CAPITULO 3: NADA MARCHA SOBRE RIELES
Expreso de Hogwarts ▪ 18:20 hrs. ▪ Domingo 30 de Junio ▪ Nublado
No supe nada de mí hasta que el dolor cesó y lograron reincorporarme de nuevo.
Cuando me recobre por completo, mire a mí alrededor. Me di cuenta de que Melissa y su grupo de animadoras se habían marchado. Ethan me miraba consternado y Xio bastante preocupada.
—¿Te encuentras mejor? —me preguntó— Melissa estaba muy apenada y te pidió disculpas mínimo veinte veces. Dijo que no era su intensión, pero como no parabas de gritar al final salió corriendo.
—Ya… aunque aquí el que debería pedir disculpas por esto es otro… —sentencié mirando mal a Ethan.
—¡¿Qué?! No me lo creo… La furcia esa viene y te hechiza las pelotas y con el que te cabreas es conmigo… ¡De puta madre!
—¡Pues nada de esto hubiera pasado si te pudieras comportar un poquito con la gente! —le gritó Xio.
—¡Pues me podría comportar con ella si no fuera una calienta pollas!
—¡Ah sí! ¡Pues si no tuvieras tus delirios de "todas caen a mis pies" tal vez te darías cuenta de que no todas las chicas somos de tu propiedad!
—¡Y una mierda! ¡La zorra esa prácticamente se me ofreció y ahora se las quiere dar de santurrona!
—¡Basta ya! —les grite a ambos para que pararan de discutir, mientras me secaba del rostro algunas lagrimas rezagadas— Esto no va a llegar a ningún lado. Lo que paso fue un accidente y punto. Doblemos la hoja. Lo que si les voy a decir es que después esto me queda claro una cosa…
Ambos me miraron con inquietud
— No pienso ir a ninguna fiesta de cualquiera que no se sepa mi nombre.
Y de nuevo, por tercera vez en el día, nos reímos hasta el cansancio.
Cómo después de eso no teníamos mucho de que más platicar, yo por mi parte saque el libro que había estado leyendo sobre encantamientos potenciadores de magia con la intención de retomar la lectura, cuando de pronto sentí que algo se revolvía en mi mochila. ¡Me había olvidado completamente de Goliat!
Rápidamente me apresuré a sacarlo, pero cuando estuvo fuera, el mini crup lanzó un largo bostezo y se volvió a quedar dormido en mis piernas. Le sonreí y lo acaricié un poco. Fue un maullido de Lust el que me sacó de mi embelesamiento y entonces noté como el kelpie con forma de gato persa miraba de manera maliciosa a mi mascota.
—Insisto en que Lust tiene una severa obsesión con Goliat, Ethan. ¿Te dije que el otro día lo pillé intentando entrar a la torre de Ravenclaw transformado en un halcón? ¡Y no me vayas a decir que no era él, porque ninguna otra mascota del colegio tiene esos ojos violetas que él tiene! Ese animal no conoce límites…
—Me has repetido eso cientos de veces, Jack. Pero justo ahora tengo mejores cosas que hacer que escuchar como andas de maricona quejica —dijo mientras hacía algunas anotaciones en unos pergaminos y fruncía el ceño.
—¿Y se puede saber qué? Porque no me digas que ya estas empezando a repasar para los TIMOs, porque eso no te lo creerías ni tú mismo…
Como no me contesto, decidí mirar un poco en el pergamino inclinándome hacia él, viendo que esta vez hacia unos dibujos, cómo una especie de diagramas. Cuando terminó miró el contenido, lo evaluó por unos segundos y luego me miró de forma inquisitiva. Luego se volvió para mirar a Xio.
—¿Quién de ustedes, par de eruditos al golpe, sabe hacer una poción de reanimación grafica como dios manda? —dijo finalmente.
—Los dos… —soltamos al mismo tiempo Xio y yo con suma obviedad.
—¿Pero para que la necesitas? —le pregunto Xio, la cual había estado leyendo el periodico "El profeta" y no había dejado de hacerlo.
—Quiero animar lo que he dibujado en estos pergaminos. Se lo pienso entregar al próximo Capitán del equipo de slytherin para que las use como nuevas tácticas para Quidditch….
Bufé y me reí por lo bajo. Era sorprendente como a Ethan se le daban tan bien los maleficios, los hechizos y las maldiciones, pero era doblemente sorprendente como se le podían olvidar cosas tan simples como aquellas.
