Mi querida, querida Eterna soñadora… no sé porque fanfiction no cuenta tus reviews : (..
Demandaremos juntas a fanfiction xD… Bueno al final si los conto, pero creo que se demoro un poco…
Graaaacias por todos sus reviews son las mejores, no estaria acá si no fuera por ustedes.
Un aplauso por los "yes" a los spoilers…
Gracias a mi gran amiga y beta Simo (arsipaci14). Les invito a leer su fic: "Besame, tocame, pero nunca me veas" ;).
Consejo:lean el cap hasta el final.
Tercera Persona.
- Elijah, necesito que me guardes el secreto. Damon no puede enterarse.
- ¿Temes por tu vida?
- ¿Qué? no, ¿Por qué crees que es tan malo? – Elena negó con la cabeza - Dentro de todo lo malo que tengo ahora, él es algo bueno – Elena se calló – Guau, es algo bueno – asintió con la cabeza al percatarse del peso de él en su vida.
Elijah bajó la cabeza, inconscientemente había guardado esperanzas de alguna posible relación entre él y Elena, había estado ahí apoyándola, acercándose de forma pasiva, como un amigo, esperando que en algún momento sus sentimiento hacia el cambiaran y le diera una oportunidad.
Y es que desde que puso sus ojos sobre la pequeña y menuda chica vestida con nada más que un vestido negro que parecía temerle al mundo en aquella sala, paseándose perdida, esperando una señal, se había sentido más vivo que nunca.
Ella le daba una sensación de vida, y no era solo porque era mucho menor que él, era porque la calidez que le compartió todas las tardes que salieron a caminar al parque, o la calidez con la que lo miro cuando supo de su enfermedad, una enfermedad que poco a poco le quitaba no sólo el cabello y la esperanza, sino también la vida, ella se encargó de, con una simple sonrisa y con sinceridad devolverle las esperanzas.
Pero cuando Damon entro en escena, supo que poco podía hacer él contra el hijo de su jefe, el brillo en sus ojos cuando iba a buscarla a la mansión, lo desolada que se encontraba en el poco tiempo que estuvo en su casa lejos de la mansión, sus ojeras más grandes que lo normal y esa sonrisa, fingida, a la que estaba acostumbrado. El color que recuperaron sus mejillas cuando bailo con Damon en la mansión le había demostrado, que lo de ellos era algo más grande de lo que eran capaces de comprender, y que solo las personas que miraban desde afuera, se daban cuenta de la burbuja de paz y felicidad en al que ellos se envolvian.
Con Damon tenía algo seguro a su parecer, se preocupaban el uno del otro, ella defendiéndolo vez que tenía oportunidad y el estando toda la noche en la sala de espera, esperando, valga la redundancia, una noticia, una señal de que ella se encontraba fuera de peligro.
No podía decir si estaban destinados ya que Elijah nunca había creído en esas cosas, pero si podía decir, que lo que sentían, era una sentimiento más fuerte que ellos.
Elijah conocía a Damon, sabia como acostumbraba a vivir la vida, y como acostumbrara a quitarla como se le quita un caramelo a un niño, para él no eran más que excremento en su camino, pero Elena tal vez podía cambiarlo, tal vez podría darle un nuevo sentido a su vida, como se la había dado a él.
En esos pocos segundos decidió que estaría allí para Elena el tiempo que le quedara, ya que era consiente que no podía darle todo lo que quisiera por ser una persona la cual no tenía más de dos años de vida, ser mucho mayor que Damon y por sobre todo mucho mayor que Elena.
Enterarse de la verdadera edad de Elena, había sido un golpe duro, si antes creía no tener muchas posibilidades, ahora esas posibilidades se reducían a un número casi negativo. Era ese el por qué había reaccionado tan mal, a decir verdad, Elena negó en todo momento haber sido obligada a acostarse con otros hombres, pero la duda que surgió en su mente fue ¿La cercanía entre Damon y Elena era a causa de una intimidad más allá de la que había entre dos personas que se conocían?, ¿La forma en la que el acomodo sus manos en su cintura, luego de quitarle a Elena de los brazos, fue más que un simple gesto?
