Tres días despues.

Aún se busca a los responsables de la muerte del pequeño de ocho años, fallecido el lunes pasado en el parque del centro de la ciudad en extrañas circunstancias. La policia ha hecho su mejor esfuerzo, pero aún no hay mayores pruebas sobre lo que realmente sucedió.

Se ha comenzado a difundir un retrato hablado de uno de los sospechosos que ha sido capaz de realizarse en base a información dada por los testigos de la escena, pero de todas maneras, sigue siendo aún muy difusa la información.

A través de nuestro canal de noticias les indicamos que si posee más información, se dirija a nuestro canal o a la estación de policía para aportar con más detalles a...

La reportera fue cortada a media oración, cuando Elena apago la televisión.

"Esto es ridículo" pensó Elena mientras se llevaba las manos a los ojos y se los frotaba.

Se levantó del sillón de mala gana y camino hacia las escaleras, pero antes dio una vuelta por la sala buscando por décima vez su celular. Al no encontrarlo se dirigió a la habitación.

Al llegar, la televisión estaba prendida y la luz apagada, pero no podía decir si Damon estaba despierto ya que le estaba dando la espalda al igual que los dos días anteriores.

Después de lavarse los dientes se sentó en su lado de la cama, observando la espalda de Damon.

- Damon – lo llamo en susurro. Las cosas no iban bien desde su casi secuestro – Damon, por favor contéstame – Damon seguía sin mover un musculo, respirando acompasadamente, parecía dormido. Sin embargo, Elena estaba segura de que estaba despierto.

Lo movio un poco, al no responder, Elena se acostó bajo las tapas y abrazo a Damon por la espalda, suspirando derrotada en su cuello, rezando para que las cosas se solucionaran pronto.

Lo que no sabía Elena, es que Damon si estaba despierto, pero estaba demasiado hundido como para responderle.

- Hoy me juntare con Caroline – Elena trataba de mantener una conversación.

- Que bien – contesto Damon mientras se levantaba a buscar algo a uno de los muebles.

- ¿Qué has sabido de Alaric? – preguntó Elena, mientras revolvía los huevos.

- No mucho – Damon se encogió de hombros, se sirvió un vaso de whisky.

- ¿Es necesario? – le preguntó Elena al ver lo que estaba haciendo, siendo que tanto él como ella tenían una taza de café en la encimera.

- Sep – Damon hizo sonar la p entre los labios, y volvió a tomar otro trago – Muy necesario.

Elena suspiró, él estaba colmando su paciencia. Molesta busco un pedazo de fruta y encontró el celular que tanto habia buscado, fruncio el ceño confundida.

- Podrias ser mas ordenada con tus cosas – Damon le dijo sirviéndose dos dedos más de whisky.

- ¿De que hablas? generalmente lo traigo conmigo.

- Mary Anne , dijo que estuvo a punto de irse a la lavadora. No porque seas una niña chica debes comportarte como una – separo la silla sonoramente de la mesa y se levantó dejando a Elena con las palabras en la boca.

En la tarde Elena entro al despacho de Damon.

- Ya basta – casi grito Elena molesta – Solucionaremos esto ahora, estoy aburrida de tu distanciamiento, de tu actitud, de todo, de...

- Estoy ocupado – Damon no despego su vista de los papeles.

- Bueno, lo siento, pero tendras que hablarme… no podemos seguir asi. No lo entiendo, estábamos bien – Damon se llevo las manos a los ojos – No entiendo, lo de Scott no fue…

- No Elena, no lo entiendes – se levanto bruscamente y se acerco a Elena la cual estaba cerca de la puerta , esta retrocedio involuntariamente – No entiendes que has estado a punto de salir herida dos veces... por mi culpa, que por más estupideces que hagas esta no se va. Por primera vez en mi vida, era feliz… encontré a alguien a con quien realmente quiero estar, pero... sabes que el karma es una perra – se rió amargamente – se acabó no puedo hacerlo, no puedo seguir con esto.

- No – le golpeo el pecho con el dedo índice – No es que no puedas… lo que pasa es que tienes miedo y por eso culpas a una estupidez tan grande como el karma. Sé lo que pasa aquí, estas tratando de ... de alejarme… de alejarme de tu vida, porque tienes miedo, pero no te dejare hacerlo. Te amo Damon, y no me alejare de ti. Aceptalo.

- Miedo no se compara a lo que siento, Elena.

Primera persona Elena.

Me acerque a besar sus labios con miedo a que me rechazara, tome su cara entre mis manos y junte nuestros labios, me separe un poco y pase la punta de mi lengua por su labio inferior, no logre llegar ni a la mitad, cuando el ya habia sacado la suya en mi búsqueda, para sentirme, para saborearme.

