Hay una escena muy parecida a la película "Votos de Amor".


Capitulo 22

-Bueno Elena, felicidades por haber aceptado dar el paso y decidir unirte a nosotros – Elena se mordió el labio inferior y asintió. Damon deslizo la mano por su muslo y le dio un apretón reconfortante cerca de la rodilla.

– La etapa de la desintoxicación está casi lista, gracias a el Dr. Elijah, aquí presente y al ¿Señor Salvatore? – pregunto dudosa la terapeuta a cargo del centro.

- Damon – la terapeuta asintió.

- Debo ser bastante sincera contigo, Elena. Lo bueno es que los síntomas de abstinencia de cocaína pueden desaparecer por completo con el tiempo. Sin embargo, algunos síntomas como la ansiedad y la depresión pueden durar meses... y durante esos meses es en los que debes ser más fuerte.

- ¿Nunca podre estar completamente sana? – pregunto Elena con una voz cercana al llanto.

- Nosotros deseamos asegurarte que hay una solución y una posible recuperación, pero debes tomarlo con calma Elena, la adicción… es una enfermedad. Nos mantenemos limpios un día a la vez, y cuando es necesario una hora, a veces un minuto a la vez. Estamos felices de recibirte, te daré los horarios de nuestras actividades y podrás buscarme vez que necesites ayuda.

- Y ¿Los horarios de visita? – preguntó Damon.

-Es preferible que Elena se mantenga aislada de su rutina por un tiempo, solo hasta que se sienta más segura. La chica entrelazo su mano con la de Damon.

- Camille – Elijah se acercó a la directora después de que los chicos salieran – Gracias por ayudarnos en esto, ella es importante para mi…. para nosotros – se corrigió.

- Entiendo Elijah, pero no nos engañemos, nosotros le daremos todas las herramientas, pero necesitamos que ella se sienta comprometida con su terapia –Elijah asintió, rezando para que las cosas se le hicieran tolerables a Elena.

Damon apoyado de espaldas a la pared mantenía abrazada de frente a Elena en la sala de espera.

-¿Cómo te sientes?

- Bien Damon. Aún deseo consumir – murmuro entre diente - Pero la medicación ayuda un poco.

- No puedo creer que quieran mantenerte apartada de mi – ubico la cabeza en el hueco de su cuello y dejo que el olor floral lo embargara. Elena se alejó un poco, miró a Damon a los ojos y luego unió lentamente sus labios, en un beso sin apuro, solo deseando sentirse más cerca el uno del otro.

Elijah carraspeo.

Damon se alejó de Elena, apoyo la cabeza en la pared, suspiro y lo miro.

-Camille, quiere mostrarte cual será tu habitación – Elena asintió. Comenzó a caminar, no sin antes entrelazar sus dedos a los de Damon y tirar de él.

Resulto ser que al día siguiente de haber llegado, Camille animó a Elena a asistir a un grupo de apoyo. Escuchar todos los relatos de hombres y mujeres casados los cuales habían perdido sus vidas, sus familias y sus trabajos por tener esa sensación de euforia bien conocida por todos, fue un golpe duro.


Alaric se dirigió escaleras arriba al despacho de Damon en la mansión Salvatore. Estaba llegando a la parte superior de las escaleras cuando vio a esta hermosa mujer acompañando a Damon.

-Ric – Damon metió las manos en los bolsillos de su pantalón - No me dijiste que te pasarías por aquí – lo abrazó calurosamente.

- No te encontré en el club y necesitaba hablar contigo – se encogió de hombros cauteloso – Hola Jenna – ella estiró su mano para saludarlo y él la tomo y besó sus nudillos.

- Hola Alaric, ¿Cómo va todo? – Ella sonrió tímidamente.

- Ahora que te he visto, mucho mejor – Alaric coqueteo con ella y las mejillas de Jenna se sonrojaron.

- ¿Qué haces aquí? – le preguntó Alaric.

- Le traía unos papeles de parte de Giusseppe para que firmara, nada importante – contestó Jenna, haciendo un gesto con la mano restándole importancia - Aprovechando que Ric está aquí, podrías hacerlo firmar también – Jenna miro a Damon expectante.

Damon que observaba curioso el comportamiento de su amigo, tardo unos segundos en responder.

