Madre no hay más que una...
Una historia en el universo de Dragon Ball
Escrito por Iluvendure
El universo y los Canon Characters no me pertenecen, son propiedad de Akira Toriyama, Shueisha y Toei Animation. Dragon Ball © 1984 Akira Toriyama
5. Vejez (primera parte)
Vejez: La última etapa de la vida de los seres vivos antes que se produzca el fallecimiento, en la que el cuerpo se deteriora y la memoria comienza a fallar.
Treacle no necesitaba mirar la hora para saber cuando debía preparar el café y sacar la bollería del horno. Tener como negocio un restaurante de carretera (Viernes y sábado abierto las 24 horas. Domingo, cerrado) te hace saber muchas cosas; entre ellas, casi acertar cuando pasará un automóvil turístico con la necesidad de repostar. Y así fue, su reloj interno no falló, pues en la lejanía ya era posible distinguir un motor ajado.
Un pequeño autobús aparcó en la zona indicada. En menos de un segundo, sus puertas se abrieron y el movimiento se manifestó bajo la forma de una pequeña ola humana, bien deseosa de disfrutar de un necesario descanso de cuarenta minutos.
Maletas, murmullos, algún empujón y piernas entumecidas... Todo esto entró en el establecimiento y se mezcló con los parroquianos; adueñándose del ambiente que, hasta ahora, había pertenecido a la maquina Jukebox "Tragamonedas".
Caras nuevas, pero no tan diferentes a las ya vistas: Siempre era posible ver un determinado tipo de persona en un local semejante. Era como si un ciclo o patrón humano se repitiera en la típica estampa. Talvez más delgados o más gordos, más jóvenes o más viejos, más pobres o más ricos, más altos o más bajos y, especialmente, con otras vivencias marcando su rostro... Si bien, no tan diferentes…
Ahora mismo por ejemplo, el cocinero Treacle podía ver a variadas parejas de enamorados, todos esperando vivir un fin de semana romántico e inolvidable en los casinos de la Ciudad del Este (aunque ahora peleasen por que iban a tomar)... Era de igual forma visible una madre hermosa y joven con su pequeño en brazos, el cual necesitaba urgentemente sonarse los mocos... También había una coneja antropomórfica de edad respetable, mirando vacilante la carta del menú junto a su adolescente gazapo, que resoplaba disgustado ante tanta indecisión materna... O un trajeado hombre de negocios de actitud frívola, preguntando cada dos por tres si realmente tenían leche de soja. Sin olvidar al cocodrilo sentado en la barra y con presunción de motero, hablando descaradamente de su última conquista con su amigo, un orondo repartidor de "Lucky Foods" que ya iba por su tercer dónut...
Treacle empezó a preparar los pedidos que su jovencita camarera iba anotando: Un cortado bien cargado, una tisana, agua mineral, soda, un batido helado para el niño, tortitas con nata, alcanzar el periódico de la repisa, una tostada con mantequilla, la ensalada del chef... Sus manos de hombre hacendoso no descansaban, pero ese era su gran regodeo. Amaba ese trabajo, estaba en su naturaleza. Nacido para ello.
Era un hombre tranquilo, llanamente. Otros tendrían empleos más intensos, mucho más interesantes y trascendentales. Pero a él le agradaba intuir las historias dibujándose en los rostros de sus clientes, escucharles cuando necesitaban hablar y admirar sus vidas llenas de verdad, sencillez y cotidianidad. Y nunca requeriría más para sentirse realizado...
- Hola Treacle, tienes buen aspecto... – dijo una voz grave de mujer, no especialmente agraciada pues sonaba como la fritanga al freír. Si bien, para Treacle era como escuchar música de los Ángeles. Era una voz realmente querida para él, aunque no tuviera valor para decírselo a su dueña. La típica voz que provoca, en el corazón de un enamorado, un pálpito análogo a la felicidad.
- ¿Qué tal, Step? No me quejo, me va como siempre... ¿Qué te apetece tomar?
- Bah, un refresco… Oh, bueno... Esos huevos fritos tienen un aspecto delicioso. ¿Y si me sirves un par?
El cocinero no quiso hacerse de rogar y en un santiamén el plato se encontraba listo para degustar. Ella, chica de autopista vestida como una autentica profesional de los autobuses, no parecía ser la belleza que los hombres mirarían... Era un autentico armario empotrado con ínfulas de ser humano.
