Capítulo 5

Genial. Simplemente genial. Ahora estaba toda la familia reunida, con mi madre y yo como invitadas, con una zorra y un idiota que no sabe donde tiene la cara. ¡Esto era simplemente fantástico! Rosalie y Alice giraron rápidamente la cara hacia la puerta que daba al salón con expresión asesina. Esme soltó el teléfono de Emmett en la mesa y se sentó en su lugar anterior, dejando claro que no le hacía ninguna gracia lo que estaba sucediendo. Mi madre había intentado seguir con la charla de Esme, pero se dedicó a comentarle cosas que no tenían mucho que ver, a lo que Esme asentía. Jasper se había puesto totalmente rígido y Emmett daba miedo; parecía que podía cargarse a alguien de un momento a otro y más cuando se crujió los dedos. Yo, por mi parte, elevé la mirada hacia el techo, simulando que no me importaba nada de lo que podría ocurrir. La verdad es que sí que me importaba; porque la rabia que había sentido por la mañana había vuelto a mí.

―¡Buenas tardes! ―La voz que te erizaba los pelos de lo irritante que era, se elevó más en cuanto atravesó la puerta y vio que todas las miradas estaban puestas en ella. Cómo le gustaba ser el centro de atención. Vi cómo Alice y Rosalie murmuraban algo y cerraban los puños a la vez.

―No podemos decir lo mismo ―Contestó Rosalie por todos.

―Ay, Rosalie, deja que los demás contesten y no lo hagas tú por ellos ―¡Arg! Es que no puedo con ella.

En ese momento, el chico al que no conocía todavía, apareció en la sala. Esme se levantó precipitadamente, Emmett se puso rojo y Jasper lo tuvo que retener. Mi madre veía todo aquello con una expresión incrédula en la cara. Sí, yo tampoco me lo creía.

―Hola… ―Al parecer el chico no se esperaba a tanta gente en su casa. Y menos mal que yo estaba medio escondida por mi madre. Que si no ya se habría liado parda con Tanya.

―¡Qué bonito es todo esto! ¡La familia reunida al completo! ¡Oh, sólo falta tu papi, Eddie! ―Tanya adoptó una expresión «inocente» y juntó las manos―. Ay, Eddie, creo que no le caigo bien a tu familia. Y tampoco a esta señora que se encuentra aquí tan… ajena a todo esto. ¡Se supone que esto es una reunión familiar! ―Edward se quedó callado.

―Perdóname, bonita, pero ella tiene más derecho a estar aquí que tú ―Rugió Alice.

―Yo soy la novia de tu hermano, así que tengo más derecho que una señora despreciable, que ni siquiera es de la familia.

―No voy a permitir que la trates así ―Esme se levantó de su asiento y se puso al lado de Edward. Lo cogió del brazo y lo arrastró literalmente a fuera del salón.

―Bueno, bueno. ¿Quién es el siguiente que se va? Creo que esta mujer no pinta nada aquí. Igual que vosotros dos ―Señaló a Rosalie y a Jasper.

―Ellos al menos son amigos, algo que tú ni siquiera eres. Así que ya te puedes ir por dónde has llegado ―Dijo Emmett―. Nadie te quiere aquí y desde que estás saliendo con Edward no hacemos otra cosa más que pelear.

―Oh, pero si el tigre sabe hablar ―Rió―. Ya sabe, señora; ya se puede largar por dónde ha venido.

―Tú no eres nadie para echarnos de aquí ―Salté yo. Que se metiera conmigo lo podía dejar pasar, pero con mi madre sí que no.

―¡Anda! ¡Pero si es la rata come mierda! ―Dio unos brinquitos y se acercó a mí―. Te digo lo mismo que a tu madre, rata.

―¡Serás zorra! ―Gritamos las tres a la vez mientras nos incorporábamos.

―¡Vete antes de que te hagamos algo de lo que nos arrepintamos! ―Siseó Alice―. Y si no quieres saber lo que es bueno, ¡deja a mi hermano de una vez! ―Jasper se acercó a ella y la agarró. Emmett hizo lo mismo con Rosalie―. ¡Sólo has traído mierda a esta familia!

