Antes que nada quiero agradecer a las personas que siempre dejan review… así que, gracias :DDDD

¿He dicho que amo a Regina verdad? xD

Como sea, debo decir que disfrute escribir el ultimo capitulo y leer los reviews, gracias, de nuevo

OUAT no me pertenece. La historia sí.

Era un nuevo día y ella entraba al club, que en ese momento solo estaba ocupado por los empleados. Tenía lentes oscuros para disimular cualquier rastro de lágrimas.

En cuanto entró se encontró con Anna, quien la esperaba con un café.

-Emma – dijo su asistente.

-Anna – dijo con una sonrisa.

-¿Cómo estás? – preguntó la chica con su habitual entusiasmo.

-Bien, gracias – mintió, si bien Anna era una buena amiga y tenía confianza en ella, no estaba preparada para decirle lo de Regina.

-¿Y Regina? – preguntó inocentemente.

Eso le dolió. Ella deseaba tener a Regina y decirle al mundo que ella y su esposa se amaban, pero no lo iba a hacer, no después de lo que sucedió.

-Por ahí – dijo distraídamente.

Anna asintió y siguieron caminando hasta llegar a las oficinas. En el camino, ella trató de identificar al tal Hood.

-Quisiera que me pasaras el teléfono de mi abogado – le dijo.

-¿Tu abogado? ¿Está todo bien? – preguntó Anna con cierta preocupación.

-Sí – dijo rápidamente-. También quiero que llames a un tal Hood, ¿lo conoces?

-¿Robin Hood? – preguntó Anna con una sonrisa, Emma asintió-. Sí, digo, he hablado varias veces con él. ¿Debo preguntar?

-No – dijo Emma rotundamente-. Solo llámalo, hay algo que quiero preguntarle… - dijo-. Y Anna, gracias por todo.

Anna le sonrió y asintió. Finalmente se sentó en su asiento y llamó a dos de los chicos que trabajaban en la seguridad, necesitaba ayuda para lo que iba a hacer.

Nunca pensó que iba a hacer algo como lo que iba a hacer. Se sentía como si estuviese en la mafia o algo así.

Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando los dos hombres entraron a su oficina.

-¿Deseas algo, Swan? – dijo el más bajo de estatura.

-Por algo estas aquí, Leroy –respondió por ella, Graham, el otro hombre.

Leroy rodo los ojos.

-Necesito que me ayuden a asustar a alguien – dijo calmadamente, como si lo que estaba a punto de hacer, lo había hecho un millón de veces.

-¿Asustar a alguien? – dijo Leroy, frunciendo el ceño con confusión-. Ilumíname, Emma.

-Es una venganza, ¿sí? – dijo ella-. Si quieren me ayudan, me ayudan y si no, no.

-Espero no tener que matar a alguien por una venganza – dijo Graham.

-Nadie va a morir, ¿de acuerdo? Solo le quiero dar una paliza, tal vez lastimarlo, como para que no tenga hijos y no se atreva a acostarse con ninguna mujer – dijo con falsa calma.

Leroy y Graham se miraron totalmente sorprendidos. Nunca habían visto a Emma Swan en plan de venganza de verdad. Habían sido cómplices en "venganzas" de mentira y también recordaban la semana de las bromas con otras empresas, pero esta vez, Emma iba en serio y quería lastimar a alguien.

-¿Estás segura? – dijo Leroy.

-Sí.

-La venganza no siempre es la respuesta – dijo esta vez, Graham-. Es genial cuando es para bromas o para nuestros enemigos empresariales y no golpeamos a nadie.

-Él es mi enemigo – dijo ella, apretando los nudillos-. Además, yo hare el trabajo sucio. Ustedes solo lo sujetaran. Ya casi viene, díganme sí o no.

Ambos se miraron y la miraron a ella.

-Está bien- dijeron al unísono.

Ella sonrió satisfecha, aunque en una parte de su mente sabía que se iba a sentir mal.

Se levantó y se quitó el blazer que portaba. Llamaron a la puerta.

-Pase – dijo con voz amable-. Yo les indicaré – dijo mirando a Leroy y Graham.

En ese momento Robin Hood entró. Ella lo examinó, no recordaba haberle hecho una entrevista, así que pensó que fue Anna, quien lo contrató. No se veía tan mal, pero no le encontraba el atractivo. ¿Cómo su Gina había caído ante semejante ejemplar? Incluso tenia barba.

-¿Eres Robin? – preguntó con amabilidad.

-Así es – dijo él, luego de saludar a Graham y a Leroy.

-Ah, me gustaría hablar contigo, pero en realidad no aquí.

"No me gustaría ensuciar mi alfombra" pensó.

-Charlemos afuera, ya sabes – dijo con una sonrisa encantadora-. Graham y Leroy nos acompañaran, si no te importa.

Hood la miró un poco nervioso.

-No, no hay problema.

Todos salieron de la oficina y empezaron a caminar por la parte trasera del club. Iban callados y sumidos en sus pensamientos, hasta que se detuvieron en un lugar que Emma considero apartado.

-¿Desde cuando trabajas en este club? – preguntó.

-Dos años – dijo de manera inmediata.

-Y eres…

-Bartender.

-Oh… bien. ¿Sabes para que te llame? – preguntó ella, dándole una pequeña sonrisa.

-¿Quiere incorporar un nuevo trago y no quiere que nadie lo sepa? – preguntó él un poco asustado.

Emma negó con una sonrisa en la cara. Estaba sorprendida de ver como estaba de tranquila.

Miró a Leroy y a Graham; y asintió levemente.

-Yo solo quiero hacer esto.

Y lo pateo justo en su miembro.

-Uh… sus bolas – dijo Leroy, sosteniendo a Hood, que gritó como una niña.

-En la cara no, en la cara no – dijo chillando él.

Emma sonrió un poco más y le propinó un puñetazo en la cara.

-¿Debería seguir? – preguntó ella, al ver que él se hacía en los pantalones.

Graham soltó una carcajada.

-No hay que ser tan cruel, está asustadísimo.

Ella asintió e hizo como si se le limpiara las manos.

-No lo suelten – dijo-. Escúchame bien, querido. Estás despedido y dudo mucho que encuentres trabajo en otro club de la ciudad, es más, me encargaré de que no encuentres trabajo en la ciudad. Si te veo cerca de nuevo de mi club o de cualquier cosa relacionada a mí, será peor. Porque ni siquiera he hecho gran cosa y ya te hiciste en los pantalones – dijo mirando los pantalones mojados-. Piénsalo bien, antes de meterte con la mujer de otra persona, cerdo.

Y luego le dio una bofetada.

-Imbécil – musitó y luego miró a sus cómplices-. Llévenselo y díganle a Mulan que es la nueva bartender.

Dicho esto se fue. Él había despertado a su demonio interior y ella lo hizo pagar. Aunque fuese un pequeño susto, lo hizo mearse en los pantalones.

Y… ¿Qué dicen? ¿Malo? ¿Bueno? ¿Alguna pregunta? Dejen review!

¡Gracias por leer!