Madre no hay más que una...
Una historia en el universo de Dragon Ball
Escrito por Nuria Abajo Gamarra –Iluvendure
El universo y los Canon Characters no me pertenecen, son propiedad de Akira Toriyama, Shueisha y Toei Animation. Dragon Ball © 1984 Akira Toriyama
8. Puertas
Las Puertas de Infierno
Se entreabren
Con trueno de sus goznes, conmoviendo
Los pisos del Erebo.
John Milton
Pies blancos y minúsculos destacando sobre la madera húmeda y demacrada.
Desnudos pies infantiles, demasiado pequeños para descender sin dificultad los peldaños de una escalera que se vuelve eterna; como si fuera el esófago de un imaginario monstruo nocturno.
Un peldaño.
Otro después.
Despacio, muy despacio, tanto que parece un sueño.
Y lo sería, si no fuera porque siente sobre su hombro la mano amplia que no le permite huir. Se habría quedado de todas formas, con mano o sin ella. Casi siempre era obediente a la voz de un adulto...
Pero sólo es una vivienda, como otras muchas. Madera y Piedra. Y las paredes son meras paredes, y la escalera tendrá su final en lo más recóndito de los cimientos de la construcción…Mas ya intuye, a pesar de su juventud, que algo desconocido, horrible y prohibido está esperando abajo.
Nunca ha pisado la casa anteriormente, nunca ha bajado a las profundidades de ese sótano. Pero lo intuye.
Como de igual manera ya sabe que, sí sobrevive a la noche y al misterio… Ya nada podrá ser igual.
No hay oscuridad al final del último tablón. Emerge una trémula luz, casi hogareña, invitadora. Y un aroma dulce, provocado por la cera quemada y el desconocido incienso…
Tal vez habría sido más sencillo si la negrura fuera más densa. No tendría que ver lo que iba a ocurrir.
Cuando percibe los dibujos de tiza sobre el piso, como garabatos de niño, piensa que igual se ha equivocado. Inocentemente, siente un pequeño reflejo en su corazón provocado por la curiosidad y la esperanza.
Si bien, la sensación se esfuma tan pronto como vino.
Ya ha visto el filo plateado de la cuchilla, igual que una luna diminuta tras la media luz. Y el rostro de su portador.
Oh, el rostro.
Esa pesadilla de rostro…
Casi inofensivo, tonto, entre un animal y un hombre, en un cuerpo minúsculo para un cráneo tan grande. Cuya boca dentada no es más que un hoyo diminuto que se vuelve abismo perpetuo al sonreír.
Es entonces cuando le entran ganas de llorar.
… …
Las cinco y media de la mañana.
La noche se ha ido y ya no existe ni la negrura ni la luz. Solamente un intermedio de ambas.
El ojo humano puede ver sin ser de día, prevaleciendo un azul penetrante en el ambiente. Un azul metálico y eléctrico que lo envuelve todo. Un azul de niebla vespertina. Un azul de rocío. Un irreal azul que colorea las últimas sombras alargadas, sentenciadas a perecer con los primeros rayos matinales aún dormidos. Igual que los aullidos de las bestias nocturnas. No han parado sonar durante las horas más oscuras, pero ahora, ante el alba, iban convirtiéndose en dóciles ecos.
Roshi, con el pijama aún puesto y la pipa en la boca, contempló la Ciudad del Este desde la pequeña colina que Lunch había elegido para asentar su modesta Casa Hoi Poi. La inmensa capital seguía brillando como una hoguera, ajetreada y loca, sumida en el estremecimiento del vaivén de sus millones de habitantes. Era una perturbadora belleza superficial que nunca estaba dispuesta a dormir. Nunca dispuesta a consumirse igual que una vela.
Demasiados pensamientos por meditar alejan el sueño.
