Chapter 5

En el comedor de la casa mas importante del pueblo del Sur se estaba terminando de cenar la mesa la ocupaban cinco personas dos de ellas, eran niños, que no hacían caso a la conversación de los adultos. Sesshomaru solo miraba su plato, de vez en cuando comía algo, porque ese día estaba desganado, había estado pensando en su hermano mayor.

Los otros dos ocupantes de la mesa charlaban de trivialidades que no le importaban al demonio, Bankotsu hablaba con la mujer de pelo castaño que llevaba el pelo atado en una coleta y los ojos de color azul, ella se llamaba Kagura y estaba allí porque se había propuesto conquistar a Sesshomaru y como era prima de Bankotsu este le había prometido que la ayudaría algo en su propósito.

Kagura lanzaba muchas miraditas seductoras al señor de la casa pero este no estaba en esos momentos para hacerle caso. Bankotsu quiso hacerle un favor a su prima, para que dejase de molestarle siempre que se veían.

- Niños, ya habéis terminado de cenar no? Pues que os parece si os llevo a vuestro cuarto y os cuento una de mis historias

- Vale- contestaron los dos alegres dejando las sillas a un lado y agarrándose uno a cada mano de Bankotsu.

Así en el gran comedor solo quedaron Kagura y Sesshomaru pero no por mucho tiempo ya que Sesshomaru no le dio ni una sola oportunidad de hablarle. Se levantó y se fue cerrando la puerta antes de que Kagura pudiese reaccionar.

Por supuesto la mujer se enfadó muchísimo por lo que acababa de pasar, se levantó y se fue de la casa dando un gran portazo. Esa noche no había sido lo que ella había esperado.

En el cuarto de arriba, el que pertenecía a la nueva sierva de Sesshomaru, alguien estaba a punto de salir por la ventana de un salto. Solo se escuchó un ligero ruido cuando cayó al jardín, quedándose muy quieta por si alguien había escuchado eso.

Ahora solo tenía que buscar un lugar del jardín en el que el alto muro no fuese tan alto, la altura del muro era de 5 metros y para saltarlo necesitaría ayuda o mucha suerte.

En el centro del jardín había una fuente hermosa que estaba rodeada de asientos de piedra, la fuente tenía dentro una imagen de un delfín de piedra, los ojos eran piedras preciosas rojas. No tenía tiempo que perder pero se acercó a la fuente y se quedó mirando el delfín.

Escuchó un ruido y se giró rápidamente pero no vio nada, se estaba poniendo nerviosa por nada, debía tranquilizarse. Siguió caminando entre los setos del jardín hasta que llegó a un estanque en el que miró su reflejo, el agua estaba tranquila y algunos pececillos nadaban sin prestar atención a la persona que los observaba.

En un momento en el reflejo vio una sombra que pasó por detrás, se giró y se puso a la defensiva pero no le sirvió de nada ahora alguien la tenía agarrada por la espalda con una llave que bloqueaba la mayoría de sus movimientos defensivos, decidió quedarse quieta.

- Kikyo…- escuchó Kagome a sus espaldas- estás cambiada, ha pasado mucho tiempo desde que te llevaste a mi hermano.

La voz suave de su atacante le recorrió todo el cuello, que pretendía el que la agarraba, la había confundido con Kikyo pero de que conocía esa persona a Kikyo? Su hermano?

El hombre le apretó más los brazos y ella decidió liberarse de su atacante, tirándose hacia atrás. Los dos cayeron al lago, provocando un gran estruendo, pero nadie apareció para ver que lo que estaba pasando.

Kagome decidió bucear antes que salir a la superficie y ser otra vez apresada, tendría que alejarse buceando y luego salir de allí. El hombre salió del agua y pudo ver con sus agudos ojos por donde ella iba buceando, y le causaba cierta gracia que ella pretendiese escapar.

Kagome cuando pensó que estaba segura, sacó la cabeza del agua y vio al borde del lago a Sesshomaru empapado de arriba abajo, había sido él el que la había atacado.

Salió mirándolo fija y seriamente, se escurrió el pelo delante de el y el la imitó haciendo que una hebra de su pelo plateado saliese volando hasta posarse en la mano de Kagome.

- Kikyo, que es lo que pretendías viniendo otra vez a este pueblo, no te ha bastado con llevarte a mi hermano.

- No soy Kikyo

En el rostro de Sesshomaru al escuchar la respuesta una risa sarcástica y forzada se vislumbró.

- Como quieras, pero siento decirte que no podrás volver a tu pueblo, porque no saldrás de aquí tu ahora eres mi sierva- se lo dijo mientras la agarraba por un brazo.

