It can't be you
Tras una larga espera, nuevamente vengo para traerles una nueva entrega de esta historia que me da tantos dolores de cabeza como alegrías cuando consigo darle la forma a la historia que deseo.
Muchas gracias por vuestra paciencia chicas y por su apoyo! Sin vosotros no lo lograría!
Espero que lo disfruten!
Chapter 12
Ya era la hora señalada para el encuentro con Sango, Miroku le había dicho que a las 11:45 los guardias de la prisión solían estar dormidos y el único que hacía bien su trabajo hacía la ronda por el exterior por lo que tendría una oportunidad para entrar y poder hablar con su amiga.
Su salida la llevó acabo por el jardín pero esta vez fue mas cuidadosa pues ahora ya sabía que Sesshomaru tenía muy en cuenta todo lo que pasa en ese jardín, así que tendría que ir por las zonas menos visibles del mismo. En menos de 5 minutos ya había salido del jardín que aunque era amplio, había sido relativamente fácil de atravesar. Ella pensó que habría algún tipo de seguridad pero se equivocó.
Entrar en la prisión fue otro cuento, el guardia que estaba fuera del edificio no estaba dando vueltas a su alrededor tal y como Miroku le había dicho, estaba parado enfrente de la puerta y esa parecía la única entrada visible. Dio un rodeo y vio que en la parte trasera había una pequeña ventana, con una de sus manos empujó el cristal que cedió ante la presión. Ya estaba dentro, algunos prisioneros que estaban tirados en las esquinas de las celdas la miraban pero no se movían otros estaban durmiendo en el suelo y no se percataban de su presencia. Sango estaba sentada pero al ver a su amiga se levantó y se aproximó a los barrotes.
- Sango estás bien? - dijo preocupada aferrándose a uno de los barrotes que la separaban de su amiga
- Si, supongo que estoy lo mejor que se puede estar, estando aquí encerrada. Créeme que la gente te trata mejor si eres la poderosa sagrada - tomándoselo con humor, ve que Kagome se apena- oye no te preocupes Miroku me contó que estabas chantajeada y yo estoy bien, no te tienes que preocupar por nada.
- Lo siento, en serio, no creí que tu vendrías en mi lugar, pero tranquila haré lo posible para que puedas regresar al pueblo.
- Tu te vendrás conmigo no? - se percató de la duda en el rostro de Kagome
- Sango, ahora no es el mejor momento para esto, tu bien sabes que nunca me gustó nada de estos enfrentamientos y pues pensé que todo esto se podría solucionar. Ahora no se si era solo una falsa ilusión. Además… tu no los conoces pero hay unos niños al cuidado del demonio y créeme si te digo que son muy felices y están bien cuidados. Por cierto… nuestro pueblo ha sufrido algún nuevo ataque?
- Si, ya sabes lo de siempre, pero pensé que ya lo sabías al fin y al cabo los ataques los dirige Sesshomaru - se escuchan unos ruidos en la puerta y Kagome se esconde detrás de unas cajas
Por la puerta principal entra Miroku con preocupación en la cara, Kagome al ver de quien se trata sale de su escondite.
-Kagome menos mal que te encuentro, ha saltado la alarma de tu huida, además se ha descubierto que alguien ha intentado robar la espada de Sesshomaru, será mejor que te vayas del pueblo.
- No puedo, ahora no, Sango está en peligro y aunque tu estés aquí no puedo dejarla sola y menos si se está haciendo pasar por mi, Miroku ahora tengo que regresar a mi habitación ya veré como puedo librarme de esta.
Nada mas llegar a los alrededores de la casa de Sesshomaru se le echaron encima varios guardias amarrándole los brazos y delante de ella apareció Bankotsu.
- Kagome, porque te has escapado? Ahora Sesshomaru está enfadado, no te preocupes que yo intentaré que no te haga daño - acariciándole la cara, ella solo lo miraba no quería hacer nada mas, ya estaba en suficientes problemas
Fue Sesshomaru el que salió de la casa después de que le avisasen de que ya tenían a la jovencita y Bankotsu al verlo soltó el rostro de Kagome y se alejó de ella. Los soldados a un gesto de su señor la soltaron, Sesshomaru fue el que la agarró de un brazo y fue arrastrándola hasta que estuvieron lo suficientemente lejos de los soldados y Bankotsu.
- Vaya, vaya, dime para que quieres mi espada? - ella no contestó ni si quiera lo miraba, no podía responderle a esa pregunta - estás calladita que raro… no vas a gritar y a enojarte? Eres una insolente después de que te ofrezco quedarte en este pueblo sin estar vigilada y solo para luchar en contadas ocasiones, la rechazas. Ahora se porqué quieres tener en tu poder la espada que mi padre me dejó para dársela a tu amorcito verdad? - Kagome no entendía a que se refería - sabes Kagome no vas a conseguir mi espada, y mucho menos dársela al débil de mi hermano, el ni si quiera sabría como utilizarla. Además el se revolcaría en el fango al ver como intentas coquetear con Miroku y Bankotsu. Tu eres una cualquiera- le agarró la cara fuertemente por ambos pómulos y presionó hasta que su rostro dio signos de dolor.
