XI. Amargo
El sol brillaba esplendido, no en todo su esplendor, pero podía predecirse que pronto sería un brillante día. Por lo menos para Eren. No creía que realmente fuera tan magnífico día, y no le importaba mucho si así era porque para él todo se veía más brillante. Después de tanto tiempo había encontrado el arco iris después de la tormenta. Y teniendo como destino el hospital, donde por fin podría hablar con su madre, todo iba mejor que lo planeado. O casi todo iba mejor. No era tan fácil pretender que nada pasaba con Levi. Nadie podía culparlo por actuar así, era la primera vez en que llegaba a estrechar tanto una relación con una persona. Y, aunque fingiera que nada hubiera pasado la noche anterior, seguiría siendo difícil aparentar que su relación con Levi seguía al igual que el principio. Mientras pasaba por los pasillos limpios del hospital para llegar hasta el ascensor que lo llevaría al piso correcto, sus ojos estaban fijos en la persona a su lado, causando que casi chocara con otra que venía apresurado. Levi agarró a Eren por la manga de su chaqueta para evitar que siguiera caminando.
—Aquí está el ascensor. —Miró alarmado al otro—. ¿Te ocurre algo?
—Ah, no. Nada. No he despertado bien —mintió.
La verdad era simple: se perdió un momento, desconectándose de lo que pasaba a su alrededor. Nada de que preocuparse.
Subía después de Levi. "¿Por qué tengo que hacer como si nada pasara?" El problema se quedaba atrás, a paso lento recuperaba su vida normal, no tenía que seguir abrumado por todo lo que ocurría. Después de tener sólo a Levi cerca de él, como su apoyo y la única persona que estaba para él —existían más, pero su mente se enfocaba hacia él—, no necesariamente tenía que terminar por sentir algo más allá de amistad, pero todo fue más allá y Eren estaba a gusto con aquello. No iba a cuestionar más lo que su interior dictaba.
Al llegar al piso correcto lo primero que hicieron fue buscar a Hanji, la cual dijo que estaría a esa hora esperando por ellos antes de irse. Sin dudas Eren se sentía muy agradecido con ella. La mujer los saludó a distancia. Eren fue alegre hasta ella.
—Te ves bastante mejor, Eren. ¡Sin dudas Levi te ha tratado muy bien!
—¿Cómo está ella? —preguntó Levi.
—Estable —Hanji respondió a Levi mirando hacia Eren—. Puedes pasar a verla, acompáñame.
Siguió a Hanji en busca de una enfermera que los guió hasta la habitación, dándole permiso a Eren para ver al paciente. Cerró la puerta con cuidado detrás de él, no queriendo molestar a la mujer que descansaba sobre la cama. Se veía diferente desde la última vez. Notaba unas feas bolsas bajo sus ojos, había perdido peso. Todo lo radiante que tenía antes del maldito hecho estaba opacado. La reconocía por sus ojos y porque no podía ser nadie más que su madre. Incluso el cabello que llevaba trenzado como costumbre estaba cortado hasta sus hombros, disparejo. Una débil sonrisa se formó en sus labios al ver a Eren. Movió una mano para que se la tomara. Eren lo hizo de inmediato. Después de tanto tiempo poder volver a sentir su contacto con ella era precioso. Había soñado con volver a encontrarla por tanto tiempo.
—¿Cómo has estado? —preguntó Carla.
—Bien, mamá. He estado bien —no necesitaba preocuparla con la verdad.
No había estado bien, para nada. En ocasiones lograba olvidar todo lo que ocurría, pero nunca duraba para siempre. En algún momento la realidad lo golpeaba de la peor manera.
—He estado muy preocupado por ti —declaró apretando más su mano contra la de ella—. No sabes cuánto te extrañé.
No sabía que lo mantenía tan firme, sin dejarse llevar por las lágrimas. Parecía que durante todo el tiempo alejado de su familia había crecido, su interior se había hecho más fuerte y ya no podía ser el mismo chico de antes. No veía el cambio para mal.
—No había día en que no pensara en ti, Eren. Tenía mucho miedo de que pudieran hacerte algo. Prefería mil veces, sin pensar, que todo me ocurriera a mí y nada a ti.
Eren no supo qué decir. Sólo asintió y le regaló una sonrisa confortadora.
—Pero, ¿por qué, Eren? No deberías haberte involucrado… Eres tan pequeño todavía. Esto es no para ti.
—No soy pequeño. No soy el Eren de ocho años —no quería sonar tan duro, pero odiaba ser visto como un inútil sólo por la edad.