―No me voy a ir. Vengo a quedarme a dormir una temporada aquí con vosotras, chicas ―Comentó.

―¡Eso sí que no, furcia! ¡Antes muerta a que te quedes aquí a dormir!

―Pues muérete. Ese trabajo tienes. De aquí no me muevo hasta que Edward diga lo contrario. Además, así os hago compañía. Una dosis de maldad no os haría ningún mal. Con ese toque de niña buena; no engañáis a nadie. ¡Sois unas putas como otra cualquiera!

―¡Mucho cuidado con lo que dices, hija de…! ―Emmett le tapó la boca a Rosalie. Ignoró totalmente el comentario de Rosalie y me atacó a mí.

―Ya sé lo que te pasa, ratita. Tienes celos de mí ―Solté una risa sarcástica―. Tienes envidia de mí porque yo tengo a Edward.

―Como si ese despreciable me importase una mierda. ¡Estoy harta de ti y de tus continuas burlas! Mi paciencia ha llegado a su límite.

―¡Vete al infierno, zorra! ¡Nunca deberías haber pisado Forks! ―Gritó Alice. En ese instante, Esme y Edward entraron a la habitación. Ambos tenían la mandíbula desencajada.

―Tanya, te pido por favor que te vayas ―Pidió Esme―. ¡Fuera! Y tú, Edward, te quedas aquí ―Tanya salió con el orgullo por los aires y contoneándose. Mi madre me soltó al igual que hicieron Jasper y Emmett. Un silencio incómodo se formó entre nosotros. ¡Dios, qué vergüenza!

―Creo que será mejor que nos vayamos ―Opinó mi madre, tras unos instantes.

―No, no os vayáis. Esperad a que llegue Carlisle. Seguro que estará muy feliz de veros otra vez.

―¿De qué os conocéis? ―Preguntó Emmett.

―Renée y yo nos conocimos cuando ella se vino a vivir aquí. Pero cuando ella se divorció de Charlie y se fue de nuevo a Phoenix, perdimos todo el contacto ―Relató Esme. Sinceramente, era mejor hablar de esto que de otra cualquier cosa―. Nos llevábamos muy bien, así que estábamos siempre juntas. Os vio de nacer a vosotros tres, al igual que yo vi nacer a Bella. Después de casi un año, se fueron.

―O sea que…

―¿Ya conocíamos de antes a Bella?

―La chica que sale en la fotos con vosotros tres es ella ―¡Oh, Dios! Esto era demasiado para un solo día.

―¿Con la que jugábamos todos los días? ―Inquirió ahora, para sorpresa de todos, Edward. Estúpido.

―Exactamente.

―Esto es… raro ―Opinó Emmett.

―¡Eso es maravilloso! Mamá siempre nos contaba cosas de esa pequeña niña que salía en casi todas las fotos que teníamos de pequeños. Decía que éramos muy unidos.

―Algo que creo que ahora no va a ser posible ―Opinó Emmett, mirando duramente a su hermano.

―¿Qué piensas de todo esto, Bella? ¡Es genial!

―También lo creo ―Aunque eso no era cierto del todo. Todavía me tenía que quedar toda la noche en vela, pensando en todo lo que había ocurrido y sacar conclusiones sobre el futuro que tendría mi amistad con Alice y con Rosalie. ¿Por qué era tan complicada? «Porque te gusta comerte la cabeza para después sacar la conclusión más obvia». No había ocasión que no pasara eso; incluso había llegado a pensar que era masoquista.

―No te preocupes. Seguro que vamos a volver a ser igual a como éramos antes ―Dijo Alice bastante entusiasmada―. Y ahora va a ser incluso mejor, porque están Rosalie y Jasper.