Elijah carraspeo al ver que se había quedado pegado y ella lo miraba.
- Bueno, "Señor Bueno" está afuera preguntando por ti - Elijah se sentó en el lateral de la cama - ¿Quieres que lo haga pasar?
- ¿En serio?, Si – Elena contesto rápido y emocionada – Espera – Lo tomo de la mano cuando él se levantó – No sé si él quiera verme – ella oculto sus ojos de los de él - discutimos la última vez que estuvimos juntos.
- Elena – Elijah se sentó y acomodo un mechón de pelo tras su oreja – El hombre está desesperado, todo ese enojo del que hablas – acaricio su mejilla, cualquier oportunidad de tocarla debía aprovecharla - ya no existe en estos momentos, habla con él… estoy seguro que ni siquiera ustedes se acuerdan del porqué de la pelea. Puff, se fue – hizo un gesto con las manos y ella se carcajeo y asintió.
- Pero antes de ir en su busca. Necesito que aclaremos algunas cosas, ¿De acuerdo? – Ella asintió.
- Lo de hoy no fue una simple intoxicación por comida Elena – ella bajo la mirada – No mírame, necesito que me prometas que después de esto, se acabó – la pena en los ojos de Elena, le partió el corazón – En tres días te podremos dar de alta, y de aquí te vas a meter a un centro de rehabilitación, ¿Entendido?.
Ella asintió, Elena sabía que no podía dejar que sus desconfianzas e inmadurez, volvieran a poner en riesgo su vida. Quería mejorar, quería estar limpia. Así que asintió confiada. Después de todo Damon estaría con ella y la ayudaría… Tenía cosas que ya no podía perder, tenía amigos y tenía la posibilidad de estar con alguien que la amaba.
Lo que no sabía Elena, es que Damon, ya no se encontraba en el hospital y que no iba a aparecer en los próximos tres días de su estadía en el hospital
Damon's pov.
- No sé de qué me habla- conteste, mientras tiraba mi cabeza hacia atrás y llevaba mis manos entrelazadas hacia mi nuca.
- Por favor, Señor Salvatore – contesto la federal frente a mí – No somos idiotas.
- Mmm, entonces solo deben ser lentos de entendimiento. Ya que llevamos media hora aquí y siguen con las mismas estúpidas preguntas - Mi expresión de entretenida paso a seria – Tengo cosas más importantes que hacer así que si mientras más rapido termina con esto. más rápido puedo largarme.
La mujer frustrada volvió a golpear los papeles que habían en la mesa con el dedo índice.
- Su padre el Señor Giussepe Salvatore, fue arrestado dos veces por tráfico de drogas, tráfico ilegal de armas y por prostitución.
Lleve mis manos a mi regazo y sonreí hacia mis adentros, estaban buscando información donde no la había, no tenían nada contra mi.
- Mmmm, ya veo… bueno, primer punto, hasta ayer ese era mi padre... no yo, por si no lo sabe… Segundo punto, mi nombre es Damon Salvatore, el único e inigualable – levante mis cejas coqueto – y tercer punto, ¿Señorita su pelo es teñido, cierto?, Estoy casi seguro que ese no es su color natural de cabello.
La mujer me fulmino con la mirada.
- Hayley, no pierdas tu tiempo – El otro federal que había estado paseándose por la sala le acomodo una mano en el hombro a la chica. Esta suspiro.
- Voy por un café, ¿Quieres uno Logan? – este asintió, la chica se fue y nos dejó solos.
- Ahora viene la rutina del policía malo y del policía bueno, ¿Es usted el malo, capitán? – sonreí torcidamente. ¿Qué puedo decir?, los problemas sacan a relucir mi lado encantador.
-Entonces… ¿Dónde estuvo la noche que se encontró al hombre en el callejón? – Me ignoro y yo golpee mi cabeza contra la mesa. Me estaba frustrando.
