Estoy viva, no se preocupen, ya aparecí luego de un montón de sucesos desagradables. ¡Pero estoy de vuelta luego de no sé cuánto tiempo!
Discalimer: Shingeki no Kyojin no me pertenece, los personajes son de su respectivo creador.
Advertencia: Un mal capitulo con un final no tan bueno.
Notas: He escrito este capítulo quince veces exactas ya que mi computadora a borrado el archivo las quince veces junto con mucho más como los Yeager's, pan y circo, además de las otras serias que tenia escritas COMPLETAS para luego subirlas. Al final me he decidió a venir a un ciber y escribirlo aquí. Esto originalmente no iba a ser así pero me e cansado de escribirlo una y otra vez así que perdonen por el capitulo mediocre y malo.
Mi compañero de cuarto.
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Dale un pedazo de pan a un perro y te será fiel y seguirá al fin del mundo.
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Tengo miedo de todo esto, de equivocarme y hacer mi vida miserable.
No sé qué hacer con este sentimiento pero tampoco puedo mantenerlo conmigo porque me carcome, me quema, me destruye y luego se marchita. Me mata lentamente mientras me aferro al dolor solo para no perderlo, porque lo amo, lo amo tanto que podría soportar este infierno mil y una veces solo por estar a su lado, por tener si quiera una caricia de su parte hacia mi persona pero incluso yo sé que eso es llegar demasiado lejos.
Levi está enfrente de mi pidiéndome una segunda oportunidad a lo que nunca tuvo un comienzo, a aquello que me tiene viajando hacia el hospital cada semana y viendo a un especialista cada determinados días, lo que no me deja dormir por las noches mientras la risa y las manos de Erwin nuevamente surcan mi mente, produciéndome asco hasta el punto de rasguñarme la propia piel mientras duermo. Me está pidiendo que perdone todo, que lo ame y comencemos de nuevo cuando todo esto ha sucedido.
Y quiero hacerlo. Porqué lo amo, porque seré miserable sin él en cualquier momento de mi vida y porque sé que jamás volveré a amar a alguien como lo he hecho con él. En todos esos años me e enamorado de una bestia cruel y despiadada que se ha dignado a jugar con mis sentimientos mientras yo, pacientemente me sentaba a esperara a que me notara, que pudiera ver que yo siempre he estado allí para él y me amara tanto como yo lo hago.
Sus ojos con aquellas bolsas moradas me impactan, la piel pálida y reseca mientras comienza a notarse los vellos de la barba, creando unas manchas negras en su siempre nieva piel. Esta demacrado, tanto como y eso me duele. Nadie quiere ver a la persona que más ama en el mundo de esa forma, tan vencido, tan sumiso, tan herido, tan vacio.
Se que los demás me están mirando desde el restaurante, atentos a cada movimiento por si deben interferir en la situación. Armin seguramente espera que haga algo, Mikasa debería estar mordiéndose los labios y empuñando las manos para correr a golpearlo y apartarme de él, en cambio los demás tan solo suspiran al haberse dado cuenta de mi decisión. Pero no puedo hacer nada más que esto, por él, por mi, por ambos.
Levanto mi mano derecha para delinear su fría mejilla y él se estremece ante el contacto, colocando su mano sobre la mía mientras sus ojos verdes se encuentran con los míos, causando una tormenta en donde el sol y la lluvia empiezan a debatir por subsistir en igualdad creando una extraña fachada de alegría y tranquilidad. Sus labios se separan lentamente y me susurra algo que no alcanzo a escuchar, apretando el agarre en mi mano y acercando su cuerpo hacia el mío con delicadeza, temiendo romperme.
Y no me opongo, llevo mi otra mano hasta su cuello mientras el rodea mi cintura con el brazo libre, pegándome a él como si la vida le fuera en ello, chocando nuestras frentes y haciendo que las puntas de nuestras narices apenas de rocen. La gente nos observa, los segundos pasan y el mundo gira cuando el tiempo se ha detenido para nosotros, solo Eren y solo Levi era lo que pasaba para ambos en ese momento. Su mano se desliza hasta mi cintura y se queda allí, quieta mientras cierra los ojos y suspira lentamente, aguardando por algo que desconozco.
