II. Malentendidos.

Ese día Eren no pudo cumplir su promesa de volver cuando mientras el sol seguía alumbrando con sus cálidos rayos. Cuando terminó de limpiar con Levi, ya se encontraba agotado y deseaba volver a casa, pero la puerta se abrió y Hanji apareció junto a unos tipos que no conocía y, cuando todos estuvieron adentro, apareció una mujer baja y de mirada amable. Todos saludaron con respeto a Levi y con una sonrisa a Eren.

—¿Quién es el chico? —preguntó la chica de baja estatura y cabello claro.

—Es Eren Yeager, Petra —respondió Levi antes que todos.

Las miradas en los demás, a excepción de Hanji, causó sorpresa en Eren. Lo estudiaron con la mirada, como si fuera el nuevo espécimen de extrañas características que tenía que ser observado. Las miradas fueron rápidas pero se demoraron lo suficiente para que Eren lo notara y se sintiera un poco decaído por esa reacción. No supo qué hacer. ¿Podía preguntar o simplemente callarse? Podría ser nada como podría ser todo.

Levi se acercó a él silenciosamente y susurró en su oído:

—Te preguntas por qué esa mirada, ¿verdad, mocoso?

Eren pestañeó sorprendido al saber que Levi había captado eso que había pasado por sus ojos al notar esas miradas. Entonces eso quería decir que Levi estuvo pendiente de él todo ese rato.

—Sí.

—Sígueme —Levi tomó del brazo a Eren y lo guió hasta la cocina, lejos de los demás.

El mayor se apoyó contra la pared y se cruzó de brazos, mirando seriamente a Eren. Comprendía cómo podía sentirse Eren con respecto al grupo, pero no podía estar consolándolo cada vez que lo miraran así al saber su identidad. Quizá el menor no tenía culpa de no conocer en qué andaba metido su padre, lo cual provocaba una leve nostalgia en Levi, porque sabía lo que era que otras personas te catalogaran sin que tú lo fueras.

—Con el tiempo entenderás —habló Levi— Por ahora, podrías ser un poco más amable.

Demuéstrales que no eres como Grisha Yeager.

¿Estaba en serio? Le estaba pidiendo que fuera amable el señor más amable de toda la tierra. No pudo evitar soltar una risa.

—¿Qué es para ti ser amable? —Eren preguntó con una sonrisa. Parecía que ya había superado lo ocurrido hace un momento.

Levi lo pensó por unos segundos. Sabía lo que era ser amable, él siempre lo había sido. No era el tipo que lo demostrara siempre, pero sus acciones y pensamientos siempre iban para ayudar a los demás y dañarlos lo menos posible. Aquello se había intensificado cuando perdió a sus dos únicos amigos que realmente tuvo, la pareja que lo conoció cuando él todavía era un matón de calles.
Tragó saliva y se encogió de hombros. No necesitaba contarle su vida a Eren Yeager, pero lo que sí necesitaba decirle era:

—Te conocemos, Eren. Sabemos más de ti de lo que tú crees —comunicó Levi.

—No lo entiendo —Eren dio unos pasos hacia Levi, quien ahora se había movido hacia la puerta.

—No tienes por qué entender, mocoso —no podía explicar ahora la situación. Decirle que Hanji no trabajaba en la biblioteca porque ella así lo quisiera, de hecho, no era su verdadero trabajo. Su trabajo allí era seguir los movimientos de Eren Yeager, saber qué hacía y si tenía alguna participación con Los Titanes. Ya que no sería sorpresa si Grisha decidiera meter a su hijo en esos pasos, después de todo, Los Titanes había pasado a ser, en parte, una organización familiar, desde los Leonhardt, Fubar, Braun, etc. Los únicos que habían dejado la organización fueron los Ackerman, y ahora descansaban en paz bajo tierra.

Levi salió de la cocina y caminó hasta un sillón, donde se dejó caer y se acomodó en su usual posición. Piernas cruzadas y un brazo apoyado hacia atrás en el respaldo. Eren se le unió a su lado a los segundos.

—Debería irme. Creo que esto es más una reunión entre amigos... —habló Eren, mirando hacia todas la caras.

—¡No! Quédate, Eren. Podemos llegar a conocerte —Hanji sonrió amablemente hacia Eren, quien devolvió una sonrisa a medias.