Y demasiados gruñidos insoportables… Es lo que tiene dormir cerca de una Gran Puerta del Diablo: Los hombres pueden ser engañados, los animales nunca. Su instinto de supervivencia no les permite enmudecer ante el evidente peligro que representa la entrada a Makai…
Por lo menos, la brisa de la mañana vigorizaba los pulmones del anciano, aunque no trajera las respuestas que deseaba. Si bien, en realidad no estaba completamente solo con su mente. Tenía la voz de una diminuta radio de bolsillo, que había encontrado en la cocina y que meramente por tedio había encendido:
… …
-"…Bienvenidos a "Corazones Solitarios, Palabras Solitarias". Si acaban de sintonizarnos, soy la Dra. Blood Vessel, trasmitiendo desde la Torre Heart en la Capital Central. Como especialista en las relaciones humanas y en los problemas amorosos, para mí siempre es un placer contestar a las llamadas que nos van llegando: Mis apreciados Oyentes, si se sienten solos hoy, si su vida no parece tener el rumbo que deseaban; ya saben que estoy aquí. Pueden consultarme sus dudas e inquietudes, o simplemente hablaremos si lo que necesitan es un amigo... Bien, pero no nos entretengamos por más tiempo, ya veo que tenemos la primera llamada… ¿Hola?..."
… …
Desde la vivienda, a su espalda, empezó haber sonido. Luces que se apagaban o se encendían, y ajetreo de pequeños pasos femeninos. Pero no se giró hasta no sentir que la puerta principal se abría:
— ¿Está usted bien, maestro? Aquí afuera hace mucho frío.
Lunch lo contemplaba desde la entrada, sin franquearla, llevando una bata gruesa y el marino cabello recogido en un moño. Tenía los ojos vidriosos de quien no ha descansado.
— Siento haberte despertado, querida.
— No sería incomoda la cama que le he preparado…
— Oh claro que no (aunque no me habría importado si la hubiéramos compartido)... Ya no podía dormir y me apetecía tomar el aire.— Repuso él, sin moverse del tronco caído que estaba utilizando como asiento improvisado. Luego añadió esto, más hablando para si mismo que para ella, pues era un pensamiento taciturno y oscuro.— Muy Cierto, hace algo de frío. Los días se acortan y las noches se hacen más largas. En menos de lo esperado, tendremos el invierno encima. Y me parece que será un invierno muy duro…
No se refería a la estación ni a nada por el estilo, si bien Lunch no parecía haberse percatado de ello:
— ¿Le traigo una mantita?— preguntó servicial como era su naturaleza, sin insistir tras la negación silenciosa de su amigo. — Oh, no me ha despertado. Llevo un rato desvelada. Ya rara vez consigo conciliar el sueño.
Pero, al creer percibir un brillo de preocupación en el anciano, quiso explicar sus palabras.
—No sé preocupe. Va por temporadas ¿Quiere algo de comer? En un momento le preparo el desayuno.
—Es demasiado pronto, gracias. —Roshi volvió a negar con la cabeza, mientras rellenaba por segunda vez la pipa recién consumida.—¿Por qué no te sientas y me haces compañía un rato?
Así lo hizo. La mujer se recostó con delicadeza en el escaloncito de la entrada y cruzó los brazos alrededor de sus piernas, de una manera un tanto infantil. Durante unos cuantos minutos ninguno pareció querer perturbar la quietud del amanecer, aunque la radio seguía encendida:
… …
-"…Nadie quiere casarse conmigo: Ya es la CUARTA VEZ que me quedo compuesta y sin novio. Y mi vestido blanco era tan liiiiindo. Me esfuerzo tanto para estar guapa, para tener una conversación interesante. ¿Qué tengo de malo?"
-"Nada, querida. Nunca pienses eso. Estoy segura que eres una chica estupenda, pero por alguna razón, estás fallando con tu acercamiento. O estás buscando a los hombres que no te convienen"
-"Sabe, es que con la primera impresión siempre me ilusiono: Cómo nunca ponen mucha resistencia cuando utilizó el cloroformo..."
-"Gracias por llamar…"
… …
—¿En que piensa, Maestro?.
Las palabras de Lunch se combinaron con el artificial audio. Una bandada de gorriones hambrientos sobrevoló el tejado, casi rozándolo, y se esfumaron tan rápido como habían aparecido. Roshi no habló hasta que se convirtieron en puntos en el cielo:
—Pienso en todo lo que me has contado. Todo eso del asunto de la petición de Bulma y la Capsule Corporation, y el robo del fumigador ecológico. Y sobretodo pienso en esos Hijos de Doom. Realmente, no entiendo muy bien que pueden querer con todo esto... Ey, mira.
Lunch levantó la cabeza para observar en la dirección del dedo de Roshi. La Montaña de la Gran Puerta del Diablo se percibía casi en su totalidad gracias una claridad cada vez más evidente.