Tengo miedo de que esto, lo que voy a hacer no sea lo que realmente debo. Temo de mi propia decisión y que ello no solo me afecte a mi si no a él también. Levi ha sido mi primer amor y por consecuencia será el que más marcara en mi vida, por allí dicen que el primero nunca funciona, que siempre hiere y es el que con mas dulzura y gracia recuerdas en el futuro; ese del que le cuentas a tus hijos y de los que ellos se burlan por ser tan cliché y egoísta o absurdo.
Quiero contarles a mis hijos sobre Levi, como lo conocí, como me enamore de él y cómo fue que terminamos de esta manera. Quiero contarles lo feliz y miserable que fui a su lado, contarles todo, todo para que ellos conozcan y sepan lo que les puede hacer daño y no repitan la historia. Nuestra historia. Porque nos hemos equivocado tantas veces que ya no soy capaz de recordarlas, nos hemos peleado tantas veces que soy incapaz de contarlas y por el contrario solo amaremos una vez de esta forma.
Mis ojos comienzan a llenarse de lágrimas mientras mi cuerpo tiembla en sus brazos producto del frío y del miedo. Estoy tan nervioso que creo caeré en cualquier minuto si el brazo del chico se aleja de mi cintura. Él me mira y yo lo miro, nos perdemos en un mar de sensaciones que solo nosotros dos somos capaces de comprender gracias a nuestros ojos, lo capta en unos minutos y chasquea la lengua, molesto e irritado mientras acerca sus labios hasta los míos.
Primero los rosa gentilmente, dando un suspiró sobre ellos mientras toma el inferior entre los suyos en un efímero contacto. Sus orbes se clavan en los míos para luego ser cubierto por sus parpados, repitiendo el contacto una y otra vez mientras yo lo imito, quitando mi mano de su mejilla para llevarla a su cuello y atraerlo más y más hacia mí. Sin que el contacto pase a más que un simple roce, nada más que una caricia llena de mil y una emociones que me carcomen por dentro.
Sus labios que siempre pensé sabrían a tabaco y alcohol eran salados gracias a mis lágrimas, suaves, secos y salados. Este no era el tipo de beso que siempre había anhelado, el que yo pensaba sería el mejor a su lado si no todo lo contrario. Era frío a pesar de todo lo que intentábamos decirnos con él, estaba seco no importaba cuantas lagrimas humedecieran nuestros labios, estaba muerto aún cuando nosotros lo sentíamos tan vivos.
¿Por qué las cosas debían terminar de esa manera?
¿Por qué tuvieron que suceder de esa forma? si tan solo hubiera sido otro tiempo y lugar, otra situación no estaríamos ahora en esta encrucijada. Yo no me hubiera enamorado de él y él de mi, gente inocente no habría muerto y tampoco nosotros tendríamos que estar heridos, si tan solo… si tan solo… si tan solo nuestras vidas no estuvieran destinadas a padecer el dolor una y otra vez en todos los tiempos.
Se separo de mi y tomo mis mejillas, volviendo a chocar nuestras frentes mientras yo hipaba en silencio, ignorando su mirada olímpicamente o de otra forma rompería a llorar otra vez.
— ¿No vas a quedarte conmigo, verdad? — Preguntó, son una sonrisa llena de tristeza en su rostro, haciendo que mi corazón se reprimiera en un espasmo. — ¿Estás seguro de esto? —
No, no lo estoy pero es lo mejor para mí. Es lo que mi cuerpo y mi mente necesita ahora, estar lejos de ti sin importar cuánto mi corazón te extrañe. Me veo a mi mismo dudando de nuevo, la disputa entre el corazón y la razón siempre fue la principal causa por la que había ignorado este sentimiento, por el que no me había enamorado jamás de alguien.
Asentí levemente mientras mordía mi labio inferior, saboreando aún la ligera sensación a sus labios que había quedado en él. El suspira y cierra los ojos, acariciando la piel bajo sus dedos mientras se aleja con lentitud, esperando a que le tome las manos y le diga que se quede. Pero no lo hago, y no debo hacerlo. La frialdad de su cuerpo se dispersa lentamente del mío para que el viento me golpe de repente, recordándome que tarde o temprano las cosas se irían.