La conversación se alargó por una hora. Y en una hora había conocido bastante a los amigos de Levi, pero no lograba encontrar nada nuevo sobre Levi. Todos pensaban que era un líder natural, que tenía una obsesión por el orden y la limpieza, que Hanji lo catalogaba como "el maniático de la limpieza". También estaba que su humor era de temer y solía molestarse fácilmente, pero que eso no significaba que perdiera la calma con facilidad. Sin embargo, Eren ya conocía todo eso. ¿Es que Levi no tenías padres, una novia, una mascota, un pasado o algo? ¡Cualquier dato sobre él servía!

Se estiró cuando se paró y comenzó a despedirse. Le había sido fácil hasta que llegó a Levi, el cual se limitó a mirarlo. ¿Le debía estrechar la mano, darle un beso en la mejilla, sonreír, no despedirse? Ay...

—Hasta luego, Levi —Eren Yeager sonrió y estrechó manos con Levi.

Una vez que el menor se había ido, los comentarios llegaron.

—No puedo creer que él sea el hijo de Grisha Yeager —Petra fue la primera en hablar. Estaba al lado de Auruo y jugaba con un pedazo de su blusa. —Se ve amable.

—Estoy seguro que ese mocoso tan solo está actuando como buena persona. No demorara en seguir los pasos de su padre —Auruo Brossard fue en contra de las palabras de Petra—. Ya verán cuando esté aquí con su grupito de idiotas.

—Estás equivocado, Auruo —espetó Levi. —Eren ignora lo que ocurre.

—Levi y yo lo hemos seguido unas semanas —Hanji se rió— Tan solo se mete en peleas, al igual que Levi.

—Aun así... ¿Deberíamos seguir investigando sobre él? No tiene ninguna relación directa con Los Titanes —Gunter Shulz preguntó. Se rascaba la barbilla pensativo.

—Yo me encargaré —Levi dijo— No dudaré en reducirlo si muestra cualquier conexión con ellos.


Aquella noche de vuelta en su casa Eren siguió pensando en las miradas de los compañeros de Levi. ¿Había algo malo en él?

—¿Tengo algo malo? —preguntó Eren a su familia.

—No cumples con tu palabra, hijo. Te dije que estuvieras aquí antes de anochecer —Carla respondió.

Eren suspiró. Claramente su familia no le iba a dar una respuesta a esa pregunta. Terminó de comer rápidamente, dejó los platos sucios en la cocina para que Mikasa los limpiara, a él le tocaba mañana. Dio las buenas noches a las tres personas que vivían con él y subió hasta su habitación, la cual estaba un poco desordenada con ropa y objetos. Tsk... Debería traer a Levi para que le limpiara la habitación. Rió ante su idea.
Se quitó la ropa y se vistió con su pijama, tiró la ropa de cama hacia atrás y se dejó caer sobre el cómodo colchón. El color gris claro del cielo de su pieza le parecía más divertido de lo normal, junto al viento susurrante que entraba por la ventana y enfriaba su cuerpo.

—Duérmete de una vez, Eren —se dijo. Necesitaba dormirse y terminar luego el día, pero un hombre de baja estatura, cabello corto oscuro, ojos grises, no lo dejaba dormir. Levi tenía algo que le interesaba, porque Levi era toda una caja de misterios. Sabía que en el interior de esa mente había un montón de pasado, de hechos que lo habían llevado a ser como era y quería saberlos. Además, "te conocemos, Eren. Sabemos más de ti de lo que tú crees". ¿Qué le intentaba decir? Cerró los ojos y, para llenar más sus dudas, imágenes aparecieron en su mente. Había visto a Levi en otras ocasiones... Estaba seguro de eso, tan solo que no le había prestado la suficiente atención.

Y por dormirse pensando en Levi, obtuvo un sueño donde él y el mayor eran los protagonistas.

La limpia y fría cocina de Levi no estaba silenciosa porque la voz del mayor se alzaba con ánimos, contándole a Eren Yeager diferentes historias de su vida. No se acordaba de lo más mínimo que Levi le había dicho, tan solo recordaba que él decía algo que enfurecía a Levi, haciendo que lo tomara bruscamente de la polera y lo apoyara contra la pared, quedando a una amenazadora distancia de él. Un montón de palabras que Eren no recordaba y, finalmente, Eren molestando más al chico con un intento de besarlo. Sus labios se iban a unir cuando despertó.

