Primero que nada, ¡GRACIAS POR LOS REVIEWS! Si no he respondido directamente a alguno, tendrán que perdonarme, pero no se me ocurre que decirles… pero… ¡GRACIAS! MIL VECES GRACIAS. xD
¿Se han fijado que cada capítulo tiene el nombre de una canción? Eso es porque escribo los capítulos escuchando una canción, una y otra vez… Raro, ¿verdad?
OUAT no me pertenece, la trama sí.
Sin más preámbulos, el capítulo. Espero que la lectura sea placentera ;)
Cuando abrió los ojos se encontró con que estaba todavía en el estudio. Miró el reloj y se dio cuenta de que todavía no había amanecido, también se dio cuenta de que estaba débil y que se sentía peor que ayer.
Se levantó y busco su botiquín, donde había pastillas para su malestar.
Cuando hubo reunido cada una de sus píldoras, abrió la puerta del estudio y se encontró con que Regina estaba sentada enfrente de esta y; no solo eso, también estaba dormida con la misma ropa de ayer y el maquillaje corrido. La imagen de una mujer en sufrimiento.
En ese momento quería cargarla y llevarla a la cama, como lo habría hecho en cualquier otra circunstancia, pero no lo hizo. La dejó allí, tirada y dormida. Simplemente rodó los ojos y fue a la cocina por agua.
Amaba a Regina, claro que la amaba. Cada célula de su cuerpo la necesitaba, pero ahora se podría ir al mismísimo diablo. Ahora mismo se sentía tan sola y sin un poco de vida. Sabía que afuera había más de millones de personas, pero ahora se sentía como un satélite, sola.
Tomó sus píldoras y subió de nuevo a su estudio. Cerró la puerta y se sentó a escribir allí. Escribió sobre su soledad, sobre su enojo e trató de idear una venganza.
Ella quería venganza. Sí que la quería. Venganza para Regina y para el infeliz aquel. No importaba a quien afectaría su venganza y si tenía que dejar corazones rotos, no, eso no importaba.
Ya en el camino se le ocurriría mas cosas, pero ahora el primer paso era la indiferencia y un poco de silencio.
Ya el amanecer iniciaba. Suspiró, nada como un nuevo día, un nuevo comienzo, pero nada mejoraba como se sentía. Se sentía sola, cual astronauta. Pero se sentía así, porque la canción que sonaba desde su IPod, era Astronaut de Simple Plan.
Soltó una risita y se dispuso a llamar a Anna. No podía ir al trabajo con aquella fiebre y con los sentimientos a flor de piel, todavía.
Sabía que si iba a la oficina, primero, se volvería loca y comenzaría a romper todo a su paso y luego buscaría al tal Robin y le daría una enorme paliza, luego entraría a su oficina y se dormiría por aquella subida de adrenalina y porque posteriormente se sentiría débil.
Eso arruinaría sus planes y daría a la gente de que hablar. Ella no quería eso. Quería que la humillación que recibió se quedara en aquel loft. Que cuando le preguntaran por qué estaba triste, ella respondiera que era algún recuerdo melancólico o algo así. No quería que nadie subiera que ella, Emma Swan, había sido traicionada y humillada por su esposa. No quería dar de que hablar, porque si bien le gustaba un poco el chisme y burlarse, no quería, como cualquier persona normal, que fuera de ella.
Una vez, hecha su llamada a Anna, quien le contestó soñolienta y un poco irritada, pero no puso objeción a hacerse cargo el día de hoy y tal vez el de mañana; subió un poco el volumen de la canción de Simple Plan.
No le importaba que Regina estuviera afuera y pudiese ser despertada por la música, solo se limitó a ver el amanecer. No debían ser más de las 6:30 a.m. así que debía despertar a la traidora, para que esta se fuese a trabajar.
Salió y la encontró en la misma posición. Su corazón se rompió de nuevo en mil pedazos. ¿Por qué? Esa era la pregunta principal, la del millón, la que todos esperamos.
Se arrodilló para quedar a la altura de la cara de su mujer y le recogió un mechón de cabello que estaba en su frente. Esto lo hizo con pesar. Luego retiró su mano.
-Regina, despierta – dijo con voz fría.
Ni siquiera ella sabía cómo podía salirle aquella voz.
-Vamos ya es de día, supongo debes irte –dijo mirándose las uñas, como si no fuese tan importante.
Regina abrió los ojos lentamente.
-¿Emma?
-Sí, sí, la misma. ¿Acaso esperabas al tipo ese o a otro? – dijo con indiferencia.
Le dolía llamarle indirectamente ramera, como lo hacía ahora, pero debía castigarle.
-Emma, yo…
Emma levantó una mano, en señal de que debía callarse y se levantó con un poco de dificultad. Maldito resfriado.
-Date un baño y vete – dijo cortantemente.
Luego se giró y se tambaleó un poco, sonrojándose violentamente. Regina corrió hacia ella y le puso una mano en la frente.
-Todavía tienes fiebre – susurró-. Me quedaré contigo.
-No me toques – siseó-. Y no quiero que te quedes conmigo, vete. Seguramente tienes planes con el imbécil aquel.
En realidad quería que se quedara con ella, pero debía ser fuerte.
-Pero mi amor…
-VETE – ladró enojada.
Debía controlarse, no perder sus cabales. Antes de que Regina pudiera decir algo más, ella se había encerrado. No quería escuchar nada de ella, al menos por ahora. ¿A quién engañaba? Ella quería saber.
Salió y la encontró frente a su puerta con la cabeza baja y lágrimas brotando de sus ojos.
-¿Por qué? – dijo con voz grave.
Ella levantó la cabeza rápidamente y alzó una mano para tocarla.
-No me toques y responde – dijo-. ¿Qué tiene él que no tenga yo? ¿No soy suficiente? ¿O es que consideras que no tienes mi atención? No todo el mundo gira alrededor de ti, Mills.
Eso le dolió. Emma nunca le llamaba Mills y si lo hacía no era de esa manera tan fría y cortante.
-Emma, yo… - empezó ella.
Eso hizo que Emma apretara sus puños. No pensaba golpearla, no. Ella no golpearía a su esposa. Pero la inseguridad de Regina al tratar de fabricar una excusa en su mente, fue un detonante para comenzar a maldecir.
-¿Qué tu qué? ¿Eh? ¡¿QUÉ TÚ QUÉ?!¡MIERDA REGINA! TE HE DADO LOS MEJORES AÑOS DE MI MALDITA Y MISERABLE VIDA ¡TODO PARA TI! ¡MI AMOR, MI ATENCIÓN, LO MEJOR DE MÍ! ¡TODO!. TE HE DADO TODA LA ATENCION DEL MUNDO Y TU TE PORTAS COMO UNA ZORRA. LE ABRISTE TUS PIERNAS A UN MALDITO PAYASO INFELIZ, QUE TRABAJA PARA MI. – dijo totalmente furiosa y fuera de sí-. Quiero el divorcio.
Esto último lo dijo despacio y bajito, como si lo que dijera fuese un secreto.
Y… ESO ES TODO! Por ahora, claro.
¿Qué opinan? ¿Cuál será la reacción de Regina? Hasta yo odio hacerle eso a ella, pero… ¿Qué te digo?
¿Les gusto? ¿No les gusto? DEJEN REVIEWS!
