Disclaimer: Harry Potter es copyright de J. K. Rowling. El uso de los personajes en la historia es sin fines de lucro y solo con el afán de entretener.
La trama de la historia no me pertenece, le pertenece a Leena Mheg. Cualquier copia total o parcial de la misma queda estrictamente prohibida sin conocimiento previo del autor.
Advertencias: AU, OoC.
Género: Drama, Suspenso, Romance, ¿Erótico? (Tal vez)
Rating: "T"
N/A: Hola! Bueno primero que nada, si pusieron atención arriba la historia no me pertenece, le pertenece a mi muy querida amiga y si puedo decirles algo más también mi esposa Leena-chan, juntas nos casamos con Kenyon-sempai *-* y vivimos felices juntas las tres. Bueno el caso que esta es una historia OoC, osea, no se basa en el mundo de Harry Potter. La novela es original de mi querida amiga, que adoro. Les pido que si algún error ortográfico y los comúnmente llamados "DEDAZOS" me digan. Bueno creo que eso es todo. Les agradezco infinitamente su atención prestada, y también les agradecería en demasía si ustedes me dejaran sus valioso y hermosos reviewns. Bueno sin nada más que decir y agregar su servidora se retira. Gracias por todo y que la suerte este siempre de su lado.
Autor: Leena Mheg
Beteado por: Srita Malfoy Uchiha
"-La lucha en la arena no se rige por lo que está bien o está mal- declaró el galo con tristeza-. Se rige por una sola cosa: la supervivencia. ¡Tu vida o la del otro!
Mata o te matarán. Las opciones eran inequívocas."
La Legión Olvidada
Ben Kane
CAPITULO PRIMERO: "Memorias"
Verano del 2009
El frio era mortífero, los sonidos torturantes y la oscuridad abrazadora, aterradora. La conciencia fue viniendo poco a poco, como la tranquila marea en un amanecer de alguna isla desierta.
Todo parecía lejano.
Irreal.
¿Dónde estaba? ¿Estaba muerto? ¿Estaba en oriente medio? ¿La guerra?
El grito de un infante lo saco del trance, Lucius, su hijo estaba gritando y el no podía moverse. ¿Qué diablos estaba pasando?
Un gimoteo, el gimoteo de una mujer, a su lado lo hizo ponerse más alerta, Luna, su mujer. Dios bendito ¿Que estaba pasando? ¿Por qué no podía recordar nada? No estaba en Oriente, lo sabía con tanta seguridad como sabía su propio nombre, jamás llevaría a su familia al infierno en la tierra, entonces, ¿qué diablos estaba pasando?
-Draco- la voz de la mujer llego hasta el, moviendo el brazo de su marido, demandaba un solo sonido o movimiento para no volverse loca - Draco- dijo sollozando aun más impaciente –Lucius- dijo con la voz ahogada –no llores amor, asustas a mamá- dijo mirando a su hijo de apenas 2 años rubio y ojos azules como el cielo, un encanto de niño en sus mejores días. Ahora sin embargo el crio estaba pálido, sangre salía de su cabeza y su nariz, el porta-bebé y el cinturón con el que Draco había protegido a su hijo le había salvado la vida. El niño ajeno al terror de su madre siguió llorando, era una criatura que solo entendía que sufría, que dolía su pobre cuerpecillo.
-Luna- la voz gruesa y ronca de Draco atrajo la atención de su mujer a él, la vista le venía poco a poco al igual que el recuerdo de los acontecimientos vertiginosos.
El auto estaba al borde del acantilado, moviéndose al compas del aire inmisericorde.
Les habían tratado de sacar del camino.
Camioneta negra, sin placas, vidrios polarizados.
La mente y el cuerpo entraron en alerta roja. Los Seals estaban entrenados para estas situaciones, los soldados, los marines. Y maldita fuera si no recordaba el entrenamiento de cada una de esas instituciones, había crecido en ellas y ellas le habían educado.
La disciplina y el entrenamiento habían manteniendo a sus demonios a raya hasta que Luna apareció en su vida y le dio un hijo. Ellos eran su vida, los que mantenían los demonios alejados, los que le daban paz a su espíritu, "le dan", se recordó. Y le seguirían dando, no iba a perderlos, Por. Nada. En. El. Mundo.
Amaba a su familia y que le condenaran si se permitía perderlos.
