Ginny saca aire resignada, la fila en la caseta es larguísima pero necesita saber de Ron y Hermione, así que registra en una bitácora el número al que desea hablar. Las oficinas de El Fénix tienen el mismo sistema de comunicación así que Lizbeth se mantiene en contacto con su madre. Ginny le pide que vaya y haga sus compras, no tiene caso que las dos esperen, se reunirán más tarde en el almacén.

Está cansada, la espera parece interminable, Rose ya necesitó un cambio de pañales que le hizo en un pequeño sanitario no muy limpio que tiene el local, y ahora bebe su botella empezando a dormitar.

-Ginevra Weasley…anuncia una chica en tono brusco…su llamada está lista.

Se apresura a entrar a la caseta que no es más que un banquillo y el aparato de radio, sin puerta, separado de la sala de espera de una débil división de madera. La chica rápidamente le muestra cómo usar el aparato y se retira.

-Nev?, me escuchas?

-Hola Ginny!...responde su amigo…claro y fuerte, cómo estás?

-todo bien…habla apresurada…que me dices de Ron?

-nada bueno me temo, no te asustes que tan poco es tan malo.

-qué pasó?

-tuvo una recaída pero todo está bien, solo que la convalecencia será más larga y los documentos aún nada.

-y los recursos?

-solo preocúpate por la nena y por ti, tus hermanos les enviaron algo así que están bien.

-Dios, que hago Nev?

-aguantar Ginny…trata de darle ánimos…todos están bien, en diferentes lugares pero bien, no te preocupes. En caso de una urgencia te contactaré por medio de El Fénix.

Las llamadas tienen que ser cortas así que se despiden. Se acerca al mostrador mientras la chica anuncia en voz alta la siguiente llamada. Firma el vale y sale en busca de Lizbeth.

Solo ha dado unos cuantos pasos cuando se siente mareada, es la angustia, lo sabe bien, se aparta del flujo de gente acercándose a uno de los locales menos concurridos, parece una oficina. Se recarga en la pared, cierra los ojos.

-por favor Ron...suplica esforzándose por deshacer el nudo que se le ha formado en la garganta…por favor, Rose te necesita.

-hay algunos huesos difíciles de roer Ginevra…la irónica voz suena junto a ella…alguien como tu debería saberlo.

Abre los ojos sobresaltada, Harry está junto a ella regalándole como siempre una mirada despectiva, maldice su suerte de toparse con ese tipo, sin decir nada empuja la carriola y se aleja de ahí. Ha llegado al almacén, pero necesita sentarse un poco, siente las piernas temblorosas. Afuera del establecimiento hay algunos toneles, se sienta cerrando de nuevo los ojos y respirando profundo.

-disculpa….una voz cálida y amable se dirige a ella…te sientes bien?

Ginny abre los ojos, se topa con un hombre alto, de complexión delgada, rubio, tan rubio que parece albino.

-soy Draco Malfoy…tiende la mano…médico del mineral que está más allá de la montaña, y cuando el patrón lo permite, también de El Fénix.

-Hola…corresponde a su saludo…soy Ginevra Weasley

-Ginny…la corta suave…la maestra de El Fénix…no te alarmes…echa a reír viendo su expresión…ya te acostumbrarás a que por estos lugares el único entretenimiento es el chisme y llegan hasta el otro lado de la montaña. Pero no fue así como me enteré, hablé hace unos días con Thomas, fue él quien me dijo que el gruñón Potter había conseguido una excelente maestra, pero metamos reversa, te sientes bien?

-si, solo un poco mareada.

-me permites?…señala su mano, ella asiente, la sostiene por la muñeca mientras observa su reloj…mmm, estás un poco alterada, malas noticias?...señala hacia la caseta…te vi cuando saliste.

-no en realidad, solo no son lo que yo esperaba.

-bien, acompáñame…sin soltar su mano la ayuda a incorporarse…vamos a la cafetería, necesitas comer algo.

-gracias, pero no puedo, quede de encontrarme aquí con una amiga.

-el nombre de tu amiga?

-Lizbeth

-la conozco…Draco dibuja de inmediato una sonrisa…debe de estar adentro, pueden pasar horas antes de que salga…señala lo atestado que está el almacén…aguarda aquí, veré si la encuentro.

-Listo… no tarda en volver…ahí está, nos alcanzará en la cafetería, vamos?

Llegan a la cafetería, está igual de atestada que el resto de los locales, sin embargo Draco ni se inmuta, le pide que espere afuera, regresa en pocos minutos, se abre paso con ella al interior hasta una mesa junto a la ventana.

-como conseguiste una mesa?, conoces al dueño?

-a Draco Malfoy no se le niega nada…responde alzado…es broma…echa a reír…vengo muy seguido así que siempre tengo una mesa reservada.

El ambiente está algo sofocado, Ginny pone cómoda a Rose y la acuna en sus brazos para que tome la siesta. La mesera se acerca, Draco como todo caballero le pide permiso para ordenar por ella, pronto reciben su orden y charlan mientras comen.

-veo que tienes práctica…señala viendo a Ginny comer con una mano y sostener a la pequeña con la otra.

-si…Ginny sonríe viendo a la pequeña que duerme plácidamente, la aprieta un poco más haciendo que proteste…las dos tenemos práctica. Es un amor, se adapta a todo.

-cuéntame, como es que estás aquí?

-no hay nada que contar…habla entre bocado y bocado…aquí había una vacante, nosotras necesitábamos un empleo, así que aquí estamos, y tú?

-pues yo no tengo a donde ir…Ginny lo interroga con la mirada…me temo que soy el heredero de Slytherin, el otro mineral…ella se queda con el tenedor en el aire, mirándolo sorprendida…para mala suerte de mi padre no nací para la mina, al menos no para explotarla. A mí lo que me gusta es la medicina, estudié la carrera contra su voluntad y me establecí en la ciudad, trabajé con ahínco hasta ganar cierto nivel. Para entonces mi madre, que nunca dejó de mediar entre los dos, consiguió que me perdonara y aceptara mi vocación. Me gusta ayudar, como ya sabrás aquí es difícil conseguir gente de planta por lo que regresé. Ahora distribuyo mi tiempo entre Slytherin, el aserradero y, como dije antes, cuando Harry lo permite también atiendo en El Fénix.

-porqué si te lo permite?, yo tengo poco más de una semana en el mineral, la escuela está frente al consultorio médico y estuvo cerrado todo ese tiempo.

-ah…se recarga cómodamente en la silla y le regala una sonrisa pícara…porque él y yo tenemos un pasado...suelta la carcajada…y por si no te has dado cuenta, el patrón no perdona absolutamente nada.

Ginny está intrigada pero decide no preguntar más, Draco lleva la conversación hacia otro tema y pronto ríen intercambiando anécdotas.