VII. Afecto

El ambiente familiar y, a la vez, distante del interior del hogar de Levi golpeó a Eren. Se encontraba extrañando la extraña calidez que sentía cada vez que pisaba su interior. Podía ver como a través de esas paredes su relación con Levi iba evolucionando. Desde la primera vez que ingresó, no del todo seguro, pasando por esos días en que molestaba a Levi apareciendo ante su puerta.

La verdad que Eren desconocía era que Levi en poco tiempo había asumido que tendría a un crío en sus días. Al comienzo todo había sido porque el trabajo así lo decía: mantén a Eren cerca. El chico está interesado en ti, usa aquello. Para Levi usar a la gente emocionalmente no era de sus cartas favoritas, pero si el trabajo así lo decía, así tenía que hacer. Por lo que verse a sí mismo no queriendo hacer que el chico se ligara más a él, fue el indicio de que ya no estaba dejando a Eren entrar a su vida por sólo cuestiones de trabajos. Estaba disfrutando la compañía de Eren. En su interior se había divertido cuando Eren, tan preocupado, llegó a confesar que había tenido un sueño sobre él. Levi tenía tanto humor como un mal humorista, pero había seguido molestando al menor sobre su sexualidad. Su poca paciencia hacia Hanji disminuyó de nivel cuando apareció para malinterpretar su cercanía a Eren. Si Eren hubiera intentando llegar hasta él a través de un beso, ¿se hubiera dejado? No podía asegurar la respuesta después de tanto tiempo.
No había que olvidar la primera vez que Eren tuvo que acompañarlo hasta el lugar de encuentro de los Titanes. No podía olvidar como había intimidado a Eren a través de caricias falsas, en como su acto quería evitar que otras personas pusieran sus manos sobre él. "Aquí nadie toca lo que es mío", Eren no era una cosa para tener dueño, pero Levi estaba siendo en parte serio cuando comentó sus palabras a Eren. Nadie tocaría a Eren de ninguna forma si Levi podía evitarlo, porque Eren no era suyo, pero era parte de su día a día.

Hasta antes de esos eventos, su preocupación por Eren no era nada más que normal. La preocupación que sientes por alguien que estás conociendo y, una vez más, dentro sus objetivos estaba asegurar que Eren siguiera vivo y no pasara a ser otro montón de carne para los Titanes.

Sin embargo, cuando encontró que Eren ya no estaba, supo que también habían sentimientos personales involucrados. No era que estuviera queriendo a Eren, sino que algo existía entre ellos que no podía tener un nombre todavía. Y cuando Eren mostró toda su determinación junto a su capacidad de tomar riesgos, Levi entendió que ellos eran parecidos. Entre ellos existía un entendimiento silencioso que ni siquiera Erwin con sus años de trabajo con Levi podía igualar y, también ahora mismo, Levi podía apostar que él lograba llegar y entender a Eren de una manera ni que esos mejores amigos que el menor había nombrado podían hacer.

Mientras Eren decidido pero incomodo por la situación se apoyaba contra la puerta de entrada cerrada, a Levi un pedazo de conversión llegó a sus recuerdos.

"—Hablas como si te importara lo que me pasara."

"—Por supuesto que me importa, mocoso."

—Eren —llamó Levi—. Sigue importándome.

El chico miró desentendido al otro, preguntándose si a Levi le seguía importando el hecho de que lo había dejado atrás.

—Lo siento…

—No, idiota. Me sigue importando lo que te pase, Eren.

Dentro de la mente de Eren el puzzle se completó y entendió. Antes de que pudiera hablar, Levi continuó con sus palabras:

—No estaba feliz de tener que golpearte y darle la satisfacción a esos hijos de puta, pero así tenía que ser. La situación así lo requería y encuentro que es mucho mejor que caer en sus sucias manos. Quizá nunca he sido tan amable como Erwin o cualquiera de tus amigos, sin embargo eso no significa que sea un bastardo sin corazón. Entiendo la situación en qué estas y que todavía no has ganado la experiencia suficiente —Levi se dejó caer sobre un brazo del sofá— ¡No es excusa! No sirve como argumento para que te hayas escapado en quién sabe qué momento, ni tampoco ayuda el saber que por tu culpa no pude tener todos mis sentidos alerta. Te dejé ir porque antes me has dejado con manos atadas. Tu presencia a mi lado tranquilizó la noche. Y, maldita sea, ¿quién sabe qué porquerías pudo haber hecho Grisha? ¿Crees que el amor de familia lo puede todo? Eren, siempre te he dicho que la bestia te va a sonreír y tratar como un semejante, pero en el fondo te están utilizando para salvarse ellos mismo. Yo no sé exactamente qué clase de hombre es tu padre, pero puedo decir que no es el mejor del mundo si está involucrado con ellos.