Ya no era un monstruo negro en un negro cielo, ni parecía tan temible y misteriosa. Aparentaba ser como cualquier otra alta elevación del Este, percibiéndose la forma de sus picos, el color de la roca y los pequeños restos de nieve. Sobre un montículo plano, cual terraza natural que sobresalía de la montaña, se veía lo que parecía un portón finamente trabajado en la piedra, que conectaba al mundo con las entrañas de la tierra. A pesar de la distancia, las dimensiones eran tan extremas que era posible distinguir la apariencia del pórtico, compuesto de relieves esculpidos en los capiteles y por un gran tímpano que representaba una artificiosa cabeza sobrenatural carente de expresión y vida.
Hasta entonces, la demoníaca cumbre parecía ausente de vida. Eso no duró mucho…Aparecieron autobuses y vehículos similares, de variado tamaño, subiendo en fila india por la empinada cuesta hasta llegar a algo similar a una zona de plazas de aparcamiento, asentada sobre el montículo. De igual manera, varios teleféricos brotaban de la ciudad por cables que parecían difuminarse en la cima rocosa.
—¿Qué es eso, maestro?— Lunch estaba desorientada por lo que veía.— ¿Por qué hay tanto ajetreó?
— Turistas.
—¿Turistas?
— Es lo que parece.—Roshi apartó la pipa de la boca para escupir una flema. La voz era acompasada, ligeramente tranquila e indiferente, como si desease ocultar un tenue deje de preocupación. —Makai es la nueva novedad del mundo, y hay quienes desean ver la Gran Puerta del Diablo, o las ciudadelas demoníacas. Las personas siempre han tenido atracción por lo esotérico y por lo prohibido, aunque les guste negarlo. Y supongo que los mismos demonios se han dado cuenta que pueden ganar mucho dinero con un par de cabinas y una visita guiada.
—¡Una ruta turística! Que idea tan curiosa...
—No es la palabra que yo buscaría. Pero si, es una idea muy curiosa.— fue la replica de él, y detrás del blanco mostacho afloró una mueca casi cínica.— Debe estar patrocinado por los Hijos de Doom. Es una buena manera de mostrar la cultura "demoníaca" y las buenas intenciones que tienen "sus hermanos subterráneos" para con la humanidad
— ¿Quién querría ir allí?
— Mucha gente, ya lo ves.
Y volvió a señalar a la montaña.
Ahora, eran visibles cientos de pequeños colores en movimiento. Debían ser las camisetas floreadas de los excursionistas, pues iban siguiendo a determinados puntos oscuros y enérgicos (posiblemente los guías de la visita programada).
— El Pórtico es muy bonito, aunque yo no pagaría por verlo.— Lunch miraba ceñuda hacia la distancia; igual que una madre que no aprueba los malos modales de los hijos de otro. Conversaba con la ingenuidad de quien ve sin comprender.— Maestro ¿Cómo hay todavía Demonios?¿Resucitaron con las Esferas de Dragón cuando Buu destruyó la Tierra?
— No, Makai no es la Tierra. Es otra esfera, la última esfera que forma el universo, abajo del todo. Ellos simplemente se ocultaron en su mundo y esperaron. Creo que muchos si morirían al no percatarse de la amenaza del monstruo Buu, pero no la gran mayoría.
— No recuerdo que hubiera puertas en esa época…
El Maestro Roshi se dio la vuelta entonces, con una expresión extraña en el semblante:
—No, Lunch.— dijo.— No funciona así. Siempre han estado aquí, si así era su deseo. Con una montaña sagrada o sin ella. Simplemente se han dejado ver menos.
— Creo que no lo entiendo.
—Bueno, veamos… las Grandes Puertas del Diablo no son "exactamente" sus únicas entradas. Mas bien, son sus entradas "físicas", las que nosotros vemos… Tardan años y años en conseguir abrir una, y si alguien la cierra, tardaran otro porrón de tiempo en conseguir abrir otra. Sin embargo, merece la pena el esfuerzo… — El humo del tabaco dibujaba formas sobre la calva de Roshi siguiendo el movimiento de la brisa. Se tomó su tiempo, pausado, deseando que cada frase fuera comprensible.— Escucha, voy a intentar explicarte lo que mi maestro me narró hace ya mucho tiempo: Los Demonios Auténticos tienen la habilidad de moverse entre los mundos. Son anfibios de mundos. Viven en Makai, no obstante, si quieren pueden estar en la Tierra o en el Más Allá. Para ellos, es tan natural como respirar. Abren una "entrada no física" y la atraviesan. Entran y salen de nuestro mundo con la misma disposición de quien se quita y se pone una camisa.
