Disclaimer: Lenore (tanto poema como la serie) pertenecen a Edgar Allan Poe y a Roman Dirge (respectivamente). Soul Eater es de Atsushi Okubo. Lo único mío es este intento fallido de trama (?).
¡Nuevo capítulo! Me alegra que les guste este fic, y sí, ya sé que la idea está un poco fumada (?), pero les prometo que daré todo mi esfuerzo porque sea un buen fic~ ¡Disfruten este capítulo! Y muchas gracias a todos por sus reviews ;D
We should be Dead!
"The life and the dead is the same thing"
2: The story about the stupid vampire
&.
Nunca, pero NUNCA acepten a un vampiro en su casa. Háganme caso.
Yo no tuve más remedio, puesto que todo sucedió tras un ligero accidente y no me quedó de otra más que aceptarlo como nuevo miembro de la "familia". Supongo que han de estar confundidos; pues bien, les contaré la historia de cómo conocí a aquel vampiro estúpido y pervertido…
… Yo estaba aburrida en mi casa, sin nada que hacer. Ya no tenía juguetes nuevos con los cuales jugar y mis demás amigos estaban ocupados. Suspiré, mientras que acariciaba al Señor Gato número 13, quien ronroneaba feliz en mis piernas. Lo miré durante unos segundos, para después sonreír y sacar al señor Ratón (no quieren saber cómo…).
— ¡Anda, atrápalo! — le dije divertida, lanzando al señor Ratón lo más lejos que pude.
Tan pronto el Señor Gato n. 13 lo vio, salió disparado tras de él. Comencé a reírme, para luego seguirlos hacia el sótano. Una vez en él, los busqué con la mirada, hasta que de pronto noté algo raro en el lugar.
En el fondo había una especie de caja, y al acercarme pude notar que era en realidad un ataúd. Curiosa, levanté la tapa de este, sólo para ver su interior. Me sorprendí un poco al ver que dentro había un niño de unos ocho o tal vez diez años. Su cabello era blanco, casi tanto como su piel (la cual en realidad parecía transparente, ya que me dejaba ver sus venas a la perfección) y vestía un sencillo traje negro.
¡Era un juguete!
Sin prestarle atención al señor Ratón que estaba acorralado en una esquina del sótano por el Señor Gato n. 13, subí rápidamente las escaleras hacia mi cuarto con el nuevo juguete en brazos (debo de admitir que pesaba un poco). Al llegar a este, lo dejé sobre mi cama y comencé a buscarle nuevos conjuntos para ponerle. ¡Nunca creí llegar a tener un muñeco tamaño real en mi sótano~!
Después de probarle infinidad de trajes, al fin encontré uno que le quedara bien. Era una playerita de rayas blancas y negras junto con un pantaloncito negro y un moño rojo que le até a su cuello. Lo tomé en brazos y comencé a abrazarlo con fuerza, ¡si que era mono~!
Pero pronto noté que una de sus mangas estaba descocida.
Fruncí la boca, para luego ir por mi botiquín de primeros auxilios que usaba con todos mis peluches y sacar una aguja e hilo. Me senté en mi cama, poniendo al muñeco entre mis piernas y acomodándolo para poder coserle la manga…
— ¡Auch! — solté cuando la punta de la aguja me pinchó el dedo.
Una gota de sangre cayó sobre los labios de mi muñeco, y atónita, escuché el latido de un corazón. Observé como el juguete comenzaba a abrir los ojos, los cuales eran de un intenso color rojo. Retrocedí, asombrada, mientras que el muñeco-niño-cosa-loquefuera se sentaba en mi cama y se tronaba los huesos, como si hubiese estado dormido desde hace mucho tiempo.
— ¡Al fin! — canturreó sonriente, mientras que se bajaba de un salto de la cama y me volteaba a ver — ¡Eres mi héroe! — me dijo sonriente.
— ¿Eh? ¿Y tú quién eres? — le pregunté, confundida.
