Chapter 4
Las cortinas se mecían lentamente porque acababa de abrir la ventana, ella se encontraba en una habitación bastante acogedora. La cama era de madera de cerezo al igual que las dos mesillas que estaban situadas a ambos lados de la cama.
Un escritorio al fondo de la habitación con una librería al lado y un tocador con un espejo era todo lo que había en la habitación. La habitación tenía un pequeño balcón que daba al jardín trasero de la casa. No cabía duda de que la habitación era mas de lo que podía pedir pero aún así no se encontraba cómoda en el lugar.
Golpearon varias veces en la puerta y después se entreabrió un poco, una joven pelirroja vestida de cortesana entró con una gran sonrisa en la cara en la habitación mientras pedía permiso. La joven tenía unos hermosos ojos verdes y en el pelo llevaba una flor de lis. La joven que debía tener un par de años más que ella traía en una mano varias bolsas que dejó encima de la cama.
- Hola, mi nombre es Ayame, aquí le dejo ropa para que se cambie y si desea algo no dude en pedírmelo.- dijo mientras cerraba la ventana- le recomiendo que no abra mucho la ventana porque al jardín suele salir nuestro señor y el quiere intimidad.
- Ayame…- la pelirroja se giró ante el llamado- que va a pasar conmigo?
- Señorita, yo no lo se según nuestras leyes usted ahora forma parte de la servidumbre de esta casa al servicio incondicional del señor pero lo que tenga que hacer supongo que se le será informado mas tarde- vio la cara de preocupación de Kagome- no se preocupe por nada, siempre que quiera puede llamarme y hasta creo que podremos ser amigas.
- En serio?
- Claro- sonríe- pero ahora me tengo que ir que tengo que ir a la cocina.
Cuando Ayame la dejó sola en la habitación se tiró encima del colchón blanco y negro y cerro los ojos mientras suspiraba. Que sería de ella ahora? Inuyasha la estaría buscando? Y Sango que pensaría cuando no apareciese a saludarla como todos los días? Ahora sabía que las historias sobre el demonio eran ciertas, no le cabía ninguna duda de que el era cruel pero ahora debía escapar de allí.
Le daban un poco de pena los dos niños que estaban bajo la protección de un ser que no tenía corazón que en cualquier momento podría herirlos o incluso matarlos.
Se incorporó, y miró la ropa que Ayame le había traído y decidió cambiarse era una ropa bastante bonita que seguramente le serviría. Se puso un kimono chino que tenía flores de loto rojas y era azul cielo. Se peino como una autentica china y decidió que se iría de allí. De recuerdo se llevaría ese bonito kimono.
Intentó salir por la puerta pero estaba cerrada y no iba a tirarla abajo. Abrió la ventana que daba al balcón y decidió que se descolgaría hasta el jardín. Desde la ventana al jardín había 3 metros ya que estaba en un primer piso. Debajo del balcón solo había césped con algunas flores así que no habría mucho peligro además ella de pequeña había saltado mucho mas alto y nunca le había pasado nada.
Iba a dar un salto para llegar abajo, pero escuchó la puerta abrirse y rápidamente cerró el balcón y se sentó en la cama haciendo como si nada pasase, al ver de quien se trataba se tensó y lo miró duramente a los ojos como si lo retase.
El joven Bankotsu entró en su habitación y la miró de arriba abajo, mientras analizaba todo lo que estaba viendo, Sesshomaru estaba muy equivocado pero no sabía como hacérselo ver, puede que se pareciesen en algo pero no eran la misma persona ,eran diferentes.
- Te encargarás de los niños, tanto de Shippo como de Rin.
- Que?- Kagome se sorprendió ante lo que le acababa de decir- como que me encargaré de los niños? Estoy aquí porque se me acusa de intentar secuestrarlos.
- Esa es la razón por la que Sesshomaru quiere que te encargues de ellos, seguramente quiere volverte a encarcelar cuando descubra que quieres volver a secuestrarlos- se fue dando un portazo.
Eso era increíble, la tenía encerrada por "secuestrar" a los niños y aún así tendría que cuidarlos? Aunque… eso le daba una buena idea, ahora podía escaparse con los niños y ponerlos a salvo antes de que su pueblo atacase al demonio.
Estaba pensando en eso cuando irrumpieron como un huracán Rin y Shippo y saltaron encima de ella, haciendo que la cama cediese un poco ante el salto que los dos pequeños realizaron.
- Hola! Kagome!- dijeron al unísono
- Hola, que hacéis aquí? - preguntó a la vez que se quitaba de encima a los dos niños y se arreglaba el kimono ya que se lo habían desarreglado.
- Kagomecita sigues siendo un poco tonta- dice Shippo mientras mueve la mano de forma acusadora- no te ha dicho Bankotsu que nos cuidarás? Hay que estar atentos cuando los adultos te hablan.
- Si, pero pensé que… oye que yo no soy una niña pequeña, es mas yo soy mayor que tu y mucho. Tengo 17 años
- Pensaste? Que novedad- dice Shippo mientras le da un coscorrón pequeño en la cabeza a la joven
- Oye niño! Que crees que has hecho?- le empezó a hacer cosquillas y Rin también se unió al juego.
Así empezaron a jugar en la habitación de Kagome, y poco a poco se empezó a divertir aunque no se podía olvidar de la situación en la que estaba en esos momentos. Esos niños eran unos amores y no quería que viviesen siempre a merced del demonio. Ella los ayudaría fuese como fuese.
Bankotsu entró en el despacho de Sesshomaru donde normalmente el demonio se encontraba observando el jardín su lugar favorito.
- Ya se lo he dicho, pronto intentará volver a secuestrarlos- dijo sonriente el guerrero- si se realiza otra batalla lucha con ella quiero ser el siguiente en encargarme de ella.
El demonio le lanzó una mirada asesina, que el guerrero entendió perfectamente, por eso se calló al ver que ese estaba enfadando mucho.
- Bankotsu, Kikyo ha cambiado mucho, pero no me engañará aunque lo intente yo seré el único que la mate. Ella pagará el haber seducido a mi hermano mayor.
-Claro, se hará como quieras pero yo sigo diciendo que Kago… digo Kikyo está demasiado cambiada- Bankotsu no quería discutir con el pero tenía que hacerle ver que esa joven no era para nada como Kikyo.
- Esta cambiada pero aunque intentó cambiar su aroma, su olor sigue teniendo el mismo toque que enamoró a mi hermano. Lo reconozco.
- Que enamoró? Pero no decías que ella solo lo había seducido?
El demonio no le quiso responder y Bankotsu sabía porque El había sido testigo del amor que se profesaban su hermano y Kikyo, y de cómo ella se lo llevó a su pueblo alejándolo de el para siempre.
Kagome había hablado con los niños y comprendió que ellos allí eran felices y que no podía hacerlos cambiar de opinión por eso ella se iría del pueblo sola, antes de que Inuyasha y Sango se preocupasen más de lo que ya debían estarlo.
Los dos niños se acababan de ir a cenar y ella esperaría a que anocheciese para poder irse de la casa y quien sabe si al final se cobraría la venganza que tenía en mente, vengarse del asesino de su padre.