Sus labios son cálidos y me derriten, tienen ese sabor tan característico a Damon.

Él comienza a ponerse ansiosos, sube sus manos las cuales estaban en mis caderas y las pone en mi cuello, en el proceso me empuja y quedo atrapada entre la puerta y él.

Nos besamos por lo que parecen horas, me siento humedecer y lo único que quiero es que Damon me toque, lo echo tanto de menos. Como si me escuchara desliza su mano lentamente, pasando por mi cuello, mi pecho, terminando en mi cintura para atraerme aún más hacia él, si es posible.

Damon separa un poco sus labios de los mios y junta nuestras frentes.

- Elena… debes irte – abre la puerta y se separa de mi, me quedo pasmada, pensé que estábamos arreglando las cosas.

- No me escuchaste, vete Elena – levanta la voz y apunta hacia la puerta. Me encogó, hace demasiado tiempo que no me trataba asi, parecían décadas.

- Damon.

- No quiero verte más – traga, se endereza y me mira directamente a los ojos, quiero tapar su boca con mis manos antes que diga cualquier cosa – Ya no te deseo, Elena… lo que consigo contigo lo puedo conseguir con alguien más – niego con la cabeza, mi respiración se acelera – Hay muchas mujeres iguales o más dispuestas que tú a complacerme.

Mis ojos se llenan de lagrimas antes sus palabras, pero me recuerdo a mi misma, que esto es solo una pantalla.

-Damon, no vas a lograr alejarme.

- Vete a casa Elena, si quieres te acompaño a donde tu tia Isobel, inventamos que nos enamoramos y decidiste fugarte conmigo, pero que no resulto o cualquier cosa parecida, pero vete.

Derrotado, se acerca al respaldar de la silla y toma su chaqueta.

-No quiero que estes en casa cuando vuelva - al salir pasa por al lado mío, pero ni un parte de su cuerpo me toca.

Me arrastro por la puerta quedando sentada en el suelo, tengo un nudo en la garganta. Mientras el camina rápidamente a través de los pasillos de la mansión hasta llegar a la puerta.

Primera persona Damon

Tan difícil es para ella entenderlo.

Casi muere de una sobredosis y después trataron de secuestrarla estando conmigo. ¿Para qué? , solo para hacerme daño, no puedo estar con ella…

¿Cómo puedo hacérselo entender?

Alaric tenia razón, no debería haberla besado esa noche en el ring, no debería haberme metido con ella...

Estoy apoyado en el respaldar de la silla con los pies sobre el escritorio bebiendo whisky directamente de la botella, esperando… haciendo hora para que Elena pueda sacar sus cosas de la casa, haciendo amago de toda mi fuerza de voluntad para no ir a detenerla.

No quiero verla, no puedo verla.

Despierto al rato, no sé si han pasado horas o minutos. El tiempo sigue siendo igual.

Me levanto, me pongo la chaqueta y me balanceo hacia la puerta. Estoy más borracho de lo que quisiera.

Bajo las escaleras con una calma digna de monjes con la botella en mi mano, miro al "Hall" y veo a Caroline sentada en este con las piernas cruzadas, con una minifalda que deja ver sus lisas y blancas piernas.

Cuando me ve, se levanta y se acerca a saludarme.

- Damon, ¿Cómo estas? – me da un beso en la mejilla – ¿Vas a la mansión?… se supone que debo encontrarme con Elena, y me pregun... ¿Qué sucede? – se interrumpe al ver mi expresión.

- Ven conmigo – la tomo de la mano y la llevo hacia su habitación.

- ¿Damon estas bien? – me pregunta tratando de seguirme el paso, pero yo no estoy dispuesto a contestarle.

- Sacate la ropa, Caroline – le digo al mismo tiempo que me siento en la cama, después de cerrar la puerta.

- ¿Qué? – pregunta confundida e incredula.

- He dicho… que te saques la ropa, quiero follarte – contesto dándole un trago a la botella y desabrochándome los botones de la camisa.

- Damon, no – Caroline niega ofendida y se dirige hacia la puerta asustada, yo me interpongo en su camino.

- No creo que quieras verme de mal humor, Caroline – desabrocho mis pantalones.

Caroline vuelve a donde estaba y lagrimas comienzan a correr por sus mejillas.

- Damon, Elena es mi amiga – solloza – No puedo hacerle esto.

"Exacto", pienso decidido.

-Aún estas vestida – sostengo el cinturón en mi mano – Sé que hay clientes a los cuales les gusta castigar a las mujeres ¿Te ha tocado alguno? – Caroline tiene los ojos fijos en mis dedos que rozan suavemente el cinturón – Contesta.