—¿Qué demonios significa eso? —gritó Eren inconscientemente. Ignorando que eran las nueve de la mañana y todavía había gente durmiendo.

—¡Eren! —Carla abrió la puerta a los minutos. Llevaba con ella una canasta con ropa—. Son las nueve de la mañana. ¿Qué te crees gritando a esta hora? ¿Y por qué estás rojo? —preguntó su madre, mirándolo fijamente.

—¿Eh? —se tocó las mejillas, esperando sentir calor. Se había sonrojado pensando en su sueño con Levi, en aquel casi beso, en ese casi cálido contacto que hubiera cambiado su relación con el mayor—. No sé, madre.

Carla dejó el canasto con ropa sucia a un lado de la desecha cama de Eren, se acercó a su hijo y se sentó. Tocó el rostro de su hijo, inspeccionando que no le pasara nada malo. Y, para su suerte, no tenía fiebre. Tan solo se había sonrojado por algún motivo.

—¿Has soñado con una chica, no? —preguntó burlona su madre. Apretó con delicadeza una mejilla de su hijo—. Mi pequeño está creciendo —y después de eso se fue.

Sí, claro… Una chica. Hasta donde entendía, Levi era un chico. Y estaba seguro que no era de esos chicos que gustaba de usar ropa femenina y actuar como una.


Hizo su pieza lo mejor que pudo para liberarse de la única obligación que tenía. Necesitaba ir a ver a Levi, preguntarle a qué se debía todo ese misterio. Algo en su interior le decía que había algo importante oculto, algo que lo implicaba a él y más gente. Algo en Levi le advertía que no todo era como sus ojos y mente creían.

El sol estaba en lo alto, atravesando unas cuantas esponjosas nubes blancas con sus rayos de luz. Eran esos días que le gustaban a Eren, ni mucho calor ni mucho frío, sino una nivelada temperatura. En el camino a la casa de Levi se encontró con unos cuantos conocidos y gente que no deseaba ver.

Tocó el timbre dos veces.

—Eren —Levi miró con un poco de interés al menor—. ¿Qué quieres?

—Respuestas.

Levi le indicó que entrara hacia el fresco interior. El dueño de casa se sentó en su sofá e indicó a Eren que tomara asiento, y como el menor no quería perder de vista el rostro serio del mayor, agarró un silla y la ubicó frente al sofá donde estaba Levi sentado, mirando calmadamente las acciones del mocoso.

—Pensaba que podríamos hablar —soltó naturalmente Eren. Esperaba que su impulsiva lengua no le jugara una mala jugada—. Porque anoche soñé contigo, lo que significa que he estado pensando mucho en temas relacionados a ti.

Se cortaría la lengua con una tijera sin filo más tarde. Tan solo quería un poco de daño.

—¿Y qué tiene? —preguntó Levi. Sueños eran sueños, pocas veces se volvían realidad.

—Yo te quería besar —confesó Eren, creando una nota mental de que las tijeras tendrían filo para cuando llegara a casa. —Y no lo quiero hacer, claramente. Supongo que algo tendrá que significar, ya sabes, todos los sueños significan algo. —Dirigió sus ojos hacia Levi, esperando que el mayor saltara sobre él y lo estrangulara hasta romperle la tráquea por tener sueños homosexuales con él.

—Son tus sueños, no los míos —Levi se levantó y tomó a Eren por la barbilla, forzándolo a mirar. Sus ojos hicieron contacto como dos glaciares, debido a que los sentimientos entre ellos no existían como para causar una conexión que ambos pudieran notar. Por parte de Eren tan solo había curiosidad, por parte de Levi había investigación. Este último acarició la mejilla del menor, el cual respiró profundamente. Eren también se mordió el labio inferior. La corta distancia entre él y Levi lo incomodaba de una buena manera. Sentía una extraña adrenalina en sus venas al estar tan cerca de él. Y esa misma adrenalina no tardó en activar su lado que era impulsivo por excelencia. Acercó sus labios a los de Levi, intentando hacer un pequeño roce, mas nadie besaba a Levi en tan poco tiempo. Levi se alejó del mocoso, volviendo a su asiento.

