-necesitarán otros abrigos o chamarras Ginny…señala Lizbeth mientras se abrigan para ir al almacén a checar si Tony consiguió la carriola para la bebé…esos son bonitos pero nada apropiados para este lugar.

-lo sé Liz…admite terminando de abotonarse la prenda frente al espejo, se detiene un poco antes de subir la capucha, en efecto tanto el abrigo de la niña como el de ella son bonitos, diferentes uno del otro solo por el tipo de botonadura están confeccionados en tela suave y abrigadora, las capuchas adornadas con un ribete imitando el esponjoso pelambre de un zorro. Cuando fue a proveerse de ropa para ese sitio, teniendo recursos limitados, acudió a una bodega de saldos, se enamoró de ambas prendas de inmediato, en medio de la situación que están viviendo quiso darse un gusto y mandando al diablo su sentido común compró los abrigos, aunque desentonan con ese lugar no estarían tan mal si no fueran en ese color…perla.

- es una bebé…continúa tomando en sus brazos a Rose…no me gusta vestirla de color obscuro, además se le ve precioso, a que sí…pasa suavemente la mano por la cabeza de la nena acomodándole el poco cabello que tiene…contrasta con el color de su cabello.

-igual que con el tuyo Ginny…le hace un cariño a Rose…ambas son pelirrojas, aunque así se ve bonita cuando crezca su cabello lucirá más, pero no son prácticos para este lugar, se les ensuciarán pronto, son de limpieza en seco y aquí no hay un lugar de esos.

-pues tendremos que cuidarlos…se echan a andar por las callecitas adoquinadas…no hay recursos y aunque los hubiera donde puedo comprar otros aquí?

-en el otro pueblo, ahí también podemos firmar, es bastante grande y además de un almacén hay varios locales más. No somos los únicos en la zona Ginny, al otro lado de las montañas hay un aserradero y más allá otro mineral. Todo esto…señala con la mano…es propiedad de El Fénix, lo que hay es únicamente para cubrir lo esencial, así que cada semana el autobús de la empresa nos lleva hasta el otro pueblo, hacemos algunas compras y pasamos un buen rato.

Entran al almacén, Tony charla con una mujer joven, trigueña con ojos y cabello castaños, de estatura y complexión mediana.

-Hola!...saluda el tendero…llegan muy a tiempo, maestra ellos son Clementina y su hijo Benjamín, y ellas son la maestra Ginevra y la pequeña Rose…Ginny se detiene un poco piensa si debe aclarar su parentesco con la niña, decide dejarlo pasar y saluda a ambos con un beso…a Lizbeth ya la conoces.

-Un gusto maestra…Clementina le sonríe ampliamente…aquí le traje la carriola que usó Ben, espero que le sirva.

-llámenme Ginevra o Ginny como gusten y claro que me sirve Clementina, en verdad te lo agradezco, en cuanto llegue la de Rose te la regreso.

-no es necesario, Ben ya no la necesita, él es mi tercer hijo…hace una mueca de espanto…así que no pienso encargar otro en largo tiempo.

-o sea que tus hijos serán mis alumnos?

-así es, menos Ben, el programa de escuela en casa no incluye a menores de cinco años así que él se queda conmigo.

-y que hace toda la mañana?

-pues ir colgado a mi falda de un lado para el otro.

-llévamelo, aun cuando a él no lo evalúen aprenderá algo y se divertirá, así te da libertad de hacer tus cosas.

-aquí no hay mucho que hacer Ginny…suena aburrida…solo en las mañanas estamos algo atareadas con las labores de la casa, ya viste que son prácticas y pequeñas así que en un santiamén terminamos y ya solo nos queda ocuparnos de las comidas.

-y como pasan el tiempo?