- No, Damon – niega asustada.

- No quiero ser el primero, Caroline – al entender a qué me refiero, se saca la polera por sobre la cabeza y luego la falda.

- Ven – se acerca a mí y yo la tomo te la mano y tiro de ella, la beso hambriento, con furia y desesperación.

Ella parece estar en modo automático, solo siguiendo la corriente.

Me echo hacia atrás y miro sus ojos azules, lagrimas ruedan por sus mejillas.

El recuerdo de una mujer aparece en mi mente, su pelo rubio como el sol pasa a ser de un café tan oscuro como el chocolate negro, sus ojos parecidos al agua cristalina se vuelven los de una gacela asustada.

La dejo ir y me llevo las manos a la boca. Caroline se queda de pide observándome.

-¿Qué clase de hombre soy? – dejo caer la botella y esta rueda por el piso chorreando liquido por la alfombra.

Caroline se aleja, se inclina para recoger su ropa y se dirige a la puerta con prisa.

No puedo evitar soltar un sollozo y me sorprendo al sentir la tibieza del liquido que corre por mis mejillas, de sentir a mis ojos engañándome soltando pequeñas gotas de agua que en cualquier tiempo para mi eran una muestra de debilidad.

Caroline se sienta a mi lado y despacio acomoda su mano en mi hombro, pego un pequeño salto.

- ¿Que ocurre? – Caroline pregunta temerosa.

- No la merezco, Care – suelto sin más – no la merezco. A mi lado lo único que le espera es miedo y sufrimiento… y muerte y… No quiero eso para ella.

- Damon…

- No trates de convencerme de lo contrario – sollozo - ¿Sabes lo que he estado a punto de hacerte? ¿Lo sabes? – Levanto la voz molesto – Estuve a punto de tomarte por la fuerza, Caroline – me alejo de ella y paso las dos manos por mi pelo, desordenadolo aún más – De violarte solo para dañarla ¿Cómo puedo estar con ella?, ¿Cómo puedo siquiera merecerla?

- Damon, me has asustado, demasiado. Nunca te habia visto asi – Caroline comienza a soltar pequeños sollozos y a hablar entrecortadamente – pero creo entender que solo fue un muy estúpido plan para alejar a Elena. Un retorcido plan -No puedo mirarla a los ojos – Eres como un hermano mayor para mi Damon y no puedo decir que te perdono en estos momentos, pero lo que si puedo decir es que… Elena te hace una mejor persona, Damon. Elena te hace liviano como el agua, y feroz como el fuego… y ustedes merecen estar juntos. Y que estes como estes por lo que... estuviste a punto de hacerme, demuestra que no eres una mala persona...

- La amo, Caroline – la interrumpo – y alejarla de mi lado duele más que cualquier cosa que he sentido, pero no puedo permitir que le hagan daño. Prefiero morir mil veces antes que Elena derrame otra lagrima.

- ¿Y no crees que debe estar derramando más de una ahora? – Caroline niega desconcertada – Le haces mas daño de esta manera que no estando con ella. Además, serán mas fuertes juntos que separados. Lo comprobaste en el parque.

- No quiero hablar de eso.

- Damon, estando Elena sola … hay mas probabilidades de que le pase algo malo. Estando cerca tuyo, las posibilidades disminuyen. Ahora debes ir a hablar con ella, no es a mi a quien debes decirle todas estas cosas...


- Elena – la llame después de cerrar la puerta de la mansión, la casa estaba a oscuras. Un mala sensación se acento en mi estomago – ¿Elena? – subí por las escaleras y revise las habitaciones.

"No de nuevo", pensé aterrado. En la cama había una maleta grande a medio hacer. Tome el peluche y lo apreté en mi mano.

Baje las escaleras tropezando, revise la planta baja y al llegar al salón, sentí como el corazón volvía a su lugar.

Elena estaba durmiendo acurrucada en el sillón, con un libro entre sus manos.

Me acerque a ella y acomode unos cuantos mechones detrás de su oreja.

- Damon – tomo mi mano con la suya y la apretó – no me alejes de tu lado, no podría soportarlo – comenzó a sollozar.

- Shhhh, shhh – le acaricie la mejilla con mi dedo índice – ni yo, amor, ¿Podrás perdonarme algún día? – pregunte. Elena se sentó en el sillón y yo me arrodille frente a ella – Eres lo más importante que tengo en mi vida, eres mi vida, y te valoro tanto… que temo por ti, por eso estúpidamente pienso que lo mejor es alejarte de mí. y...