Si bien, eso no le importaba a Treacle: Sabía ver la existencia de cosas especiales donde los demás pasaban de largo. Y Step lo era con creces, porque tenía una bonita sonrisa y su tez se iluminaba de forma especial bajo los fluorescentes. Ahora mismo, él llanamente deseaba parecer más alto, y menos demacrado, cual tallarín mal cocido. O, por lo menos, tener el delantal limpio sin esos horrorosos lamparones grasientos.
-Te veo tensa. Supongo que hoy no ha sido un día fácil.
- Ja, tú lo has dicho.- La "autobusera" se remangó antes de untar el pan en la yema dorada.- Estoy harta de tanta carretera, de seguir la misma ruta y de hacer kilómetros con el cacharro ese que tengo aparcado. En cuanto encuentre un buen hombre, se terminó: Me asiento, le doy la patada a mi jefe y que se busque a otro tonto…
Treacle no dijo nada. Si había sido una indirecta, él no se dio por aludido. Ese era el problema con los hombres como él, buenos admiradores secretos de primera categoría que nunca se atreven a dar el primer paso. A pesar de estar deseándolo.
Por tanto Step, tras unos cuantos bocados, continuó:
- Ah, y especialmente hoy, estoy harta de la vejez.
- ¿De la vejez?
- Entre los pasajeros que tengo, hay un anciano de mil demonios que me está fastidiando la mar de bien. No he visto un viejo tan… tan…
La mujer flexionó los dedos como si rodeara con ellos un cuello invisible.
- ¿Tan malo ha sido?
- Bueno no, hoy tengo los cables cruzados y todo me sienta fatal. Es un viejo barbudo como otro cualquiera, simpaticón y amable... Pero lo que ocurre es que es un salido. No ha hecho otra cosa que molestar a las muchachas del autobús. Incluso, le ha tocado los pechos a esa señora con el niño que se ha sentado allí...
- Un momento. – Treacle hizo memoria.- ¿Es un ancianito con gafas de sol y muy bien vestido? ¿Con un traje negro y un sombrero?
Ella parpadeó sorprendida y braceó exageradamente para confirmar la respuesta:
- Vaya, ese mismo... Mas, yo no lo veo, ¿dónde está?
- Oh, no lo busques: Le he visto entrar en los lavabos y aún debe estar dentro.
- Bien, por lo menos que no de más guerra: No sólo ha estado insinuándose con las pasajeras...Me ha hecho parar varias veces porque tenía que ir al servicio y no se apañaba con el WC del autobús. Luego se ha quejado de que íbamos demasiado deprisa y no podía ver el paisaje, que si las cortinas no cerraban, que si era normal el sonido del tubo de escape... ¡Me ha hecho mil y una preguntas y observaciones! ¡Como si no supiera hacer mi trabajo!..Que si estoy soltera, que si tengo un hombre... ¡Por el amor de Dios!¡Odio a la vejez!.
El cocinero río de buen grado y sirvió un segundo refresco a cuenta de la casa.
- Mujer, no desesperes... Así son todos los venerables en edad, con sus neuras y sus simpatías. Cuando llegas a esa etapa de la vida, dices lo que quieres y haces lo que se te antoja. Ya no te cortas por nada.
- Pero si ya lo sé... solamente digo que hay días en los...- y, antes de continuar, ella dio un grito de frustración.- Abreviaré: Es mejor no tenerlos cerca...
En ese momento, fue audible el tintineo de la puerta al abrirse, seguido de un mutismo turbador.
Eso era algo anormal. Las voces, en locales semejantes, no solían enmudecer ante un nuevo cliente... Nunca, a no ser que entrara el mismísimo Rey del Mundo a repostar...
Treacle tenía que haberlo intuido, que algo no funcionaba. Si bien, ahora era un enamorado secreto demasiado ausente para entrever que la Maldad acababa de hacer acto de presencia... Simplemente, y aún con la sonrisa acomodada en la boca, levantó la cabeza para dar la bienvenida a los recién llegados.
Entonces vio las escopetas recortadas apuntándole.
Estos se tomaron la molestia de cambiar el disco de la Jukebox: Traían su propia banda sonora para la matanza.