—¿De qué te ríes, Jacqueline? —espetó molesto.
—Pues que si metes eso en una solución de animación fotográfica, qué creo que es lo que en realidad quisiste decir, lo único que lograras es desintegrar el pergamino. Lo que tú necesitas es hacerle un hechizo de animación permanente.
El chico me miró con cara de pocos amigos, para luego sacar su varita.
—Pues no es gran cosa, entonces. ¡Ermotus Conjurus! —conjuró Ethan, pero aparentemente no sucedió nada.
Y fue aparentemente porque en cuanto decidió tomar los pergaminos para examinarlos más de cerca, chorros de tinta comenzaron a emanar de ellos, pintando las manos y los pies de Ethan de negro.
—¡Mierda, mierda, mierda! —decía el muchacho sin saber qué hacer.
—¡Tergeo! —espetó nuestra amiga y su varita comenzó a absorber toda la tinta que se había esparcido, inclusive la que había manchado a Ethan.
Una vez que todo quedó como antes, Ethan se dejo caer en el asiento observando los pergaminos, ahora vacios. Sin previo aviso el chico comenzó a romperlos como desquiciado y una vez que terminó se cruzó de brazos y fijo la mirada en la luz crepuscular que había comenzado a colarse por la ventana.
Después de varios minutos en los que ninguno de los tres dijo absolutamente nada y nos limitamos a hacer nuestras cosas, Ethan fue el primero en hablar.
—No creo aprobar los TIMOs el próximo curso… —murmuró lo suficientemente alto para que lo escucháramos.
—Yo creo que si te pones realmente a estudiar, podrías obtener buenas notas, Ethan —dijo Xio mirándolo con un poco de pena.
—Sí, claro. Ya viste lo que hago con un hechizo que aprendimos en… ¿En qué jodido curso lo aprendimos?
—En tercero… creo… —dije, aunque estaba muy seguro de que había sido en segundo.
—Pues si eso es lo que hago con un hechizo de nivel 3, ¿Cómo quieres que haga algo bien de nivel 5? Mi abuela hubiera estado muy decepcionada de mí. Soy una mierda, una puta y jodida mierda… —sentenció y volvió a enfurruñarse.
No sé si era porque la luz del crepúsculo le iluminaba sus ojos, pero a mi parecer había un par de lágrimas en ellos que amenazaban con caer en cualquier momento.
Jamás en los cuatro años que llevaba de conocerle lo había visto llorar y jamás había creído que los TIMOs fueran lo suficientemente importante para él. Vamos que siempre aprobaba las clases por los pelos, pero en gran medida se debía a que muchos de sus trabajos que él hacia se los corregíamos entre Xio y yo.
Sentía pena por mi amigo, ¿Pero qué podía hacer por él? La idea de defraudar a su abuela parecía mortificarle. Claro que yo también estaría mortificado sí mi abuela se enterara de que no he aprobado los TIMOs, aunque la verdad es que los exámenes no me preocupaban del todo.
Por fortuna para mí, ese verano iba a tener la casa para mí solo ya que mis padres se iban de vacaciones en plan "pareja". En un principio la idea original era irnos los tres, pero al final habían decidido dejarme para que pudiera dedicar todo el verano a estudiar. Lo tenía planeado todo: horarios, temas, repasos, libros, apuntes y todo lo demás que requiriera para poder estudiar dos meses a mis anchas. De seguro que con eso lograba unas muy buenas notas.
Y entonces, la solución al problema de Ethan se hizo evidente.
—Ethan, he hecho un plan de estudios para los TIMOs que cubre todo el verano. Si quieres te puedo…
—¡Oh Jack! ¡Eso es demasiado generoso de tu parte! —me interrumpió Xio de una forma muy inapropiada en ella.
—Bueno, no pasa nada… digo… solo voy a tener que…
—No seas modesto, Jack. ¿Acaso no te alegra la noticia, Ethan? —terció Xio casi como si aquello se tratara de una representación teatral.
Ethan solamente se limito a vernos con el ceño fruncido, muestra de que no entendía de que iba toda aquella conversación.
—Bueno, ¿Cuando van a comenzar con las clases de repaso particulares?
—¡¿Clases de repaso particulares?! —exclamamos a la vez Ethan y yo.