—¡No lo sabía!— Lunch inquirió curiosa.— ¿Y todos los demonios lo hacen?
—Bueno, todos pueden cruzar un acceso. El crearlo es otro cantar: Hay quien es un experto nadador estilo crol, y otros únicamente pueden hacer el "perrito", o bañarse dónde no cubre. O bien, hay quien nunca aprende a nadar... Muchas personas se niegan a creer que los demonios pueden moverse con tanta maña entre los mundos. Pero, también muchas personas niegan que exista el Paraíso o el juez Emma. De igual manera, los mismos demonios han intentado esconderlo desde siempre.
—¿Por qué?
—¿Tú que crees? Por poder: Ocultar una habilidad puede beneficiarte sobre aquellos que no la conocen...
—¿Y cómo lo hacen?
—No estoy seguro, no es una técnica para aprender…— El anciano comenzó rascarse la mejilla por mero instinto más que por acción pensada.— Es un comportamiento primario que tienen desde su nacimiento, y no olvidan (y si lo hacen es que son idiotas). Es sencillo para ellos y, sin embargo, ningún humano ha podido imitarlos.
— ¿Nadie? Usted me contó que Uranai Baba viajaba al Más Allá para hablar con los difuntos. Y también me contó que Son Goku podía hacer lo mismo.
Roshi consideró la pregunta antes de dar una contestación. A pesar de su conocimiento, él sabía que no siempre se tienen todas las respuestas:
— Nadie, que yo pueda recordar... Mi hermana aprendió una técnica mágica. Si bien, el tope es hasta el Inframundo, el Reino de la Muerte. No puede moverse hasta otra esfera. Ella nunca ha logrado, ni logrará, viajar hasta Makai usando ese conjuro. Ningún humano, inmortal o no, puede ser un anfibio de mundos igual que un demonio. Hay cosas que el Creador no nos concedió. Créeme, si hubiera algún hechizo, ya mi hermana lo hubiera descubierto… Ahora, yo no sé mucho de la técnica de Son Goku, esa forma de viajar al instante. No te puedo decir si él podría, pues no es humano, y nunca he visto que no consiguiera realizar lo que se propone...—hizo una pausa, para negar con un movimiento acompasado — Pero tampoco es un demonio. Y ningún demonio puede arrastrar con él a un humano (o a otro ser similar) cuando cambia de mundo. Por eso, necesitan otro medio…
Ella permaneció callada durante unos minutos.
— Sigo sin entender lo que quiere…
— Piénsalo, Lunch. No son para que ellos salgan. Ellos pueden salir cuando quieran…— El matiz de las palabras de Roshi cambió. Se volvió más denso y penetrante, como un bisbiseo, remarcando la importancia de su significado — Son para que nosotros entremos. Solamente a través de las Grandes Puertas del Diablo los humanos pueden llegar a Makai.
Lunch no dijo nada. Simplemente parpadeó, y su vista se clavó en el horizonte y en la temible elevación, para luego volver a posarse en su amigo. Un rubor muy sutil se dibujaba en su piel, junto con un temblor provocado por los nervios, y por una aprensión ardua de precisar.
— Oh… oh, maestro…— farfulló y al oírla, Roshi se sintió culpable.
Fue hacia ella con la intención de reconfortarla. Raras eran las veces que Lunch daba muestras de pánico (en cualquiera de sus dos estados). Sin embargo, si así ocurría, era porque realmente estaba afectada.
— ¿Tienes miedo? Perdóname, no quería asustarte. Este tipo de cosas es mejor saberlas que negarlas…
— ¿Qué quieren de nosotros?
