Chapter 2

Sesshomaru había mandado llamar a su siervo Jaken hacía una hora pero este no aparecía, su paciencia tenía un límite y por desgracia ese límite era bastante pequeño. Sus 20 años le habían enseñado a ser severo, calculador y… cruel.

Estaba en su escritorio en frente de un ventanal que daba a su jardín, pensar que toda la gran casa en la que estaba era suya, le hacía gracia ya que la mayoría de guerreros que estaban a su servicio y eran mucho mayores que el tenían unas casas que eran la quinta parte de lo que medía la suya. No era de extrañar, después de todo el era el demonio, y protector del pueblo y por consiguiente tenía el privilegio de tener todo lo que quisiese, además esa casa siempre perteneció a su familia, su padre se la había dado antes de su muerte, con unas cuantas reformas la casa había mejorado mucho desde su aspecto original.

Jaken al abrir la puerta solo pudo ver la gran cabellera plateada de su amo, brillando con los rayos solares. Sesshomaru al notar su presencia se giró y se sentó en su escritorio, al hacerlo Jaken, que era un anciano bastante bajito se acercó lo suficiente para poder hablar. Los ojos de su señor dorados, relucían de enfadado, sabía que se había demorado demasiado, y lo peor estaba por llegar. No quería ni pensar lo que pasaría cuando se lo contase. Impaciente Sesshomaru carraspeo y se apartó un mechón de pelo que le tapaba la marca de su maldición, la luna y parte de sus cicatrices púrpuras que tenía a ambos lados de la cara.

- Señor…- su mirada se clavó en el suelo- me mandó llamar?

-Si, hace exactamente una hora

- Lo lamento mucho, no se volverá a repetir- el anciano no levantó su cabeza ni por un momento.

- Ten por seguro que no- golpeo la mesa con la mano- llama ahora mismo a Rin y a Shippo

Jaken no sabía que hacer por qué justo en ese instante su amo tenía que necesitar la presencia de esos críos?. Como siempre esos chiquillos se habían burlado de el y habían salido del pueblo para jugar, los había buscado pero no pudo encontrarlos, su cuerpo ya no estaba para muchos trotes.

-No va a poder ser, los niños están jugando

- Que has dicho?- dijo fríamente el joven - que vengan ahora!

- Ellos…no los he podido encontrar- el viejo tuvo el valor de izar la mirada

- Bien…- solo dijo eso hasta que se levantó y se aproximo al anciano- Jaken no vuelvas a ocultarme nada- le puso una mano en el hombro y se lo apretó hasta que se escuchó el crujir de un hueso, el anciano solo gimió- ya puedes irte a tu cuarto tienes permiso para estar allí el tiempo necesario.

Jaken se fue caminando agarrando su brazo que por lo que temía había sido fracturado. Tendría que descansar y tener cuidado la próxima vez, su amo podía ser mucho peor, a él solo le había hecho eso porque en el fondo le tenía aprecio porque había servido a su padre. Con las personas hacia las que no albergaba ningún sentimiento podía ser mucho peor.

Kagome llegó al pueblo del Sur acompañada de los dos pequeños que le habían estado explicando muchísimas cosas acerca del funcionamiento del pueblo.

Los niños al ver a un joven guerrero de 21 años que pasaba por allí gritaron su nombre y el joven ojiazul se aproximó hasta ellos.

- Que hacéis por aquí? he oído que os han estado buscando- el joven tenía en una de sus orejas unos pendientes y aunque tenía el pelo corto llevaba una pequeña coleta

- Miroku, hemos rescatado a una princesa- le dijo Shippo hablando como si fuese un valiente príncipe

- Ah si? Y dime a cuantos dragones habéis vencido?

- A cientos de ellos, pero al final la hemos traído sana y salva- prosiguió Shippo contando una gran historia inventada mientras hacía miles de gestos y Rin de vez en cuando también participaba en la narración.

Miroku se despidió de ellos al terminar de escuchar la gran historia, pero antes de eso se presentó ante Kagome y muy amablemente le pidió tener un hijo con ella pero ella también muy amablemente le rechazó.

Rin le contó que Miroku era el guerrero mas apuesto de todo el pueblo sin contar por supuesto a Sesshomaru, ya que Rin tenía un cariño muy especial por el, admirado por las chicas pero también conocido por sus famosas peticiones. Era uno de los "amigos" de Sesshomaru y era muy bueno en las batallas. A parte de todo esto, el era gracioso y simpático y siempre que podía jugaba con ellos.

Mientras atravesaban el pueblo, vio que la gente era tranquila y vivía modestamente como podían al igual que en el pueblo del Norte. Pudo escuchar algunas pequeñas conversaciones en las que dejaban al demonio como buen protector del pueblo pero como un ser cruel, frío y… algunos hasta llegaban a decir malvado. Estos últimos estaban arrepentidos de haber sido partidarios hace 20 años de irse de su pueblo natal, el del Norte.

No podía entender como muchos decían que eran cruel, pero Rin y Shippo aunque le habían advertido de su carácter decían que era bueno. Estaba cada vez mas confundida y lo peor es que se estaba arrepintiendo de querer conocer al demonio. Que pasaba si era un ser despiadado y nada mas verla la mataba? "Que miedo".

