.

- Quemaron una iglesia y todo, es bastante interesante – comento sentándose contra uno de los brazos del sillón y abriéndole los brazos a Elena, ella se acercó de inmediato

– Eso explica los colmillos – comento apenas Damon la rodeo con sus brazos. Elena observo más detenidamente la escultura. Era de un color grafito, a simple vista eran dos hombres bastante normales, pero si observabas de verdad, podías ver que las uñas de uno eran garras y en vez de caninos tenía unos colmillos grandes y filosos, además de unas extrañas líneas alrededor de los ojos. En cambio la cara del otro hombre era de terror y en la mano tenía un pedazo de madera.

-¿Fantaseas con el vampiro, Elena?- Damon susurro en su oído. Elena sólo negó con la cabeza.

- El folclore de algunos pueblos es bastante interesante, eso es todo – No le iba a admitir que hace un año soñaba con que Edward se colara en su ventana y la mordiera.

Estaban hablando de las comidas, cuando Elena fijo su mirada en la luna, Damon al notarlo se acerco a su oído y recito.

-Cuenta la historia, que cuando el SOL y la LUNA se miraron por primera vez, se enamoraron perdidamente y comenzaron a vivir un gran amor.

- El mundo aún no existía y el día que Dios decidió crearlo, le dio un toque final, el brillo. Quedó decidido que el SOL iluminaría el día y que la LUNA iluminaría la noche, siendo esto así, ellos estarían obligados a vivir separados para siempre – Elena se acomodó contra su pecho sin notarlo y Damon solo sonrió.

- Dios al ver la tristeza de ambos por este hecho les dijo: "No se pongan tristes, porque de ahora en adelante los dos tendrán brillo propio"

- Tú, LUNA, vas a brillar en la noche, serás la inspiración de los enamorados – Damon guardo silencio - y la protagonista de los más bellos poemas de amor – continuo - y tú, SOL, iluminarás la tierra durante el día, darás calor al ser humano, y cuando tú aparezcas en el firmamento sentirán alegría, tu simple presencia los hará más felices.

-A pesar de esto, a ellos les invadió una gran tristeza cuando se dieron cuenta de que nunca más se encontrarían – a Elena se le iban llenado poco a poco los ojos de lagrimas

- La LUNA quedó desolada y lloró en silencio – Susurro Damon despacio, apretándola contra su pecho.

- El SOL, al verla sufrir tanto, le hizo un pedido especial a su creador: "Señor, ayuda a la LUNA por favor, mi amada es más frágil que yo y no soportará la soledad..." – Damon entrelazo sus dedos con los de Elena y apretó su mano.

- Y Dios, en su inmensa bondad, envió miles de estrellas para que la acompañaran.

- Cuando la LUNA está muy triste recurre a las estrellas – Damon paso la punta de su nariz por su mejilla - quienes hacen de todo para consolarla, pero casi nunca lo consiguen. Hoy, ambos viven así... separados, el SOL finge que es feliz, y la LUNA disimula su tristeza.

- El SOL arde de pasión por la LUNA y ella vive en las tinieblas de sus anhelos... LUNA y SOL siguen su destino. Él, solitario pero fuerte; ella, acompañada de estrellas, pero débil.

-Los hombres intentan, constantemente, conquistarla, como si eso fuese posible. Algunos han ido incluso hasta ella, pero han vuelto siempre solos. Nadie jamás consiguió traerla hasta la tierra, nadie realmente ha conseguido conquistarla, por más que lo han intentado. – Terminó Damon y Elena lo único que logro hacer fue girarse y besar a Damon, tratando de entregarse a él y hacerle sentir de la única manera que se le ocurría todo lo que sentía por él y que ni ella misma sabía que era. Damon se acostó en el sofá y acomodo a Elena sobre él.

- Nunca estarás sola, Luna – susurro contras sus labios – Me encargare de que siempre tengas una estrella, aunque entregue mi vida en ello - Elena sólo pudo apretarse más contra él y asentir con la cabeza.

