La historia es mía... Y Obviamente los personajes son de nuestra increíble Stephanie Meyer.
Capitulo 6
Indiferencia
Mis días eran todos iguales. Lo mismo quedaba decir de las angustiosas noches que pasaba, ya que todos los días venían a mí esa horrible imagen de mi hogar envuelto en llamas, de la última vez que vi a mi padre cuando se metió en casa a salvar a Tomy y mi madre, los gritos de desesperación de esta, yo ahí fuera, afirmada por Demetri sin poder hacer nada.
Me encontraba en la habitación en compañía de Alice, quien quería a toda costa que saliera de las cuatro paredes que se habían vuelto mi refugio. Ya no tenía ánimos de nada, no quería nada, y sabía que estaba siendo egoísta, pero para mí ya nada tenía sentido sin ellos – Edward – Dijo de repente Alice saliendo de mi lado y caminando en dirección a la puerta… ¿Edward? No sé qué paso, pero con el sólo hecho de oír su nombre algo paso dentro de mí, me sentí extraña – Sal de aquí – Dijo Alice. Mi cuerpo reacciono solo haciendo que me parara de la silla que cada día era mi compañera frente al ventanal – Edward sal – Grito Alice. Me giré en dirección a donde estaban y me quede pasmada ante lo que veía. Era el ser más perfecto que jamás creí ver en esta tierra, cada célula de mi cuerpo reacciono sólo ante su nombre haciendo que mi palpitar aumentara un poco y por muy extraño que pareciera me sentía ante su presencia llena de felicidad, felicidad que no sentía hace semanas, felicidad que creí que se había muerto junto con mis padres y mi pequeño hermano, felicidad que sólo este extraño pero hermoso ser logró revivir en mí. Nuestras miradas se cruzaron y sentí un conocido pero a la vez extraño rubor que llenaba mis mejillas, un rubor que sólo su mirada logró, haciendo que bajara mi mirada al suelo – Bella, él es mi hermano Edward – Dijo Alice, haciendo que yo levantara la vista y me encontrará con la de él – Hola – Susurré completamente perdida en sus ojos. Su mirada no se despegaba de la mía, me hacía sentir incomoda pero llena de vida a la vez - Edward… Te saludaron – Dijo Alice divertida, ya que Edward no hablo nada desde que lo salude. Él miro a Alice y luego su hermosa vista se fijo nuevamente en la mía – Hola – Contesto haciéndome sentir feliz – Edward, Bella por fin a reaccionado – Hablo Alice feliz, mirándome a mí y luego a Edward - En hora buena, ya era tiempo de que se diera cuenta del daño que causaba – Dijo Edward duramente. Sus palabras fueron como un balde de agua fría para mí -Edward – Dijo Alice molestando acercándose a mí – Nada de Edward, todos han sido amables con ella, y es tiempo de que se dé cuenta de que el mundo no gira en su entorno… Todos hemos pasado por cosas difíciles ¿sabes? – Me dijo con una mirada llena de odio – Todos, absolutamente todos en esta familia han sufrido, tú no eres la única, y menos mal que te diste cuenta del daño que hacías, sobre todo a Esme, echándote a morir aquí arriba – Basta Edward Cullen – Le grito Alice enojada. Yo no podía despegar mi vista de él, cada palabra que salía de sus hermosos labios me dolían, sin entender el porqué - ¡No! ¡Ella debe saber todo! – Grito Edward - Sigue tu vida, por algo es que tuviste una segunda oportunidad – Termino diciendo para salir de ahí. No sé que me paso en ese momento. No entendía porque sus palabras me herían tanto. Era un dolor extraño, un dolor que nunca antes experimente, un dolor que solo el causaba – Lamento haber dañado a tu familia, jamás lo quise hacer. Sé que quizás todos han sufrido, somos personas… Pero espero, de todo corazón que jamás sientas lo que es ver morir a tus padres y hermano frente a tus ojos sin poder hacer nada – Le dije firme pero con un nudo atravesando mi garganta. Edward se volteo con la misma expresión de odio, dejándome por primera y única que vez que yo no era de su agrado, y que sin saber porque me dolía tanto el solo pensarlo, jamás lo seria – Lo siento – Dije soltándome del brazo de Alice y pasando por el lado de Edward para salir de la habitación.