–No te muevas- con la voz fría e impersonal, hizo un esfuerzo al tratar de enfocarse. Ahora Luna era un civil, no su mujer. Lucius no era su hijo sino un inocente. Tenía que centrarse y poder salvarlos a ambos. Estudio su situación con calma. La camioneta negra no se veía por ningún lado, era de noche, la oscuridad les rodeaba, las luces de su auto estaban fritas o de vacaciones.
Oscuridad total.
Sería más fácil así, sin ver la mirada de terror de Luna y Luc. El ejército, la marina, los seals, su padre le habían forjado para estos momentos. Y la realidad le golpeo con fuerza.
Iba a morir.
Solo podía salvar a un solo integrante de su familia.
¿Su mujer o su hijo?
Dios le ayudara. Iba a condenar a uno de ellos.
–Mierda- mascullo perdiendo la objetividad. Era un hombre no una maldita maquina y la idea de perder a su familia lo tenía frito. Tenía que dejar a uno y la camioneta se iría cuesta abajo y explotaría. Agradecía la oscuridad, no podría soportar ver lo que le esperaba a uno de ellos. Luna estaba con la pierna rota, había podido verlo por el rabillo del ojo. Su mujer era una entre un millón una luchadora, una guerrera. Por eso habían podido unir sus vidas. Nacida en los barios bajos de Boston entendía que la vida era una Jungla. La supervivencia era del más ágil e inteligente no del más fuerte.
-Lucius- la voz de su mujer llego hasta el arañándole el corazón. Ella sabía lo que pasaba y estaba dispuesta a morir por ellos dos. –Solo háblale sobre mí, Draco, no dejes que me olvide- ¿Luna que mas podía hacer?. Solo dejar vivir a los dos hombres más importantes de su vida. No era una idiota y comprendía la importancia de la decisión de este momento. Si ella no tomaba las riendas de sus sentimientos le rogaría a Draco y ese recuerdo lo mataría. Ella no saldría viva de aquí, no solo tenía la pierna rota, no sentía ambas piernas. Ella se quedaba. Fin de la discusión-
-Vida- la voz de Draco, ronca y quebrada, rasgaba el aire. La decisión había sido tomada por los dos, había sido un acuerdo mudo -Nunca- con mano temblorosa llego hasta la de ella y la apretó sin moverse y si lo hacía solo era lo más mínimamente necesario. Sería la última vez que le vería, la última vez que le tocaría, su mano, no su cuerpo, no haciéndole el amor. El frio del metal resbalo por su mano, causándole escalofríos, su anillo de matrimonio. No un simple metal sino oro solido, pero frio e inmisericorde –Te amo Luna Lovegood Malfoy- dijo con tal sinceridad que le dolió. Ni aun, cuando hacían el amor él le decía esas palabras, solo tres veces la había pronunciado en toda su vida con ella:
El día de su matrimonio.
En el nacimiento de su primogénito Lucius.
Y ahora en su lecho de muerte.
Maldito hijo de perra. Si hubiera soltado mas las riendas de sus sentimientos por su mujer tal vez no se sentiría tan muerto como ahora, tan culpable, tan desdichado.
-Y yo a ti, Draco - alejando su mano, toco los cabellos de su lloroso niño, nunca le vería de nuevo y la sola idea e imagen que se dibujaron en su mente la mataban, la hacían hervir de rabia y orgullo, todo al mismo tiempo –Te amo Lucius- las palabras salieron con el mas melódico de los sonidos, derramaban amor y verdad, dolor. Dejando caer la mano se toco el corazón que se le rompía. Se había despedido, ya estaba, ahora tenía que dejarlos ir, no podía comportarse como una maldita perra egoísta como había sido su madre, a diferencia de Bellatriz Lovegood, Luna vería siempre primero por su hijo, por su esposo y maldita fuere si comenzaba a llorar y quebrarse frente a Draco, el hombre trataría de salvarla y eso ya estaba muy lejano, pero Draco se obstinaría tal y como un crio, si fallaba la culpa nunca lo abandonaría.
Ante los ojos del mundo ella era la mujer de un hombre que se había criado entre hombres fuertes y fríos, se esperaba que fuera un bastardo egoísta, pero Luna había descubierto en sus momentos más oscuros, que Draco Malfoy era único, un ser noble, justo, paciente, cariñoso, serio y frío cuando se le requería de esa fachada que pocas veces ella apenas había vislumbrado. Durante su estancia al otro lado del mundo prestando su servicio en plena guerra, jamás había disparado contra un hombre si no veía que lo merecía.