-Damon, no sigas…

- No, debo decirte todo esto – las malditas lagrimas volvieron – Tienes razón en todo, tengo miedo de perderte, tengo miedo de que te dañen, tengo miedo de no ser lo suficientemente rápido o lo suficientemente sagaz para protegerte. Eres tan frágil, pero tan fuerte a la vez y… - mi voz comenzó a quebrarse – Y tal vez eres más capaz y más valiente de lo que yo nunca podre ser - recosté mi cabeza en sus piernas y deje de intentar de detener las lagrimas.

- Damon – Elena tomo mi cara entre sus manos - Haremos esto juntos ¿Me oiste? Ni tú te alejaras de mi lado ni yo del tuyo. Seremos compañeros en esto, nos apoyaremos… pero no me alejes de esto. No es una buena idea estar separados – asiento, apoyamos nuestras frentes y asentimos.

- ¿Juntos?

- Juntos.

La beso, no pudiendo estar mas tiempo separado de ella, los días anteriores han sido un castigo que yo mismo me he impuesto. Tomo mi polera por la espalda y Elena me ayuda a sacarla. Ella besa mi cuello, mientras yo desabrocho sus pantalones. Tomo la pretina y ella se levanta un poco del sillón haciéndome más fácil sacárselos juntos a sus bragas. Tomo una de sus piernas por el pliegue de la rodilla y hago un camino de besos húmedos hasta cerca de su sexo, soplo un poco sobre el camino hecho, ella jadea y acaricia mi pelo y mi cuello.

Hago lo mismo con la otra y al llegar a su ingle, comienzo a besarla y a lamerla.

La beso, lamo y gimo hasta casi doblegar la voluntad de Elena e incitarla a pedir más. Cuando roce con mis labios su punto más sensible, ella estuvo casi a punto de levantarse del sillón de un salto. La retuve con mis manos en sus caderas, mientras seguía haciendo pequeños círculos, arrancando pequeños espasmos de su cuerpo.

-Ah, Damon… justo asi – me encanta lo segura que Elena se ha hecho cuando se trata de sexo entre nosotros. Muerdo delicadamente uno de sus labios mientras, meto dos dedos dentro de ella y los curvo. Ella se arquea y aprisiona mechones de mi pelo entre sus manos.

Cuando ya estaba en el limite, lamo su clítoris suave y lentamente, mientras acaricio sus piernas. Ella se saca la polera y el sostén lo cual me permite acariciar sus pechos.

Con un lametón rápido y una ligera presión, Elena llego a su orgasmo jadeando y gimiendo, todo su cuerpo tembló mientras disfrutaba de aquella sensación tan intensa. Sigo besando su estómago me separo de ella y me saco el pantalón.

Cuando por fin abre los ojos, lo primero que ve es mi sonrisa a escasos centímetros de su cara, no he dejado de acariciarla para que tuviera tiempo de recuperarse

-Vas a matarme – susurro con voz grave. La beso suavemente en los labios.

- Sabes que siempre querre más.

Acarició mi cintura y se sorprendió al ver que yo ya estaba completamente desnudo con una erección.

Ella tiro de mi hacia el sillón y se arodillo frente a mi.

Trazo la línea de mi cadera primero con las manos y después con la lengua, no pude evitar cerrar los ojos.

Cuando ella rozo mi erección con sus labios, le acaricie la mejilla y tome un poco de su pelo en mi puño para poder observarla.

-Santo Dios - Elena me llevo a su boca y eleve mis caderas pidiendo más. Elena sonrió y sin dejar de mirarme, siguió lamiendo y besando, me estaba llevando al limites en unos pocos segundos.

-Suficiente – la aparte segundos antes de correrme, mi respiración era rápida y superficial.

- ¿Lo estoy haciendo mal? – pregunto inocentemente, por un segundo me preocupe de haberla dañado, pero sus ojos delataban que me estaba provocando, que sabia que lo estaba haciendo bien.

- Ven aquí – La ayuda a levantarse y a subirse encima de mi. Nos besamos, nuestra saliva se mezlco. Con su ayuda me abri paso entre sus piernas, dilatando su carne.

Empuje haciendo que nuestros cuerpos se encontraran y apoye mis dedos en sus caderas, ella se levantó y volvió a bajar.

Nada podría compararse a estar con Elena de esta manera.

-Te Amo – Elena junta su frente con la mía, y yo hundo los dedos en su melena, mientras su cuerpo y el mío responden con una pasión y deseo igual de fuerte a medida que nos hacemos uno.


Nos leemos el otro Viernes :D...

Marthag, gracias.. tal vez en una de esas la escribo o la dejo para "Rock my World", ahi veo que decido

Un beso para ti y un abrazo.

Desde ahora no hay más dramas de ellos tratando de separse, estarán juntos pase lo que pase.

Gracias a Simo y a Ale. :* (No sé que haria sin ustedes)