La máscara del demonio, un macabro juego
Ya habían pasado un poco de tres meses de ese inesperado encuentro de la mujer demonio con el hombre rubio, un encuentro que fue más allá de una simple charla, terminando de la manera tal vez menos esperada pero la más deseada por ambos, debido a que al joven le atraía esa misteriosa y lúgubre morena que además era sumamente hermosa y sensual, y no podía negar que le atraía demasiado, pero aun así era algo extraño que alguien que solo haya visto una vez y le haya provocado más temor que algún sentimiento positivo le atrajera tanto como ella, como si de la noche a la mañana con un simple encuentro de miradas lo haya dejado completamente idiotizado y embobado por esa mujer, era extraño…pero a la vez excitante pasar de una conversación formar a besos y caricias apasionados, de poder recorrer y explorar esa esbelta figura, besar sus exquisitos labios con intensidad y fiereza, de hacerla suya cada vez que se veían y escuchar su melodiosa voz gemir y susurrar su nombre con lujuria, pero también había algo que lo asustaba o por lo menos preocupaba un poco y eso era que siempre cuando despertaba en las mañana en su cama se encontraba con algunos rasguños, a veces profundos, por todo su torso y espalda además del hecho de que la peli negra no estaba en el lugar y no había rastro de ella como si nunca hubiera estado allí, sin contar la primara noche que estuvieron juntos y creyó ver sus ojos convertirse en rojo fuego ,con cierto brillo de malicia y oscuridad en ellos, y de su boca sobresalir un par de colmillos mientras que en sus labios se formaba una torcida sonrisa para luego terminar en su casa sin saber cómo llego allí y sin rastro de la mujer, solo con un número telefónico con su nombre "Marceline". Todo esto parecía salido de un cuento de ficción o quizás de una historia de terror, ya que luego de esa placentera y apasionada noche a la mañana siguiente se enteró con la repentina e inesperada muerte de su novia…su prometida, de una manera trágica y violenta, y eso represento un golpe muy bajo para el hombre, sumiéndolo en un estado de tristeza y melancolía pero también de unas intensas e inexplicable ansias de ver a la chica de ojos "verdes", especialmente en las noches, para luego terminar en la cama de este satisfaciendo sus deseos y ahogando sus penas sobre el cuerpo de esta, desapareciendo en las mañanas y haciéndose presentes en las oscuras noches; era una situación rara e inexplicable, su prometida había muerto hace poco y el con la amargura que aun cargaba en su corazón, terminaba la mayoría de los días viendo y poseyendo a esa extraña morena, que incluso se hacía presente sin que la llamaran y también en su mente en forma de sueños y pesadillas, en donde volvían a aparecer esos penetrantes ojos rojos y su sádica sonrisa, haciendo que michas veces despertara exaltado y asustado en medio de la noche…su relación con esta mujer era una explosiva combinación de temor, pasión…y amor, porque sin darse cuenta y sin quererlo se había enamorado de ella…pero sin saber que en realidad se había enamorado de un despiadado y sanguinario demonio.
Tres semanas habían trascurrido sin noticias de la peli negra, no la veía, tampoco contestaba sus llamadas telefónicas y no se aparecía repentinamente en su hogar como acostumbraba a hacer, simplemente parecía que había desaparecido de la faz de la tierra como si nunca hubiera existido. Esta situación le preocupaba y fastidiaba, quería verla de vuelta y no solamente para charlar, pero ella no aparecía; pensó en varias ocasiones en ir a buscarla a su casa, que a pesar de no tener la dirección, recordaba cómo era la fachada por fuera, pero termino desistiendo de esa idea porque con le qué había pasado a Estela y a otras personas que salían en los encabezados de noticias protagonizando terribles muertes temía que le pasara lo mismo.
