Por ser la primera publicación, les dejaré 2x1, jajajaja.


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Tres Días Disfrazada de Angel

-Por GirlBender L-

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Capítulo Uno

Paciencia y Presentación

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-Pero mamá, ¡Debes poder hacer algo al respecto!-

-Ya te he dicho que no está en mis posibilidades, Katara; aún eres menor de edad, y hasta que cumplas veinte podrás elegir si deseas ver a tu padre o no.-

-¿Al menos puedes arreglar que Toph vaya conmigo?-

-No, hija. He hablado con tu padre ya, y dice que esa chica no es su hija, y que por lo tanto no es su responsabilidad.-

-Esto es una injusticia.-

-Lo sé… Oye, te llamaré luego, mi descanso ya terminó y debo presentarme a trabajar nuevamente. Adiós, te quiero. Envíale saludos a Tophie.-

-bien, suerte.-

Y ahí se iba su último intento desesperado por librarse de tal compromiso. Su última esperanza de pasarla bien los fines de semana… Sentía que todo se desvanecía al momento en que su madre cortaba la llamada telefónica. Bueno, no la culpaba.

-Mamá te envía saludos.- Dijo sin más la morena, como si fuesen las últimas palabras buenas que diría en su vida. Suspiró.

-Oh, vaya, se acordó de mi existencia.- Katara estaba de espaldas preparando su maleta, pero habría podido jurar que si se daba la vuelta en ese preciso momento, vería a Toph rodando los ojos y soplando su flequillo. Un típico gesto de su hermana.

Al terminar de empacar, recogió su cabello en una trenza, y llevó sus objetos al auto. A cada paso que daba, a cada minuto que corría, se sentía más desairada. Desalentada.

-Toph, ¿Estás segura de que estarás bien sola?- Preguntó por lo que parecía ser ya una milésima vez para la pelinegra, quién sonrió con aires de indiferencia y se dejó caer en el asiento del copiloto del recién encerado automóvil de pintura celeste.

Kat, te he dicho que sí un millón de veces! ¿Es que no confías en mí? No es como si fuese a hacer una fiesta durante tus días de ausencia, o algo así… Sabes que no soy de esa clase de chicas, yo prefiero pasar desapercibida.-

-Lo sé, pero me quedaría más tranquila si fueras a pasarla con Gran Gran estos días.-

-¡Está bien, está bien! Lo haré con tal de que te calles. Pareces mi madre.-

Ambas rieron levemente, y la morena puso el vehículo en marcha. Dejó a Toph en casa de sus abuelos y se marchó solitariamente a su nuevo rumbo, no sin antes despedirse con un fuerte abrazo. Sabía que allí estaría bien, pues en casa de sus abuelos Toph siempre hallaba comida caliente, ropa limpia, abrigo y compañía.


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El timbre sonó. Una. Dos, tres veces. Continuó presionándolo y nada. Estaba aliviada de no recibir respuesta alguna, y pensó que se podría marchar con aquel pretexto. Pero para su desgracia, un joven apareció. Y no era aquel prospecto al cual se le podía llamar feo…

Era un poco más alto que ella, de piel blanca y cabeza rapada, con una sudadera naranja y jeans desgastados. Tenía puesto un gorro con una flecha celeste en el medio, y sus ojos eran cubiertos por un par de oscuros lentes de sol. En su mano derecha llevaba un Skateboard negro, con una raya blanca en el centro.

-Ah, hola. Tú debes ser Katara, ¿verdad? Hakoda dijo que llegarías, pero no me avisó a qué hora.-

-Eh, hola. Tú eres… Disculpa mi ignorancia, pero, ¿quién eres tú?-

-Supongo que no te habló de mí.- Se notó de un ligerísimo deje de molestia en su voz. –Yo soy Aang, el hijastro menor de tu padre. Él no se encuentra en este momento, pero pasa, es tu casa después de todo.-

-Gracias.- Tomó su maleta, le sonrió al que ahora sería su compañía y entró a la residencia. Era un lugar bello, bien decorado, con ventanales amplios, gran jardín y hasta una piscina.

-Puedes dejar tus cosas aquí, y te daré un recorrido por el lugar.-

-Gracias.- Y de veras quiso entablar conversación alguna con aquel desconocido que se hacía llamar su hermanastro, ¡Pero no pudo! Porque, pues, no lo conocía, ¡¿Y de qué demonios hablas con alguien que nunca has conocido?!