- ¿Ah? – pregunto confuso.

– Los papeles Damon – Jenna le respondió.

- Ah, si, claro… Falta tu firma en algunos de los papeles.

- Vamos a tu oficina entonces- Alaric respondió, tomando el maletín de Jenna en un gesto caballeroso comenzando a adelantarse, dejando a Damon tras ellos.

El ojiazul no los entendía, Alaric siempre se deleitaba molestando a su abogada y se notaba un afecto mutuo, pero ninguno de los dos era capaz de dar el primer paso.

Ric se sentó y Jenna le pasó los papeles y un bolígrafo.

-Esto es extenso, ¿Para qué diablos quiere Giusseppe que firmemos todo esto? – pregunto curioso comenzando a hojear el documento.

- Sabes cómo es el viejo - Damon se lo quitó de las manos – demasiado precavido.

- Jenna ¿Hay alguna truco en todo esto del que deba saber? – pregunto confiado.

- Nada que pueda perjudicarte – respondió ella.

Ric se encogió de hombros, le quito a Damon el papel de las manos y comenzó a firmar en todas la líneas que Jenna le iba indicando.

-¿Podrías darme una copia?, solo por si acaso.

- No hay problema, apenas pueda la tendrás en tus manos - contesto Jenna guardando los papeles en su maletín.

Torpemente boto algunas cosas del escritorio.

- ¿Qué te parece hacer algunos largos?– le preguntó Damon a Ric cuando este se levantó y ubicó lo que había recogido en el escritorio.

- Esa es mi señal – Habló Jenna sonriendo cómodamente.

Los chicos rieron y acompañaron a Jenna.

- Hasta luego, Jenna – se despidió Damon con un abrazo para que luego Alaric hiciera lo mismo. Alaric se ubicó a un lado de Damon y se cruzó de brazos.

- No me molestaría el pasar todo el resto de mi vida con ella – Ric comentó, mientras observaban a la mujer bajar las escaleras con un vaivén de caderas. Damon se carcajeo.

- Te creo, mi amigo, te creo. Ahora, ¿Qué me dices de esos largos? – preguntó Damon girándose a mirarlo.

- No sé porque te gusta perder - habló Alaric mientras caminaban hacia la planta baja.

- Soy bueno, te dejo ganar para que no llores como una niñita – Damon se encogió de hombros.

- Nunca lo dejaras pasar, ¿Cierto? – Ric sacudió la cabeza – Tenia doce años.

- Hay algunas cosas que nunca cambian – habló Damon.

Alaric sabía que su amigo no estaba tan bien como demostraba, había pasado una semana desde la entrada de Elena a rehabilitación y ciertamente se notaba que la extrañaba, y aunque Damon bromeaba y no hablaba del tema aparentando que nada pasaba, Ric lo conocía demasiado bien.

Después de nadar de un lado al otro por un buen rato casi a la par salieron de la piscina. Mientras Damon se secaba el pelo con una toalla Ric hacia lo mismo.

-Necesito que me hagas un favor – hablo Damon sentándose en una de las tumbonas.

- Claro, ¿Qué necesitas? - hablo Ric sentándose frente a Damon.

- Estoy teniendo algunos problemas con la administración del casino – hablo Damon despreocupado – Algunos cálculos no calzan y estuve hablando con el administrador y él dice que todo está bien, que no debo preocuparme – Damon lo miró – me preguntaba si podrías ir a tomar las riendas por algunos meses, ordenar todo, nada demasiado complicado.

- No creo que sea buena idea Damon – contesto – y con menor razón por como están las cosas por aquí.

- Eres el único en el que confió al cual le va bien con los números – Damon sonrió de medio lado – No es que Will y Enzo no puedan, pero esos dos están más pendientes de las chicas de la mansión que de otra cosa.

Ric paso una de sus manos por su cabello.

– Tómalo como unas pequeñas vacaciones, las cosas han estado bastante tranquilas.

- Arreglare lo que pueda y volveré lo más pronto posible – contesto a los minutos, Damon fue capaz de ver una pequeña luz de esperanza al final del túnel.


- Oh, vamos… a mí me dijeron que aquí dan hamburguesas gratis – Alguien gritaba en la recepción del centro de rehabilitación.