Draco tenía que salir bien parado de esto o no podría ser el apoyo de Lucius. Ambos la echarían de menos pero tenían que irse, no podían sobarse y lamberse las heridas y ver el futuro inminente que les esperaba, el tiempo no espera y hoy… no era una excepción.
Para Draco Malfoy quedaba más que claro que jamás la olvidaría, esa última imagen le perseguiría en sus sueños, con las mejillas surcadas por las lagrimas y la sangre brotando de los cortes con los labios partidos y mallugados, Luna era la mujer más hermosa del mundo, SU MUJER, y ella estaba desmoronándose ante él. Luchando contra sí misma y manteniendo una fuerza de voluntad que le hacía poner de rodillas. No era digno.
La vengaría.
Por dios bendito y el diablo como testigo que la vengaría.
Solo rogaba a su madre que estaba en los cielos, y el así lo creía, que le otorgaran a Luna una muerte rápida y sin dolor.
-"Dios no permitas que sienta nada"- rogo internamente.
Draco había perdido el camino de la fe desde que era un chiquillo siempre dándole la espalda a lo que era un retazo fugaz y memorias de su madre. Y ahora como una estúpida novela griega se rencontraba con su fe "la vida es una perra con un sentido pésimo del humor" con el alma sangrando profusamente y la culpa aplastándole, suplico para que su madre ni el ser divino le ignoraran. Jamás pensó regresar, jamás suplicaba, pero Luna y Lucius eran su vida. Por ellos se humillaría de ser necesario.
El aire frio entro como un golpe directo a sus pulmones, la rabia, el miedo y el dolor hicieron la mezcla perfecta para la salvación de Lucius. Con la adrenalina bombeando en sus venas, la eficacia, y el entrenamiento militar, Draco tomo a su hijo en brazos y salió del auto en menos de ocho segundos, una velocidad que enorgullecería a sus superiores.
Ante él la vida le fue arrancada, a cámara lenta, después a una velocidad impresionante, vio caer el auto que llevaba como pasajero la vida de su mujer, con un solo destino, el oscuro abismo que descansaba al fondo del acantilado. La muerte.
- ¡Lunaaaaaaaaa!- el grito animal de un hombre herido y el llanto de un infante rompieron la calma de la noche, el resplandor rojizo anaranjado alumbraba lo que segundos antes había sido un barranco común y corriente, oscuro… lo que ahora era la tumba de Luna Malfoy.
Esposa, madre y víctima.
Su sabor, su calor le rodeaba, el cariño, su cuerpo acogiéndole dulcemente. La ansiaba. La extrañaba. Le necesitaba. Le curaba y anestesiaba su dolor.
-Luna- el ronco gemido de un hombre encima de su mujer, rompió el aire, besándola, tocándola, alabándola. El calor tan familiar y tan correcto de su cuerpo pegado al suyo, le dieron la bienvenida, el desliz de piel contra piel, alientos, envites, dulzura y calor.
Estaba en su hogar.
Estaba a salvo.
Pero sabía que no duraría la sensación.
-Asesino- la voz dulce y melódica le rodeo, lastimándole, flagelándole –Me mataste Draco-
Frio.
Culpa.
Odio.
-Nos mataste- los labios se deslizaron por su cuello por su pecho dejando un reguero de besos, que quemaban y lastimaban. Y el frio no le abandonaba. El cuerpo de Luna tan frio y pálido, ceniciento, su belleza iba menguando, pero él seguía amándola aunque le condenara. El sentimiento que hirvió en su pecho lo hizo sentir vivo. Y después ya no estaba. Estaba vacío de nuevo de sentimientos.
Ante él la imagen de una carretera y un barranco se burlaban de él, aquí había perdido todo hacía cuatro años y aun no podía perdonarse.
Estaba soñando, lo sabía.
Y sabía lo que vendría después lo que le pondría de rodillas si no despertaba. Lo que le quebraba y le obligaba a buscar la muerte a cada paso. Pero él hombre es débil, el era débil. Quería verles a los dos. Solo aquí podía. Solo aquí los tenía aunque no les tocara.
Se aferraba a unas sombras y los nombres de personas que ya no estaban en este mundo. Y LO SABIA.
Dejo su cuerpo andar, dirigiéndose a su condena, una que ansiaba cada noche antes de dormir, en el puente.