Kagome sintió como la presión en su brazo se hacía mayor, el sin siquiera saber que ella era la sagrada ya la odiaba, y eso que la había confundido con su prima Kikyo.

- Estas equivocado, yo me llamo Kagome, y es mejor que no te metas conmigo, sabes que un gran guerrero me protege? Pues el aparecerá de un momento a otro y me ayudará

Sesshomaru interiormente se reía de una joven tan ingenua que pensaba que alguien sería capaz de liberarla. Kagome pareció notar que el se burlaba de ella.

- Acaso Inuyasha sigue siendo tan estúpido como para protegerte?

- Conoces a Inuyasha?- en ese momento Sesshomaru se dio cuenta de que la joven que tenía delante, esa muchacha ingenua no era la Kikyo que el pensaba que era - el me protege siempre y confío en el, Kikyo me dijo que lo hiciese y siempre he creído a mi prima.

- Tu… en serio ella es tu prima…- lo miró seriamente pero vio que la mirada de ella se entristecía

-Era… ella era…- se soltó del agarre y empezó a correr, al final decidió regresar a su habitación, le dolía todo lo que había pasado, necesitaba descansar.

Sesshomaru al ver que ella regresaba a la habitación decidió que no la seguiría ya tendría otra oportunidad para hablar con ella, ahora prefería irse a su habitación y cambiarse de ropa, ya que esa estaba demasiado mojada, por culpa de esa chiquilla rebelde que lo había pillado por sorpresa.

En la alameda dos jóvenes habían quedado. El ojiazul ya estaba esperándola, ella apareció corriendo con unas flores en la mano.

- Discul..pame- decía mientras intentaba regular su respiración- es que el trabajo se me hizo largo, dime Miroku que es lo que me tenías que decir

- La sagrada… me habías dicho que se llamaba Kagome no?

-Si… no me digas que…- Sango se asustó mucho- la han matado? Miroku dime que no! Por favor…

- Tranquila, ella está a salvo, nadie sabe quien es, o eso es lo que creo, pero ahora está bajo el servicio de Sesshomaru

- Que desgracia, Miroku, por favor impide que le haga algo- abrazó al chico- Miroku no le pueden hacer daño es mi mejor amiga.

- Sango, yo no te puedo prometer nada pero haré todo lo que pueda- la abrazó fuertemente, cuando se refugió en su pecho- ella es muy fuerte ha vencido a un guerrero nuestro.

- Si, lo se, ella es la mejor, y confío en ella y también en ti, Miroku yo…

Un ruido los interrumpió y Miroku salió corriendo dejando a Sango sola con una cosa muy importante para ella en el corazón. El chico ya lo sabía no le hacía falta escucharlo de sus labios, de momento mientras la rivalidad entre pueblos existiese era mejor que ella no confiase en el para todo.

En el pueblo Norte, Inuyasha estaba hablando con el tío de Kagome y jefe del pueblo, que se llamaba Totosai y era un hombre bastante mayor que siempre daba buenos consejos y organizaba a los guerreros.

- Totosai, no me estas ayudando, dime donde está kagome?

- Inuyasha, ya te he dicho que no puedes hacer nada, ella está a salvo y si no regresa por su propio pie tu no puedes hacer nada.

- Pero entonces sabes donde está?

- Si, pero vete olvidando que te lo diga, porque es lo que ella decidió y yo no puedo intervenir sabes que aunque la vida de ella esté en peligro yo no puedo intervenir por culpa de la profecía. Las personas hasta que se cumpla la profecía no podemos intervenir

- Anciano, yo tengo que encontrarla, me da igual que no pueda intervenir, escúcheme no la voy a dejar sola, nunca me perdonaría que le pasase algo, yo hice una promesa, le prometí a Kikyo que la protegería de todos y sobre todo de mi hermano. No la voy a dejar esté donde esté desprotegida esa jovencita es muy importante para mi, es lo único que me queda de Kikyo y no la voy a perder, daría lo que fuese porque ahora estuviese durmiendo tranquilamente en su habitación, así que no me diga que no puedo intervenir, la encontraré aunque tenga que revolver cielo y tierra para encontrarla- salió de la casa muy enfadado.

- Joven testarudo, ella está con el y si tu apareces puede ocurrir una desgracia y Kikyo no hubiese querido que eso sucediese, lo se porque era mi hija- su mirada estaba triste pero no podía hacer nada por proteger a su sobrina, el también le había hecho una promesa a su hija, le había prometido que nunca intentaría detener a Kagome, hiciese lo que hiciese.