— Te amo… — Susurra enfrente de mí. Sus ojos levemente alborotados por las emociones y su rostro torcido.
— T-te amo… — Le respondí yo, girándome sobre mis talones y corriendo en una dirección desconocida, huyendo de allí.
Levi no me detiene y yo tampoco lo hago, no miro hacia atrás por qué es esta la decisión que he tomado. Esto es lo mejor para mí.
Y es ahora en donde todo lo que me habían dicho antes comenzaba a tener sentido, todas las personas que me advirtieron…
"No deberías fijarte en un idiota como él Eren, de seguro que te romperá el corazón cuando se aburra"
Todos ellos sabían lo peligroso que Levi podía llegara ser cuando quería, que tan filosas eran las espinas su alrededor cuando alguien intentaba acercarse. Hasta Erwin sabia de ello.
"Tienes razón, después de todo tu nunca accediste a ser su juguete por eso te dejo de lado."
Siempre estuvieron allí, diciéndome que es lo que era mejor para mí porque ellos ya lo sabían, y yo los ignore. Siempre convenciéndome a mí mismo que no estaba enamorado de él cuando lo único que deseaba era que me prestara un poco más de atención, que me mirara, que me amara…
Todo para terminar de esta forma.
"Sé que una disculpa no curara las heridas en tu cuerpo, o las que no se pueden ver pero… es lo único que puedo hacer".
Lo único que podía ofrecerme, porque nadie me aseguraba que mi vida junto a Levi sería diferente.
Pero eso, ya no importaba.
(. . . )
Cerré la puerta de casa con llave mientras metía las manos en mis bolsillos y comenzaba a caminar en dirección a la escuela, como la noche anterior había nevado las calles estaban teñidas de blanco y la locomoción parada por el peligro de algún derrape gracias al hielo incrustado en las carreteras. Debido a ello debo caminar al menos treinta minutos hasta el establecimiento con el frío calándome los huesos, pero realmente vale la pena hacerlo.
Gracias al trabajo en casa que mantengo puedo pasar tiempo moviéndome de un lado a otro sin tener que ser presionado por un horario, al final volverme artista independiente no fue tan malo como lo había creído en un inicio. Debo agradecerle a Jean y Mikasa por haber insistido tanto en ello, si no lo hubieran hecho quizás ahora estaría en una oficina estresado y quizás que otra cosa. Al menos pintar me da lo suficiente para vivir y regodearme de vez en cuando.
Las calles semi vacías me dan una de las familias que podrían estar disfrutando una buena taza de chocolate caliente en estos momentos, y también el de los hombres que ansían llegar a su casa para cenar juntos a sus hijos y parejas para pasar la tarde viendo televisión o conversando sobre algún tema que a todos les agrade. Días como estos me hacen pensar que tener una familia y alguien que te espere al llegar a casa es lo mejor que podrías tener.
Al menos yo no la cambiaría por nada en el mundo. Una oleada de viento me obliga a encoger el cuello y caminar mirando hacia el piso, para que ningún grano de arena o cualquier cosa puedan entrarme en el ojo. El sonido del timbre llega hasta mis oídos y acelero el paso para no llegar tarde o nuevamente seré regañado de camino a casa, prontamente un grupo de padres se alza por sobre la nieve mientras los niños corren hacia ellos con toda la intención de abrazarlos e irse lo más rápido de ese lugar.
Como no veo a Ellen deduzco que aún está adentro y que ambos no saldremos en un rato. Ellen es la niña que Armin y yo adoptamos hace más de cuatro años, volviéndola legamente nuestra. Tras meses del incidente con Levi ambos decidimos darnos una oportunidad, inseguros, temerosos y para sorpresa de ambos funciono, claro que fue difícil en un inicio pero poco a poco fuimos capaces de sobrellevarlo e ir soportando los malos humores del otro —Más bien yo los de Armin. —
Luego de tres años de relación y dos viviendo juntos quisimos experimentar o que se sentía tener un niño pequeño. Dadas las influencias de él en el departamento de niños y familia pudimos tener a Ellen en unos cuantos meses y desde entonces a vivido con nosotros como nuestra hija a pesar que con Armin decidimos decirle la verdad desde un inicio y evitar conflictos futuros, aunque ella lo sabe no parece tener problemas con ello o que tenga dos padres varones. Es mi más grande orgullo que siempre me trae problemas desde la dirección.