Se podía ver una vieja casa abandonada y oscura en lo que parecía en las afueras de la ciudad, era de noche y una fría brisa corría por el ambiente, y dentro de lugar se podía apreciar a una mujer con una blusa color rojo oscuro desabotonada que dejaba ver parte de su ropa interior de encaje, unos jeans negros ajustados a sus piernas y unas botas largas del mismo color que la prenda superior, pero no estaba sola también se encontraba un hombre de ojos marrones y cabello negro, que besaba con intensidad mientras desabotonaba la camisa gris del sujeto y tocaba con las yemas de sus dedos su pecho. El hombre al ver la atrevida y rápida acción de la mujer le dijo:
-valla, parece que te gusta ser rápida en esto ¿verdad? – le dijo con cierta ironía – pero sabes no me molesta para nada, con alguien sexi como tu todo se siente bien – siguió hablando el hombre con un tono más juguetón y lujurioso en su voz, al momento que veía como la morena que estaba sentada en sus piernas, se levantaba súbitamente y le daba la espalda a este, que ante tal acción solo le dijo – ven aquí preciosa, no te hagas la difícil, sabes que lo que quiero y tu también…ven juguemos un poco, te hace sentir muy bien – pronuncio esas palabras con picardía y deseo.
La mujer que escucho atentamente sus palabras volvió a acercarse a él, sentando de vuelta en sus piernas y le dijo:
-se ve que te gusta jugar Erick, a mi también sabes – le susurro está a su oído de manera sensual, para luego agregar – pero es una lástima que este juego no dure mucho…sabes tienes razón, yo también quiero algo de ti…pero no lo que tu pretendes…adiós mi dulce Erick – termino de hablar la mujer en tono burlón y lúgubre, para luego atravesar con sus garras el torso del joven. Solo se escuchó un desgarrador grito en medio de la oscuridad y luego solo silencio, la morena sonrió con malicia mientras terminaba de abrir el pecho y abdomen de hombre por la mitad y la sangre empezaba a esparcirse por el lugar, al momento en que esta lamia la sangre que quedaba en su mano con su viperina lengua, con una expresión de placer y regocijo en su rostro.
La peli negra se levantó del cadáver del moreno, con sus ropas un poco manchadas con el líquido carmesí y en forma sádica dijo:
-sabes Erick si me diste lo que quería y no sabes nada mal…pero no mejor que la sangre de mí querido chico de ojos azules – dijo sarcástica y cruelmente, para continuar hablando - pero aun así cumpliste con tu cometido…darme lo que venía a buscar – al terminar de hablar la mujer rio levemente para luego abalanzarse sobre su víctima y consumir su sangre, mientras su rojiza mirada brillaba con intensidad.
Era un jueves por la tarde y ya se cumplían cuatro semanas desde la última vez que el rubio tubo noticias de ella, estaba sentado en una de las sillas de su sala, con expresión seria y preocupada y en silencio; pasó así unos minutos más hasta que se decidió a hablar:
- ¡ya es suficiente!, no puede ser que haya pasado tanto tiempo y ella no apareciera –decía el hombre frustrado – voy a ir a buscarla en su casa…espero que se encuentre allí – termino de hablar para luego dirigirse a la puerta de salida de su apartamento, tomar las llaves de su auto y salir del lugar. Llego hasta su auto platinado, se subió en el y arranco hacia su destino.
Pasaron alrededor de veinte minutos hasta que llego a su destino, bajo del vehículo, y se dispuso a tocar la puerta con firmeza pero nadie contestaba, lo intento varias veces más, hasta que ya un poco molesto golpeo la puerta con más fuerza, provocando que esta, que estaba sin mucho seguro, se abriera. El joven al ver la puerta abierta entro en el hogar rápidamente, cerro con delicadeza la entrada y se dispuso a buscar a la mujer:
-¿Marceline?, ¿Marceline estas aquí?, soy yo finn – dijo el hombre un poco incómodo por irrumpir de esa forma en la casa de la morena, no escucho una respuesta, así que se dispuso a buscarla por otras partes del lugar hasta llegar a su habitación, que aun recordaba nítidamente por ser testigo de su primer "encuentro". Al entrar una peculiar fragancia a fresas se hiso presente en la habitación, pero también mezclada con un fuerte olor a sangre, una combinación por demás perturbadora, pero no le presto mucha atención al percatase que sobre la cama había un pequeño papel escrito y arrugado, este algo curioso lo tomo entre sus manos y leyó en contenido de la nota, era la dirección de un lugar con un nombre escrito al lado.
