Un Pacto de sangre y alma, el comienzo de un romance con el demonio
Un escenario oscuro y siniestro se alzaba a la vista del joven, que solo podía mirar atónito la imagen que tenía en frente, la figura de la mujer que tanto buscaba y quería para él estaba a escasos metros, con sus rojizos ojos que brillaban intensamente en la oscuridad de la habitación y una macabra sonrisa dibujada en su rostro, esperando a que este respondiera a su recibimiento.
El rubio estaba aterrado, las manos y las piernas le temblaban un poco, se había puesto sumamente pálido y un fuerte escalofrió recorría su espalda, estaba asustado, como nunca antes lo había estado…porque sabía que no saldría vivo de este lugar; incluso el ambiente y la escena se mostraban acordes a una pesadilla, una oscuridad absoluta, silencio y un fuerte hedor a sangre y muerte.
Sin poder pronunciar palabra alguna, sin hacer ningún movimiento y con la mirada perdida en algún punto de la habitación, la mujer se fue acercando lentamente a él, con su largo cabello negro meciéndose por la brisa nocturna y su mirada fija en el hombre detonando deseo y frialdad, vestida con una blusa morada que por su escote dejaba ver un poco sus pechos, una falda negra ajustada sus torneadas piernas y unos zapatos de tacón negro que se escuchaban repiquetear con cada paso que daba sobre el viejo suelo de madera, dejando a su paso un camino de pequeñas gotas de sangre que aun escurría de sus dedos. El joven al percatarse que aquella aterradora morena se acercaba a él solo pudo atinar a correr hacia la gran puerta del salón, en un intento desesperado por escapar de las garras de la mujer demonio, pero esta fue más rápida que el joven, por qué al estar a escasos centímetros de la salida, la peli negra se interpuso quedando frente a él; en un acto atrevido e inesperado la mujer lo tomo por el cuello de la chaqueta gris de este y rozo sus labios manchados con los del rubio que la miraba con asombro y temor, luego la morena rodeo con sus brazos el cuello de este acortando con la distancia entre sus cuerpos y con voz irónica y malévola le dijo:
-¿Por qué tanta prisa mi querido finn?, ¿acaso no me estabas buscando?, bueno ya me encontraste – le dijo está mirando directamente a los azulinos ojos del hombre, percatándose del miedo y desesperación que sentía – no te asustes, no voy a hacerte nada mi lindo finn…si hubiera querido hacerte algo ya lo habría hecho mucho antes – le susurro a su oído de forma perversa, para luego besar suavemente el cuello de este, dejando manchada su piel con el líquido carmesí que aún quedaba en sus labios – eres especial finn…muy especial.
El rubio impresionado por la repentina acción de la morena, logro articular unas palabras:
-M-Marceline ¿qué es lo q-que quieres?, acaso vas a matarme ¿v-verdad? – pregunto este, aun con la mujer aferrada a él, sintiendo como sus fríos labios tocaban su piel provocando que su cuerpo se sobresaltara ante el contacto y con el agrio sabor de la sangre en su boca, producto del atrevido beso de esta – o solamente quieres divertirte conmigo un poco más como las veces anteriores…y yo creía que lo que había visto la primera noche que estuvimos juntos era una pesadilla pero era real…dime ¿Qué eres? Y ¿Qué quieres conmigo? – dijo el joven aun asustado y con notoria inquietud en su voz.
Al escuchar esas palabras la peli negra sonrió de forma macabra y lujuriosa, al momento de responder a la pregunta del hombre:
-ya te dije mi querido finn no voy a matarte, eres especial – dijo mientras empezaba a avanzar hacia adentro del salo, provocando que el rubio retrocediera ante los pasos de esta – no solamente me divertí yo con todo este pequeño juego, tu también lo hiciste finn…ambos lo disfrutamos mucho – siguió hablando la mujer y avanzando entre la oscuridad hasta hacer que el joven tropezara con el sillón azul que había en la habitación, la morena lo empujo levemente provocando que se sentara en el viejo mueble – y si quieres saber que soy podría decirte que soy eso que aparece en las noches, en sueños y pesadillas, en aterradoras fantasías, en cuentos de horror…soy la muerte y la oscuridad…soy un demonio – dijo estas palabras con tranquilidad y gusto, para luego agregar – que busca divertirse con la los bajos placeres de los hombres, jugar con sus ilusiones…sabes los mortales son entretenidos…pero también son deliciosos, su sangre y dolor es un placer para mí – le dijo esta, sentada sobre las piernas del rubio y pasando las yemas de sus dedos sobre el rostro de este, mirándolo con deseo y perversidad.