Eren desvió la mirada, arrepentido. Se había equivocado en su decisión, por lo que ahora tenía que reparar su error. ¿Y cómo? No tenía demasiado que ofrecer. Una disculpa no iba a recuperar la confianza de Levi.

—Ya no sé qué creer —finalmente Eren optó por dejar de lado todo tipo de barrera y abrirse ante Levi—. Al principio creía que lo mejor era estar de tu lado, confiar en ti y en los otros. Realmente, no sé cómo llegué a confiar en ti tan rápido; no soy de esas personas que confían rápido en otros. En ocasiones, ni siquiera confío en mí —admitió—. En fin. Lo que quiero decir es que yo creo en ti. Pero ahora más parte de mi familia está involucrada, y quiero acabar con ellos. Quiero ser un buen hijo pero también una buena persona. Pensé que al lado de mi padre lograría encontrar lo que contigo no podía, porque tú nunca has conocido a mi madre, no tienes razón para quererla de vuelta como yo o mi padre. Pero parece que estoy equivocado —su voz subió de volumen, dando paso a la rabia que consumía su interior—. A él no le importa. ¡Está actuando como un maldito cobarde! Él siempre ha sabido la verdad, ha estado en conocimiento este tiempo y no ha hecho nada. ¡Nada! Me ha dejado a mí como un maldito traidor y a él como un cobarde egoísta. Estoy llegando a mis limites —la intensidad en los ojos de Eren aumentó—. En cualquier momento saltaré a la boca del lobo. No puedo aguantar que unos desgraciados como ellos quiten todo de mi. Primero mi padre, luego mi madre y entonces tú. Porque mi padre es uno de ellos y él me arrancó de tu lado usando su cobardía para cambiar mí deseo.

Cuando Eren volvió a mirar hacia Levi, encontró al mayor mirando bastante interesado.

—Has dicho que tú padre saber donde ella puede estar. Dime, Eren, ¿dónde está tu padre?

Eren supo que lo mejor que podía ofrecer era esa dirección.


Una hora más tarde, Eren llegaba hasta el departamento escondite acompañado de Levi y su superior, Erwin Smith.

Estar entre ambos y llamando a la puerta porque no tenía llaves, subió los pulsos en él. ¿Qué pasaría cuando todo volviera la normalidad? No estaba seguro si podía mantener la misma relación que antes con su padre.

Sintió un remolino de emociones en los segundos que tomó que la puerta se abriera, en ver la reacción de su padre al mirar primero a Erwin y luego a Levi, en cómo se veía decepcionado al mirar a Eren.

—¿Por qué? —sus ojos cansados mirando a su hijo—. Nosotros podíamos hacer esto solo, Eren.

—Es lo mejor que puedo hacer —se tragó ese nudo que sentía al traicionar a su propio padre y dejó que esos sentimientos se enterraran por ahora—. Tú no hacías nada, entonces yo tomé tu lugar.

Su espíritu de lucha volvió a tomar el control. Se abrió paso al interior e invitó a los dos hombres a pasar, aunque Grisha intentó detenerlos, sólo fue necesario que Levi interviniera con su fuerza.

— ¿Dónde está ella? —Eren no tenía las ganas de ser amable. Quería saber la verdad de una sola vez.

Pero Grisha no estaba poniendo atención a su hijo. Su atención estaba hacia los dos intrusos, aquellos que cambiaron la lealtad de su propio hijo. Sangre de su sangre.

—¿Qué? —espetó Levi, sosteniendo con unos ojos oscuros la mirada del padre de Eren. Parecía tan irritado como Erwin mantenía la calma en su rostro.

—Tú has cambiado esto. Es por tu intervención que las cosas han llegado a esto. ¿Te gustaría que pusiera tu familia en tu contra?

