Disclaimer: Lenore (tanto poema como la serie) pertenecen a Edgar Allan Poe y a Roman Dirge (respectivamente). Soul Eater es de Atsushi Okubo. Lo único mío es este intento fallido de trama (?).

Corto y estúpido. Perdón, pero a veces no puedo hacer milagros (y menos con sueño y estrés escolar (?)). ¡Muchas gracias por los reviews! Sin falta los contestaré para el fin de semana ;A; ahora estoy ocupada con el manga de AnB que tengo que entregar este sábado ú.u. ¡Disfruten del cap!

Momento Random: Pasen por mi blog Yumi's World y voten por su nombre favorito en el concurso de Akuma no Bara :D.


We should be Dead!

"When you see him, you must run"

3: The Stalker

&.

Escuché como tocaban a la puerta.

Dejé mi desayuno a medio comer, haciendo que Soul me mirara confundido desde su sillita para niños. Antes de irme de la cocina, me fijé en la hora. Sip, sin duda alguna había sido puntual, como todos los días.

Abrí la puerta, y tan pronto lo hice, juré haber escuchado truenos y relámpagos. Frente a mí se encontraba él, mirándome fijamente con su cara de maniático acosador pervertido. Rodé los ojos.

— ¡Maka~! — me llamó, alargando innecesariamente la última vocal de mi nombre.

Ox Ford — siseé, molesta.

— ¡Mi querido algodoncito de nieve~! He venido para expresarte todo mi amor masculino~ — canturreó, mientras que alargaba los brazos hacía mí.

Le sonreí, mientras que un tic aparecía en mi ojo izquierdo. ¿No se suponía que le había cortado la cabeza con la sierra eléctrica? ¡Debería de estarme odiando, no de querer decirme cuanto me amaba y yo qué sé cuantas cursilerías más!

— ¿Me esperas aquí? — le pregunté, pero él me ignoró.

Mientras que Ox hablaba sobre nuestra vida juntos (¡Iuk!), regresé hasta la cocina, donde Soul me miró confundido mientras que yo agarraba los cerillos que estaban dentro de un cajón, a un lado de la estufa.

Regresé con mi acosador, y sin prestarle atención a lo que me decía, encendí una cerilla y se la lancé.

Lo próximo que escuché fueron sus gritos de dolor, mientras que se tiraba al suelo y rodaba de un lado a otro, tratando de apagar las llamas que lo consumían lentamente. Sonreí, sin dejar de ver como sufría y agonizaba. ¡Esto sin duda era la mejor idea que había tenido!

Cuando el fuego se apagó, Soul llegó a mi lado en su forma original (ya que estaba bebiendo uno de sus jugos de sangre) y miró fijamente al cadáver calcinado que estaba a mis pies. Silbó y rió un poco.

— ¿No crees que te pasaste?

Me encogí de hombros.

— Haga lo que haga el siempre regresa, sino espérate a que lleguemos al capítulo seis y lo verás — suspiré.

— De acuerdo, ¿te ayudo a enterrarlo?

— Por favor — le sonreí.

Él asintió mientras que reía, para luego ayudarme a llevar el cuerpo hasta el cementerio del patio trasero, donde se encontraban todas mis mascotas enterradas. Sepultamos el cuerpo alí y regresamos a la casa, listos para terminar nuestro desayuno.

— ¿Y cómo dijiste que se llamaba? — me preguntó Soul.

— ¿Tiene importancia? — le pregunté.

— … La verdad es que no — asintió y siguió bebiendo su sangre.

Y así pasó otro día normal…

— ¡Makaaaaa~!

O bueno, ni tan normal…