No he subido capítulos, y es que en verdad, estaba ansiosa por escribir y defraudarlas, sin embargo… no podía, hasta ahora ;) Espero y comprendan, las quiero un montón.
En la obscuridad.
—Eres un idiota. ¡Te hubieras callado!—replicaba una y otra vez Isabella, quién ya no pataleaba porque Damon la bajará.
Al contrario, estaban entablando una conversación de lo más… amena, por supuesto, en el ámbito mezquino; Isabella seguía enfadada, echando chispas y recalcándole toda la culpa a Damon quien tan solo se quedaba en silencio, sonriendo con burla.
No la estaba escuchando.
Andaba más ocupado mirando su trasero.
Isabella que no estaba al tanto de la situación, seguía charloteando como si fuera un perico.
—Bien, ¿y qué pretendes…? Seguramente tú te vas a largar y me vas a dejar con Farrés…
—No lo voy hacer—contestó mientras doblaba una esquina de la calle.
La gente que pasaba los observaba sin dar créditos a sus ojos, incluso una pequeña niña había mirado a esos dos como si fueran extraterrestres: La chica no dejaba de abrir la boca y el chico no dejaba de rodar los ojos.
— ¡¿Qué no?! ¿Me tachas de idiota? No soy estúpida Damon, sé que en cualquier descuido te largas del salón sin que nadie se dé cuenta—refunfuñó.
—Claro que se dan cuenta—dijo, después añadió: —El más guapo del instituto, ¿quién no me nota?
Se mordió la lengua, y miró a la chica que cargaba en su hombro como si fuera una pluma… Ella no solía notarlo, Isabella siempre se andaba por las nubes, por más cruel que fuera, más atrevida, loca y enojona que fuera… Ella siempre pegaba un grito cada vez que le llegaba por atrás.
— ¿Qué pasa?—preguntó Isabella quién notó un aire de incomodidad entre ambos.
Damon parpadeó un par de veces.
—Nada.
Y continúo con su camino a ninguna parte.
Eso era, su "relación" no iría a ninguna parte. No tenía caso herir a una persona como Isabella…
Sin embargo, nadie sabía que había hecho al escoger su destino.
—Cuéntame que harás… después que estrenes su cuerpo—tarareaba en voz baja, mientras anotaba a velocidad luz lo que el profesor Farrés había escrito en la pizarra.
Después del incidente, tuvo que pasarse todos los días en clase después de la hora de la salida, repasando y reflexionando sobre la historia. A Isabella le gustaba la historia… le gustaba.
La manera tan efusiva en la que Farrés enseñaba cuando solo tenía a dos presentes era… tanto, que parecía un pastor cristiano al micrófono en plena misa*. No por insultar, pero así parecía de verdad… para Isabella, una persona que técnicamente, no tenía religión el pastor era el que parecía poseído.
—Cuando muera tú traviesa curiosidad... Cuando memorices todos sus recovecos, y decidas otra vez regresar…—volvió a tararear, dejando su lapicero negro al lado de su cuaderno.
Miró de reojo a su compañero de mesa.
Damon parecía tranquilo… la definición exacta: aburrido. No estaba estudiando los apuntes, pero sí estudiaba la corta vida de una mosca que revoloteaba por ahí.
Miró su cuaderno y estaba en blanco.
Entornó los ojos.
—Se va a enfadar—murmuró.
Damon sonrió.
— ¿Otra vez…?
Isabella entornó los ojos, forzándose a sí misma a no sonreír… pero lo hizo.
—Sí, otra vez—contestó.
—No hay problema, lo ponemos a dormir...—le dijo guiñándole el ojo.
— ¿Me estás proponiendo un homicidio?—preguntó divertida, fingiendo inocencia y sorpresa.
—Claro, si yo soy un criminal, tú eres una delincuente—Isabella abrió los ojos de par en par por la sorpresa.
¿Damon Salvatore… cantando una canción de Shakira?
Él río por su expresión, y continúo:
—Perversión absoluta en el área. Perverso como tener sexo en una funeraria.
Se quedó sin palabras, pero no le iba a dejar ganar… no está vez.
—Invítame a pasar al lado salvaje, donde yo no tenga que llevar maquillaje.
Y ambos se echaron a reír a carcajadas silenciosas.
La verdad, solo fue para no entrar en incomodidad.
—Cuando quieras, por mí no hay problema—dijo Damon guiñándole el ojo, haciendo un gesto con la mano: Llámame.