Dejó el aire en sus pulmones por unos segundos antes de dejarlo salir lentamente por su nariz. Tenía que decirle cómo iban las cosas, incluso si ella escuchó algo en sus días con ellos.
—Papá… Grisha
Carla cerró los ojos y Eren vio que parecía aun con más años encima. La sola mención del nombre la hizo sentir un ligero dolor en su pecho.
—Eren —sus ojos estaban brillosos por las lágrimas que pedían salir—. Ya lo sé; siempre supe. Desde hace años que conozco todo. Nunca dije nada, nunca me involucré pero lo sabía y no lo detuve. Pensé en pedirle que parara… por ti. Tú eres lo más importante para nosotros. Tú no tenías que saberlo, nunca. Grisha no podía durar ahí para siempre, la idea era que después, cuando ya no estuviera con ellos, hacer que nada pasó. No queríamos dañarte.
Sintió frío. Todo su cuerpo se heló y detuvo ahí, incapaz de moverse, de soltar su mano. No sabía decir cómo se sentía realmente: traicionado, enojado, triste. No podía creer que su madre también lo haya engañado. Sentía una mezcla de emociones por culpa de ella, por dejarse utilizar. Por ocultar todo.
Si hablaba empeoraría todo. No podía controlar su lengua y dejaría salir un montón de palabras que no diría estando normal. Dañaría a su madre con palabras afiladas, mostraría el dolor en su interior junto a la impotencia y enojo. Se obligó a soltar su mano, no queriendo ver hacia la reacción de su madre.
—Hasta luego —logró decir en voz baja.
Dejó la habitación lo más rápido que pudo, sintiendo sus piernas pesadas. Cada paso era difícil. Quería descansar o despertar. A lo mejor seguía soñando, todavía seguía abrazado a Levi, durmiendo y tenía un mal sueño. Seguramente Levi lo despertaría al notar que no tenía nada placentero en su mente. No ocurrió. Estaba despierto y la verdad era una.
Sintió la mirada de Levi sobre él al pasar por su lado. No quería hablar ahora o terminaría dejando ir todo. Después necesitaría un momento para decir todo lo que sentía. Sabía que podía verse patético, débil, pero tenían que estar en su situación. Verlo desde otra perspectiva resultaba fácil. Siguió caminando buscando las escaleras porque en cuanto se demorara el ascensor en llegar, Levi lo alcanzaría. Llegó a las escaleras y alcanzó a llegar al segundo rellano antes que Levi estuviera junto a él. Lo sostuvo con firmeza por un brazo cuando intentó seguir bajando.
—¿Qué pasa? —preguntó Levi todavía sin dejarle ir.
—Nada. Sólo quiero un poco de aire.
—Tu rostro me dice todo lo contrario. Tienes los ojos lagrimosos y parece como si alguna mierda hubiera pasado. Dime.
Se llevo la manga de su camiseta para limpiar sus ojos.
—Estoy bien, cansado.
—No te creo. Dime, Eren.
El impulso nació y notó lo que hacía cuando tenía a Levi junto a él, abrazándolo. Se escondió en su hombro mientras sus brazos apretaban al otro. Se dio cuenta de lo que hacía pero no quiso liberarse, se sentía mejor así. Unos cuantos sollozos salieron; se detuvo tan pronto como pudo.
—Ella sabe —dijo—. Siempre conoció lo que él hacía. No tienes ni idea de todo lo que siento. Es como si me dijera que vio venir todo esto y nunca hizo nada para detenerlo. Simplemente dejó que se la llevaran porque lo esperaba. Esperaba el día en que Grisha cayera y la arrastrara con ella.
Sintió una mano acariciar su cabello, buscando relajar un poco al otro.
—¿Te dijo todo eso?
—No explícitamente. Me dijo que sabía y no quería dañarme contándome. Pero, Levi...
Buscó apegarse más a él. No quería perder también a su madre, no podía contar con Levi para toda la vida. ¿Qué haría si terminaba solo? Podía soportarlo con el tiempo, se acostumbraría. En ocasiones los recuerdos lo espantarían, pero sobreviviría.
—Levi —se separó, limpiándose la cara con la manga—. ¿Puede esto quedar entre los dos? Si llegan a enterarse la verán como cómplice. Su único error fue el silencio. No pueden culparla por eso. Por favor, Levi, ella no.