Ella estaba preciosa, con su largo pelo rubio, que se abría como un abanico cuando estaban en el lecho amándose, pequeña, esbelta, frágil y con su vestido blanco con el que le había visto por última vez. Aun guardaba ese vestido. Aun guardaba todo tal y como ella lo había dejado. Como Lucius había dejado sus juguetes. Su hijo, pequeño y rubio, brincaba al lado de su madre llamándole a gritos. Su sonrisa inocente y brillante, había sido despojada cruelmente de este mundo.
Por ser débil.
Por su culpa.
Ellos estaban muertos por su culpa.
Cayendo de rodillas solo podía observarlos. Pedirles perdón con la mirada y ver, simplemente ver y sentir que le arrancaban el corazón del pecho.
La sonrisa de Luna siempre, era la misma en este sueño. Primero le culpaba, le besaba el cuerpo, el alma y después le sonreía de manera tan lastimera como si supiera lo que sentía. Como si ella sufriera con él, por él.
Aun habiendo pasado tanto tiempo y recordando su realidad buscaba su calor, su cuerpo a su lado en la cama. ¿Aun la amaba? O ¿mantenía sentimientos muertos por razones egoístas? ¿La amaba de verdad? ¿Era remordimiento o era amor?
-Luna- susurro con reverencia. Con las lagrimas cayendo duramente, con las manos en puños y gritando y maldiciendo al mundo por habérsela arrancado, internamente.
Ella siempre se quedaba hay, con su pequeño, viendo, sonriendo, tranquila y serena, siempre en silencio. Solo el sonido de las risas de su hijo era lo que rompía la tranquilidad del puente.
-Te amo- por primera vez en cuatro largos años, con sus noches, con sus días, con sus manos cada vez mas manchadas de sangre, oía lo que ansiaba escuchar más que la venganza. Esas dos palabras. Esa sonrisa sincera llena de amor. –Ya no volveré- Luna dejo de sonreír pareciendo devastada ¿ella venia a verle? ¿Ella y su hijo salían del cielo para verle? –La biblioteca Draco. Las respuestas están en la biblioteca. Los libros, las secciones, los secretos. Y en nuestra habitación, mi pasado con el- y con pasos vacilantes ella dio la vuelta mientras cargaba al niño que sonreía aun más. –Se feliz Draco. Y Vive por nosotros-
EL mundo se estaba derrumbando a su alrededor. Ya no la vería de nuevo. Con un grito desgarrador Draco corrió detrás de ellos, desapareciendo el suelo a sus pies se dejo ir, cayendo…
Y el dolor lo despertó. Estaba en su cama, en su casa, solo.
Dios como le dolía la cabeza. Recordando la borrachera de la noche anterior recordó todo. La misión había fracasado, había perdido dos hombres en combate y el estaba revolcándose en su pena.
Que hijo de perra, egoísta era.
Con una maldición que azoraría a los mismísimos marineros se levanto de la cama.
Tenía el maldito dinero suficiente para no trabajar nunca en su vida. Tenía los recursos y las relaciones para ser un hombre poderoso. Pero esa vida ya no era la suya sino la de un extraño.
Tenía que levantar el culo y seguir la pista de los bastardos que habían matado a Luna, a sus hombres, y que cazaban a adolecentes cada año. Los Fratelli. Esos hijos de perra, Una maldita secta, asociación, fraternidad malditamente cerrada, supuestamente desaparecida. Unos hijos de puta enfermos. Seguían sus tradiciones al pie de la letra, hombres y mujeres que ellos seleccionaran eran esclavos. Y eran perseguidos como animales. Eran los malditos bastardos que supuestamente habían desaparecido en una de las redadas de la Tercera Guerra Servil. Los muy hijos de puta simplemente se habían escondido muy bien, borrándose de las arenas, el polvo y la sangre, la memoria y los escritos. Varios Ludus* habían desaparecido de los circos de sangre haciéndose pasar por nobles romanos. Y era ahí donde terminaba la historia de los Fatelli.
Levantándose de la cama decidió que no bebería de nuevo hasta la próxima victoria de sus hombres. Era un hombre que no tenía nada que perder y por eso no tenía miedo. Buscaría venganza aunque le costase la vida. Porque las heridas que no mostraba en la carne eran heridas de un recuerdo que te mata a cada segundo, que te recordaban que estabas vivo y que debías sentirte maldita sea enfermo, pero al mismo maldito tiempo te recordaba que eras un bastardo hijo de puta "con suerte".
Draco no había querido suerte, no había querido riquezas, ni honor por los horrores de su vida. Pero aquí estaba, llevando en la espalda la muerte de su familia por descubrir una secta muerta, por haberse metido en el camino de los Fatelli sin darse cuenta, cabreándolos y golpeándolos. Les había quitado un pilar y por eso le habían arrebatado a su familia.