... ...
Ocurrió todo demasiado deprisa, como el huracán que se forma de improviso, y la gente no es consciente del fenómeno hasta que lo tiene encima.
Eran dos, hombre y mujer. "Él y su "Churri", enamorados, violentos y crueles.
Se veían jóvenes, llanamente adolescentes o veinteañeros, llevando la cabeza rapada al cero y una siniestra X de pintura negra cruzando su rostro.
No les llevó mucho hacerse con las riendas: Unos cuantos disparos fueron suficientes y con consecuencias terribles, pues alcanzaron a quienes había dado signos de resistencia, el cocodrilo motero y un joven enamorado de rasgos sureños. Ahora ambos se desangraban sobre la superficie de baldosas estilo "ajedrez"; ante signos de conmoción, manos amistosas que intentaban frenar la hemorragia y las lagrimas de una novia.
"Él"se alzó ante todos. Parecía tener un trueno encerrado en su paladar, su voz no podía sonar más ensordecedora:
-¡Os quiero VER a todos sobre el MALDITO suelo! ¿Estáis sordos? De rodillas, AHORA. ¡Y con las manos sobre la nuca!... Vamos, Churri, ya sabes lo que hay que hacer...
- ¡Ok! ¡Y como se os ocurra hacer alguna tontería, daros por muertos! ¡Fuera los móviles! –fue la coda de su "Churri", con un falso tonillo que intentaba armonizar con el fiero eco del acompañante, pero eso no la hizo parecer ridícula. Todo lo contrario. Dio un brincó y se colocó detrás de la barra con la intención de vaciar la caja registradora.
Uno a uno obedecieron: "Él" los fue arrinconando, obligándoles a inclinarse como si fueran simples bestias para exterminar. Cabezas junto a cabezas, miradas forzadas a permanecer fijas en el suelo, sollozos ahogados por el mismo miedo. Todos enmudecidos. Menos el niño... Éste chillaba a pleno pulmón, a pesar de los intentos de su madre por apaciguarlo.
- ¡BRUJA! ¡Haz callar a ese crío de MIERDA si no quieres que lo estampe contra la PARED!
- Ésta bien, ésta bien...-rogaba la mujer- Pero, por favor... no nos hagan nada.
El caballero de aspecto impoluto fue el único que dio muestras de querer razonar con la "pareja":
- Esto no tiene porque ser así, puedo darles lo que quieran. Quieren dinero, yo les doy dinero... Miren, mis tarjetas. Tengo un talonario... Si me dan una cifra, puedo...
Y, como contestación, recibió un único puñetazo que logró hacer saltar unos cuantos dientes.
Treacle veía el esperpéntico espectáculo que se desarrollaba en su restaurante sin poder profesarlo: Todo parecía tan ajeno, tan amorfo, como brotado de una película.
Su pequeña camarera que rezaba en voz queda, el hombre trajeado escupiendo sangre, la familia de conejos que temblaban igual que su antepasado animal, el repartidor de "Lucky Foods" dando ánimos a su amigo cocodrilo cuya herida era cada vez más roja, hileras de enamorados abrazados, la señora queriendo ahogar el llanto de su hijo entre sus brazos... Y Step que temblaba a su lado, sin apartar la mirada de él...
Dios mío, que mirada, imposible de borrar. Era como si ella fuera consciente de que ya no habría un mañana para ninguno de los dos...Tenía que habérselo dicho, tenía que haberle dicho tantas cosas a Step...
Y de improviso, una interrupción.
Pudo oírse como una cisterna del servicio de caballeros se vaciaba.
Todos los presentes, victimas como atracadores, contuvieron el aliento:
- Joder, joder...- "Él" recargó el arma y se dirigió a su novia con actitud nerviosa.- ¿VES? Eres una inútil. Tenías que haber comprobado que todos estuvieran aquí.
Luego volteó la cabeza hacía Treacle y éste distinguió, en primera línea, las venas hinchadas en la fiera y pintarrajeada expresión:
– Habla ¿Quién NARICES está en el lavabo?
- Un anciano inofensivo.
-¿SEGURO? Como estés mintiéndome...