-Ya le dije, estaba en el club, tengo testigos ¿Esto va a seguir así?… Porque si, en un principio decidí no llamar a mi abogado, pero ya no estoy tan seguro.
El hombre salió de la habitación y me dejo solo.
Me habían ido a buscar a la mansión para que viniera a responder unas preguntas con respecto a los "homicidios" de los que me había hablado Matt, pero no tenían una estúpida prueba en mi contra.
Debería haber llamado a Jenna.
Me dolía la cabeza y el reflejo que me devolvía el vidrio de visión unilateral se veía cansado, la borrachera de anoche no había sido buena idea.
- Señor Salvatore, ya se puede ir – el hombre volvió con una taza de café en la mano, olía delicioso – Lamentamos haberlo hecho perder su tiempo – me levante y sonreí irónico.
-Creo que solo le hacía falta un poquito de cafeína, mi capitán– le sonreí irónico y salí por la puerta, necesitaba terminar de arreglar unas cosas.
Al día siguiente del accidente en mi despacho, con Ric movimos los laboratorios de drogas y eliminamos todo tiempo de evidencias contra nosotros.
Llame a Klaus y le pedí que mantuviera las cosas a raya, ya que no creía que a Stefan le gustara tener competencia en prisión.
El tema del tráfico de armas, fue una de las primeras cosas que decline cuando tome mi lugar en el negocio familiar. En ese negocio, la cantidad de muerte son demasiadas y los compradores no siempre se toman de buena manera que le vendas el mismo tipo de armas a la competencia.
No tenía porque preocuparme por eso.
Decidimos explotar aún más el negocio del sexo y las drogas, que eran más simples y menos complicados, no necesitaba tener a los federales rondando cerca.
Por eso no había pisado la cárcel antes, más que cuando era menor de edad por alguna pelea callejera o exhibicionismo público.
Al parecer caminar por las calles, solo en ropa interior a las tres de la tarde, no era bien visto por la ley.
Llegue a mi casa y me dirigí al despacho, no podía trabajar en la mansión "Dolce Angelo", tenía problemas recordando ciertas cosas que no quería.
Las cosas no estaban saliendo bien, habíamos re-ubicado todo, pero tendríamos que irnos con cuidado.
- No, papá, no me arrestaron – esto no ayudaba a mi dolor de cabeza – No crees que no estaríamos hablando en estos momentos si no fuera así – me frote lo ojos cansado. Me acerca a el bar y servir el líquido en un vaso me pareció demasiado trabajo.
Tome la botella, desenrosque la tapa y me la lleve a la boca, tire la cabeza hacia atrás al sentir el bien recibido y conocido ardor.
- Papá, las cosas van bien, ¿De acuerdo?, deja de llamarme cada cinco minutos. Ni cuando estaba en la universidad al otro lado del país te preocupabas tanto.
- ¿Te estas poniendo sentimental, Damon? – Volví a tomar un trago más largo.
- Si crees que puedes hacerlo mejor, yo feliz te devuelvo todo y me largo de aquí –ignore su pregunta y le conteste irrespetuosamente.
- Estás hablando con tu padre – silencio – que no se te olvide – y colgó.
-Buena charla, padre, adiós – me encogí de hombros, tire el celular al sillón y me dirigí al escritorio, trabajar mantendría mi mente ocupada.
Tocaron la puerta.
- Adelante – grite y tome otro trago, mis piernas no estaban muy colaboradoras conmigo en estos momentos, comencé a juntar algunos papeles cuando escuche unos tacones.
-Hermosa Lexi – hable seductor – a que debo esta agradable visita – ella se acercó y se sentó en el escritorio al lado de mi mano derecha.
Usaba una falda corta a mitad de muslo. No pude ayudarme a no mirar.
Le sonreí.
Tal vez otras cosas me mantendrían más ocupado que el trabajo en sí.
Elenas's pov
Salí del hospital junto a Elijah, el había estado conmigo estos tres días, llegaba temprano me controlaba, iba a hacer su turno para luego volver a almorzar, y quedarse conmigo el resto de la tarde, para luego rogarle a la enfermera "Bonnie", creo que se llamaba, que lo dejara quedarse un ratito más.