―Y tu profe también está aquí, no te olvides ―Rió Emmett. Yo le sonreí. De repente, Edward se sentó en el sitio libre que estaba frente a mí. Mientras tanto, mi madre se había enfrascado de nueva en una conversación sobre lo que acababa de ocurrir y Rosalie y Emmett se dedicaban a ignorar a Edward; no había tenido otro sitio mejor que sentarse entre ellos dos. Eso sí que es un masoquista y lo demás es tontería.

Alice empezó a comentar cosas sobre unas nuevas tiendas que habían abierto en uno de los centros comerciales de Seattle y Emmett y Jasper habían decidido hablar por el móvil, ya que Edward y Rosalie estaban entre ellos dos. Supuse que hicieron eso para marginar incluso más ―si es que se podía― a Edward. Como yo no tenía un móvil suficientemente bueno para tener Whatsapp y no me interesaba la moda, me quedé mirando a la nada. De repente, sentí la mirada inquisitiva de Edward y sin querer mi mirada se posó en la suya. Se la sostuve hasta que ya no pudo más. Se sonrojó levemente. A saber por qué.

―Y bueno, Bella, cuéntanos algo de ti. A penas te conocemos ―Alice se giró hacia mí con una sonrisa bastante amigable en su rostro.

―No soy interesante ―Me limité a contestar―. Odio hablar de mí misma.

―¡Venga, Bella! Estamos entre amigos ―Dijo Rosalie. El carraspeo de Emmett se oyó en toda la sala―. Sí, bueno ―Rosalie rodó los ojos.

―Si no me preguntáis, la verdad es que no sé qué decir de mí ―Propuse. Se me hacía más fácil contestar a preguntas que hacer un resumen de mí misma.

―La pregunta más fundamental es ¿te gustan las compras? ―¿Por qué a mí?

―No, Dios, las odio. ¿Cómo se te ha podido ocurrir que a mí me gusta ir de compras? Como mucho voy al supermercado. Y si voy a un centro comercial, compro lo que está de rebajas ―Alice, Rosalie y para sorpresa de todos, Jasper y Emmett, soltaron una exclamación de horror. Los dos se echaron a reír. Los miré sin entender.

―Lo sentimos, Bella, pero acabas de cavar tu propia tumba ―Dijo Emmett. Alice fue hacia él y le dio una colleja en el cuello―. ¿Eso por qué ha sido?

―Porque no nos entiendes ―Refunfuñó ella―. ¡Bella! Necesitamos ir al centro comercial cuanto antes. No puedes ir vestida con ropas de rebajas. ¡Eso es un pecado!

―Demasiado grave, diría yo ―Jasper puso voz de chica e hizo gestos con las manos. Se llevó otra colleja por parte de su hermana.

―Dejemos este tema ―Sugerí.

―¿Música o grupos? ―Preguntó Rosalie.

―Clásica y básicamente Michael Jackson y Simple Plan ―Mostré una pequeña sonrisa.

―¡Alguien que me comprende! ―Comentó Jasper―. ¿Te puedes creer que de esta sala, nadie conoce a Simple Plan? Eso sí que es un desprecio demasiado grande.

―Desde luego ―Concedí―. ¿A vosotras os va más las canciones pop?

―Algunas. Por ejemplo, mi grupo favorito es McFly, pero me gustan Katy Perry y cosas así ―Contestó Rosalie.

―A mí me va completamente Jason Derülo. Ese hombre es la hostia.

―Si llamas «hostia» a copiar pasos de Michael Jackson, entonces vale ―Opinó Emmett―. Yo soy de los de Linkin Park y My Chemical Romance.

―¿Perdona? En la Wikipedia pone que su inspiración fue Michael Jackson y eso no quiere decir que los copie ―Defendió.

―Bueno, Bella ―Interfirió Jasper―, ¿te gusta leer?

―¡Obvio que sí!

―No empecéis a hablar de libros que aburrís, por favor ―Dijo Emmett―. ¿Qué series ves? ―Un «oh, no» se escuchó de fondo.

―Pretty Little Liars, Glee, Gossip Girl, Anatomía de Grey… Cosas así.