— Llevo mucho tiempo viviendo sobre este planeta. Cuando yo era un muchacho atontado e inexperto, era posible verlos por todas partes y sus intenciones, aunque sutiles, siempre fueron las mismas. Somos su ganado y su juguete, Lunch. No es que nos odien o nos quieran mal. Es que no significamos nada para ellos. Y no creo que la cosa vaya a cambiar ahora…
La voz de Roshi se suavizó, igual que si el sol de un nuevo día tuviera el poder de alejar su pesimismo. Así era; el astro acababa de aparecer tras la montaña, perfilando la silueta de la ciudad:
— Tranquila, son más fuertes que los humanos, pero yo también lo soy.— dijo, mientras ejecutaba unos vigorosos estiramientos para demostrar que aún seguía en plena forma.—… Uno, dos. Uno, dos. ¡Recuerda que estás ante el más reconocido maestro de las artes marciales! Los genuinos reyes demonio, equiparables a dioses, no están. Fueron desapareciendo, y han quedado los vestigios de una raza que conoció tiempos mejores. Yo he luchado con millares en mi juventud, los conozco lo suficiente. Y tú también (bueno, siendo la rubia) te has visto con ellos, y sabes que las balas les afectan...
La mujer permitió ayuda para ponerse en pie. Se mantuvo taciturna, aunque a él le pareció ver una sonrisa tímida.
Animado, siguió dialogando:
—Y en realidad, no nos enfrentamos a lo sobrenatural: Los Hijos de Doom son seres humanos. Admiradores de demonios, pero seres humanos como cualquier hijo de vecino. Sencillamente, vamos a buscar las pruebas que Bulma necesita, nada más. Ella es tu amiga y conoce tus posibilidades. No atravesaremos esa maldita puerta.
— Yo no podría asegurarlo…— señaló Lunch, bajando la cabeza.
Se refería a la "personalidad" rebelde, no siempre fácil de controlar.
— Bah, "esa" sabe cuidarse. Como sabe lo que le conviene. Y si no lo sabe, tranquila, ya estoy yo para recordárselo… Además, estoy harto de tanta vida sedentaria. ¡Estos viejos huesos necesitan acción!¡Cómo en los buenos tiempos! Creo que tú y yo nos merecemos una buena aventura ¿Te animas?
—Pero, maestro, ¡Qué ocurrencias tiene!
—Venga, tonta. Te recuerdo que somos socios.
Roshi se acuclilló para adueñarse de la diminuta radio encendida:
… …
-"…Dra. Blood ¿La edad es un impedimento para una Amistad? ¿O para una Relación? Creo que aún soy muy joven para saber lo que quiero en la vida."
-"Hay muchos tipos de amistades y relaciones. Nunca se sabe dónde o cómo puedes encontrar a una persona que puede cambiar tu forma de ver el mundo con el simple hecho de darte su afecto. ¿Por qué no me hablas de lo que te preocupa?..."
… …
Luego, estiró el brazo y enseñó el dedo meñique, esperando una confirmación de ese gesto infantil que simbolizaba una promesa. Ante el gesto, Lunch dejó escapar una carcajada, contagiada por el optimismo de su amigo. Tardó un poco, pero al final estrechó el meñique con él:
—¡Socios!
— Muy bien, querida.— dijo el anciano, antes de sentir un vacío en su estomago.— Creo que ahora si va siendo hora de desayunar.
… …
Así taladraba, a las puertas del palacio de la espera, un megáfono en voz de ultratumba:
— Por favor, en fila de uno. En fila de uno. No llegareis más rápido por empujar…
En tiempos difíciles para el otro mundo, ser un ogro empleado por el juez Emma no era el mejor oficio. Buena remuneración, pésimas horas de descanso.
Y tensión acumulada.
Había una avería en el conducto de ventilación. ¿Quién iba a reparar ese sofocante hedor emergente del piso de abajo, donde se repartían los castigos infernales? Ya el técnico se retrasaba y las miradas de recriminación iban dirigidas hacia el menos culpable, el becario que aún no sabía nadar en el papeleo acumulado.
Luego estaban las Almas. Uno no podía olvidarlas.
Almas y más almas, una detrás de otra.
Almas de cada punto de las muchas galaxias, cual nubes de níveo fuego fatuo, recorriendo la ultima senda ya cansadas de la espera. Y siempre dispuestas a colarse.
Esa era la burocracia en el Reino de los Muertos.
— ¡No me paséis ninguna!
— Pero…
— ¡Ninguna, he dicho! Nada de almas...No me salen las cuentas, maldición. Aquí alguien ha metido la pata y no dice ni "mu". — los gritos del Eminente Juez Emma, el gran regidor de los destinos de aquellos fallecidos, retumbaban por los múltiples y inmateriales niveles del más allá.
Su mesa de trabajo de enormes dimensiones (apropiadas para su igualmente enorme cuerpo) se veía abarrotado por libros, carpetas y reportes de vete a saber donde. Mientras él, con la camisa desarreglada, luchaba con su ábaco y con su calculadora.