Baje rápidamente las escaleras, era la primera vez que salía de mi cuarto desde mi llegada, no sabía a dónde dirigirme, sólo camine hacia la primera puerta que halle y salí de la gran casona. Tal y como me había dicho Alice, el día a pesar de estar cubierto de nubes, cosa normal en Forks, se sentía cálido, y lo agradecí infinitamente, ya que solamente había salido de ahí con un vestido, y nada para abrigarme. No sabía hacía donde me dirigía, pero solo era consciente de que deambulaba alrededor de la casona. El sonido de agua me llamo, camine en dirección del sonido, y me percate por primera vez que detrás de la gran casona, a unos 100 metros de distancia pasaba un río, y a la orilla de este había una roca plana. Camine hasta y me senté mirando el agua. El simple pero hermoso sonido del agua chocando con las rocas, o simplemente cambiando de tumbo era enriquecedor para el alma. Suspire muchas veces, pero sólo venía él a mi mente… ¿Qué era lo que me había pasado con él?... No entendía porque sus palabras me dolían tanto, porque su indiferencia me mataba, todo matiz de cambio que sentí cuando lo vi por primera vez se esfumo cuando pronuncio las primeras palabras de odio, porque eso era lo que él sentía por mí… Odio, y en cambio yo, yo a él lo veía como el salvador de mi dolor, dolor que volvió cuando supe que yo no era nada más que la causante de desgracia de su familia.
El pecho me dolía, pero no era como antes, era como si me apretaran el corazón hasta sacarle la última gota de vida, era un dolor indescriptible, un dolor que no sentí, hasta ahora… Una y otra vez repasaba la simple pregunta de ¿Por qué sus palabras me herían tanto, si no lo había visto antes?... Jamás me había sentido de esta manera, jamás alguien me había herido tanto. Él, su simple pero perfecta presencia me cautivaron, haciéndome ver por primera vez en todas estas semanas la luz de tranquilidad que tanto deseaba hallar, la luz que sólo el entregaba, pero que ahora, con su palabras e indiferencia me habían dando un golpe.
La desesperación me carcomía por dentro, tirándome en un agujero, sin fondo ni luz en donde viví por semanas. Angustia, pena y dolor era lo único que sentía… Dolor que me hizo presa de un laberinto, un laberinto obscuro y sin salida, donde día a día me introducía más, donde por más que luchara para llegar a su centro no podía. Nadie había sido capaz de llenar ese lugar, ese vacío que dejo la partida de mis seres queridos, nadie hasta ahora, nadie excepto él.
Sus palabras, fuertes pero ciertas palabras calaron hondo en mí, haciéndome ver la luz que jamás creí volver a ver. Su mirada me lleno de vida, de una esperanza que jamás creí sentir con solo ver a una persona. Me hice presa de su presencia, me hice presa de él sin saber cómo. No sé como sucedió, no sé qué paso, pero mi cuerpo pedía a gritos por él, su persona iluminaba el vacío, iluminaba el laberinto donde me hallaba, pero ahora, ahora ya no estaba, y mis ojos, mi mente y mi corazón rogaban su presencia. ¿Qué me había hecho este ángel? ¿Qué causaron en mí esas palabras? Sinceramente no lo sabía, mi vida era un laberinto, un laberinto que recorrería hasta llegar a su centro, necesitaba hallarme, necesitaba sentirme viva y salir de aquella obscuridad de la que hace tantos días quería escapar, y de la cual sólo él me supo sacar…
Sopese por minutos enteros sus palabras en mi cabeza, por muy fuertes que habían sido eran ciertas, yo estaba causando dolor en su familia, pero jamás lo desee, jamás quise dañar a Esme con mi pesar, pero era algo que ni yo misma podía evitar, sin Charlie, Renne y más aún sin mi Tomy me sentía perdida, completamente desolada en un lugar desconocido…
Él me había sacado de todo agujero donde estuve inmersa, con sus palabras, con su odio, con desprecio, simplemente él había logrado en unos segundos lo que tanto sus hermanos como madre quisieron hacer hace semanas. Sacarme de aquel estado.