—No seas tan impulsivo. Un día puede costar caro —los ojos de Levi mostraron una pequeña diversión luego de decir sus palabras. —¿Por qué quieres besarme? Pensé que eras un mocoso que le gustaba levantar las faldas de sus compañeras.

—Y lo soy. Yo no soy...

—¿Heterosexual? —bromeó Levi.

Eren miró con los ojos abiertos de par en par a Levi. ¿Estaba bromeando o siendo serio? Oh... lo sorprendente no estaba en que le hubiera dicho que era gay, sino que él estaba bromeando. O parecía el intento de una. Sonrió de lado y soltó una pequeña carcajada.

—No. Digo sí —estúpido error—. Me gustan las chicas. ¿Y a ti?

Levi ladeó la cabeza y su mirada se hizo más seria.

—No te creo, Eren —volvió a cruzarse de piernas—. Llevo tiempo tratando con gente, puedo decir cuando no están seguros de sus palabras,

—¡Soy heterosexual!

—Uno que sueña con que besa a un hombre.

—Es tu culpa.

Eren Yeager se cruzó de brazos. Él había venido en busca de respuestas, no a hablar sobre su orientación sexual.

—Ayer —partió con el tema que más le rondaba por la mente—. ¿Qué es eso de 'te conocemos'?

—Nada.

—Sabes que no es así —masculló Eren. Estaba dispuesto a saber la verdad, así que insistiría hasta hacer que el hombre mayor llegara a su límite—. ¿De un día para otro nos hacemos cercanos? Algo quieres, Levi.

—¿Qué quiero? —despreocupado quiso saber.

—Tú dímelo.

Tsk. No iba a contar todo a un mocoso como él, no todavía. Volvió a levantarse e hizo lo mismo que antes, sabiendo que intimidaba al chico a tal corta distancia. Tan solo quería advertirle que se dejara de jugar al investigador privado y siguiera con su rutina normal. Pero el destino no lo quería así, porque Hanji Zoe entró por la puerta principal, con una carpeta bajo el brazo y los vio en tal posición, de la cual se podía pensar cualquier cosa.

—¿Eres tú Levi? —habló la mujer emocionada. Cerró la puerta detrás de ella y se acercó a los dos antes de que pudieran escapar de sus preguntas. —No puedo creer que te he visto queriendo besar a Eren. ¡Sabía que esto pasaría! Tan solo pensé que le tomaría más tiempo a Eren abrirse paso por la fría oscuridad tuya. Realmente Eren se sale de tu tipo, pero eso me gusta. ¡Tienen mi aprobación! ¿Y desde cuándo esto ocurre? ¿Quién dio el primer paso? —Levi no podía negar que Hanji era la persona correcta cuando se trataba de interrogatorios, con mucha razón era la encargada de interrogar a los sospechosos, porque con su perseverancia y peculiar manera de hacer las cosas, lograba que todos terminaran soltando lo que sabían.

El mayor se separó de Eren y tomó la carpeta que Hanji traía. No iba a responder a esas idioteces, él no había intentando nada, así que nada podía responder.

—Se equivoca, Hanji. No ha ocurrido nada —aclaró Eren desde su asiento. Tan solo un leve rubor tiñó de colorado sus mejillas.

—¡Hanji! —espetó Levi—. ¿Es esto verdad? ¿Por qué demonios no fui informado antes? —Levi tiró la carpeta hacia el sofá que minutos antes había usado y se acercó a Zoe—. Creí que se me había dicho que yo participaría en... —Levi miró a Eren— Tú puedes irte.

Habían hecho el segundo ataque a Los Titanes y él no se había enterado. Mataría a ese maldito Irvin cuando lo viera.

—Levi, sabes que no podemos todavía. ¡Todavía necesitamos que tú...!

Eren no entendió qué ocurría ante sus ojos. Levi parecía molesto por lo que sea que haya leído y Hanji intentaba explicar.

—¡Hazlo! —Levi señaló a Eren— Querías decirle, dile. Explícale lo que ocurre realmente.

Hanji miró con compasión a Eren.

—Tú no tienes la culpa. Eren, tienes que saber la verdad sobre nosotros.