Capítulo 6


Just close your eyes and shut your mouth
And let me kiss you inside out.

Kiss you inside out ― Hedley


Bella's Pov.

La tenue luz que se filtraba por la ventana me levantó de mi pesado sueño. No había casi nada durante toda la noche por el incipiente dolor en la espalda. No podía estar tumbada de ninguna posición y eso me irritaba. Cuando desperté, intenté moverme; algo que no debería haber hecho, pues el dolor aumentó haciendo que siseara un poco. Mi madre no había dormido conmigo alegando que no quería que al estar a mi lado me hiciera daño inconscientemente.

Me restregué los ojos con pesadez.

―Buenos días, cariño ―La puerta de la habitación de mi padre se abrió para mostrar a mi madre con una bandeja con grandes contenidos de comida para mí―. ¿Cómo te encuentras?

―Bien ―Le sonreí.

―Vamos, Bella, no me mientas. Aquí traigo las pastillas que Carlisle me dio para que te las tomases.

Puso el desayuno sobre mis rodillas, me palmeó suavemente el hombro y salió de la habitación para adentrarse en el cuarto de baño. Empecé a desayunar mirando fijamente la pared blanca frente a mí. Mi madre entró de nuevo completamente arreglada y estuvimos conversando un momento.

―No, Bella. Tú no vas a ir al instituto hoy. Carlisle dijo que estuvieras en reposo y que te movieses lo menos posible. Así que hoy te quedas solita mientras que yo voy al instituto para decirles que no vas a ir durante una semana y ya de paso a hablar con el entrenador Clapp. Y no quiero réplica alguna, ¿de acuerdo? ―Asentí. Se acercó a mí y me dejó un beso en mi frente.

―¿Antes de que te vayas me puedes traer un par de libros para entretenerme de mientras?

―Claro ―Se fue y a los pocos minutos se adentró en la habitación con un par de libros en sus brazos―. No sabía cuál querías, así que te he traído unos cuantos.

―Estos están bien ―Respondí.

Cuando al fin partió hacia el instituto, suspiré perezosamente. Yo era una chica que necesitaba estar en movimiento y no quedarme quieta todo el día en la cama. Muchos quisieran estar en mi lugar, por eso de no ir al instituto y tal. Pero es agobiante estar tumbada en la cama sin poder moverte para nada. Una duda me asaltó, ¿Cómo iría al baño si mi madre no estaba para ayudarme? Volví a suspirar y me centré en los libros que mi madre había dejado en la mesita de noche de mi padre.

Pasada una hora, estaba nerviosa y enfadada conmigo misma y con Edward. Conmigo por ser tan torpe y con Edward por haberse caído encima de mí. Con lo grande que era la cancha, pues no. Encima de mí. Miré hacia la ventana. Seguía entrando la luz del sol y suspiré pesadamente. El clima de Forks siempre ―y cuando digo siempre es siempre― está nublado y con suerte no llovía. Y hoy, por un día que ni llueve ni está nublado me tengo que quedar postrada en la cama como una inútil sin poder disfrutar de los escasos rayos de sol.

Pasé toda la mañana muerta de aburrimiento en la cama; leyendo, viendo los rayos del sol, más lectura y más rayos de sol. Fue bastante… reflexivo. Pensé en lo que ocurrió la tarde anterior y todo lo que trajo consigo. Estaba claro que Tanya era una manipuladora que manipulaba a todo el que estuviera ante ella. Edward era un chico más del montón que manejaba a su antojo y que no se daba cuenta de cuán furcia era su novia. Pero qué se le va a hacer, dicen que cuando estás «enamorado» de una persona, el amor que sientes hacia ella te ciega y no ves lo que en realidad es esa persona. Así que teníamos a un ciego enamorado y a una novia furcia manipuladora. Moraleja: Tanya era una zorra y Edward un estúpido por dejarse manejar de tal manera.

Alice Cullen era una buena chica, eso me había quedado más que claro cuando vi que me defendía ante su propio hermano sin importarle las consecuencias de lo que conllevaría eso. Y también me había llamado «amiga» a pesar de conocernos de unas cuantas palabras que no se pueden catalogar como «conversación». A parte de eso, se enfrentó a él e incluso le pegó. Nunca en mi vida me había imaginado que una persona podía pegar por mí, pero he aquí lo contrario. En mi cabeza se habían colado algunos contras, como «¿Qué pasa si ha hecho el papelito para que abra de una vez los ojos de que su novia es una guarra y ni les importas?». Llegué a la conclusión de que me comía mucho la cabeza y que por una vez me merecía poder confiar en alguien a parte de Ángela.