— Soy Soul E. Evans, el vampiro más famoso de toda Inglaterra — me dijo, haciendo una pequeña reverencia —. Verás, hace no mucho tiempo, yo era el asesino más despiadado de Londres. No me importaba quién o qué fuera mi víctima, con tal de saciar mi sed estaba contento.
"Pero un día, después de haber matado a una muchacha de cabello rubio, un grito me llamó la atención. Al parecer había asesinado a la hermana de una poderosa bruja, quien echó un hechizo sobre mi bella persona, haciendo que ahora esté atrapado en el cuerpo de un niño de 10 años — murmuró, mientras que se secaba un par de lágrimas por culpa de su auto lástima.
"¿Sabes lo que es estar dormido tanto tiempo? ¡El dolor! ¡EL DOLOR! — sollozó, para luego carraspear —. Aunque bueno, tú luego me viste tirado en el suelo y creíste que era un muñeco… en ese entonces te veías rara, creo que estabas con vida…
"En fin, de todas maneras necesitaba una gota de sangre para romper el hechizo. Y como fue tu sangre, estaré eternamente agradecido contigo — me sonrió.
— …
— …
— … Eres mono — le dije.
Él se sonrojó, y volvió a carraspear.
— Ejem, de todas formas, vuelvo a ser yo, y debo… ¡ALIMENTARME!
Y antes de que pudiera darme cuenta, ya lo tenía sobre mí, con sus colmillos fuertemente hundidos en la piel de mi cuello.
Grité, y traté de sacármelo de encima, pero realmente era más fuerte de lo que aparentaba. Después de beber mi sangre durante un rato, se separó de mí y pude contemplar por primera vez, su verdadera forma.
Era un joven de unos 18 años, con el cabello ligeramente más largo y los ojos de un rojo más intenso. Y era realmente apuesto, y más con mi sangre escurriendo por la comisura de sus labios. ¿Por qué habrá sido que me sonrojé en ese instante?
— ¡Ah~! ¡Qué bien se siente volver a ser yo! — canturreó mientras que me recostaba en la cama y caminaba alegre con su nuevo cuerpo. Se acercó a la ventana, mientras que yo me sentaba en la cama y llevaba una mano a mi cuello —. Lo siento, my lady, pero como comprenderás, yo tengo que irme — me dijo, para luego guiñarme un ojo y saltar por la ventana.
Pero tan pronto como sus pies se desprendieron del marco, hubo una explosión y él se vio envuelto en una nube de humo. Cuando esta se disipó, él ya había vuelto a tener la apariencia de un niño pequeño. Soltó un gritito, para luego aferrarse rápidamente al marco de la ventana y volver a entrar a mi cuarto.
— ¡¿Qué demonios…? ¡Algo está mal! — gritó, mientras que se jalaba de los cabellos y daba vueltas por toda mi habitación — ¡Se suponía que tu sangre debería haberme vuelto a la normalidad…! — me señaló, sin embargo, pronto se quedó en silencio y su rostro tomó una mueca de parecer estar meditando algo —. Aunque… tu sangre sabía un poco extraña…
— Fui embalsamada — le sonreí.
Él se dio una palmada en la frente.
— ¡Ahora estaré condenado a vivir en esta forma para siempre! ¡¿Qué haré? ¡Yo, el más grande asesino de todos los tiempos…!
Reí.
— Creo que tengo la respuesta a eso~ — canturreé.
Y él sólo me miró confundido…
— … ¿Más té, Soul? — le pregunté mientras que le servía un poco al señor Ratón, quien milagrosamente había escapado del Señor Gato n. 13.
Soul me miró fijamente, luego a su ropa que le había puesto, a los peluches sentados en la mesa, a las tazas de té y por último, otra vez a mí. Suspiró.
— Por favor — me sonrió.
Y en ese instante yo creí que se veía mono. Claro, lo que en ese entonces no sabía era que por las noches, misteriosamente alguien bebía de mi sangre y misteriosamente ese alguien trataba de meterme mano.
Creo que de ahora en adelante dormiré con un bate de beisball…