¿De qué iba todo eso? Mire con cara de "¡¿Qué demonios te pasa?!" a Xio y luego vi la cara de Ethan con la cual me sorprendí más. El chico me miraba como quien mira a un espejismo, como sin poder dar crédito a lo que veía.
—¿En serio harías eso por mí, Jack? —dijo con voz serena y casi con educación, y digo casi porque su expresión de elocuencia lo hacía ver como un tonto.
—Yo… es que… yo me refería a más bien… a que si… bueno… podríamos, claro… pero… no es eso… es que… —era más que evidente que ese momento no sabía qué decir.
—Vaya... pues… me pillas por sorpresa pero… ¿Nos podemos poner de acuerdo más tarde con todo lo de los horarios y demás? Es que… tengo que ir al baño. Ahora regreso…
Dicho esto, el slytherin se puso de pie rápidamente y se marcho junto con Lust en sus brazos, dejándonos a mí y a Xio solos. Yo sumido en la confusión y a Xio completamente divertida, casi al borde de la risa. Entonces lo comprendí todo.
—¡¿Por qué me has hecho esto?! —le reclamé con los ojos bien puestos en ella.
—¡Oh vamos, Jack! Si ya lo habías pensado, yo solamente te di una ayudadita… —me dijo entre risas—. Además, de seguro que no la vas a pasar tan mal, ¿No has notado que esta vez no te ha llamado Jackie o… Jaqueline o… Maricona o…?
—¡Eso no me importa, Xiophea Ling! —vi claramente sus intenciones de reclamo, pero no se lo permití—. ¡Y no me salgas ahora con lo de tu nombrecito porque sabes que te lo mereces! Yo solamente le iba a prestar mis horarios, mis apuntes y el material para que estudiara.
—Jack…
—¡No pienso escucharte! Jamás creí que fueras capaz de algo como esto.
—Jack, escúchame…
—¡Qué no! Lo has hecho solamente para no tener que hacerlo tú porque estabas segura de que tarde o temprano te lo iba a pedir a ti, ¡Siempre te lo pide a ti! ¿O me equivoco?
—No, Jack, no te equivocas pero…
—¡Pero nada, Xio! Me has arruinado mi verano completamente. ¡En ninguno de mis horarios pone "hacerla de profesor particular de Ethan Pevensie"!
Una vez que hube sacado todo lo que tenía que decir me crucé de brazos muy enojado y le di la espalda a la arpía que tenia por amiga.
Ese viaje estaba resultando ser uno en el que, como usualmente los muggles decían, nada marchaba sobre ruedas, o en este caso, sobre rieles.
—¿Ya me has dicho todo lo que tenias que decirme? —me espetó con seriedad.
—Sí —le contesté con frialdad.
—Bien, porque ahora el que vas a escuchar eres tú. —me dijo con suma determinación.
Se me plantó al frente y me tomó de la cara para obligarme a verla a los ojos
— Tú sabes que con tus horarios, tus notas e inclusive con tu cerebro enlatado, Ethan no podría hacer mucho. También sabes lo fácil que se distrae y lo inmaduro que es. No estoy diciendo que nosotros seamos ya todos unos adultos, pero por lo menos no hacemos las cosas que él se la pasa haciendo.
—¡Es precisamente por eso...!
—¡Escúchame! Yo ya te he escuchado ahora escúchame tú a mí. Sabes también que si se habla con él cordialmente el chico entiende y puede dejar de hacer sus guarradas a cada dos por tres. Tu verano no tiene porque arruinarse, al contrario, el repaso te puede ayudar a ti también. Y por último, sabes tan bien como yo que no voy a estar disponible este verano porque voy a ayudar a mi madre con la panadería. Mi abuela está enferma y necesita toda la ayuda posible, no sé si quiera como me las voy a arreglar para estudiar. —Su expresión se ensombreció un poco pero continuó— Además, ¿No se supone que Ethan, tú y yo somos amigos? Esto es el tipo de cosas que se hacen con los amigos, o al menos eso creo. Mira ya no quiero seguirte dando la…
De pronto, algo muy parecido a un rayo se escucho por todo lo largo y ancho del tren. Una luz cegadora nos cubrió por completo y no logré ver nada más que la intensa luz fosforescente que se colaba a través de mis parpados cerrados.
Cuando la luz se fue, un silencio profundo y tintineante se hizo presente. En cuanto por fin me atreví a abrir los ojos, el primer pensamiento que me cruzó por la mente fue que, en definitiva, nada estaba marchado sobre rieles.