Con su encanto innato lograba eso y que me trajeran helados y dulces cuando quisiera, Bonnie era demasiado agradable, hablamos durante mucho rato y prometimos salir a tomar un café cuando me dieran de alta.
Fui una chica mimada.
Me sorprendió ver a Alaric, el segundo día de mi estadía en el hospital, estuvo conmigo hablamos y me mando saludos por parte de Damon, no creí que los hubiera mandando él, hubiera venido a dármelos personalmente.
Caroline tampoco se despegó, se ofreció llevarme de vuelta a la mansión el ultimo día, pero Elijah, ya se le había adelantado. Rechace amablemente su petición, tenía otros planes y aún no sabía si podía confiar en ella.
Ahora estoy sentada en el auto, frente a la mansión de Damon con un nudo en el estómago, Elijah solo asintió cuando le pedí que me trajera hasta acá, no hubo ningún comentario por su parte.
Cuando salí del hospital, me sentía valiente, pero ahora… sin nada de coca en mi sistema y ya estando aquí, siento que no puedo con esto.
Me giro para mirar a Elijah y decirle que nos vayamos, pero él toma mi mano de mi pierna y se la lleva a los labios, besándome el dorso de esta y deseándome suerte.
No sentí nada.
Me bajo y los guardias de la puerta se me quedan observando, creo que no me van a dejar entrar cuando uno de ellos, me da las buenas noches y abre la puerta.
Froto mis manos sudadas en los laterales de mi pantalón y subo las escaleras.
Decido tocar la puerta, pero a último minuto me arrepiento, la abro despacio y me sorprendo.
Damon esta con la cabeza sobre un montón de papeles.
Dormido.
Me acerco a él despacio y lo observo dormir, las veces que dormíamos juntos, siempre trataba de quedarme despierta porque deseaba verlo dormir, pero siempre caía rendida antes y él nunca se quedaba a dormir conmigo.
Su espalda sube y baja al él respirar profundo, sus facciones relajadas, asemejan a un niño pequeño que solo con su ternura puede ganarse al mundo entero.
Acaricio su pelo negro, extrañaba la sensación de su sedoso cabello entre mis dedos.
Me carcajeo un poco al notar que un hilito de saliva, sale de la comisura de sus labios.
Estoy pensando en el azul de sus ojos, cuando sus pestañas revolotean rápido y estas se abren dejando paso a los ojos que son mucho más hermosos de lo que recordaba.
- Elena – susurra medio dormido. Toma mi mano y se la lleva a los labios, y esto causa que todo mi cuerpo se estremezca - ¿Qué haces aquí?
- Vine a verte – medio susurro – te eche de menos.
- Seguramente me odias por no haber ido a verte – sigue sin soltar mi mano – Te quiero tanto, Elena, tanto que no sé como sobrellevarlo, pero no puedo estar junto a ti – cierra los ojos y mi respiración se detiene ¿Me quiere? – Y soy tan cobarde que la única manera en la que puedo decírtelo es mientras sueño que estas aquí conmigo, tan hermosa como siempre – trago confundida ¿Cree que esta soñando?, reviso la habitación con la mirada y una botella a medio tomar esta cerca – Salí corriendo del hospital, el miedo pudo conmigo.
Me arrodillo junto a él y acaricio su mejilla.
- Damon despierta, mi amor – hablo en susurro – esto no es un sueño – acomodo mi frente en su mejilla – Estoy aquí – lo escucho respirar profundo y el contacto entre nosotros se pierde a los segundos.
Se levanta rápido de la silla y yo me levanto y me alejo tratando de no tropezar.
- ¿Qué estás haciendo aquí? – su voz cambia de tono, ahora suena fría, sus ojos observan la habitación como cual perro acorralado.
- Vine a verte, ya te lo dije – le digo no entendiendo su pregunta – Necesitamos hablar, ¿No crees?
