¡OUAT no me pertenece!

También… gracias por los reviews

Domingo. Era domingo y ella todavía estaba sentada en su oficina. Al parecer se había quedado dormida en su asiento, y ahora la luz le daba de lleno en la cara. Se tapó la cara y giró el asiento. Gracias a Dios, nadie estaría en las oficinas o en el club un domingo en la mañana.

Revisó el teléfono y su sonrisa se ensanchó como el gato de Alicia en el País de las Maravillas, al ver que tenía demasiadas llamadas perdidas. Sabía que Regina se moría y estaba angustiada al ver que ella había desaparecido. Ya vería cuando podría volver y enfrentarla. Pero en este momento, en este preciso momento, solo quería correr.

Correr y huir de allí. No volverla a ver y escapar. Se levantó y salió de allí, hecha una furia. ¿Debería enfrentarla? ¿Debería seguir castigándole con su silencio e indiferencia? Esa era la mejor opción. No le iba a hacer lo mismo a ella, aunque esta lo mereciese, ella no iba rebajarse a su nivel.

Tal vez un poco de celos. Los celos no le hacen daño a nadie, al menos, un poquito celos.

Caminó hasta el Volkswagen. Sería mejor aparecer, pero serle totalmente indiferente. Cuando llegó al loft, se sentía sola y desolada. Saludó a Marco, quien le sonrió, siguió su camino hasta el ascensor.

Se detuvo al ver que estaba frente de su puerta. Acercó las llaves al picaporte y cuando iba a girarlo, se detuvo. ¿Qué encontraría allí? ¿Estaría ella sola o más personas? ¿Estaría él allí?

Las voces en su cabeza no cesaban, eran como llamadas, que, le decían que no perdonara a Regina, que la abandonara, que no la enfrentase, o que la perdonase.

Su celular vibró en su bolsillo y lo levantó al ver que era una llamada de número desconocido.

-¿Swan? – era David, su hermano.

-¿Qué quieres? – dijo con un fingido tono de alegría.

-Regina está preocupada – dijo él

-¿Dónde está? – dijo, antes de que él pudiera decir algo más.

-En tú casa – dijo y ella percibió que lo decía como si fuese lo más obvio.

No dijo nada más y colgó. Esa llamada cambiaba todo. No iba a entrar allí e ignorar a Regina, frente a su hermano y cuñada. Tampoco iba a fingir que todo estaba bien y que ella no sabía nada. No tenía ánimos para eso.

Dio media vuelta y se largó de allí, antes de que a alguien se le ocurriera salir y atraparla allí. Cuando estuvo en el vestíbulo le dijo a Marco:

-No me has visto.

Y sin más salió del edificio. Cruzó la calle y se fue al parque. Debía esperar que David y Mary Margaret salieran y se fueran a casa.

Se sentó y agradeció internamente que David le hubiese llamado. Se dio cuenta de que necesitaba más tiempo, que necesitaba poner en orden sus pensamientos, para no perder su fuerza de voluntad y terminar hablándole a Regina.

Voces seguían hablándole y ella solo se limitó a poner su cabeza entre sus manos. Recordó cuando su padre le decía que llorar y desahogarse estaba bien, que no importaba, pero precisamente no se estaba desahogando en ese momento.

Se desahogaría cuando comenzara a romper vasos y platos.

Y así pasó la mañana y parte de la tarde, sentada allí y dando gracias que David le había hecho la llamada.

Corto, lo sé, pero ya casi viene el otro.

Si ven algo raro, me dicen y me perdonan. Estar bajo el efecto de medicamentos me pone así xD

¿Qué opinan? ¿Les gusto? ¿No les gusto? DEJEN REVIEWS! XD