Tenía que centrarse. Tenía conocimientos de que una casería estaba en pleno curso. El problema eran "las presas", se ocultaban tan malditamente bien. Y lo único que encontraba de ellos eran las migajas, lo que los carroñeros dejaban y una nota alta y clara "estoy detrás de ti". Los medios creían que se trataba de un asesino serial. El FBI lo pensaba también, la CIA. Solo él, el presidente, y sus hombres de las fuerzas especiales conocían la realidad. Una que lo llenaba de rabia.
Los Fratelli eran personas de poder, desde sus inicios en la Roma Republicana hasta ahora seguían siendo personas de poder que podían esconderse y jugar a una comedia y tragedia griega sin delatar su verdadero rostro.
Temía que su familia estuviera involucrada, sus amistades, los senadores, los altos cargos del país, la elite estadounidense, la maldita elite global, ya era malo pensar que esto no era un problema del país, sino mundial.
¿Cuántos esclavos habría hay fuera corriendo por su vida?
El sonido del contestador lo saco de sus cavilaciones –Tío, levanta el culo, amor –la burla goteaba en borbotones junto con la carcajada indiscutible de otro hombre que le acompañaba en la llamada- tienes las aspirinas al lado y el agua también- Draco miro a su lado y gruño por lo bajo- ahora deja de enseñar los dientes y presta atención tío, encontramos otro cuerpo en Boston…- hubo un silencio sepulcral- en uno de los esclavos- vale no era educado llamar en pleno siglo XIX a un humano esclavo, pero preferían brincarse la maldita norma a llamarlo presa, o animal, o simplemente juguete –mira puedo hacer el jodido papeleo y llevarte los documentos hasta tu departamento en Washington, no me lo tomes a mal tío pero sabes que odio Nueva Orleans, hace un calor de los mil infiernos y mi mujer me matara si no llego para la cena de acción de gracias. Por cierto sabes que estás invitado- la línea se corto y Draco volvió a respirar. Si no regresaba la llamada a Theodore Nott, él y Blaise Zabiniseguiría el plan de acción que acababa de comentar. Con una maldición se levanto de la cama. Tenía que llamar a su piloto para que preparara el Jet y poder volar a la capital esa misma tarde.
-"Esto es una reverente estupidez"- ¿Cómo demonios un chucho, pulguiento, repartidor de babas a diestro y siniestro le había quitado su lugar?
NI-PUÑETERA-IDEA.
Ella era el bebé de todos sus hermanos, era la consentida de Liam ¿entonces por qué demonios no la quería cerca? ¿Marcus se lo había pedido? ¿Marcus la había mandado al maletero como una carga? ¿Cómo un dolor en el culo al que debes de soportar?
Los ladridos del perro la sacaron de su debate mental ¡SU JODIDO CHUCHO IBA EN EL HACIENTO DEL PASAJERO Y ELLA EN EL PUÑETERO MALETERO! MURIENDOSE DE DOLOR Y CALOR!
-Si continuas con esas caras Hermione Jean Granger te juro que te dejo todo el viaje en la parte de atrás- CONFIRMADO, Marcus era el que la había mandado al infierno.
-No seas tan duro con ella Mark- interrumpió Liam sin dejar de mirar la carretera. –Creo que ya estuvo bastante por un día de reprimendas-
-¡POR ESO MISMO LA REGAÑO IDIOTA! Siempre la estas solapando y defendiendo, por eso es como es ahora- Liam simplemente soltó una carcajada mientras sonreía de lado. Marcus estaba cabreado pero no era un secreto para todos que Marcus era el que más la mimaba.
-La próxima vez podríamos amarrarla del capo- sugirió Peter. ¿Era posible amar a tus hermanos y querer asesinarlos al mismo tiempo? Ahhh podría ser si la variante…..DEMONIOS SIIII! Ella misma los mataría con sus propias manos si supiera disparar una jodida arma. Solo pensar en la reprimenda de la noche anterior la hacía estar calladita, sentadita y…. ellos tenían razón de estar enojados pero ¡no para mandarla al maletero!
-¿En qué mierdas estabas pensado Hermione?- el grito iracundo del hombre la hizo temblar como una hoja de papel. Marcus estaba cabreado y eso…no era bueno.