- No tenemos nada de qué hablar y yo no quiero verte Elena, la puerta está ahí – la señala con su dedo al tiempo que se pasa las manos por el cabello – Vete.
- Pero… ¿por qué? – pregunto desconcertada – Creí que tu enojo ya habría menguado, ya han pasado algunos días, por favor, perdóname sé que soy una chiquilla estúpida e inmadura, pero no volveré a cometer los mismos errores.
- Exacto, Elena – se acerca a mi apuntándome, su mandíbula esta tensa mientras habla – Tu misma lo dijiste… eres una chiquilla estúpida. Una chiquilla de diecisiete años que trato de hacerme estúpido.
- No digas tonterías, sabes que…
- No me vengas con esa historia, me mentiste…. y más de una vez, te pregunte si estabas drogándote y me lo negaste en la cara y después de todo me entero de otra mentira, y lo mejor de todo Elijah fue tu paño de lágrimas, tu hombro donde llorar, ¿Por qué él Elena?
- Damon, el solo estaba ahí. Además con respecto a lo otro, la manera en que actuaste, en cómo te fuiste. No me escuchaste.
- No me debes explicación alguna - se estaba contrariando - Y además yo también lo estuve, también estuve ahí, quince minutos antes de que todo se fuera a la mierda – froto su cara con las manos – Hicimos el amor Elena, que más confianza puedes tener con una persona. Por favor vete, no quiero saber más de ti y definitivamente no quiero volver a enojarme contigo, los dos pagamos muy duro por algo parecido.
- Damon…
- Por favor, Elena – habló bajo y frustrado – No sé qué planeabas, pero ya se acabó. Eres hermosa y no te niego que me encantó estar contigo, pero no más - ¿A dónde se había ido el Damon de hace unos minutos?
- No me alejes, Damon – me acerque y tome su cara entre mis manos – Eres lo único bueno que tengo en estos momentos. No sé porque, pero me siento más cercana a ti de lo que nunca me he sentido con nadie. Siento que te quiero más que a mí misma, y que este amor me quema por dentro cuando no puedo estar contigo.
- Somos tóxicos el uno para el otro Elena, ¿No lo ves? – toma mis manos con las suyas – O tal vez yo soy más toxico para ti que tú para mí. ¿Te diste cuenta de lo que hiciste? – bajó mi brazo y con una de sus yemas, acaricio lo morado del pliegue de mi brazo.
- No pensé lo que hacía – niego con la cabeza – solo pensé en que no quería sentir más dolor, que no quería saber que te había decepcionado. Pero debes creerme Damon, esas cosas no eran mías.
- Lo sé, Elena – asintió con la cabeza – Lo sé. Pero esto no cambia mi opinión. No estaremos juntos en un futuro cercano y menos lejano. Eres una niña que no sabe lo que quiere y que termino en este lugar por un mal giro del destino.
- Si sé lo que quiero – lo mire a sus ojos zafiros.
- Elena no importa demasiado en estos momentos, pero me puedo meter en un gran lio por estar con una menor de edad, sé que no aparento más de veinte, y me veo joven pero soy más viejo de lo que crees – trato de reírse de su broma, pero solo vi una mueca en sus labios.
- El amor no está hecho para mí, no hay felicidad cerca de mí. Soy un hombre lleno de culpas, con un oscuro pasado y herido más de lo que demuestro, no puedo darte lo que las chicas de tu edad esperan, no puedo darte un cuento de hadas, a mi lado son más desgracias que momentos felices – juntó su frente con la mía.
El dolor en su voz, atravesó mi corazón, creí que yo estaba dañada, pero ¿Sería posible que las cicatrices en el corazón de Damon no fueran visibles?, ¿Qué tal vez él no utilizaba drogas como yo, pero de todas maneras se encontraba peor?
- Mi vida no ha sido fácil tampoco, tal vez pienses que a los diecisiete años que otro problema aparte de elegir el color de zapatos para la graduación puedo tener – me rió un poco - Mis padres murieron en un accidente automovilístico al cumplir dieciséis junto con mi hermano, desde ahí no he tenido momentos felices- las lágrimas rebalsaban por las comisuras de mis ojos – Y no espero que todo sea solo felicidad desde ahora, se nos presentaran obstáculos, de eso estoy segura, pero vale la pena intentarlo, ¿No crees?