―¡¿La habéis escuchado? ¡Le gusta Pretty Little Liars, Glee y Gossip Girl! ―Chilló; Alice y Edward se dieron una palmada en la frente. «¿Qué has hecho, Bella?»

Algo muy gordo, porque no paró de hablar en media hora. Cada vez que alguien intentaba callarle con otra pregunta, volvía con «¿Tú quién piensas que puede ser A? ¡Es súper mala!» y atacaba con más «Mi personaje favorito es Hanna, ¿y el tuyo?». Nos puso la cabeza como un bombo con tantas mentirosas. Me gustaban mucho, ¡pero no me gustaba que me dijese cosas de la segunda temporada! Parecía que desde hacía algún tiempo, nadie le sacaba la conversación de Pretty Little Liars por lo mismo. «Nota mental: No mencionar nada de series estando Emmett delante». En algún momento de la cháchara de Emmett, Esme y mi madre se habían ido a la cocina.

―¡Ya, Emmett! ¡Que no he visto la segunda temporada! ―Lo corté cuando empezó con que Ian se comunicaba por mensajes con Melissa. ¡Di no a los Spoilers!

―Hala, perdona. ¡Lo hubieses dicho antes, mujer!

―Lo he intentado, pero no he podido ―Reí suavemente. Todos suspiraron suavemente.

―¿Te gusta el fútbol, Bella? ―Preguntó Alice.

―No es que me entusiasme mucho, pero si veo algún partido es de las selecciones ―Expliqué.

―A mí me tira más la selección española, con Piqué, Fernando Torres, y un largo etcétera.

―Admítelo, Alice, te va más Sergio Ramos.

―Bueno, sí y ya que estamos Xabi Alonso ―Soltó una carcajada y Rosalie y yo nos unimos a ella.

―Yo me quedo con Piqué ―Dijo Rosalie.

―Pues yo con Torres ―Reí.

―¿Sí? Pues yo me quedo con ¡Sara Carbonero! ―Emmett rió escandalosamente y chocó los cinco con Jasper. Carraspeamos―. ¿Qué? Es la novia de vuestro olvidado Iker.

―De todas formas, de aquí para delante verás más partidos de baloncesto que de fútbol ―Dijo Jasper.

―¿Por qué? ―Pregunté.

―¡Wow! Al fin una chica que no sabe el por qué.

―Porque los tres jugamos en el equipo de baloncesto. Edward y yo somos los capitanes ―Aclaró Emmett―. Jasper es un simple jugador más.

―¿Por eso os voy a tener que conocer? Ni que fuerais el centro del mundo ―Rodé los ojos. Seguramente, a ojos ajenos yo era una inculta en esto―. De todas formas, ¿por qué os voy a ver? Ni si quiera sé cómo se juega.

―¡Para eso estoy yo aquí, querida Bella! Venga, vamos al jardín de atrás a practicar un rato ―Propuso. Me quedé un poco pillada. ¿Jardín de atrás? ¿Practicar? ¿Dónde?―. ¿Quién se apunta?

Cinco minutos después, nos hallábamos en la parte trasera de la casa. Eso parecía un mundo y lo digo en serio. Perfectamente podía caber otra casa de la misma magnitud que la residencia de los Cullen. En la parte donde estaba la puerta, había varias plantas de Esme muy bien cuidadas. Había otro sendero muy parecido al de la entrada que te conducía a una pista de baloncesto muy parecida a la del instituto. ¿Esto era de verdad? Estaba flipando. ¿Desde cuándo había canchas de baloncesto igual de grandes que las oficiales? Sí, estaban las típicas canastas super puestas. Pero de eso a esto hay un gran cacho. Tenía que admitir ―Aunque fuera mi propia trampa mortal― que molaba. Alice había decidido que Edward jugase. No por nada, porque si él no jugaba, seríamos impares y eso no nos gustaba a ninguno. Cuando Alice se lo preguntó, me fijé en cómo se le suavizaban los ojos y supe que no podía estar mucho tiempo más enfadada con él. Aceptó jugar.

―¿Capitanes?

―Es obvio que Edward y tú.