—¿Oh? —Levi miró aburrido a Grisha, haciendo que este último se molestara aun más—. Si eres una mierda de padre, no es mi culpa. Yo no he obligado a Eren a entregarte —dio un paso hacia adelante, acercándose a Grisha—. Eren puede ser un insufrible adolescente en ocasiones, puede ser terco, idiota, pero en su naturaleza original, Eren es inteligente y tiene cierta noción sobre lo que es bueno y malo. Él sabe qué escoger. Nadie ha decidido por él ni lo ha obligado a tomar decisiones que no quiere. Oh, pero estabas tan preocupado mutilando gente que no te has fijado en qué se ha convertido tu hijo.

La mandíbula de Grisha de apretó, al igual que el corazón de Eren. Defendía a su familia cuando la gente iba contra ella, pero en esta ocasión Levi estaba en lo correcto. Grisha nunca había sido cercano a Eren como su madre. "Estaré afuera por el trabajo". Al principio para Eren era normal, tenía la esperanza de que estarían juntos como padre e hijo cuando Grisha volviera, de que podrían ir al parque y jugar juntos. Entonces en su infancia no ocurrió. Sin embargo quedaba la esperanza de que Grisha se preocuparía de ayudar a Eren con sus problemas de adolescencia. ¿Lo hizo? No.

Eren estaba tan dolido y molesto con su padre como estaba inseguro y confundido con respecto a Levi.

La combinación de ambos terminaría cansando luego.

—¿Dónde está ella? —Levi agarró con una mano a Grisha por el cuello de su camisa—. ¿Hablas por voluntad o debo hacer tu voluntad a base de sangre y golpes? —su mirada intimidaba y asustaba.

¿Por qué? ¿Por qué está tan preocupado? ¿Por su trabajo? ¿Por mí?

Grisha no habló. Parecía que estaba en los Yeager enfrentar a Levi.

—Erwin, este bastardo no va a hablar —tiró a Grisha hacia Erwin—. Hanji hará que hable.

El padre de Eren intentó zafarse del agarre del rubio, pero Erwin era más fuerte que él.

—Lo llevaré con Hanji. Tú busca si encuentras utilidad en este lugar. Lo que sea que encuentres, avísame de inmediato, Levi —Erwin ordenó y se llevó a Grisha del lugar.

Antes de que Erwin Smith y Grisha Yeager se fueran, Eren hizo una petición:

—Por favor, no lo hieran —Eren pidió por su padre.

Erwin asintió.

Cuando su padre y el superior de Levi abandonaron el departamento, Eren se quedó quieto en su lugar, parado en medio del living, dejando que sus pensamientos siguieran nublando su mente.

—No necesitas saber qué hacer desde un comienzo, Eren —Levi habló—. Necesitas saber en quién confiar en el momento preciso. ¿Confiar en ti, en mi o en tu padre? Cualquier opción es válida mientras la primera esté marcada. Necesitas confiar en ti, en tus ideales. Si para ti es correcto confiar en tu padre, hazlo. No te preocupes por mí, no hay nada entre nosotros. Nada te mantiene a mi lado, sólo soy otra persona más que te ayuda. No soy tu amigo, no soy tu compañero, no soy tu familia. Lo que yo sienta con respecto a ti, ahora no importa —lo último llamó la atención completa de Eren, quien hasta hace poco estaba escuchando por respeto, sin interés de volver a oír a la gente opinar sobre su vida o él—. Si quieres confiar en mí, también está bien, pero entonces no vuelvas a irte. No vuelvas a interrumpir en mi vida de la forma en que lo haces. Estás haciendo que lleve todo esto a un nivel más personal. Me preocupa que estés bien, que no tengas que vivir toda la peste que la vida presenta. No quiero involucrarme emocionalmente contigo, Eren. ¿Y qué puedo hacer para no hacerlo? Alejarme. Mientras más tiempo pase contigo, menos minutos para que termine siendo atrapado por ti.

Levi se desvió del tema, terminó confesando lo que su interior sentía en ese momento de sinceridad.

—No lo entiendo. ¿Qué es para ti "involucración emocional? ¿Te gusto? —Eren río un poco ante la última idea. No existía posibilidad de que Levi pudiera sentir por él.