La negra abertura del arma se deslizaba frente a los ojos del cocinero. Éste creyó que ya no podría volver hablar más. Que el miedo había logrado devorar hasta la última de sus palabras y, por cada gota de sudor, un temblor se iba apoderando de un miembro de su cuerpo. Y, sin embargo, logró hacerlo. No quería darle ningún placer a su agresor:
- Es un anciano...
- OK, OK... veamos si es verdad... Churri ¡Entra allí y mátale!
- ¡No me jodas! ¡Huele Fatal! ¿Y para qué? En cuanto salga, y nos vea, le dará un ataque al corazón. Además, sólo es un carcamal. Estoy segura que ya se está cagando encima de puro miedo... Hagamos lo que hemos venido hacer y larguémonos: Yo ya tengo la plata. Ahora, te toca a ti.
- Muy bien, tú lo has dicho... ¡BAJA la maldita cabeza, CAPULLO!
Treacle sintió un dolor insoportable en la comisura de su boca, tras recibir el inesperado golpe de la culata. Entonces, al inclinarse hacia delante, fue consciente de que su delantal estaba empapado en la sangre de uno de los heridos (¿De cual? no lo sabía). Tan rojo y oscuro como la mermelada de grosella; tan horrorosamente espeluznante como lo que era, la mancha de la muerte...
Que estúpido se sentía ahora, que rematadamente idiota: Hasta escasos momentos, estaba tontamente preocupado por llevar un mandil grasiento delante de Step... Ahora, parte de un ser inocente estaba pegado a su ropa... Tejido bañando en vida perdida, mientras alguien se desvanecía del mundo y su corazón dejaba de bombear. Y pronto, posiblemente, su propia sangre tendría destino semejante...
- Venga, Vas a decirle adiós a tu insulsa existencia...
Le hablaban, mas el cocinero casi no conseguía oír las palabras: Los gritos del niño y la música de la maquina Jukebox se imponían ante cualquier otro sonido. Sin embargo si sentía la presión helada del cañón sobre la piel...
Dio gracias a Dios, a pesar de todo, por permitirle al menos oír el sollozo profundo de Step a su lado. Tañía casi como un adiós desesperado.
-Tú TIENES la culpa de todo esto, cocinero... –esto llegó a sus oídos.- NO nos gusta la gente de tu clase. Los AMANTES de los demonios. Dais asco, sois la puta escoria faldera del más allá...
Los amantes de los demonios...
Escoria faldera del más allá...
¿Cómo no lo vio venir?
En menos de un segundo, Treacle distinguió la luz al final del túnel y todo cobró sentido. Ya conocía la razón para tanto mal... Y por eso habló:
- Tengo un restaurante y la puerta está abierta para todos...
Sonaba endeble, él mismo era consciente de ello. Mas creyó que su valor, por pequeño que fuera, tenía cierta validez. Era un fósforo difícil de apagar. A pesar de permanecer en su lugar, el cañón temblaba sobre su cuello. Y el niño aún aullaba.
- ¡SILENCIO! ¡Qué SE calle ese pequeño malnacido!- La tensión del momento estaba haciendo mella en "Él". Parecía nervioso, inseguro, y su odio se iba volviendo evidente bajo la forma con la que arrastraba las palabras- ¿Quién ha dicho que hables? Eres UN mierda, ¿ME OYES? Una autentica basura... No nos gusta venir aquí y ver como preparas platos también para las sabandijas demoníacas. Ni ver como sientas a los HUMANOS DECENTES con esa chusma de orejas puntiagudas. Y oír que les hablas con amabilidad...Se acabó: Te vamos ha enseñar que la X marca el LUGAR que nos corresponde a cada uno de nosotros. ELLOS serán tus testigos. Que vean lo que les espera a TODOS los simpatizantes demoníacos.
- No soy simpatizante de nada: Sólo tengo un restaurante...
- ¡He DICHO que NO hables!
-¡Y yo digo que tengo un restaurante! Si vas ha matarme por eso... ¡Hazlo de una maldita vez!
Pero el gatillo de la recortada se quedó en su sitio, puesto que la compañera del asaltante estaba gritando como una posesa. "Él" la reprendió furioso:
- ¿Qué diablos te pasa? ¿Te has vuelto loca?
- ¡Pasa que alguien me ha tocado el culo y me ha tirado del tanga!
