Capitulo tres

Reencuentros, Relaciones y Roces

-Por GirlBender L-

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-¡Hija, Hola!-

Su padre, a quien no había visto desde que tenía cinco años, aparecía frente a ella como si eso fuese casual, parte de su vida cotidiana. Detrás de él, venía una mujer bonita, de tez blanca, ojos azules, cabellos castaños y facciones maduras. No conocía su nombre, pero parecía ser unos años menor que su padre; así que pensó que de seguro ella era su nueva mujer. Y a su lado, también había otra chica, más o menos de su edad, muy hermosa a decir verdad: ojos azules, labios rosa pastel, piel morena y cabellos… blancos. Peculiares y blancos.

-¿Katara?- Aang se colocó frente a ella, y movió su mano frente a su vista, de un lado a otro, repetidas veces. Una vez que captó su atención, prosiguió. –Hakoda te estaba hablando. Pidió que vinieras a sentarte con nosotros a la sala familiar, porque es viernes de juegos.

-¿Viernes de juegos?-

-¡Sí, ya verás que te divertirás! Todos los viernes jugamos un par de, valga la redundancia, juegos de mesa, y luego cenamos algo. Tú y yo acabamos de comer pizza, y ellos cenaron mientras estaban fuera, así que solo jugaremos. Ven.- Él, viendo que ella no se recuperaba aún de su estado de sorpresa, optó por tomarla de la mano y guiarla hasta el salón familiar.

Y es que de veras, ¡Estaba enfadada! Hakoda jamás jugó con ella, ¡nunca! Y ahora que estaba con su nueva familia lo repetía cada semana. Es que habían cosas que creía que jamás iba a comprender, de veras que sí….

-Ah, Katara, pasa.- Su padre le sonreía tiernamente, desde su asiento, en la sala familiar. Al parecer habían llegado ya hasta ahí, y ella ni en cuenta por andar tan sumida en sus pensamientos. –Te presento a Baohu Ren*, mi nueva esposa. Y ella es Yue, su hija mayor.- Educadamente señaló a cada una de ellas y mencionó sus respectivos nombres. Luego le indicó cuál sería su asiento, y comenzaron con el típico juego de "Elevadores y escaleras". El juego fue ameno hasta cierto punto, debía de admitirlo; pero su mente estaba en otro mundo distinto. Intentó disimularlo, y comenzó a conversar con Baohu y con Yue. Sin embargo, Hakoda parecía estar empeñado en desconcentrarla ese día, pues comenzó a entrometerse en la charla. Habló sobre las cosas que hacía Katara cuando era pequeña, todos los paseos que tenían juntos, los recuerdos que albergaba de ella… Y por la forma en que hablaba, hacía que todo se escuchara a su favor. Entonces ella estalló.

-¡Ya basta!- gritó, y todos la vieron sorprendidos. -¡Deja de hablar como si yo te importara, porque no es cierto!-

-Hija, yo…-

-¡Tú nada! ¡Estoy cansada de escucharte hablar como si fueses el mejor padre del mundo, cuando en realidad te negaste a verme desde que tengo cinco años! ¡Y ahora estás con tu nueva familia, y niegas que ellos dos son tus hijastros, pero aún así realizas actividades divertidas con ellos, como tu tonto "viernes de juegos"!-

Todos allí quedaron boquiabiertos, y Katara, no soportando más su conflicto interno, desapareció. Fue a ocultarse al primer lugar que encontró para poder gritar y llorar de enojo; sin saber que había parado en la habitación de Aang.

-toc, toc…- Aang imitaba el sonido del golpeteo de cuando llamas a la puerta, abriendo lentamente y adentrándose a su alcoba, ya varios minutos después del escándalo. - ¿te sientes mejor? Debo decir que fue increíble ver cómo le gritabas así a Hakoda; creo que nadie jamás lo había puesto en su lugar, o dejado así de descolocado.- Ambos rieron levemente. Katara no estaba segura de lo que tenía ese chico, pero fácilmente la hacía reír. Él había traído la risa a su vida nuevamente, con apenas un día de conocerlo.

-Lamento haber entrado aquí sin tu permiso, pero no recordaba dónde estaba la habitación en la que me alojaría.-

-No importa. Después de todo, ¿Somos hermanastros, no? ¡Vaya, esto es nuevo para mí! Hasta cierto punto… emocionante. ¿No lo crees?-

-Creo que… sí.- No pudo evitar sonreír, nuevamente. Aquel chico era inocente y tierno, como un niño, pero tenía una apariencia varonil y joven, como la de un adolescente de su edad.

Ambos se quedaron charlando un tiempo más ahí dentro, para luego regresar al salón familiar. Katara se disculpó con las dos mujeres a las que acababa de conocer; en verdad se sentía muy apenada. Hakoda ya se había ido a su recamara a dormir, y Yue se había quedado con su madre, bebiendo té. Invitaron a Katara y a Aang a unírseles, y ellos aceptaron.

Cuando se fueron a dormir, cada uno a su respectivo cuarto, Yue tocó a su puerta.

-Adelante.-

-Vine a dejarte unas sábanas extras, porque ha habido frío en estos días.-

-Gracias Yue.- Katara no pudo evitarlo, pero su vista fue directo hacia… aquella cabellera blanca, otra vez. Y Yue lo notó.

-Debes estarte preguntando el porqué de este color, ¿verdad?- rió levemente. –Te lo diré otro día, es hora de dormir. Buenas noches, Katara.-

-Dulces sueños.- La morena estaba pasmada, ¡Yue la había descubierto! Listo, más vergüenza agregada a la lista del día.

-¡Ah! ¿Katara?- La mencionada dirigió su vista hacia Yue, pendiente de lo que diría. -¿Puedo… puedo llamarte "Kat"? Digo, si no te molesta.-

-Por supuesto.- Sonrieron. Y la peliblanca se marchó.

Bueno, al menos acabó su día con una sonrisa. Ya estaba lista para dormir: su lámpara de noche encendida, una novela romántica en mano, su pijama de ositos de goma* puesta, y su cabello suelto, esparcido sobre la almohada.

Y estaba abriendo su libro para continuar la lectura que había comenzado un par de semanas atrás, cuando de pronto alguien abrió la puerta de su cuarto silenciosamente.

-¡Por los espíritus!-

-Shhh, no grites, ¿podemos hablar?-

-E-está bien.-

¿Qué clase de chico era Aang, que llegaba a hablar con ella a las dos de la madrugada?

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Continuará!


Baohu Ren*: creo que quiere decir cuidadora. Lamento el OC.

Ositos de goma*: Es publicidad oculta a la adaptación de Nieve Taisho a mi libro favorito: GhostGirl.

Sé que quedó corto el capitulo, pero yo se los advertí. Y para aclarar a algunos que se quedaron con la duda, Aang no comparte ningún lazo sanguíneo con Katara, por eso son Hermanastros, y no medios hermanos.