—Llevo más de cinco años viendo a gente romperse frente a la verdad. He conocido gente que ha tenido que enfrentar un montón de horrores, pero nunca me he preocupado tanto por ellas. Siempre me he mantenido dentro del trabajo; es mi obligación hacer que lo que yo investigo no los afecte a ellos por cuestiones que no entenderías y no quiero explicar —ante la confusión de Eren, Levi decidió ir directo al punto—. Eres parte de mis días, Eren. Esto va más allá del trabajo. Si esto terminara ahora, seguiría preocupado por ti. No sé en qué momento partió, quizá fue cuando me di cuenta que no eras sólo un mocoso más que tengo que soportar. Tú mismo puedes darte cuenta de cómo he cambiado contigo. Hasta Hanji lo ha notado, incluso Erwin. Y no, no me gustas, todavía. Por lo que tengo entendido, esto es el comienzo de una atracción, ¿no?

Eren siguió congelado en su lugar, procesando cada palabra que Levi dijo. No sabía cómo actuar, qué decir. Ni siquiera él mismo estaba seguro cómo se sentía respecto a Levi.

Estaba seguro que en un comienzo Levi era de su agrado, Levi le parecía un tipo misterioso, por lo que quería saber más de él. Luego pasó a una ligera admiración hacia él, por todo lo que podía hacer. Entonces pasó a sentir un calor, un confort que sólo encontraba en el mayor. ¿Cómo se podía describir eso? ¿Era parte de un largo proceso antes de darse cuenta que no quería llegar a sólo tener una relación de compañeros con Levi? No eran compañeros realmente, pero no encontraba otro término para definir su actual estado con él.

Negó con su cabeza ante sus pensamientos. Había estado tan preocupado por su madre, por dejar a Levi de lado que no se detuvo el tiempo suficiente para pensar qué producía que pensara tanto sobre por qué dejó a Levi a un lado.

—Como sea —Levi interrumpió su silencio—. Olvídalo.

Eren no podía olvidar.


Grisha sabía cómo ocultar evidencias, por lo que buscar por más de una hora meticulosamente no llevó a nada.

Tanto Eren como Levi se encontraban cansados en la casa del mayor. Dado que Eren no podía volver a su casa, no podía seguir en el escondite ni podía ir donde sus amigos, tuvo que volver donde Levi. El único lugar al que podía —y quería— ir ahora.

—Tienes que comer algo —Eren apuntó su tenedor al plato casi lleno de Levi—. Has comido muy poco.

—No tengo hambre.

Eren llevó un poco más de fideos a su boca y siguió mirando a Levi, el cual leía una revista en vez de comer.

Entre ellos algo había cambiado. El menor castaño sentía el cambio entre ellos, pero no podía definirlo. Sabía que algo no estaba en su lugar y que eso se debía a lo que Levi dijo hace unas horas. No solo a sus palabras, sino también la nula reacción de Eren.

—Debería decir algo —Eren decidió que el tema debía ser hablado, aunque no supiera qué decir.

— ¿Sobre qué?

—Lo que me has dicho.

—Te dije que lo olvidaras.

Levi dejó la revista de lado para fijarse en Eren.

—No puedo.

—No quieres.

—Exacto. No quiero.

El mayor se levantó y tomó el plato, llevándolo hasta la cocina. Volvió, ignoró a Eren y subió hasta su habitación, donde recogió ropa limpia y sacó toallas. Bajó hasta el primer piso, pasó por Eren, ignorándolo, llegó hasta el baño donde dejó correr el agua caliente mientras se quitaba la ropa.

Desnudo ingresó a la ducha y corrió la cortina del baño, tapando su figura detrás de la cortina gris minimalista.

El agua cayendo sobre su cabello, bajando por su rostro, pasando por todo su cuerpo ayudó a que la presión del día se fuera. Olvidó a Eren por un momento, se olvidó de todo lo que tenía que enfrentar.

Su calma bajo el agua se quitó con unos golpes a la puerta del baño.

—Uh… ¿Levi? —Eren llamó desde el otro lado.

