Antes de darse cuenta Ginny camina rumbo al altar tomada del brazo de su padre, las piernas le tiemblan un poco, pasa saliva tratando de tranquilizarse, no lo consigue. La opresión en el pecho regresó esa mañana, se lo calló, no quiere arruinar la boda. Haciendo gala de los valores inculcados por sus padres, sus hermanos deciden darle una oportunidad a Harry, por lo que aprovechan cada minuto para acercarse a él, tratar de conocerlo y que él también los conozca. En ese momento la mirada de Ginny se cruza con la de su familia, sus hermanos le regalan una amplia sonrisa mientras la observan caminar por el pasillo, luego están su madre y la nana, lucen guapísimas, sonríen pero sus ojos están hechos agua, la nana le ofrece un pañuelo desechable a Molly y como si se hubieran puesto de acuerdo, secan sus ojos con movimientos idénticos. Siente como su padre le da un suave apretón, por reflejo lo mira, orgulloso en toda su estatura Arthur Weasley avanza despacio alargando ese paseo lo más que puede, dándose el gusto de presumir a su hija.

Acompañado por Ron, su padrino de bodas, Harry espera junto al altar, hasta hace unos minutos se entretenía observando y tratando de recordar los nombres de los invitados, cada uno de ellos le fue presentado en días pasados. Ahora solo tiene ojos para la que dentro de poco será su esposa. Más bella no puede estar, el vestido de boda le sienta perfecto, la manga tres cuartos y el discreto escote en v realzan su figura, la fina tela se ajusta hasta un poco más abajo de la cintura para después caer en una falda no muy amplia. Los ojos de Harry aprecian cada detalle de su arreglo, sencillo y hermoso, se detiene en el vientre, el corazón le da un salto al recordar que, si bien es pronto para que se note, su hijo está ahí, protegido por su madre hasta que se cumpla el plazo establecido por la naturaleza.

El paseo ha terminado, sacando un suspiro Arthur cruza unas palabras con Harry, se estrechan en un breve pero fuerte abrazo y le entrega a Ginny.

Harry besa suavemente su mejilla, dispuesta a ignorar la incomodidad en su pecho Ginny lo mira amorosa al tiempo que toma aire discretamente, se giran quedando frente al sacerdote y da inicio una hermosa y emotiva ceremonia.

La fiesta está a todo lo que da, los invitados están felices, han comido, bebido y bailado sin parar, sin importar que el momento haya pasado, de una mesa y de otra levantan constantemente sus copas brindando por el nuevo matrimonio.

El ambiente se calma un poco, Harry aprovecha y se dirige a la banda, regresa a la mesa y tomando a Ginny de la mano se van a la pista de baile, hay poca gente, la música inicia suave y cadenciosa, se mueven a su ritmo.

-estás contenta ángel mío?...habla en su oído…todo ha salido como querías?

-si Harry…se acomoda entre sus brazos…ha sido una boda muy bella, y a ti te gustó?

-si…aprieta el abrazo…tu madre y la nana se lucieron, pero ahora viene lo mejor.

-qué?

-la noche de bodas

-pero esa ya la tuvimos…suelta una risita…me temo que no habrá.

-claro que sí, cada una de nuestras noches ha sido y será una noche de bodas, además no hemos estado juntos desde que iniciamos el viaje a Londres, todo han sido preparativos y más preparativos…se aparta un poco para buscar sus labios y besarla dulcemente…y besarte de manera legal es un gran cambio. Nadie puede decir nada…hace una pausa travieso…observa a tus hermanos, me ven besarte….la besa de nuevo…quieren golpearme…la besa una vez más…pero no pueden, legalmente tengo derecho, soy tu esposo.

-Harry...intenta sonreír pero ya está otra vez sobre sus labios…malo.

-ahora es la mía…se aparta solo un poco y regresa a sus labios...pero creo que es momento de que los novios se retiren.

-no podemos…trata de controlarlo…aún hay invitados.

-investigué, son gente de confianza, tus padres los atenderán.

-pero a dónde iremos?, no pasaremos la noche aquí?

-con tus hermanos debajo del balcón...habla irónico…cantando a todo pulmón?, claro que no!...suelta una risita…tengo una habitación reservada en la ciudad, ahí pasaremos la noche y mañana regresamos.

-está bien…melosa se acomoda nuevamente entre sus brazos…tú me dices cuando nos vamos.

Más tarde, metidos en la bañera de la habitación del hotel, charlan animados intercambiando comentarios sobre el evento. Harry bebe una copa de vino y Ginny jugo, de tanto en tanto echan a reír recordando ciertos momentos cómicos que nunca faltan.

-salgamos Gin…le da un beso en el cuello…el agua se está enfriando.

-no…se recarga en él…un poco más, apenas estoy sintiendo de nuevo los pies…chapotea lanzando un suspiro de alivio.

-salgamos…insiste apresando el lóbulo de la oreja con sus labios….en un momento dejará de ser agradable. Ella niega de nuevo, él la mueve un poco y deja la bañera, se cubre con un bata y regresa de inmediato ofreciéndole sus manos para ayudarla a salir. Recostada en la bañera Ginny lo mira lánguida, Harry sonríe y tomándola por los brazos tira de ella, que no tiene más opción que abandonar el agua aún tibia.

De pie en el tapete se cubre con la bata, no alcanza a cerrarla cuando ya están los labios de él buscando su cuello mientras los brazos la jalan pegándola a su cuerpo. Ella conserva el peinado que le hicieron para la boda, pero el cuello de la bata es un obstáculo entre su cuello y los labios de su esposo. Harry se abre camino echando suavemente la bata hacia atrás, recorre el cuello con pequeños besos, se mueve hacia la parte posterior, Ginny contiene el aliento preparándose a lo que viene, él da un pequeño mordisco, succiona la piel y después suaviza su movimiento con la lengua. Ella le aguanta sacando un gemido y pegándose más a él.

-ya no estaba…murmura disculpándose mientras se mueve hacia la oreja y la mejilla…mi marca, se había borrado.

-aun cuando no se vea… lo aparta un poco…aquí está…se toca el cuello…tu y yo lo sabemos…se cuelga de él y se prende a sus labios.

Entre beso y beso caminan a la habitación, se detienen junto a la cama. Harry saca una por una las horquillas que sostienen el cabello hasta que por fin cae en suaves ondas. Se observan mutuamente, Ginny reconoce el rostro de su amado con un suave movimiento de las manos, sus dedos rozan al descuido los labios entreabiertos. Sin dejar sus ojos Harry deja caer su bata y hace lo mismo con la de ella, da un paso hacia atrás y su vista la recorre.

-tan perfecta...habla con voz apagada…tan bella…se acerca de nuevo y la abraza pegándola a su cuerpo…tan justa para mí.

Esa noche no se habla más, la pareja hace el amor como la primera vez, como las noches que siguieron a esa primera, como siempre, como nunca. Se unen en un conocido pero también nuevo acto de amor.