Un ogro experto, un funcionario con más de mil años a sus espaldas, fue el primero en tener valor para preguntar.
— ¿Qué ocurre, Gran Juez?
— ¡Qué no salen las cuentas! ¡Me faltan almas!- Aulló el magistrado gigante.- Tengo notificado que bastantes cuerpos han muerto, pero no me llegan muchas de sus almas.
— Déjeme ver… —El ogro usó una pantalla táctil de ultimo modelo. Emma afinó los ojos con desagrado. Creía que había demasiada tecnología inservible. En verdad, su desprecio se originaba en que él era incapaz de aclararse con un ordenador moderno. — Pues es cierto. Hay varias muertes en la Tierra, un planeta de la Galaxia Norteña. Mas, sus almas no han llegado ni parece que vayan a llegar. Qué extraño.
— Como no, en la tierra tenía que ser… — El Juez Emma resopló como un toro, ya nada podía sorprenderle en lo referente a la Tierra. Allí, todo parecía descontrolarse, como si el Apocalipsis hubiera decidido convertir al planeta en su patio de recreo particular. Cuando algo no iba bien, solamente había que mirar hacia la Tierra para ver el problema — Bien, ¿Os vais a quedar con los brazos cruzados? ¿O es que lo tengo que hacer yo todo?
El ogro volvió a teclear en la pantalla con fingida serenidad. Podía oír los nudillos de su superior dando impacientes golpes en la madera, y eso nunca resultaba agradable.
—No parece que haya ningún problema en la ascensión hacia el más allá. — dijo finalmente. — Ni en el departamento de la espera...
— Me importa un comino. Comprobarlo de todas formas. Quiero una explicación, pero para "ayer". Y que alguien vaya hablar con el Señor Kaioh de la Galaxia del Norte, haber si él sabe que está pasando…
— Enseguida, Gran Rey Emma. Como siempre, tiene toda la razón — El ogro era un "lameculos" con estilo, había llegado alto por eso. — De todas formas, voy a mandar a que se verifiquen las muertes. Podría haber sido un error y están todos "vivitos y coleando".
—Rápido, hacerlo… Espera, no te vayas. Hay otra cosa que me escama…
El Juez arrastró su butaca hacia atrás, separándose unos centímetros del lujoso escritorio caoba antes de decir nada. Sus facciones rojizas se veían empelladas por sutiles gotas de fatiga, pues hacia días que las responsabilidades iban acumulándose.
—¿Qué es eso de Doom?
— ¿Doom? — remarcó el ogro, y sus delgadas cejas se levantaron indicando confusión. — Muchas almas terrestres mencionan eso. Debe ser algo que está de moda allí.
— Eso ya lo sé. Es una secta relacionada con Makai. Los terrícolas son tan idiotas… Pero, el caso es que…
— Dígame, eminencia.
— Que me suena mucho. Ya he oído esa palabra antes.
El azulado ogro se cruzó de brazos, y su único cuerno parecía una bombilla encendida alimentando a sus pensamientos.
— Pues va ser verdad, señor… -Esta vez no había peloteo en las palabras.- También a mí me suena mucho. Pero no logro recordarlo.
—Si me permiten la interrupción…— una oronda y atractiva ogrita, del departamento de reencarnación, se acercó para ser mejor entendida. Sus manos estaban ocupadas con panfletos especiales para los recién llegados, subrayando el siguiente enunciado "Quieres volver, pero no sabes cómo: Consúltanos". — Gran Juez, las almas terrestres no eran las únicas mencionando esa palabra. Yo he escuchado a otras almas de la Galaxia del Norte decirla…
Las venas del semblante de Emma se endurecieron. Tantos milenios de rutina hacen a un hombre sospechar a la primera de cambio:
— Igual deberíamos…
Sobre el escritorio, el teléfono empezó a sonar muy oportunamente.
De mala gana, el gigante tomó el auricular y contestó. Pero, en cuanto oyó la voz al otro lado, su expresión cambió:
— Oh, vaya, eres tú… - Como si realmente esa persona pudiera verle, acabó quitándose el carnudo casco para arreglarse mejor el cabello.- No, no… Sabes que no es ninguna molestia. Puedes llamarme cuando quieras… Dime, cariño.