Salir no fue complicado, al día siguiente se colaron con un montón de personas que escuchaban a una guía del museo y se quedaron tomados de la mano continuando lo poco que les quedaba de trayecto.

A los días después, todo iba viento en popa y el asunto de los libros había vuelto a la normalidad. Elena estaba leyendo cumbres borrascosas cuando alguien se sentó a su lado.

- Elena no sabes lo feliz que me hace verte fuera de esa habitación – comentó Caroline sentándose al lado de ella en la terraza del jardín.

- Si, bueno… creo que es un día demasiado hermoso, como para desperdiciarlo - comento Elena bajando el libro y cerrándolo

- Si, odio el Invierno, amo el mar y lo extraño demasiado – Elena sonrió cordial a Caroline, ella amaba el Invierno, las lluvias, la nieve, la frialdad, pero el mar igual era bello, en especial ese azul cristalino de las playas tropicales… y…. sin querer se encontró pensando en Damon.

- Alo, tierra llamando a Elena – Caroline agito una mano cerca de la cara de Elena.

- Am, perdona…me gusta el Invierno - dijo lo primero que se le vino a la mente.

- Que extraña eres – Elena se encogió de hombros - Necesito despejarme un poco y me preguntaba si quisieras salir de compras conmigo – Caroline no lo dijo directamente, pero era obvio que esperaba que Elena preguntara.

- ¿Qué es lo que te tiene así? – pregunto tratando de fingir interés.

- Am… no sé si sabes, pero yo tengo una relación con el sheriff de la ciudad y bueno hemos peleado…horriblemente – Caroline acomodo las manos en su regazo y miro hacia ellas.

- ¿Qué ha pasado? – pregunto acercándose a Caroline y acomodando una de sus manos sobre las de ella.

- Por lo poco que he podido sacarle, han muerto algunas personas, no sé bien la causa de las muertes, pero el no poder resolver los casos pone en duda su capacidad frente a personas de rangos más altos y amenaza en hacerlo perder su puesto.

- ¿Qué tiene que ver eso con su relación?, apóyalo y listo.

- Ese es el problema, el otro día enloquecí y le grite, soltándole una cantidad de cosas que me molestaban y desde allí que no hablamos.

- Trata de hablar con él.

- Me choca que venga a la mansión a hablar con Damon y no se moleste en darme unos minutos.

- ¿Qué tiene que ver Damon en todo esto?

- Eso es lo que quisiera saber.

Elena, se preguntó si las muertes de las que hablaba Caroline tenían que ver con Damon y un escalofrío recorrió su cuerpo al pensar en las primeras veces que había hablado con él, dentro de todo, Damon era un traficante por lo que ella sabia y eso no lo hacía menos peligroso.

Pensaba en ello cuando la rubia que la ataco la otra vez salió por las puertas de vidrio con un bikini blanco, un sombrero para el sol del mismo color, el cual tenía una flor violeta a un lado, junto a unos lentes negros. Paso al lado de ellas dirigiéndose a unas tumbonas cerca de la piscina.

- Agh, Rebeckah se cree la reina de la mansión, sólo porque...

- ¿Ese es su nombre? – la interrumpió Elena.

- Si, no me agrada demasiado, demasiado narcisista para mi gusto, ¿De dónde la conoces? – pregunto Caroline mirando a Elena.

- Am, el otro día choque accidentalmente con ella – mintió Elena, ya que no encontraba necesario crear problemas.

- No sé qué se cree, acostarse con Damon no le da más poder aquí.

- ¿Se- se acuestan, amm… tienen sexo? – pregunto sonando menos afectada de lo que estaba.

- Jajaja, no creo que sólo duerman, Elena – hablo Caroline despreocupadamente, ya que al no estar mirando a Elena no vio las lágrimas que amenazaban con caer por las mejillas de Elena.

- Disculpa, de- debo ir a arreglarme – se levantó Elena – Elijah está por llegar

Camino rápido a su habitación, sintiendo como las lágrimas amenazaban por ahogarla y como le costaba tragar con cada segundo que pasaba.

El próximo capitulo sale pronto, ya voy en la mitad.