―No, yo no quiero ser capitán ―Rechazó Edward.

―Pues entonces Jasper.

―Obviamente, Bella está en mi equipo ―Dijo Emmett.

―Edward ―Eligió Jasper.

―A la enana ―Ella puso un puchero, le dio un beso en la mejilla a Jasper y se vino a mi lado. Me sonrió.

Rosalie inmediatamente se fue con su hermano con una mueca de disgusto al tener a Edward como compañero de equipo. No había que ser muy inteligente como para saber que Rosalie le hubiese gustado más estar en mi equipo que en el de su hermano. Emmett me explicó algunas cosas básicas para él, y un mundo para mí. Tiró algunos tiros a canasta y ―Para mi suerte― no me pidió que lo repitiese. ¡Con el arte que tengo yo para lanzar a canasta! Me reí interiormente de lo patética que era. Empezamos a jugar, si es que se podía llamar así. Cada vez que Rosalie tenía la pelota, prefería que se la quitasen antes de pasársela a Edward. O cuando Edward quería pasársela, ella se hacía la desentendida. Milagrosamente, las veces que Emmett y Alice me pasaron el balón supe responder con rapidez y en vez de que Jasper viniese y me la quitase se le pasaba a alguno de los dos de vuelta. Edward guardaba las distancias conmigo cada vez que la pelota estaba en mi poder.

―¡Dios, Rosalie! ¡No puedes seguir así! ―Le dijo Jasper―. No puedes hacer como que Edward no existe en la cancha.

―Sí que puede y lo está haciendo ―Susurró el aludido.

―Pues eso es lo que hay, Jasper.

Seguimos con este plan durante casi todo el partido, menos cuando Jasper se la pasaba velozmente a Rosalie y ella por inercia se la pasaba a Edward. Quitando eso, todo fue como anteriormente. Tiré algunas veces a la canasta y puedo decir, que no encanaste ninguna. Alice me sonreía y me hacía un gesto con la mano para hacerme saber que lo estaba haciendo bien. En una de estas jugadas en la que todo pasa muy rápido, el balón me lo pasó Alice y Edward intentó hacer un tapón mientras que yo intentaba alcanzar la pelota. Agarró el balón con sus manos y se resbaló. Calló encima de mí. Me di un golpe tremendamente fuerte en la cabeza y creo que mi trasero se quedó incrustado en el pavimento. Me dolía toda la columna vertebral. ¡Con lo bien que yo iba sin caerme ni una sola vez, va este tío y se cae encima de mí!

―¡Oh, lo siento mucho! ¿Estás bien? ―Me estaba empezando a marear y lo veía todo borroso y doble.

―¡¿Bella? ¡Qué bruto eres, Edward!

―Creo que se está desmayando.

―Emmett, ve a dentro y ve despejando el salón ―Noté cómo unos brazos me cogían y me alzaban. Dejé que me llevase. Me sentía fatal y sólo quería dormir.

―Bella, ¿puedes escucharme? ―La voz de Edward me llegó lejana y distorsionada.

―Sí ―Murmuré y lo vi todo negro.

Tras lo que me parecieron millones de horas, me desperté. Cuando abrí mis ojos, lo primero que vi fue a mi madre y a Edward a mi lado. Renée tenía una expresión bastante preocupada y no hacía nada más que apartarme el cabello de la frente. Las caras de los demás aparecieron también ante mí. La cabeza me pesaba, el trasero me zumbaba y me dolía todo lo que era la espalada.

―¿Cómo te encuentras, cariño? ―Me preguntó mi madre.

―Me duele todo ―Gemí.

―¡Carlisle, ya se ha despertado! ―Gritó Esme a la vez que yo contestaba.

―¿Qué ha pasado? Lo recuerdo todo muy borroso.

―Edward intentó hacerme un tapón, apoyó mal el pie, se resbaló y cayó sobre ti ―Explicó Alice.

―Oh ―Dije―, lo siento.

―¿Por qué? ―Preguntaron todo estupefactos.