El ogro varón se giró hacia otro lado y suspiró cansadamente, mientras lazaba un atisbo a su reloj de pulsera: Amor en horas de trabajo, equivalente a una sanción para cualquiera que no fuera el pez gordo del acuario. Bueno, paciencia, a lo mejor no se alargaba demasiado…
Una hermosa resonancia femenina y coqueta emergía del auricular, tan encantadora que el frío y grotesco inquisidor de los muertos parecía más un joven enamorado de sólo trescientos años.
— ¿Qué quieres verme hoy? … — Con la mano ahuecada, Emma intentaba que sus susurros se mantuvieran en la privacidad de la conversación. Mas, con una voz como la suya, la anunciadora del destino final, eso resultaba imposible — No, claro que me gustaría… Pero tendrás que tener paciencia: No termino la jornada laboral hasta dentro de diez años. .. ¿Qué? No, no pienses eso. Yo también quiero que esto funcione. Te he echado mucho de menos…. Pues claro que si… Si, lo entiendo... ¿Qué? ¿Cómo puedes poner en duda eso? ¿Quién te ha dicho que yo no quiero darle una segunda oportunidad a lo nuestro?… Pero… Pero… Que si, mujer, que quiero que volvamos juntos.
La llamada al otro lado era casi un sibilante siseo, pura pasión en libertinos vocablos, pues Emma sintió que tenía que aflojar el nudo de la corbata. El que le hubiera tocado la frente entonces, se hubiera convertido en cenizas al instante.
—¿Qué me escaquee unas horas? ¿Por ti?...Uhmm…Mira, yo no… ¿Qué dices? — él se agarró a la silla con su mano desocupada y dejó escapar un gruñido. Al momento, el contenido del dispensador de agua para toda la plantilla comenzó a burbujear... Los ogros del ministerio prefirieron hacer como si no vieran nada, aunque un alma despistada osó quejarse del calor repentino— ¿Qué quieres hacer QUE? ¿Ahora?... Pero, hay que ver lo perversa que eres… ¿Y eso también?... ¿Y con ESO? ¿Qué lo quieres meter… En DÓNDE?... Si, claro. Si, hasta luego. Yo también te quiero. — y colgó al momento, guardando un mutismo apocado. Sus empleados tomaron ejemplo…
Al Final, el Juez Emma fue el primero en romper el silencio. Se había puesto en pie y, tras arreglarse la camisa, y se disponía a desaparecer para acudir a su cita:
— Bueno, ejem… Voy a tomarme un descanso… No me paséis llamadas.
— ¿Se va usted ahora? — el ogro experto le lanzó una mirada penetrante muy poco apropiada para un pelota.
— Solamente un rato, unas horas… Igual un día, como mucho. Ya sabéis que tenéis que hacer. — De pronto, se agachó y levantó por el cuello de la camisa al primer ogrito de aspecto intelectual que tuvo la poca fortuna de pasar por su lado. Luego, dejó al pobre tipo aterrado sobre la mesa y le dijo. — Tú tienes pinta de avispado, estás al mando. Así que no me falles. Lee los apuntes y las notas que tengo, y más o menos ya sabrás que hacer. Si viene un caso difícil, ponlo en lista de espera. Ale, hasta luego.
El ogro experto aún no había acabado y tuvo el valor de añadir:
— Un segundo, Gran juez…
— Tengo prisa ¿Qué quieres?
— ¿Qué hacemos con lo de Doom? ¿Lo investigamos?
Emma pareció meditarlo. Si bien, antes de salir por patas más rápido que el aire, quitó hierro al asunto:
— No creo que sea importante: Si tenéis tiempo hacerlo, pero yo no me preocuparía...
El Ogro experto contempló como iba disolviéndose la humareda turbia, provocada por la veloz carrera del enamorado magistrado. Tomó su tableta y tecleó INVESTIGAR "DOOM", MUY IMPORTANTE. Cuando se tiene la experiencia necesaria trabajando para el Anunciador de la Muerte, uno ya sabe que es mejor prevenir que curar. Además, no estaba muy contento con que su jefe estuviera de nuevo interesado en tan seductora "dama" (que de dama tenía bien poco si eran ciertos los rumores llegados por el sinuoso camino) Pero bueno, cada uno tiene que responsabilizarse de sus propios actos.