Mientras decía esto, ella se dio la vuelta para encontrarse cara a cara con un autentico vejestorio de larga barba blanca y cuerpo encorvado. El curioso hombrecillo la saludó, moviendo seductoramente las cejas y enseñando una sonrisa falta de dientes.
... ...
El niño ya no lloraba.
Tras reponerse de la primera impresión, la "Churri" berreó con todas las fuerzas que su aguda voz le permitía:
- Pero... pero... ¡¿Se puede saber por qué ha hecho eso?.
- ¿Qué? Perdona, ricura. Se me fueron las manos -dijo el recién llegado.- No me he podido contener... En cuanto veo unas carnes tan prietas y jugositas... Me pierdo.
El ancianito, sonriendo como un sátiro, movió ambas manos de forma bastante obscena y, en cuanto tuvo ocasión, fue directo a pellizcar la nalga femenina:
-¡Pare de una vez, so cerdo! ¡Cómo vuelva hacer eso tendrá una bala entre ceja y ceja!
-Bah, eso decís todas... Ya estoy acostumbrado a las chicas peligrosas y maleantes como tú. Por cierto, ¿Puedo saber que ocurre? ¿Esto es un atraco?
El anciano conversaba sereno, tanto que el asaltante no pudo contener los nervios y preguntó a su compañera:
-¿Qué está PASANDO?
- El viejo este, que es un salido de mierda. ¡No para de sobarme!
- ¿Qué no para de sobarte?- "Él" pareció cavilar la contestación durante unos segundos.-... ¡Pero sí llevas una RECORTADA!
- ¡Ya lo sé! Debe de estar senil...-indicó ella y volvió a girarse.- Escuche usted, le voy a volar la tapa de los sesos como no haga lo que le digo: ¡De rodillas!.
Meneaba la escopeta ante la faz del viejo y, aunque los demás presentes contuvieron el aliento esperando lo peor, él no se inmutaba. Fue como si estuviera siendo amenazado con un simple matamoscas.
- Mira, guapa, ya me gustaría complacerte...Mas, si me arrodillo, luego ya no me levanto.
-¡¿QUÉ?.
- Es que mis huesos ya no son lo que eran, ¿sabes?... Sobretodo la pierna izquierda, ahí me dan unos achaques horribles cada vez que...
- ¡Y a mí que me importa si no puede levantarse!.- El rostro de la "Churri" se volvía rojo como la lava de un volcán. -¡¡Obedezca!.
- No es muy amable por tu parte hablar así a un hombre de mi edad, menuda juventud la de hoy...- siguió remarcando el anciano con paternal palabrería, sin mostrar aún ni el más ligero síntoma de miedo.- Estarías más bonita con el pelo largo... A mí siempre me han gustado las chicas con una buena melena. Y femeninas... No entiendo porque ahora las niñas queréis llevar unos trapos que parecen haber sido cosidos en un basurero. ¿Ése que te hablaba es tu novio?
Tras una pausa, lanzó, a través de las ahumadas lentes, una mirada de desdén expresamente dedicada al atracador masculino. "Él" estaba demasiado atónito para devolvérsela:
-¿Ha sido idea suya lo de raparse al "cero"? ¿Qué ves en este niño? No te conviene, seguro que tu madre ya te lo ha dicho... Llevarte a pegar tiros a un restaurante, y ni siquiera para robar. Para matar salvajemente a un pobre y honrado hombre que nunca os ha hecho ningún mal ¿Os parece eso divertido?... En mis tiempos, se actuaba de otra manera: Uno llevaba flores a su chica, se apretaban las manitas y después un... (ejem, hay un chiquillo delante) un "tralarí tralará" bajo las estrellas. La cosa más sana y natural del mundo... Lo que tú necesitas es un tipo maduro y de buena planta como yo, que te saque todas esas salvajadas de la cabeza.
Al decir estas palabras, el hombrecillo se irguió tanto como sus músculos longevos se lo permitieron. Tal desparpajo provocó la rabiosa consternación en ambos desalmados, especialmente en la "Churri", pues temblaba igual que una cazuela olvidada en el fuego. Las victimas se encogieron aún más ante el inminente diluvio de balas:
- ¡De Rodillas! ¡No pienso repetirlo!