―Porque si no hubiese estado ahí, Edward no se hubiera caído encima de mí ―Rieron suavemente.

―Y ahora sería él quien estuviera sufriendo ―Remató Rosalie.

―Hola, Bella. ¡Cuánto tiempo sin verte! Has cambiado mucho ―Un hombre rubio que parecía un modelo, con brillantes ojos azules, apareció ante mí. Fruncí el ceño―. Eras muy chica como para recordarme. Pero eso puede esperar. ¿Cómo te encuentras? ―Mi madre se apartó, aunque Edward estaba en su sitio inicial. ¿Ahora qué le pasaba? ¿Iba de niño bueno? Debo admitir que la furia que había sentido por él había remitido, pero la irritabilidad que sentí era porque fuera sumiso a Tanya, y a que desde un principio se hubiese negado a conocerme. Sin rencores.

―Me duele todo el cuerpo.

―Bien, ¿te puedes dar la vuelta? ―Pidió. Lo intenté y casi grito de dolor. ¡Esto no se lo deseaba ni al peor de mis enemigos!

―No.

―Edward, ayúdala ―Edward me cogió delicadamente y me puso de nuevo en el sofá boca abajo. Carlisle me levantó la camiseta y empezó a restregarme una crema por toda ella bastante fría―. Tienes toda la espalda morada, así que supongo que esto te dolerá una semana o así. Aplícate esta crema y toma Ibuprofeno para que se te baje el hinchazón.

Me tomé una manzanilla que Esme me había preparado mientras que Rosalie hablaba conmigo de lo que le quisiera a hacer a Edward. Emmett estaba participando en nuestra conversación, aportándole a Rosalie algunas ideas para que no quedasen huellas cuando cometieran el asesinato. Jasper estaba callado, aunque también estaba con nosotros tres. Alice se había llevado a Edward a una esquina de la habitación y discutían de nuevo; Esme estaba allí con ellos. Mi madre hablaba con Carlisle sobre los cuidados que debería de tomar y después empezaron a ponerse al día. La conversación que mantenían Edward, Alice y Esme subió de tono.

―Tienes que pedirle perdón; tanto como lo de esta mañana como por lo de ahora.

―¡¿Has visto algún momento en el que haya podido pedirle perdón?

―¡No, pero por eso te lo estoy diciendo! Sé que al final te escaquearás y ella se irá sin tus disculpas.

―Alice, te prometo que voy a intentar hablar con ella. Es más, lo he intentado. ¡Es ella la que no quiere hablar conmigo!

―¡¿Será porque la insultaste sin ni si quiera conocerla? ¡Tú no eres así, Edward!

―Te estoy diciendo que… mira, le voy a pedir disculpas y después no le dirigiré más la palabra, ¿vale? ―De nuevo, las lágrimas de impotencia volvieron a mí. Rosalie lo notó, aunque luché porque no se derramaran ninguna y formase un show. Miró asesinamente a Edward―. Apartaré la vista cuando la vea, le dirigiré muecas de asco y esparciré rumores falsos sobre ella ―Eso fue todo lo que necesitaba para que las lágrimas que estaba reteniendo saliesen disparadas. Bajó la voz y siguió hablando.

―¿Qué te pasa, Bella? ―Preguntó preocupado Emmett. Negué con la cabeza; Rosalie le señaló discretamente a Edward―. Ni le eches cuentas, Bella; es un idiota ―Murmuró. Jasper me dio un pañuelo.

―¿Me puedes llevar a mi casa, Emmett?

―Claro que sí ―Bordeó el sofá y me levantó. Me agarré a él fuertemente, temiendo poder caerme.

―¿A dónde vas? ―Preguntaron los dos hermanos.

―Al coche para llevarla a casa.

—Algún comentario que ha escuchado por ahí le ha sentado mal ―Dijo Rosalie. Escondí la cara en el hombro de Emmett y simulé dormir.

―Renée, Bella está cansada y quiere descansar. La llevo a casa, ¿también te vienes o te quedas?

―No, no, yo me voy. Esme, la cena creo que será mejor que otro día.