Pero ahora todo estaba decidido no se podía echar para atrás, no podía así como así marcharse, a lo mejor tenía suerte y el demonio no era tan malo.

Al aproximarse a la casa del protector, Kagome vio que varios guerreros se encontraban, delante de ella esperando algo o a alguien. De uno de los balcones salió un hombre con una gran trenza que se dirigió a todos.

- Son ordenes del Gran Sesshomaru que en menos de quince minutos encuentren a los pequeños Rin y Shippo, organizaros en grupos de 5 que saldrán cada quince minutos los que no regresen con ellos serán inmediatamente ejecutados

Tan pronto como terminó de hablar volvió al interior de la casa, los guerreros empezaron a murmurar maldiciones y a organizarse. Rin le dijo que el guerrero que había dado la orden era Bankotsu, era el que se encargaba de dirigir a los guerreros a través de las órdenes de Sesshomaru.

Los guerreros cuando ya se habían organizado se dispusieron a enviar al primer grupo en busca de los niños pero en ese momento uno de los guerreros vio a los niños al lado de Kagome.

- Atrápenla, esa mujer tiene a los niños- gritó el guerrero

Sin saber como Kagome se vio atrapada y alejada de los niños que fueron agarrados por un guerrero y llevados al interior de la casa. No le había dado tiempo ni a defenderse. Se encontraba rodeada de diez guerreros y poco a poco la gente del pueblo al ver que algo sucedía se acercaba y vieron como en el centro de toda esa gente se encontraba una mujer atada.

- Suéltenme- decía Kagome enfadada- yo no he hecho nada

Las personas miraban unos para otros sin entender nada, hasta que un guerrero se adelantó un paso.

- Tu mujer eres la que intentó secuestrar a los protegidos del señor, tienes que pagar tu ofensa con la muerte

Eso era increíble ella no había hecho nada y la querían matar solo porque pensaban que había intentado secuestrar a unos niños. Eso en su pueblo se castigaba con el encarcelamiento tras un juicio justo, no podían matarla sin siquiera escucharla.

El hombre se acercó a ella y sacó de su funda una espada que aproximo al cuello de Kagome. Ella no se movió ni un ápice creía que solo la quería intimidar pero al ver que la gente que estaba a su alrededor decía "Mátala ya" se dio cuenta de que era cierto, pretendían matarla.

Como pudo, antes de que se diesen cuenta se giró sobre si misma en el suelo y golpeó con ambos pies al hombre en el pecho, haciendo que saliese despedido un par de metros hacia atrás.

La gente empezó a gritar para incitar que los demás guerreros tomasen medidas ante lo que acababa de suceder. Cuando los guerreros ya se empezaban aproximar a ella…

- ALTO! - el circulo de personas se abrió y un joven de mirada dorada se aproximó hasta donde ella se encontraba seguido de Bankotsu.

El joven era muy guapo, el aire de misterio que emanaba cautivó a Kagome durante unos segundos, pero al ver la marca en su frente despertó de su ensoñación, ese era su rival y el demonio.

Bankotsu empezó a hablar con Sesshomaru en una lengua extraña que nadie parecía entender excepto ellos. Bankotsu al terminar su dialogo sonrió y caminó hasta donde estaba el guerrero que había caído al suelo por el golpe de Kagome y antes de que ella se diese cuenta el pobre hombre fue atravesado por la espada de Bankotsu ante la mirada del todo el pueblo.

- Bien- dijo Bankotsu mientras limpiaba el arma- prosigamos- hizo un gesto con las manos y Kagome fue desatada y llevada al frente de Bankotsu- a parte de hermosa eres valiente, pero eso no te quita el intento de secuestro que realizaste, tu condena como todos los aquí presentes sabrán es la muerte, pero al haber abatido a uno de nuestros guerreros, aunque no se muy bien como, has logrado captar un ápice de la atención de nuestro señor. Él mismo desea que tu muerte no sea tan fácil como una ejecución. Por eso declaro ante todos los presentes que se realizará una batalla entre la joven aquí presente y uno de nuestros guerreros. Nuestro señor presenciará esta batalla así que jovencita espero que no mueras muy fácilmente sino Sesshomaru se aburrirá, tu tranquila seguro que se apiadará de ti y solo tendrás que luchar con un guerrero de clase inferior, ellos solo saben matar rápidamente, y es mejor que morir lenta y dolorosamente.

Los aldeanos se fueron alejando al escuchar al joven Bankotsu, todos hablaban de lo divertido que iba a ser, los guerreros también se fueron tras la orden que recibieron de Bankotsu. Bankotsu se la llevó al interior de la casa y la encerró en una habitación vacía.

Kagome, no sabía que pensar, se tendría que enfrentar a un guerrero solo por acompañar a dos niños hasta su casa? Era ilógico lo que le estaba pasando, ese pueblo no podía ser feliz con alguien como el demonio gobernándolos. Claro que tras ver como Sesshomaru la miró se dio cuenta de que pensaba que pediría clemencia o perdería fácilmente ante su guerrero, pero estaba muy equivocado, ella vencería y le daría una buena lección.