Con sus pulgares seco las lágrimas de mis mejillas y jure ver correr una lágrima solitaria desde su ojo derecho hasta su mandíbula.
- Pero quiero intentarlo, porque de lo único que estoy segura es que dentro de todo esta calamidad, tú has sido mi calma, aunque solo fueran unas pocas horas en las noches, aunque de mis labios y los tuyos no saliera una palabra… soy feliz contigo y siento que estoy en algún lugar donde por fin pertenezco.
- Te heriré, Elena – negó con la cabeza – y no será con intención, cometeré errores y haré cosas de las cuales no te sentirás orgullosas…
- No me importa.
Se alejó de mí y con sus brazos barrio todas las cosas que estaban en el escritorio, las cuales fueron a parar al suelo, la lámpara que estaba en la esquina choco contra la alfombra, quemándose la ampolleta dejándonos a oscuras.
Me tomo por la cintura y me sentó en el centro de este, para luego separar mis piernas y meterse entre ellas. Desesperado busco mis labios y yo busque los suyos, extrañaba su sabor, no necesitó pedir permiso, su lengua busco la mía y exploro intensamente cada rincón de mi boca, arrancándome pequeños gemidos mientras sus dedos apretaban mi cintura por debajo de la polera y recorrían mis muslos.
Yo por mi parte tiraba de su camisa, necesitaba sentirlo cerca, sentir su corazón latiendo junto con el mío, sentir su calor.
Se alejó y me saco las botas, junto con el jean, al mismo tiempo que yo desabrochaba su cinturón y su pantalón, me ayudo y al terminar volvió a besarme para luego bajar a mi cuello y succionar en la parte de mi pulso para después morder, grite de excitación.
Agarre los bordes sueltos de su camisa, y tire de ellos en dirección contraria, haciendo saltar los botones por la habitación, estos se perdieron en diferentes partes de la habitación.
El me acaricio por sobre las bragas y gemí al sentir sus dedos recorrer mi húmedo sexo. El volvió a besarme mientras tiraba hacia un lado las bragas y me penetraba de un solo movimiento.
Hundí las uñas en sus omóplatos y trate de seguir su ritmo…. jadeando, no me molesto su rudeza porque sabía que necesitábamos esto, no necesitábamos hablar o acariciarnos como la primera vez, necesitábamos esto, de esta manera…duro, rápido, intenso.
Besaba mi cuello y la parte superior de mis senos, al no alcanzarme a sacar la polera, con una de sus manos tiro de esta y del sostén hacia abajo para atacar y lamer mi pezón.
Se retiró, mientras besaba mi cuello y volvió a entrar rápido y profundo mordiendo mi pezón al mismo tiempo, haciéndome gemir su nombre, entraba fácil, mi humedad se lo facilitaba.
De un momento a otro, sentí mis piernas temblar y una presión que me hizo enroscar estas alrededor de su cadera al mismo tiempo que echaba la cabeza hacia atrás y gemía su nombre junto a mi orgasmo.
El volvió penetrarme superficialmente unas dos veces más y me siguió, derramándose dentro de mi, al mismo tiempo que de sus labios jadeaba un:
-" Te quiero, Elena".
Jajajajaja, este capítulo tuvo de todo… risas, tristezas, amor y sexo.
Estoy segura de que me odiaron, en un momento especifico, pero no se preocupen entre Lexi y Damon no paso nada… entre nos, ella fue a pedir unos días libres porque su madre está enferma.
Damon me llamo solicitando que tramitara el permiso, no se preocupen.
En un momento pensé no escribir la escena de sexo, pero ya la había puesto en el spoiler así que.. Tuve que hacerlo… "Super triste" xD
Alerta de Spoiler : Cumpleeeeeeaños.
¿Comentaaarios?, gracias por leer :*