Así, que Doom… Si existía alguien que pudiera esclarecer todo el asunto, ese debía ser uno de los cinco Reyes de los Puntos Cardinales. Y ya que había que informar al Rey del Norte por las almas terrestres desaparecidas, bien que se podría cazar dos pájaros de un tiro…
— Muchacho…—. Informó al Becario. La pobre criatura estaba enterrada en un amasijo de papeles, carpetas y tazas de café destinadas a otros. Ni siquiera podía hablar, pues entre los dientes sujetaba varios bolígrafos. — Voy a estar fuera por un tiempo, tengo que visitar el planeta principal de los Kaiohs. Me llevo el Sedan aparcado en el Camino de la Serpiente, por si alguien pregunta... Ocupa mi puesto ¿quieres?
El Becario parecía haber recibido una bofetada. Intentó decir algo, pero tardó demasiado en escupir todo lo que llevaba en la boca….
Luego, grandes lágrimas mudas recorrieron sus mejillas.
... ...
NOTA DE LA AUTORA— Bueno, me estaba quedando muy largo el capitulo, así que he decidido subirlo en dos partes, para compensar un poco. No quería que se convirtiera en un ladrillo difícil de leer por su longitud (en poco estará el siguiente, igual dentro de un mes)
Voy a intentar compensar un poco lo parado que ha estado todo: He tardado en actualizar, ya lo habéis notado. Por eso, he intentado comenzar a escribir lo antes posible y así podáis ver que la cosa no ha muerto. Haber si puedo publicar una vez al mes o cada dos meses.¿Que os parece la trama? ¿Os está gustando?:
Sé que puede resultar molesto, porque hay muchos cambios de personaje y puntos de vista (de periódico, una tertulia televisiva, la radio encendida, conversaciones telefónicas, noticias tras noticias, de pronto Roshi recordando una diálogo con Baba…) Mas adelante, Piccolo y Yamcha tendrán sus propias tramas paralelas, ocurriendo a la vez que la aventura de Roshi y Lunch, lo que puede ser lioso. Hay gente que no les agrada este tipo de cosas, pero espero que no os incomode. Cuando algo os parezca innecesario, no penséis eso, es una pista para entender que sucede, una pieza del rompecabezas por resolver.
Los Aullidos rodeando la Gran Puerta del Diablo: Mucha de la trama de la historia está basado en un gran episodio de relleno, el numero 81 (después de del torneo de Baba, y antes de la aparición del Rey Piccolo). Ya digo que no soy fan de todos los episodios de relleno de Dragon Ball Z (algunos desvirtúan mucho los personajes, aunque amo el episodio de la licencia para conducir XD), pero me gustan mucho los episodios de relleno de la serie original de Dragon Ball (con Goku chiquito) y creo que hay muchas ideas para utilizar. En la introducción de este episodio, cuando la princesa Misa descansa en su alcoba, se oye el aullido de un animal desconocido, lo que me dio la idea para la ambientación de este capitulo. También hay un elemento diferente a la serie, que torna a cambiar el sentido de las cosas (el verdadero origen de las puertas). Espero que os guste.
Tras largo tiempo, los demonios saben como conseguir dinero con el turismo XD.
Oto detalle a tener en cuenta: Según el mapa del universo cósmico de Dragon World, Makai y el Infierno no son lo mismo. Makai es la tierra de los demonios, y está situada en el culo de la esfera que forma el cosmos. El infierno es una zona del mundo de los muertos, y allí las almas son castigadas. Está justo encima del la esfera mortal y por debajo del camino de la serpiente.
Como siempre, muchísimas gracias por los comentarios, especialmente a vosotras tres, Kumikoson, Lamu Yatsura y JazminM. También gracias a Esplandian por la publicidad en facebook, se hecha mucho de menos sus estupendos relatos por aquí. Por ahora, no habéis faltado a la cita, ni cuando hubo una super parada de meses. Muchas gracias por tomaros un tiempo para leerme y también otro tanto para comentarme. Y si hay alguien que lea el relato de forma silenciosa y no haya comentado (por tiempo, por miedo, porque no sabe que pensar, o porque aún se han decidido a leer y se lo está pensando, o por que simplemente no comenta... Da igual la razon) también a esa persona, les mando un saludo y se lo agradezco.
A todos, Muchas gracias por seguirme y mucho más por comentarme.
Dragon ball © 1984 Akira Toriyama
A Dragon Ball fanfic by Nuria Abajo Gamarra –Iluvendure ©