Camine hasta la puerta del lugar y suspire cuando el maestro me sonrió y abrió la puerta, seguramente habría golpeado a algún niño otra vez y tendrían que suspenderla por unos cuantos días. Por increíble que parezca todos siempre dicen que ella es la versión femenina del niño que algún día fui, siempre esta buscando problemas con los otros niños sin miedo de llegar a los golpes para defender lo que ella piensa y cree, más de una vez a llegado con moretones en el cuerpo y rasguños en la cara por peleas fuera de la escuela para que los maestros no se enteren.
La maldición del apellido Jeager comienza a caer sobre ella y ahora soy capaz de entender a mamá.
La veo sentada en las afueras del salón, sus pies quedan colgando en la silla así que los balancea con suavidad mientras mira en la dirección opuesta la mía. Puedo decir con completa certeza que esta enfada por la forma en que sus rígidos hombros están, no por nada la he criado durante cuatros años, casi cinco siendo más exactos.
Sus ropas están hechas un desastre y su cabello manchado con pintura, tiene leves raspones en las mejillas y los brazos. Suspire, haciéndome una idea lo que había sucedido con tan solo verla en esas fachas, al menos gracias al pantalón no tendría más cicatrices en las piernas.
— Ellen — La llame, a lo que ella se giró y dejo salir una sonrisa nerviosa, encogiéndose de hombros como si no hubiera sido su culpa. Esto era tan familia que me daba escalofríos.
— H-hola papi — Esos eran sus vagos intentos de comenzar a persuadirme para omitir esta información de Armin, lo de la dirección claro ya que las heridas serian difíciles de ocultar. — Veras —
— Señor Jeager — La directora la interrumpió suavemente mientras abría la puerta de su oficina. — ¿Cómo van sus pinturas? — He pasado tiempo en este lugar que se ha vuelto como mi segunda casa. Gracias a ello también, he hecho a mayoría de cuadros y retratos en la escuela.
— Bien, gracias. ¿Qué tal su rodilla? ¡Auch! — Ellen me da un puntapié mientras susurra "traidor" a lo que yo me adentro en el lugar.
La sala de la directora siempre fue un lugar callado y apacible pero en ese momento parecía la peor de las cárceles. Pude ver como sus ojos iban de un lugar a otro hasta que se posaron en el asiento ocupado frente a su escritorio, pidiéndome ayuda a través de ellos mientras seguía preguntándome sobre mi vida privada. Estaba ganando tiempo y eso se notaba a leguas de distancia, un padre complicado me dije a mi mismo mientras caminaba hacia el otro asiento vacío.
Mentalmente cerré los ojos y levante mi mano, como si fuera a decirle que tenía todo mi apoyo por hacer del lugar un poco más meno. Claro que esa idea se fue a la mierda cuando reconocí el cuerpo prácticamente echado sobre la silla con los brazos cruzados, y una pierna recargada sobre la otra como si estuviera en su casa. Nunca en mi vida sería capaz de olvidarlo y la vida era tan hija de puta que volvía a cruzar nuestros caminos, probándonos una vez más.
Lanzando una maldición al aire mientras chasqueaba la lengua torno sus ojos hasta mi estático cuerpo aún lado de la silla, recargado levemente sobre esta para no perder el equilibrio, haciendo que girara su torso completo hasta mí y me observara silenciosamente de pies a cabeza, tan impresionado como yo.
— Perdón, ¿se conocen ya? — La voz de la directora interrumpió toda la burbuja de sensaciones y me hizo sentarme rápidamente. "Al punto, al punto" intente decirle solo con la mirada a lo que ella solo frunció un poco el seño "luego tendrá que contarme".
Ellen, lo siento. No puedo pasar esto sin decírselo a tu padre.