El rubio solo escucho las siniestras palabras pronunciadas por la morena…por ese demonio, que a pesar de su aterradora confesión seguía deseado con vehemencia y el tenerla tan cerca, acariciando su rostro de forma encantadora hacia que sus ansias por acariciarla y hacerla suya se volviera incontenibles; tal vez con todo lo sucedido en este tiempo desde su inoportuno encuentro con la mujer haya hecho que su juicio y cordura se perdieran completamente a tal punto de estar ahora deseando a la peli negra más que nunca, a pesar de su oscura y sanguinaria apariencia…en ese momento se dio cuenta que se había enamorado de un demonio sin alma y sin corazón.
Pero cuando estaba por dejarse llevar por las suaves caricias de esta, su vista se quedó fija en un punto específico del lugar, y al pasar de unos segundos viendo a esa inmensa oscuridad sus ojos hicieron un terrible y sádico descubrimiento…eran cadáveres, hombres con una expresión de dolor y temor en sus inertes rostros, que estaban esparcidos por la otra parte de la habitación, algunos con sus torsos abiertos por la mitad y otros decapitados o con profundos agujeros en sus pechos, y al ver más nítidamente noto la sangre seca esparcida por el suelo y las paredes, esa brutal imagen de la que era espectador el joven solo provoco que su miedo y desesperación se intensificarán, sintiendo como esas miradas muertas y apagadas lo miraban fijamente trasmitiéndole solo mas pánico de lo que ya estaba sintiendo, y solo fue capaz de articular unas palabras sin quitar la vista de esa espantosa escena:
-P-porque…s-solo dime porque – dijo este, con voz temblorosa e intranquila
La mujer al percatarse de lo que veía con tanto interés el joven solo dijo:
-porque es divertido, ellos querían jugar, querían algo de mi…solo que no sabían con quién estaban jugando…pero su sangre a pesar de ser corrupta y viciada era deliciosa – le contesto esta, al momento que le quitaba la chaqueta al hombre y tocar su torso sobre la tela de su camisa celeste – pero ellos no son nada comparados contigo, finn hay algo en ti que me atrae…y eso me gusta – dijo estas últimas en forma de anhelo.
-fuiste tú ¿verdad?, tu mataste a Estela – hablo el joven, cambiando de tema inesperadamente, y mirándola a los ojos prosiguió – s-solo dime porque…porque lo hiciste.
-eres rápido para darte cuenta de las cosas – contesto esta con una sonrisa burlona, para luego continuar – lo hice porque ella era un estorbo para nosotros…puedes contarlo como un favor de todas formar la hubieras dejado, solo me adelante a los hechos…además a mí no me gusta compartir las cosas y menos a los hombres…y más si es alguien tan especial como tú – termino de hablar al momento en que se acercaba al rostro del joven para unir sus labios en un intenso y apasionado beso, que por alguna extraña razón acepto gustoso el rubio, profundizando el contacto con sus leguas explorando la cavidad del otro.
Al pasar unos minutos se separaron por falta de oxígeno por parte del hombre, para luego dedicarse miradas llenas de lujuria y fogosidad, en ese momento la mujer se dispuso a hablar:
-eres encantador finn, pero al parecer te gusta jugar con lo que no debes – dijo esta en tono irónico – con ese beso solo me demostraste que lo que veo en tus ojos y en tu alma es verdad…tú me deseas, me quieres…me amas.
-si es verdad te amo…pero tu ¿me amas? O todo esto es parte de tu juego – dijo este con seguridad y curiosidad, mientras sus manos la sostenían por la cintura de manera posesiva, esperando una respuesta que no se hizo esperar.
-eres tan tierno…pero también ingenuo, mi querido finn los demonios no sienten, no tienen corazón y ni alma, y por ende los seres como yo no pueden amar…pero puede decirte que te quiero…te quiero solo para mí – le respondió la mujer al momento en que volvía a rozar sus labios con los del joven.
Con las palabras de la mujer y ese acto lleno de deseo, ambos dejaron que la lujuria y la pasión los invadiera, dejándose llevar por esos intensos sentimientos. Al pasar los minutos los primeros gemidos de excitación se hicieron presentes en la habitación, por parte de la morena ante los besos y caricias que le dedicaba su amante a su cuello y clavícula, al momento que empezaba a deshacerse de la blusa de está dejándola caer en alguna parte del suelo; por su parte la mujer había desprendido los botones de la prenda del joven, para luego recorrer con sus finas y frías manos el marcado torso del rubio, al momento en que acercaba su rostro al cuello de este para besarlo con fiereza y luego hacer lo mismo con el lóbulo derecho de su oído, provocando que este dejara escapar algunos roncos gemidos de placer.