―Pasaros cuando queráis. Esta casa está abierta para vosotras dos ―Alice abrió la puerta principal y después la del Jeep de Emmett. Me puso delicadamente en el asiento y apoyé la cabeza en la ventanilla una vez cerrada la puerta. No me apetecía despedirme y mucho menos de tener que verle la cara de nuevo a Edward y aceptar sus escusas falsas. Un golpe de nudillos en la ventana llamó mi atención. Eran Alice y Edward.

―Cualquier cosa que necesites, puedes llamarme ―Ofreció.

―Gracias, Alice.

―¿Bella? ―Me llamó Edward. Mierda, con quien menos quería encontrarme.

―No hace falta que me pidas disculpa; ya está todo dicho ―Le sonreí irónicamente.

―¿Has llorado? ―Preguntó Alice. Negué rápidamente con la cabeza―. Sí que lo has hecho y creo saber por qué.

―Y yo también ―Dijo Edward―. Lo siento de verdad, Bella. Las palabras del mensaje no eran mías, las copié y pegué del mensaje que me envió Tanya a mí. No fui yo quien las dijo; es más, ni pienso que sean verdad…

―Muy bien, acepto tus disculpas ―Ya era suficiente de jugar con la tonta de Bella.

―No he acabado.

―Eso es lo que hay ―Le contestó Rosalie por mí. Subí la ventanilla y me despedí con la mano de Alice. Jasper y Renée se metieron en el coche. Edward se quedó allí parado con la palabra en la boca mientras que el coche se alejaba de aquella casa blanca y elegante.


¡Hello people!

Uf, mucho tiempo sin pasarme por aquí! Lo lamento mucho, pero has sucedido varias cosas que me han imposibilitado subir un nuevo capítulo. La primera es que me apunté a un programa de intercambio de Europa con mi amiga y me dije "Ya que, seguro que no nos cogen" Pero hace más o menos tres meses vino una profesora para que asistiéramos a una reunión y nos quedamos "¿Para qué será?" Cuando fuimos nos dijeron que íbamos a ir con otros compañeros más de intercambio. Así que he tenido a una holandesa en mi casa durante toda una semana y prácticamente he convivido fuera de mi casa con alemanes, italianos, holandeses, franceses, austriacos y eslovacos y estoy muy contenta por haberme apuntado :3. Es una experiencia que sin duda repetiría de nuevo. Y claro, el próximo año soy yo la que se va a su casa en HOLANDA. O sea que estoy super feliz :) Sin duda, mi inglés ha mejorado muuuuuuucho :P

La otra razón es que estoy de exámenes finales hasta el tope y es imposible coger mi portátil (esa es otra de las razones) porque me he estado esforzando, no al 100% pero sí al 80% jejeje. Me gradúo el 13 de este mes, así que estoy MUUUY nerviosa! hahaha y el viernes 15 me voy a BARCELONA de viaje de fin de estudios, vamos, más feliz imposible. Y claro, no he suspendido ni mates (estoy en 4 de la ESO y estoy dando matemáticas de 1 de Bachiller...) ni química (que es un imposible para mí) y claro, el año que viene entro a bachiller y me voy directa para ciencias. JAJAJA Dios, en la que me voy a meter.

Otra cosa: el capítulo lo tenía escrito desde hace un montonazo de tiempo, pero el ordenador de mi hermano se rompió, así que le di el mío (o me lo raptó, no sé qué lo definiría mejor) y el capítulo lo tenía ahí y no en el otro ordenador de donde me he estado metiendo estas últimas noches. Pero al fin he podido escapar un momento del estudio y de mi hermano y voy a subir. El siguiente lo tengo escrito, pero no esperéis noticias de mí hasta, como mínimo, principios de Julio XD

Después de esta retaíla de cosas sin sentido, espero que el capítulo haya sido de vuestro agrado :)

Espero vuestros reviews con ansias jeje!

Sandy :)

FOLLOW ME EN TWITTER: SandyPattz

And there's nothing that we have in common at all.