No quería lucir cansado, patético frente a Levi, pero no podía aguantarlo más. Podía quitarse la máscara unos minutos. Si Levi rechazaba lo que pedía, muy bien tenía una segunda opción a la que no quería llegar. No se sentía capaz de chantajear al otro. "Si no aceptas esto, les diré a todos lo que ha pasado. Te dejaré mal frente a todos porque cambiaré la historia a mi favor. Así que debes hacer lo que digo." No, no se veía capaz. Si tenía que hacerlo… dolería mucho. Deseó que Levi cediera.
—¿Nadie más sabe? ¿Sólo tú y ella? Ah, tu padre. ¿Crees que él confesará aquello?
—No —respondió a la primera pregunta—. Sí. —A la segunda—. No creo. Ya hubiera hablado y… la quiere. Sé lo mucho que la quiere, no lo veo dándole un mal futuro—. Quedó en silencio un minuto—. ¿Lo harás?
—Tienes que prometerme que esto quedará entre nosotros dos.
Levi ofreció su mano a Eren para cerrar el trato. Eren le dio el apretón más fuerte que pudo con las fuerzas que en esos momentos tenía. Seguía sintiendo frío pero comenzaba a recuperarse.
—Eren, mientras estabas con tu madre, hablé con Hanji. En dos semanas tu padre tendrá que enfrentarse a la justicia. No sé cuánto tiempo tome todo.
Entonces faltaba poco para terminar todo. Parecía que había pasado tanto tiempo, años, un montón de meses. Notaba demasiado el cambio. Antes no era más que un chico con una vida normal, salía con sus amigos, reía, pensaba tanto en idioteces como en temas serios. No tenía ninguna preocupación tan grande. En un inicio Levi era demasiado insoportable con él, no había ningún tipo de trato delicado entre ellos. Y, sin darse cuenta, todo fue cambiando.
—¿Puedo quedarme esas dos semanas contigo?
Mikasa no estaba en casa por ahora. Seguramente volvería cuando Carla lo hiciera, pero Eren no quería estar ahí. Tenía muchos años por delante para estar junto a ellas e ir aceptando todo lo ocurrido.
—Sí, Levi —repitió una vez más—. Buenas noches.
Cortó la llamada, dejó su celular en el velador y se acomodó en la cama. Tiró la mayor parte de la ropa de cama hacia atrás, quedando tapado sólo con la sábana. Odiaba el calor de verano en las noches.
Le costaba dormir en noches calurosas. Y en esas noches no hacía más que pensar. Seguía sintiendo lejano el día del juicio, cómo las dos semanas pasaron tan rápido, pero no extrañaba tanto a Grisha como pensaba que lo haría. En cuanto a Levi, en ocasiones se llamaban por la noche, pero no habían vuelto a verse.
Tan sólo se enteró después de terminado el primer juicio contra su padre y los demás. Había dejado atrás el lugar junto a Levi. A unas cuantas cuadras lo detuvo.
—Tengo que irme —fue directo—. Nunca me quedo en el mismo lugar después de terminar. Debí decirlo antes, lo sé, pero no quería. No quería que algo fuera a cambiar entre nosotros.
—¿Qué? —estaba sorprendido—. Oh, ¿entonces? No volveremos a hablar, todo será como si nada hubiera pasado.
Conociendo a Levi no tenía grandes expectativas de seguir en contacto con él. Seguramente Levi le diría que todo fue del momento, no tenían a nadie más que ellos para entenderse. No debía hacerse ilusiones de una respuesta afable.
—Si estás bien con la distancia, no hay problema. Podemos hablar en la noche, incluso en algún momento podría venir a verte.
Eren intentó sonreír, pero no lo consiguió con éxito.
—Me parece bien —llevó una mano hacia Levi, pero la volvió a dejar en su lugar al instante—. Todavía podemos mantenernos en contacto, es bueno.
En ocasiones no podían ser conversaciones de más de cinco minutos, porque Levi se encontraba realmente ocupado. A veces podían estar hasta una hora, aunque siempre solía ser de noche, lo que hacía que Eren sintiera un poco de culpa al mantener a Levi despierto cuando era su momento para descansar.
Con respecto a qué existía entre ellos, ninguno preguntó. No podía decir que existía nada más que mera educación. Si era amistad, amor, algo sin etiqueta, no lo sabía. Y, mientras su vida siguiera volviendo a la normalidad, podía aceptar no darle ningún nombre a lo que ocurría con Levi.
Ha pasado mucho desde la última actualización, incluso cuando sabía desde hace tiempo cómo terminaría, simplemente no tenía la motivación para escribirlo. Pido disculpas a quienes leyeron y esperaron por esta historia.
-Rin.