Kagome estaba muy dolida por el insulto, pero no quería saltar ante sus provocaciones que pensase lo que quisiera, si Sesshomaru se enteraba que ella estuvo con Sango, su amiga pagaría sus actos. La mirada dorada, estaba clavada en sus pupilas, parecía que las quería grabar a fuego en el recuerdo de la joven, pero ella no cedía ante nada ni ante nadie y eso es lo que mas le gustaba de ella. Su orgullo y tenacidad le recordaban a alguien.
- Que vas a hacer ahora? Matarme? - dijo finalmente Kagome
- Oh… ganas no me faltan, pero la diversión se acabaría demasiado pronto, además Bankotsu y Miroku se quedarían sin juguete y eso los pondría en cierta forma enojados conmigo, y yo no quiero eso. La verdad no se que te vieron, si hasta eres mala besando - Sesshomaru sonrió y Kagome tuvo el impulso de darle una bofetada, ese gesto no se le pasó por alto a el, que aún hizo su sonrisa mayor a la espera de que la joven altiva se revelase contra el - Vas a estar encerrada en una habitación de 6 metros cuadrados 15 días sin comida ni agua ni luz, si mueres solo será tu culpa y culpa de tu debilidad.
Sesshomaru tiró a Kagome al suelo haciendo que se manchase toda de barro y tierra y en la rodilla se le abriese una herida al caer encima de una piedra afilada. Dos soldados la recogieron y se la llevaron a la habitación que Sesshomaru le había dicho, era pequeña y no había nada. Las paredes eran de cemento, estaban sucias y el frío por la humedad era enorme. Ella tuvo ganas de llorar pero no lo hizo, en la puerta había un pequeño espejo y por lo que vio antes de ser lanzada ahí dentro desde fuera era un cristal. En ese instante cualquiera podría estar observándola y ella no lo sabía, tendría que permanecer fuerte esos quince días y rezar porque Sesshomaru no decidiese matar a la sagrada durante su encierro.
Pasaron 7 días desde el encierro de Kagome, Sango se había enterado de lo que había pasado y estaba muy preocupada por ella. Miroku la intentó tranquilizar pero no surgió efecto. Ella había sido visitada por Sesshomaru en varias ocasiones, en una de ellas había estado a punto de matarla solo porque le reclamó el encierro de su amiga y en la otra solo se dedicó a burlarse de ella y decirle que pronto ella y sus seres queridos estarían muertos.
Ayame tuvo que consolar a los niños, tanto a Rin como a Shippo que querían revelarse contra Sesshomaru hasta que liberasen a la que ya habían considerado su hermana mayor, pero Ayame pudo contenerlos. Sesshomaru no quería ver a los niños hasta que se tranquilizasen por su decisión.
Sesshomaru nunca llegó a creer que esa decisión le iba a traer tantos problemas, la sagrada se le había revelado como nunca, Ayame lo miraba con odio pero eso no le preocupaba en absoluto, Bankotsu… con Bankotsu no entendía muy bien lo que pasaba, se suponía que el sentía algo por Kagome incluso a veces se pasaba horas delante de la puerta de la habitación en la que ella se encontraba pero por otra parte el mismo le había dicho que su decisión hacía sido la correcta. Miroku, fue el que mas le insistió en la inocencia de la joven, alegando que ella no podía tener ningún interés de irse del pueblo con la espada dejando a la sagrada atrás, pero ese razonamiento no le convencía y prefirió dejarla encerrada, ahora no podía cambiar de castigo, el era un hombre de palabra y debía cumplir aunque su castigada fuese una simple adolescente caprichosa.
Había intentado mantenerse alejado de Kagome pero tras escuchar varios rumores de los soldados que custodiaban la puerta al undécimo día cayó en la tentación de acercarse y lo que vio fue desolador hasta para el, la joven estaba tirada en el suelo boca arriba. Estaba toda manchada, su ropa estaba bastante sudada y sucia, la herida de la rodilla estaba cerrada pero infectada y respiraba entrecortadamente llevándose una mano al pecho y la otra a la cabeza realizando pequeños movimientos casi imperceptibles, parecía que tenía fiebre. Por su mente pasó el recuerdo de su infancia cuando el padeció neumonía y estuvo a punto de morir de no ser por los cuidados de Jaken, por que recordaba eso ahora? Si… en el fondo sabía porque lo recordaba… ella estaba pasando por lo mismo que el había pasado. Tuvo la gran tentación de echar la puerta abajo al verla así pero su orgullo se lo impidió, dio la vuelta y se marchó.