Levi no respondió. No quería tener comunicación con Eren porque estaba molesto por no recibir respuesta, ni una mínima señal. No esperaba que Eren estuviera tranquilo con su confesión, porque cualquier chico se sentiría intranquilo al saber que otro persona —de tu mismo sexo— siente atracción hacia ti. Aunque Eren no se había mostrado intranquilo con los momentos cercanos que habían tenido, Levi entendía la diferencia entre el juego y la realidad. Antes no había sido más que acciones necesarias o por juego, ahora era real.

—Sé que me escuchas sobre el agua, no estoy hablando despacio. Puedes seguir ignorándome si quieres, sabes que seguiré buscándote —Eren se apoyó contra la puerta—. Quiero decir que lo siento. No sé qué decir porque tengo mucho que entender, y no todo es sobre ti. He estado tan concentrado en acabar con ellos, en recuperar a mi madre que no pasó por mi mente que tanto tiempo juntos nos llevaría a sentir algo más. Entiendo que te sientes atraído por mi y es divertido —Eren rió —No lo tomes a mal, no me estoy burlando de ti. Me da risa que tú estés atraído por alguien como yo. No me molesta si te gustan los chicos, porque hasta yo me he cuestionado sobre qué me producen las mujeres. Así que en eso estamos en el mismo sitio, pero con respecto a sentir algo… No estoy tan seguro. Quizá sienta algo por ti, pero no sé qué es. Puede ser sólo admiración, amistad, quién sabe qué otra cosa. Aunque, Levi, puedo intentarlo. Nos haría bien tener una distracción.

—Eres molesto, ¿lo sabías? —escucho Eren decir a Levi—. Estoy duchándome. Déjame tranquilo.

Eren volvió a reír porque sabía que Levi no decía sus palabras porque Eren estuviera siendo molesto. Era más una manera de Levi para no tener que seguir con el tema.

El menor abrió la puerta y la cerró con fuerza detrás de él, dándose a notar.

—Estoy siendo serio —el vapor del agua caliente no era del gusto de Eren porque odiaba sentir calor en exceso—. Así que me respondes.

—Oblígame —provocó Levi.

Eren respiró profundo y pensó en una manera de obligar a Levi. No tenía como hacerlo teniendo en cuenta que Levi estaba detrás de una cortina desnudo y mojado.

—No me iré de aquí hasta que me respondas —Eren dio la espalda a la ducha, no queriendo encontrarse con Levi desnudo.

—Tendrás que irte en algún momento. Al menos que quieras verme sin ropa, crío pervertido.

—¿Y si eso quiero? —bromeó Eren, esperando que Levi entendiera que no estaba siendo serio con lo que dijo.

—Tienes que invitarme una copa primero —Levi respondió también en broma, relajando al menor—. En serio, Eren, sale. Estoy listo.

El agua se detuvo.

—Saldré si respondes.

—Está bien. Responderé lo que quieras, pero vete.

Eren salió pero se quedó esperando frente a la puerta del baño. En cuanto Levi saliera, lo haría responder.

Diez minutos después Levi apareció vestido, con una toalla sobre su hombro.

—Mi respuesta —Eren no dejó que Levi huyera de él. En cuanto salió, habló.

—Joder, Eren. ¿Quieres mi respuesta?

Levi se acercó hasta Eren, su aura amenazando al menor que empezaba a temer dado que había estado insistiendo bastante y eso podría haber molestado a Levi, quien dejaba el buen humor de lado fácilmente.

Sabía que la idea de cortarse la lengua o conectar su lengua con el cerebro era buena.

El mayor tomó la toalla de su hombro y la pasó por detrás del cuello de Eren, tomó los extremos de la húmeda toalla y atrajo al castaño hacia él.

Eren no estaba seguro si era correcto mirar hacia abajo a Levi, porque sus rostros estaban a escasos centímetros de tocarse.

—¿Quieres mi respuesta? —volvió a preguntar Levi.

Eren sonrió nervioso.

Levi en segundos tocó los labios de Eren con los suyos. Estaba tomando a Eren con la guardia baja, lo cual no era del todo de su agrado; si iba a besar, le gustaba obtener respuesta.

Quitó la toalla con rapidez, caminó lejos de Eren para ir a su habitación. Dejó atrás a Eren Yeager con parte de sus mejillas sonrojadas y sus cejas fruncidas, preguntándose si era su respuesta o sólo una manera para evitar responder.