Elena mataba el tiempo viendo una película en blanco y negro cuando escucho bullicios. Giro la cabeza y observo a la gente amontonarse en el pasillo que daba hacia la recepción. No tenía ganas de levantarse así que solo volvió a prestar atención a le película. Sin embargo, cuando la señora que estaba al lado de ella se levantó la curiosidad fue más fuerte y la imito.

Pidiendo permiso paso entre la gente hacia adelante, tratando de averiguar que pasaba.

-Señor, este no es un centro de comida rápida, debo pedirle que se retire – la señora del meson con poca paciencia le respondía a el hombre

– Enzo – vacilo al verlo medio borracho golpeando con un puño el mesón.

-Quiero mi hamburguesa – exigía Enzo -¿Hay posibilidades de poder agregarle algunas papas? – pregunto de los más serio.

Elena camino hacia él, proponiéndose hablar con Enzo y ayudar a mantener la calma del lugar, ya que la recepcionista al verse sobrepasada por el problema estaba llamando a seguridad.

Cuando estaba llegando hacia él, unos brazos de entre la multitud la tomaron por la cintura y la metieron a una de las habitaciones apoyándola contra la pared mientras cerraban la puerta.

El grito de Elena quedo atrapado en su garganta al reconocer esos profundos ojos azules.

-Damon – lo apretó contra si, rodeo su cuello y se relajó en sus brazos.

- No sabes cómo te he extrañado – Damon comenzó a dejar pequeños besos por su cuello hasta llegar a sus labios. Elena acerco aún más a Damon y busco sus labios hambrienta.

-No – Damon levanto el dedo índice a los segundos, recuperando el aire – Debemos irnos – la tomo de la mano y salió de la habitación tomando el camino hacia las puertas mecánicas, guiñándole un ojo a Enzo, para después seguir ignorando se actuación digna de un Emmy.

Enzo al ver pasar a los chicos, le sonrió a la secretaria.

-Sabe que… tiene razón, creo que aquí no venden hamburguesas, Gracias por su tiempo – y como si nada hubiera pasado se dirigió a su auto observando el Camaro de su amigo perderse en la carretera.


- El Invierno casi termina y aún esta congelando aquí – dijo Elena después de bajarse del auto.

Damon fue al maletero a buscar una manta, al volver se encontró con una Elena apoyada en el capo del auto mirando hacia el lago. Acomodo la manta en sus femeninos hombros, luego la rodeo y se ubicó tras ella, sentándose en el capo.

-Pensé que te gustaría un poco de calma – contesto él, acercándola hacia él.

- Es perfecto.

Después de unos minutos de cómodo silencio observando el movimiento del agua, Elena hablo.

-Me pregunto qué tan helada estara – dijo a nadie en particular.

- ¿Qué tal si lo averiguamos? – contesto él, alejándose de ella comenzando a desabrochar los botones de su camisa.

-¿Qué haces? – Se acercó a él y abrocho algunos de los botones que Damon ya había desabrochado – Te resfriaras.

- Solo serán unos minutos, Elena – el sentimiento de aventura apoderándose de él.

Elena lo miro durante unos segundos buscando algún indicio de burla, pero al no ver ninguno dejo caer la manta.

-Bien – se sacó los zapatos, mientras desabrochaba su pantalón.

Damon la siguió, pero se detuvo al ver a Elena conservar su ropa interior.

-No planeas meterte con eso – la miro de pies a cabeza - ¿O si? – levanto una de sus cejas al mismo tiempo que se liberara de sus zapatos y solo quedaba en boxers.

-Pues si – Elena se sintió intimidada por unos segundos – Ademas, aún no estoy segura de que esto sea una buena idea – dudo mirando hacia el lago.

Damon se cargó a Elena en un hombro sorprendiéndola y corrió con ella hacia el agua. La dejo caer un poco lejos de la orilla.

Elena salió del agua chapoteando y respirando grandes bocanadas de aire.

-Ah, no siento mis piernas – hablo entre tiritones, mientras Damon se zambullía.

Damon que acababa de emerger del agua, se acercó a ella.

-Creo que ya es suficiente – Elena asintió jadenado y comenzaron a caminar hacia la orilla, Damon corrió a buscar la manta para envolver a Elena, entraron al auto y encendieron la calefacción.

