Ya era de noche y el auto se acercaba mas y mas a Storybrooke. Miró hacia atrás y vio como Zelena y Malefica se habían dormido, después de comentar todo lo que veian a través del camino. Sonrió levemente y miró a su asiento de copiloto de reojo.
Regina la miraba con una pequeña de esperanza. Pudo percibir esa mirada cargada de amor e hizo un gesto de disgusto.
No iba a perdonarla tan fácilmente, ahora estaba "aprovechando" un poco de su vida de "soltera", aunque extrañaba a Regina, demasiado debía decir. Incluso no descansaba debidamente, ya que se quedaba en el club en las noches. Alli había invitado un par de copas a varias modelos famosas, una que otra actriz y a sus amigas.
-¿Emma? – dijo su acompañante.
-Que… - dijo ella secamente.
-Gracias – dijo ella, sinceramente.
Emma solo se limitó a asentir y seguir conducir. No quería hablar con Regina, solo quería borrarla de su mente. Dejar de sentir dolor, ese era el principal objetivo.
En este viaje planeaba fingir frente a los padres de Regina, pero luego, la ignoraría.
-¿Emma? – llamó nuevamente Regina.
Emma rodó los ojos.
-¿Ahora que? – dijo.
-Yo… no te divorcies de mi, por favor. Dame otra oportunidad.
-Regina… no sé si pueda confiar nuevamente en ti.
-Antes lo teníamos todo – dijo Regina con añoranza.
-Tu lo has dicho, antes. Pasado. ¿Entiendes? – dijo mirándola por un breve instante-. Antes lo teníamos todo. Un plan, un hogar y una familia. Todo. Incluso juramos que seria para siempre. Pero lo arruinaste.
Regina asintió tristemente.
-Por eso te dije que te fueras – dijo Emma limpiándose una lagrima rápidamente-. Odio fingir, pero lo hare para hacerte este favor y porque se lo debo a Zelena.
Miró rápidamente hacia atrás. Ahora Zelena tenia la cabeza en el regazo de Malefica. Ambas seguían dormidas.
Recordó como Zelena la había llamado hace dos semanas para decirle que debían viajar juntas para llegar a Storybrooke. Zelena le había gritado que nada de arrepentirse y todo eso.
-Yo creo que tu y yo somos almas gemelas – dijo Regina sacando un tema de conversación y mirando el dedo de Emma, que tenia nuevamente la sortija.
-Las almas gemelas no le pegan el cuerno a la otra – dijo Emma, mientras rebasaba un auto.
-Pero perdonan – dijo Regina.
Emma quería empujarla por la ventanilla del auto. Apretó sus manos al volante, Regina estaba siendo necia. Luego de un par de horas de conducir, entraron al pueblo donde inició todo.
Una oleada de nostalgia y melancolía recorrió su cuerpo. Se sentía azul.
Pasaron por la torre del pueblo y recordó la primera vez que la vio.
Emma y David eran nuevos en la ciudad y no estaban felices con la decisión de sus padres. Ellos amaban Hamilton, su ciudad natal. Ellos no querían quedarse allí, en Storybrooke. En ese momento ambos caminaban por el pueblo con expresión aburrida y conscientes de que atraían la mirada de casi todos los pueblerinos, y es que ambos, eran totalmente parecidos y atractivos.
-Esto es mierda – dijo David.
Emma solo asintió y siguió mirando todo, hasta que la vio.
Tenía un vestido azul que le llegaba hasta las rodillas. Le llamó la atención su cabello, que era largo y negro, profundamente negro. Oyó como David le decía algo más, pero su atención estaba en la chica de cabello negro. Solo esperaba que se volteara.
Pero David interrumpió sus pensamientos soltando un comentario sobre el trasero de una pelirroja.
Definitivamente aquello no fue amor a primera vista, pensó en ese instante, mientras seguía conduciendo a la casa de los Mills. Lo que sintió cuando la vio fue, sin duda alguna, atracción, deseos de robarle aquel vestido y preguntarle que shampoo usaba.
Aparcó el auto cuando se dio cuenta de que estaban frente a la casa de los Mills.
Bajó del auto y sacó las maletas, mientras Regina despertaba a su hermana y a su cuñada.
Quería irse lejos, pero era momento de que fingiera…
Lamento no haber publicado ayer, pero es que… la vagancia…
¿Qué me dicen de este? OPINEN!
:D
Gracias por leer!