Aang le mostró cada habitación del lugar, y conforme se adentraba a las alcobas se deba cuenta que todo se iba viendo más hermoso. Katara no pudo evitar enfadarse un poco, porque la casa que compartió con su padre jamás fue de tantos lujos. Quizás él nunca amó a su primera familia de verdad…

-Y dime, Katara, ¿Por qué hasta ahora nos visitas? ¡Digo! Si es que no te molesta la pregunta.-

-No, realmente no me molesta.- se dejaron caer en los sillones de la sala. –Lo que ocurre es que Hakoda me ha obligado a venir a visitarle antes de cumplir la mayoría de edad. Sabe que después ya no habrá nada que pueda hacer.-

-Oh, ya veo.- Aang frunció el ceño y se deshizo de los lentes de sol que cubrían sus ojo; dando a conocer a la morena aquellas hermosas cuencas de un gris resplandeciente.

-Y… ¿puedo saber por qué nunca escuché que tenía un hermanastro?-

-Es cuestión de tu padre. Él nunca ha querido presentarme como su hijastro o algo por el estilo. Ni a mí ni a mi hermana, Yue.-

-Él puede llegar a ser… - y luego ambos concluyeron la oración al unísono. –fastidioso.-

No pudieron evitar reír. Porque si pensaban lo mismo significaba que… tenían razón. Y que tal vez, y solo quizás, podrían establecer un buen vínculo en ese lapso de tiempo.

-Oye,- preguntó Aang. -¿Quieres ir a andar en "Trineo Pingüino" conmigo?-

-¿Eh, que es eso?-

-¡Ah, casi olvido decírtelo! Así llamo a mi skateboard. Es que debo ir a pasear a Appa, pero mis amigos están ocupados y… no quiero ir solo.-

-Claro.- Aceptó la propuesta, sin tener la mínima idea de quién era Appa exactamente.

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-¡Ah!-

-¡Appa, no!-

Aquel perro enorme había saltado sobre Katara haciéndole caer, y luego no dejaba de lamer su rostro con aquella áspera y mojada lengua que poseía. Aang de inmediato la ayudó a ponerse en pie, y ella salió corriendo a lavarse la cara. Cuando regresó encontró a Appa con una correa, sentado al lado de Aang.

-En verdad lo siento, él no suele ser así de amistoso con las personas.-

-No hay de qué disculparse.- Insistió Katara. –De seguro a mi hermana le habría encantado tu mascota. Quizás algún día puedas conocerla.-

-Por supuesto.- Respondió, rascando su nuca y riendo nerviosamente.

El resto de aquella soleada tarde, Aang intentó enseñar a Katara a andar en Skateboard, persiguieron a Appa un par de veces en las que escapó para perseguir al gato de la vecina, comieron helado y charlaron como si fuesen dos amigos unidos. Y sin saberlo, ambos pensaron lo mismo: Aquella persona a la cual acababan de conocer respectivamente era realmente agradable.

Al llegar de regreso a su casa, Aang llevó a Appa hasta el patio donde usualmente le dejaba, le dio un poco de agua y entró a lavarse las manos. Katara, por su parte, aprovechó el tiempo para cambiarse y encender la televisión.

-Hey,- Aang se sentó a su lado y continuó proponiendo su idea. -¿Y si ordenamos pizza? ¡Estoy muriendo de hambre!-

-Ah, claro, solo déjame ver si traje dinero…-

-No te preocupes por eso, yo pagaré para celebrar tu venida.-

-Gracias, eres muy amable.-

-No hay de qué.-

Y es que no lo decía únicamente por eso. Katara había podido notar a lo largo de esas horas que Aang realmente era muy amable con ella. Él era un tipo sonriente, respetuoso, le tuvo paciencia y le enseñó todo el lugar. La trató muy bien. Le hizo pensar que quizás así hubiesen sido las cosas con Sokka si él no hubiese muerto.

Quince minutos después llegó su orden, y estaban empezando a comer cuando la puerta se abrió. Allí venía el trago amargo, lo que había olvidado por completo: Su padre.

-¡Hija, hola!-

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Continuará.

Jajajaja, hola, ¿Qué les ha parecido la trama hasta ahora? Creo que va algo extraña…. No sé, no está escrito como yo quiero. Bah, solo ignoren mi locura.

Bueno, hace tiempo alguien me escribió pidiendo que por favor no abandonara el fandom de Avatar, y espero que pueda leer esta historia, y que la disfrute. Perdón por lo corto de los capítulos, es solo que ando escasa de inspiración.

Espero leer sus reviews, saludos!

PD: Por ciertas razones- como dije antes-, subiré capitulo cada 15 días. Intentaré subir cuanto antes, pero por mientras, no les aseguro nada.

Adiosiito! jajaj