- Que no me puedo arrodillar, Hija... Mira, te estoy diciendo que necesitas un hombre con experiencia en la vida y que te deje bien contenta ¿Qué me dices?... Me parece que tu chico, en eso, no atina del todo bien.
- ¿QUÉ? ¡Churri! ¿Este VIEJO me ha llamado IMPOTENTE?
- Algún problema debe de haber, muchacho... Yo no quiero pensar mal pero, en vez de estar los dos pasándolo bien en el asiento trasero del coche, estáis aquí, jugando a fastidiarle la vida a los demás. Alguna razón ha de existir para ello...
Hasta ese momento, su ajado tono había sido extravagantemente dogmático, casi tierno cual deje de un abuelillo tontorrón. Dejó de serlo por un momento, volviéndose profundo, oscuro e insondable. La amenaza de un hombre sabio:
- Vais a atenderme los dos... Personalmente, no me interesa saber nada de una pareja de mentecatos como vosotros, que van de marginados rebeldes, vertiendo gasolina por el mundo y luego encendiendo la mecha. Y me importa aún menos conocer vuestro pasado, vuestras razones o vuestros problemas...Esto es lo que sí me atañe, habéis metido a esta buena gente en vuestro juegecito. Y eso es algo que no voy a tolerar.
- ¡SE acabó! – "Él" estaba rozando el limite del Limite. Ahora, sus ojos habían adquirido un tinte siniestro que rogaba ser apaciguado con sangre - ¡Si no lo matas TÚ, lo mataré YO!
El anciano suspiró al retornar su platica tranquila y complaciente, la misma que se suele utilizar para dirigirse a niños pequeños o a retrasados:
- Claro, chico, claro. Te atreves a dar en el blanco con la escopeta... Con el pajarito, ya es otra historia, ¿verdad? ay, que lastima...
Entonces fue cuando Treacle percibió el sutil cambio: Los dos maleantes habían variado su posición sin ser conscientes de ello, y ahora, únicamente el viejo se encontraba dentro de la línea de fuego... No obstante, la situación estaba adquiriendo un tinte tan delirante que uno de los rehenes acabó chillando por pura desesperación.
Era la señora conejo, cuyos incisivos de roedor no paraban de castañear.
- ¿Quiere cerrar la boca, señor? Se lo ruego, nos van a matar a todos por su culpa... ¿No ve el arma?
El anciano la miró e hizo varios gestos curiosos, como si su oído no fuera demasiado bueno.
- ¿Qué dice, señora mía? ¿Qué arma?
- ¡ESTA ARMA!- la "Churri"estaba fuera de si. De seguido, disparó.
El pánico general reinó...
Mas la bala nunca llegaría a su destino. Se había esfumado en el aire.
La desalmada joven permaneció pasmada por lo que acababa de ver. ¿Cómo era posible? Había oído el disparo, sentido la presión, e incluso, seguía oliendo la nube de la pólvora...
Seguidamente, el anciano abrió la mano y el pequeño proyectil rodó por el suelo.
- ¿Buscas esto?
... ...
NOTA DE LA AUTORA- Vaya, ha pasado un tiempo desde la ultima actualización, perdonarme. No encontraba tiempo para escribir y, aunque tenía ya bastante planificado como desarrollar todas las escenas, me era imposible organizarme y conseguir empezar a escribir cada idea (aunque, en cierto un momento, ya no pude parar XDDD). Espero que, por lo menos, la espera haya valido la pena. El capitulo quedó algo violento, pero en el mundo real, hay gente muy perturbada que hace cosas tan terribles como estas (o más). Finalmente decidí dividirlo en dos, para que no tengáis que esperar tanto. Pero aún me queda algo para terminar la segunda parte. Pero saber que no me olvido de la historia XD
Como he dicho otras veces: Para todos aquellos que me siguen y me han dejado sus apreciados (y muy interesantes) comentarios, os vuelvo a dar las gracias (y unos cuantos abrazos de propina). JazminM, Kumikoson, Lamu Yatsura, Esplandian, Yugi13, Vegetable, Juanis y ese misterioso desconocido... A cada uno de ellos, gracias por haberos tomado la molestia en leerme y más aún en comentarme.
Dragon ball © 1984 Akira Toriyama
A Dragon Ball fanfic by Iluvendure