Isabella río, y en un gesto le mando un beso. Damon le imitó.
Entornó los ojos y continúo con lo suyo…
Hasta que sintió como Damon le cogía de la mano repentinamente, y su cintura, atrayéndola hacia él como si nada… como si fuera lo más normal del mundo.
Río por lo bajo, y le pisó el pie.
Damon la miró mal, y ella le sacó la lengua divertida.
Entrelazó sus dedos, y comenzó a jugar, a contemplar sus manos. Mientras que ella miraba hacia la pizarra esperando a que el profesor Farrés volviera a escribir, para volver a copiar apuntes.
Respiro profundamente… dejando que el aire invadiera sus pulmones… con ello, la tranquilidad que casi jamás había sentido...
Era uno de esos momentos en donde Isabella probaba de verdad lo que era la normalidad, de no ser una asocial, ni ser la novia de un vampiro… No existía en peligro cuando estaba con él, no había problemas… no existía el futuro. Solo vivían como si mañana murieran.
Sin embargo, nadie sabía.
Todo en esta vida se desconocía.
Nunca conocíamos lo suficiente como para asegurar, nunca sufríamos lo suficiente como para olvidar.
.
.
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Movía sus caderas al ritmo de la música… sintiendo esa sensación que la movía sin su consentimiento. Se estaba dejando llevar por la melodía pegajosa, dejándose llevar por el momento… únicamente por el presente.
Sin importarle el mañana.
Dio un respiro… no había oxígeno, y si lo había… era demasiado caliente, con un olor insoportable a sudor.
Miró alrededor… técnicamente, un ciento de personas bailando al ritmo de la canción que le sonaba muy conocida. Se concentró en su letra, sin dejar de mover su cuerpo… y fue ahí cuando sintió un tirón hacia atrás, haciéndola encontrarse con la pared... o al menos eso parecía, pues la pared para ser pared, olía demasiado bien.
Cerró los ojos y aspiro inconscientemente su aroma… embriagador… varonil.
—No juegues con fuego que te vas a quemar—habló la pared.
Ella sonrío.
Era una voz masculina, pero joven.
— ¿Y sí yo lo quiero hacer?—preguntó con fingida inocencia, volviendo con movimientos lentos.
—Vas a salir muy quemada—susurró, y antes de poder replicar, la volteó para mirarle, y le besó.
Un beso arrebatador.
Sus labios contra los suyos.
Sus respiraciones entre cortadas.
Al separarse por falta de aire… lo miró a pesar de la poca luz del lugar. Atractivo, muy atractivo a pesar que no pudiera saber de qué color eran sus ojos, sin embargo. Si sabía que su cabello era negro, pues casi pasaba desapercibido, se mezclaba entre las sombras del lugar.
La miró.
Lo miró…
Y se fundieron en un beso más pasional, al momento de comenzar otra canción. Está vez, si la reconoció, era imposible olvidar esa canción... era una canción que Shakira cantaba en inglés, sin embargo, el nombre no apareció en su mente nebulosa.
Todo era negro… No podía distinguir nada… estaba atontada… Sintiendo una prisión con sus labios contra los suyos.
Sintiendo todos sus sentidos a flor de piel.
Se había desvanecido, tal vez no… pero no sabía cómo había llegado ahí, en una oscura habitación… besándose con él. Devorándose con sus bocas, explorándose con sus manos.
Esto estaba mal, pero no podía evitarlo… por más que quisiera, era inevitable.
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Abrió los ojos de un momento a otro, y por instinto miró a su alrededor. Y suspiro aliviada, estaba en su habitación… a salvo.
Y también, bañada en sudor, aún vestida casualmente, con zapatos aún puestos.
Respiro, y por mero instinto salió de su habitación… sin pensar si quiera que no recordaba nada después de salir del Instituto.
Ante todo, como había llegado a su habitación, y como había oscurecido tan de repente.
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A penas cerrar su mano, y aplicar un poco de fuerza, al abrirla de vuelta, se había formado pequeños brillos… El cristal se había vuelto añicos y apenas lo había tocado.
Bufó.
Fragilidad, todo en ella era frágil.
Tengo una clara devoción por Shakira, la canción que tarareaba era: Si te vas.
Y la que se cantó entre ambos: Gordita ft René de Calle 13
La penúltima fue Good Stuff y la última Men in this town.