-Auch- "señor, dioses o cualquier puñetero ser divino la ayudara y la agarraran confesada", sus hermanos tenían un puñetero mal humor- Auch- se quejo de nuevo mientras Peter le cocía la pierna. Y a decir la verdad le dolía, y le dolía un montón. Pero no era estúpida, si decía más que "auch" posiblemente la asesinaran en el acto.
-Deja de gritarle Mark, no ayudas poniéndola comatosa de nuevo- la voz de Peter era fría, o dios, ese era el tono de "ni-una-mierda-si-quieres-vivir" iba a matarla en cuanto sus hermanos salieran de allí. Peter tenía el don de los animales. "Debió de haber estudiado para veterinario que para medico" pensó. Pet podría estar iracundo pero se oía calmo, "si el rio suena…" se rio de sí misma. Peter era idéntico a los ríos, serenos y tranquilos, pero durante las tormentas, oscuro y letal.
-que se joda, le dije que no salía de la guardia y mira el resultado, joder-Si, vale Marcus tenía derecho a estar cabreado. Su hermoso y nuevo bebe era un sucio traidor y no tenía que pedir que le azotaran por eso, ella sola se pateaba mental mente el trasero.
Su mente lo había sabido y lo había ignorado. No se había dado cuenta hasta que estaba en las curvas de la colina, los hijos de…."cálmate"…la habían acorralado, no le había quedado de otra más que dejar ir al auto directo al precipicio y al lago. El solo recuerdo le provoco nauseas. Odiaba la montaña rusa, y ella se había puesto a jugar "suicidio en la montaña", vendería millones si daba el guion a Hollywood, le pagarían por su experiencia cercana a la muerte, "oh…y tal vez te darán también una patada en el culo".
-aunque… podríamos dejar explicarla- la voz de Liam era puro hielo. Sip definitivamente estaba hasta el cuello. Con un andar que parecía digno de un depredador se sentó a su lado. Su rostro era una máscara. De esas caras que le ponía cuando iba a soltarle una mala noticia. "como cuando murió pupi" ohh su chucho de la infancia como le extrañaba. -¿y bien? Expón tu defensa Granger!- definitivamente estaba cabreado, solo la llamaba "Mione" o an".
Tomando una sonora inspiración para darse valor y con la promesa de un buen trago después la voz le salió cortada- Tenía que ver a Emma. Ustedes la exiliaron y yo di mi palabra de mantenerla a salvo.-
Las maldiciones que sucedieron después de su argumento la hicieron sentir una chica buena, y a favor de la verdad se estaba absteniendo de darse unas palmaditas en la espalda para felicitarse. Les había sacado la carta de la culpa y eso, tanto los iba a cabrear, como la iban a perdonar. Vale, vale, una jugada sucia, pero cuando crecías entre tres hombres con caracteres de hielo tenias que aprender a jugar tus cartas de" Damisela-en-apuros-bondadosa-cariñ .bla"
-Era la mujer de un traidor Mione- sip y hay estaba de nuevo el Liam de siempre –No podíamos confiar en ella, y mira que no nos equivocamos. Casi mueres hoy.
-pero Emma no era….-
-Dormía y follaba con un traidor. Por supuesto que ella también lo era- Marcus se incoó frente a ella tomándola de las manos –Bebé sabes que te queremos y por esa misma maldita razón te queríamos alejada de ella.
-Me escondió Marcus, me salvo la vida a coste de la suya y del bebé-
-Después de que viera que lo estabas apostando todo por ella- Peter termino de vendarle el corte en la cabeza con manos gentiles ya no bruscas y frías –Sabes lo que representamos Mione por eso te queremos segura, a cuatro paredes y candados. Y ahora cadenas de ser necesarios.
-¡es una prisión!- ¿es que no se daban cuenta?, era un pilar y ellos la mantenían de manos atadas.
-Si es una prisión, una en la que te mantenemos viva, al igual que tu chucho- rectifico Liam
-Y ahora tenemos que irnos desde ayer. Si la siguieron hasta el lago les habrán dado una señal a sus superiores y vendrán más. Marcus se puso de pie mirando a sus hermanos- cojan las armas, nos largamos esta misma noche de Dallas.
¿Quién quiere ser una persona sensual? Si quieres serlo recuerda siempre esto, una persona sensual es aquella que deja un valioso y erótico revienw XD Na! Enserio chicas/os considérenlo un pago de las personas que se encuentran detrás del ordenador. Espero y les haya gustado este resumen, cualquier queja o sugerencia no olviden en avisar. Bye
Mordiskitos
Srita Malfoy Uchiha