— Señor Arckerman, Jeager, como esta no es la primera vez que los llamo aquí iré al grano. Ya no tenemos como poder controlar a sus hijos, ambos — Dijo ella, afirmándose en el escritorio al tiempo que se quitaba los lentes — Eithan siempre está molestando a Ellen y esta, recíprocamente también lo hace hasta que comienzan una pelea. Se que son buenos niños pero esto debe parar. —
— ¿Qué hay de ponerlos en diferentes salones? — La voz de Levi me causo escalofríos y poniéndome la piel de gallina. — En pabellones diferentes. —
— Lo he pensado pero la mayoría de conflictos se da en el patio así que en el momento del receso volverían a pelearse. ¿Ninguno de ellos les a dicho algo sobre el por qué? —
— Ellen evita hablar de este tema conmigo o su padre, no sabría decirle una razón. Siempre logra evitarla. — Y no es mentira, cada vez que intentamos hablar de ella sobre este asunto se salía con su suya, niña escurridiza. —
El resto de la charla se baso en como poder evitar el conflicto y que deliberadamente debía hablar con nuestros hijos sobre ello. Levi no me dedico ni una mirada en lo que estábamos dentro de la oficina y solo hablaba cuando era oportuno, evitando los comentarios de la chica y las bromas que iban dirigidas hacia la madre Eithan, al pareces ella había ido más de una vez a la escuela en lugar de Levi alegando que este solo vendría cuando las cosas comenzaran a salirse de las manos.
No negare que en todo el momento me pregunte quien sería la madre del muchacho —Asumo — estaba enfrente de Ellen cuando ella me pateo la pantorrilla, no puedo acostumbrarme a escuchare decir: mi hijo con aquella voz tan profunda. Puede ser porque jamás de los jamases me imagine a Levo con un hijo o una familia pero ya era tiempo que sentara cabeza, que ambos lo hiciéramos.
Una sensación desagradable se quedo estampada en mi estomago cada minuto que la charla avanzaba, haciéndose más notable a medida que indagábamos más en el asunto. Las manos me picaban y debía mover mis piernas para que no se durmieran, la presencia de el estando allí me incomodaba en sobremanera y no sabía cómo sobrellevar la sensación, después de todo no pensaba que me lo encontraría tan de cerca tan pronto, mucho menos en la dirección de una escuela primaria atendiendo un tema sobre su hijo con una mujer que desconozco.
Trague saliva cuando la directora nos dejo ir y nos abrió la puerta, sujetando mi brazo mientras funcia el seño y yo me encogía de hombros, explicándole que ya hablaríamos de ello más tarde. Lo vi acercarse a niño y tenderle una chaqueta mientras él se cruzaba de brazos, las mejillas del pequeño de tornaron rojas mientras volvía a tomar su mochila y la colocaba en su espalda, acatando la orden de su padre sobre ir al auto, mientras le caminaba más despacio en a misma dirección que el infante.
Yo en cambio tome la mochila de Ellen y la recargue en mi espalda mientras ella tomaba mi mano, y caminábamos a la salida. Ella me platicaba como había sido su día y contándome el altercado que había sucedido con el pequeño Arckerman, explicándome que lo había golpeado si el no hubiera dicho que yo era un muerto de hambre que vivía de manchas de pintura; los niños podían ser bastante hirientes cuando podían, eso me había dolido. Creo que pinto bastante bien, gracias.
Comenzamos a caminar alejándonos de la escuela, escuchaba e motor del auto de Levi rugir mientras iba en dirección contraria, alejándose a una velocidad aberrante para alguien que llevaba un niño dentro. Pero lo entendía. Yo también hubiera hecho lo mismo, en realidad lo hacía solo que con piernas en vez de ruedas.
— Eren — Dijo, tendiendo completamente mi atención al pronunciar mi nombre. Sabiendo que sería importante — Me gusta alguien — Me mordí e labio, mirándola e incitándola a que continuara. — Pero no nos llevamos muy bien — Un alarma se prendió en mi cabeza, no podía ser posible que ella estuviese… o no. — Me gusta mucho… — No, ¡No! — Y es el chico e-estaba enfrente de m-mí hace un rato. —
Al parecer Arckerman y yo estamos destinados a vernos las caras.