-pues leemos, además una vez por semana vamos al cine…echa a reír ante la expresión confundida de Ginny…perdona, se me olvida que recién llegaste, el salón que está en la plazuela tiene una sección de biblioteca y otra se adapta para la función de cine, con la modernidad nada es imposible…Ginny afirma con un gesto...pero fuera de eso pues no hay más que hacer.

-tu envíame a Ben, ya veremos después que podemos hacer con tu tiempo libre.

-y Rose?, la llevarás también a la escuela.

-no hay de otra, improvisaré un corralito con las bancas, con eso y la carriola me las arreglaré.

-mmm, Ben no tuvo corralito, así que ahí no te puedo ayudar, pero podemos hacer algo mejor, un intercambio, tú te encargas de Ben y yo de Rose.

-estás segura?, ella requiere de más tiempo que Ben, y tus cosas?

-por eso mismo Ginny, es muy pequeña para que la tengas en la escuela y Ben algo grande para estar todo el tiempo en casa, me encantaría que aprenda algo. Por muy bien que te las arregles Rose no estará cómoda, no es lo mismo que estar en casa. Ben todavía usa su cuna ahí puede tomar la siesta y entretenerse y cuando se canse de la cuna usaré la carriola, tal y como lo hice con él.

Ginny lo piensa un poco, Clementina tiene razón, la escuela no es el lugar adecuado para una bebé. El ruido que hace Tony al cerrar la puerta del local la regresa a la realidad.

-trato hecho Clementina…le tiende la mano…te lo súper agradezco, en verdad. Ahora vámonos que Tony ya cerró.

-no…protesta Tony…no se vayan, acabo de poner agua para té…señala a la trastienda, háganme un poco de compañía.

Clementina no acepta ya que su esposo termina el turno a la media noche, los hijos mayores están solos en casa y aunque el pueblo es seguro no se siente cómoda dejándolos mucho tiempo solos. Ginny está agradecida con Tony por su apoyo así que decide corresponderle y Lizbeth, sin tener nada mejor que hacer, se queda con ellos. Pasan un buen rato cruzando información, Tony y Lizbeth le cuentan cosas de la empresa, de las festividades que tienen en el pueblo.

-otra cosa…Tony hace una pausa para tomar un poco de su tercera taza de té…te parecerá extraño pero debes caminar solo por este lado de la calle, nunca por enfrente.

-y eso?...

-por más que el patrón le invirtió trabajo, tiempo y dinero en mejorar el pueblo, está desnivelado. De pronto baja agua de la minera o de la montaña y a media calle se va hacia aquel lado, no es tanta como para inundarnos, pero si suficiente para ensuciarte. Los únicos vehículos que hay aquí son los de la empresa y hacen viajes frecuentes al otro pueblo, de lo que se trata es de que no te bañen con el lodo que se hace. Aunque esta es la calle principal, todo aquel lado eran casas de los trabajadores, con puerta hacia la otra calle, cuando el patrón decidió que los niños recibieran educación similar a los chicos de la ciudad, no había lugar donde poner la escuela así que tomó las primeras dos casas, para evitar la acumulación de agua, y las modificó, esta calle la cruzamos precisamente frente a la escuela.

-Dios…suelta extenuada…los suministros, la libreta, la calle, son demasiadas cosas espero recordarlas.

-y aún no termina…interviene Lizbeth…te traje un par de botas como estás…señala sus pies calzados con ligeros botines de trabajo…es el único tipo de zapato que puedes usar cuando andes por el pueblo, el clima, el empedrado y el adoquín acaban con cualquier otro calzado y de paso con tus pies. Todos los usamos, cuando Rose camine también tendrá los suyos, son una monada, así….señala con los dedos…de pequeñitos.

"Cuando Rose camine" se repite Ginny, aunque no le falta mucho para la andadera espera no estar ahí cuando necesite esos zapatos.

Charlan un poco más, es la hora de la cena y hora de retirarse, aun cuando Tony ruega porque no se vayan tiene que aceptar que la niña necesita una botella y cambio de pañales.