-Mi cabeza palpita – rio Damon y se metió dentro de la manta junto a Elena.

- Estas loco – los dientes de Elena castañeaban.

Entre risas tomo las manos de Elena entre las suyas y las beso.

Después de unos cuantos besos Damon levanto la mirada y el color en las mejillas de Elena lo cautivo, se miraron a los ojos y de nuevo esa conexión entre ellos apareció.

Se acercaron poco a poco, centímetro a centímetro, dejando que la electricidad entre ellos aumentara y se besaron. Calentado no solo sus cuerpos, sino que también sus almas.

Con cuidado deslizo los tirantes del húmedo sostén de Elena, para luego dejar cálidos y húmedos besos por sus hombros, recogiendo el agua dulce que el lago había dejado en su palida piel.

Elena se dejó recostar por Damon en el sillón trasero al mismo tiempo que este iba dejando un camino de besos que abarcaba desde su cuello hasta su ombligo.

Comenzaron a amarse de la manera más pura y antigua conocida por la humanidad, no eran solo un hombre y una mujer siendo guiados por sus instintos, eran un hombre y una mujer siendo guiados por una fuerza mayor a ellos, por un sentimiento cálido y reciproco.

Elena quería tocar y besar cada parte del cuerpo de Damon, quería demostrarle que era de él, sin ninguna condición de por medio, sin ni siquiera pedirle que sintiera lo mismo que ella sentía por él, solo quería estar entre sus brazos por el mayor tiempo posible, rezando internamente que esa noche no se terminara nunca.

Ya unidos en un éxtasis de amor, los estremecimientos, los sudorosos jadeos se hicieron presentes, ayudando a que ellos se entregaran a un placer exquisito.

Cada beso, cada caricia, cada gemido les pertenecía al otro, no estaban buscando su placer propio, estaban buscando el placer del otro, el expresar de esta manera tan placentera todas las palabras que no podían se dichas.

Simplemente… estaban convirtiéndose en uno, bajo una luna envidiosa que se preguntaba, que se sentiría ser amada de una forma tan real y pura.

-Elena – la despertó ya entrada la noche. Ella se removió y lo ignoro, hace noches que no era capaz de dormir tan plácidamente como lo estaba haciendo ahora, aunque estuvieran en el asiento trasero de un auto, solo tapados por una manta.

- Aún debemos hacer algo – Damon beso su frente.

Damon y Elena salieron del auto, mientras ella se vestia él fue de nuevo al maletero y volvió con un cuenco de madera en las manos.

- Y eso ¿Para qué es? – Elena le sonrió.

- Una forma de dejar ir el pasado – contestó encogiéndose de hombros y Elena levanto las cejas curiosa. Damon le entrego un papel y un bolígrafo - Escribe… lo que te atormenta, lo que no te deja ser feliz, Elena.

Ella tomo el papel y lo rompió por la mitad.

-Solo si tú lo haces lo mismo – El asintió, tomando la mano de Elena entre la suya.

No era necesario pensarlo demasiado, Elena y Damon se acercaron al capo y cada uno escribió unas cuantas líneas.

Unos minutos más tarde ambos caminaban hacia la orilla.

Se acomodaron de frente, habían lágrimas rodando por sus mejillas.

-La muerte de tus padres y de Jeremy, no es tu culpa, bebé – Damon tomo la cara de Elena entre sus manos – Es hora de dejarlos ir – prendió con un encendedor una de las esquinas del papel sobre el cuenco. Ambos observaron este arder hasta convertirse en cenizas.

Elena tomo el papel de Damon.

-Las cosas que has hecho, no definen quien eres, Te amo, y porque te amo es que también deseo que seas capaz de dejar ir las culpas que te atormentan – tomo el encendedor de los dedos de Damon y le prendió fuego al papel de Damon.

Después de eso, ambos tomaron el cuenco y lo dejaron flotar en el agua. Se abrazaron y observaron como una parte de sus vidas, era arrastrada por el viento.

- También Te amo – respondió Damon sin vacilación y sin miedo.


Un gran abrazo para ustedes, gracias por leerme.

Alerta de Spoiler: Elena sale de la clinica y se entera de un secreto.