Los minutos pasaron y las caricias se hacían más intensas y apasionadas, el hombre se encontraba ahora besando y masajeando los firmes pechos de la morena, que disfrutaba del acto mientras acariciaba y enredaba sus dedos en el suave cabello de este; de un momento a otro la peli negra deslizo su mano hacia el cierre del pantalón gris del joven, rozando levemente el sexo de este, haciendo que el placer y las ansias de hacerla suya se fueran incontrolables. El rubio luego deslizo sus manos por debajo de la falda de esta, deshaciéndose así de su prenda inferior, al momento en que ella hacia lo mismo con sus bóxers.
La mujer se posiciono, sentada sobre las piernas de este, para luego sentir como una ola de placer invadía sus cuerpos, al momento de sentir como el miembro del joven se hacía paso por el interior de la morena. Los movimientos empezaron siendo lentos y pausados pero llenos de pasión y deseo, mientras los gemidos de excitación retumbaban en la habitación; luego de un momento a otro las envestidas y movimientos de caderas se hicieron rápidos y salvajes, provocando que sus respiraciones se hicieran entrecortadas, el corazón del rubio latiera desbocadamente y los rojizos ojos de la peli negra brillaran con intensidad y lujuria, y de un momento a otro sintieron que el clímax de esta oscura y apasionada danza estaba por llegar a su fin. La mujer se aferró a la espalda de este, clavando y rasguñando su piel con sus uñas, mientas el hombre la tomaba con fuerza de la cintura, al momento de sentir como su sexo palpitaba cada vez más dentro de la intimidad de la mujer, y en ese momento en que ambos dejaban escapar un sonoro y excitante gemido mientras el rubio impregnaba con su esencia en el interior de la peli negra; luego de ese placentero momento la mujer se acercó al cuello del joven y clavo sus colmillos en la piel de este, succionando su sangre con disfrute y regocijo, ante esa acción el de mirada azulada sintió un intenso dolor en la zona afectada pero no duro demasiado porque la morena se acercó a sus labios y antes de rozarlos dijo:
-tu sangre es tan pura y especial finn…pero dime ¿tu realmente me amas? – le pregunto está a escasos centímetros de su rostro.
-si te amo Marceline…realmente te amo – contesto el chico con afecto y seguridad a la demonio, que lo miro con ternura y con una pequeña sonrisa en su rostro.
-es bueno escuchar eso…yo también te quiero, te amo – dijo esa última palabra con cierta frialdad y credibilidad, para luego besar los labios de este, no sin antes dejar escapar unas palabras en forma de susurro – y por eso serás mío…solo mío…para siempre – pronuncio esas palabras para terminar de unir sus labios, con algunos rastros de sangre perteneciente al rubio.
Ese roce de sus labios no duro demasiado, y en el momento en que separaba su boca de este, una extraña aura blanca se adentraban a la cavidad de la mujer, al momento en que el joven caía inconsciente sobre el sillón. La morena se levantó de sus piernas y camino hasta alguna parte del salón, dándole la espalda al hombre, para colocarse su ropa interior tanto superior como inferior, acomodando su falda y tomando entre sus manos su blusa, en ese momento en que se encontraba sola en medio la oscuridad reinante, sintió como unas fuertes manos la agarraban por detrás y se apasionaban en sus caderas al momento que besaban suavemente su cuello, dejando ver la mirada opaca y sin brillo en los azules ojos de este. La morena ante ese contacto sonrió con satisfacción y perversidad, acariciando con su mano libre el rostro de su captor, al momento en que decía:
-ahora que tengo tu alma serás mío para siempre mi querido finn…estaremos juntos por toda la eternidad…y podrás amarme todo lo que quieras y yo disfrutar de ti…y de tu exquisita sangre – termino de hablar mientras que en sus labios se formaban una sonrisa siniestra y victoriosa con su penetrante mirada brillando de forma perturbadora, al momento en que esa macabra y apasionada imagen se perdía en medio de la oscuridad y de los restos de sus anteriores víctimas.
Porque cuando te enamoras de un demonio, dejas que la pasión y la locura te invadan…porque al tener un amor prohibido y perverso, dejas que tomen todo de ti….desde tu vida hasta tu alma…en un pacto eterno de amor…teñido de sangre y oscuridad
Hola otra vez! Jejeje bueno aquí les traigo el capítulo final de esta historia algo perturbadora y oscura (pero q parece q les gusto XD) como dije antes ahora estoy en periodo de parciales, así que solo publicare los fin de semana, pero de todas formas espero que disfruten de este final que tiene de todo un poco jaja...avisarles que pronto estará el siguiente capítulo de mi otro fic "los vampiros no se enamoran" (disculpen por la tardanza)
Sin mas me despido…nos vemos luego.