Sus palabras resonaban una y otra vez en mi cabeza, me dolían era cierto, y no entendía el porque me provocaba tanta angustia el recordar su mirada de odio hacia mí, era algo simplemente desgarrador, algo que sabía que debería convivir mi día a día, algo que causo en mí una reacción que jamás fue característica de mi persona, nunca me considere una chica escandalosa, vengativa, orgullosa y menos rencorosa, pero luego de haber pensado una y otra vez cada una de sus frases, cada una de sus odiosas palabras eso era lo que el me producía. Sabía que no era de su agrado, y quizás jamás lo seria, pero solamente sopesaba en mi cabeza la palabra indiferencia. Si indiferencia, quizás era un actitud infantil, pero eso era lo que el producía en mí, sus palabras me dolieron tanto, que cierto instantáneo resentimiento se apodero de mí como nunca antes creí que fuera a pasar… Estaba más que claro que él me odiaba, y que no era de su agrado, y yo, solamente actuaría de manera orgullosa e infantil, solo para reprimir ese dolor que él me causaba, y por más que tratara de entender el porqué de eso, no hallaba la respuesta.
Bella – Dijo la voz de Alice a mi lado, la miré, se veía triste y quizás un poco avergonzada – Lo siento Bella, siento la actitud de mi hermano, no sé que le paso realmente, créeme que él no es así – Dijo sentándose a mi lado y posando su fría mano sobre la mía. Suspiré y hable pero mirando al río – No te preocupes Alice, alguien me tenía que hacer ver la verdad… La que lo siente aquí soy yo – Respondí sinceramente – No Bella, todos sabemos por lo que has pasado, y es por eso que no entiendo la reacción de Edward, simplemente me dejo pasmada, créeme que él no es así – Me dijo como disculpándose – Podrá no ser así, pero está más que claro que no soy de su agrado Alice… Pero no importa ¿sabes? Porque a pesar de que sentí su odio, sus palabras me llegaron, he sido una desconsiderada con todos, sobre todo con Esme, y él fue capaz de hacerme ver las cosas – Pero hay formas y formas Bella – Me dijo Alice. Yo la miré y le sonreí levemente – Si, hay formas y formas, pero a veces la verdad duele y este fue el caso Alice. Debo admitir que sus palabras me dolieron más que cualquier otra cosa – Dije dudando, pude ver como Alice oprimía una pequeña sonrisa – Y aunque nos llevemos mal, cosa que sé que será… Le estaré por siempre agradecida – Termine por decir para posar nuevamente mi vista en el río - ¿Por qué no se lo dices tú? – Hablo Alice. El sólo pensar eso mi corazón se comprimió, pero no de dolor si no de nervios… ¿Qué era lo que este chico causaba en mí? Por días me había sentido vacía, metida en un agujero sin fondo, llena de obscuridad, perdida en un laberinto sin salida… Y él, con su hermosa mirada llego a iluminar todo, haciéndome sentir completa, haciéndome sentir viva, sacándome de ese agujero en el que viví por semanas, e iluminando el laberinto para poder hallar la salida…
No entendía nada, no sabía que era lo que él causaba en mí, y sinceramente, esta combinación de sentimientos me hacía sentir miedo y ansiedad a la vez… ¿Qué me estaba pasando?..
Hola mis hermosas, espero hayan tenido una linda semana, aquí les dejo un nuevo Cap, de Laberinto De Amor, espero sea de su agrado, nos estamos viendo mañana! Rewies Please! :)