-¿Erick?, pero que raro – dijo el rubio, dejando el papel en su lugar al momento que su mirada se topaba con otra nota sobre la mesita de noche, y al tomarla su asombro e intriga se hicieron más grande - ¡que!, p-pero si son nombres de otros hombres con la misma dirección… ¡que rayos significa esto! – pronuncio el joven, atónito y celoso, porque aunque no quisiera admitirlo le molestaba que estuviera con otros que no fuera el, como si la peli negra se tratase de su propiedad, cuando en realidad eran dos amantes ocasionales y lujuriosos.
Dejo la nota en su lugar y tomo la que estaba sobre la cama mientras salía de la habitación y luego de la casa, apresurado e intranquilo, se subió a su automóvil, lo puso en marcha y se dirigió con prisa al lugar, para saber de una vez por todas que significaba todo esto y que secreto escondía la mujer…pero nunca se esperaría con lo que iba a encontrarse.
Llego al lugar que la dirección señalaba, bajo de su auto y se dispuso a entrar en esa casa tétrica y abandonada, y al hacerlo un escalofrió invadido su cuerpo, mientras que el temor empezaba a hacerse presente en él, en el instante de haber pisado ese terreno.
Camino unos metros con algo de dificultad, por la oscuridad que reinaba en la habitación sin contar por el hecho de que afuera ya estaba anocheciendo, siguió así hasta que se encontró con una gran puerta de madera algo gastada, la abrió suavemente, y al entrar solo había más oscuridad y un viejo sillón azul cerca de una de las ventanas…no había nadie o eso creía, porque al adentrarse un poco más en la habitación un fuerte y asqueroso hedor a sangre y putrefacción invadido el ambiente, provocando que se tapara la boca con la manga de su chaqueta, al momento en que su mirada se quedaba fija en un punto negro que se movía en las sombra, y al mirar con más detenimiento la sangre se le helo, su cara se deformo en una mueca de horror por lo que sus ojos veían, y solo pudo atinar a decir de manera entrecortada:
-M-Marceline – dijo el hombre con miedo y pavor, quedándose estático en su lugar, al momento en que la susodicha aparecía entre la oscuridad y lo miraba con despiadada perversidad y deseo.
-hola mi querido finn…es bueno verte de nuevo, ya te extrañaba – dijo la mujer con burla y felicidad, mientras la luz de la luna iluminaba su fino rostro manchado con sangre, específicamente en su boca y sus ropas y manos sucias con el mismo liquido rojo, que aun escurría levemente de sus finos dedos.
Un escenario sangriento y perturbador se alzaba sobre la vista del rubio, que aun miraba despavorido a la mujer, en ese momento fue que se dio cuenta que la primera vez que vio sus penetrante ojos rojos no era una alucinación sino una realidad, una cruel y enfermiza realidad sacado de algún cuento de horror…había descubierto la máscara de la mujer, del demonio, y ahora…su vida estaba en las oscuras garras de la mujer vampiro…este baile estaba próximo a terminar con un perturbador final…
Hola otra vez! Jejeje aquí les traigo otro cap. de este fic que parece que gusto mucho, jeje bueno espero sea de su agrado y decirles que el próximo cap. será el final...espero sorprenderlos o que por lo menos les guste, lo que si ese final estará para el fin de semana por que en el trascurso de la semana estaré muy ocupada, espero sepan esperar hasta el fin de semana.
Sin más me despido, hasta pronto