Por otro lado, Rosalie era más de lo mismo que con Alice; me había apoyado y me había ayudado a pensar en formas para «destruir» a Edward. También dio la cara por mí, y eso nadie lo había hecho antes. Las apreciaba a las dos, por haber dejado de lado los rumores y tonterías que dicen de mí en el instituto y por haber dado la cara por mí.

Nada que decir de Emmett y de Jasper; desde que los conocí me habían introducido de lleno en su grupo. Y eso me alegraba de una manera sobrecogedora.

Al fin, alrededor de las doce y media del día, mi madre apareció por la puerta de la habitación de mi padre.

―¿Qué tal te ha ido? ―Pregunté.

―Llegué a conserjería y pedí ver al entrenador Clapp. La Señora Cope me dijo que me esperase para que pudiese hablar con él y así darme la cita. Me comentó que esperase hasta las diez y media y así esperé en el gimnasio. Tal que dieron las once y cuarto y el profesor no aparecía. Al parecer tenía una hora libre en la cual debería de estar en su despacho. Allí no había nadie. La Señora Cope me buscó y me contó que de repente se puso enfermo y se tuvo que ir a su casa.

―Qué cobarde.

―Eso mismo pensé yo ―Suspiró.

Nos quedamos en silencio unos minutos, hasta que volvió a hablar.

―Cuando fue tu padre, ¿iba vestido con el uniforme de policía?

―Creo recordar que no. ¿Por qué?

―Porque a lo mejor hay que usar a la policía para poder hablar con él.

Renée me había hecho de comer algo realmente espantoso. Me daba miedo hasta de preguntar. ¿Veis por qué digo que es un asco estar en la cama todo el día? ¡No puedo comer algo decente!

La comida de mi madre era una pasta viscosa y verde y olía como los mil demonios. Me dieron arcadas de solo verlo y olerlo.

―¿Qué se supone que es esto? ―Pregunté.

―Sopa de pollo.

―Pues yo no le veo el pollo, mamá ―Contesté.

Sonó el timbre de la puerta.

―Ya sé que no es mucho, pero intenta comértelo ―Dijo antes de irse para abajo.

―¡¿Que intente comérmelo?! ¡¿Quieres que me muera?! ¡Ni loca me como esto, Renée! ―Grité.

Varias risas procedentes de las escaleras llegaron hacia mis oídos. Me sonrojé.

―Bella, cariño, tienes visita.

Suspiré pesadamente y me crucé de brazos.

Alice, Emmett, Jasper, Rosalie ―y para mi gran asombro―, Edward aparecieron por la puerta del cuarto. Les dirigí una sonrisa a modo de saludo.

―¡Hola, Bella!

―¡Hola! ¿Qué hacéis aquí?

―Esa pregunta ofende, Bella ―Contestó Emmett rodando los ojos―; es obvio que hemos venido a ver cómo te encontrabas.

―Exacto ―Corroboró Alice―. Queremos que te recuperes cuanto antes para seguir entrenándote ―Me guiñó un ojo exageradamente.

―Está bien…

―Pero que sepáis ―Intervino mi madre―, que Bella en cuanto sale de una cosa se mete en otra. Ya me estoy imaginando cuando se recupere de lo de la espalda… ¿Qué será lo siguiente, Bella? ¿Otro esguince en la muñeca? ¿O mejor en el tobillo? ―Rió mi madre.

―¡Mamá! ―Exclamé.

―Lo siento, cariño; es la verdad ―Se encogió de hombros―. E intenta comer algo.

Cuando se fue, nos quedamos callados; ellos observando mi supuesta habitación y mi asquerosa comida y yo los miraba a ellos, pendiente de sus actos.

―Esperaba algo más… femenino de tu cuarto, Bella ―Bromeó Emmett. Jasper rió con él y Edward retuvo una sonrisa.

―Es el cuarto de mi padre, listo ―Contesté―. Mis padres están separados, así que para que nadie tenga que dormir en el sofá, decidimos que yo dormiría con mi madre y mi padre en mi habitación.

―Ya decía yo ―Rió de nuevo.

―Dices muchas cosas ―Repliqué.

―¿Qué se supone que es eso, Bella? ―Preguntó Rosalie fijando la mirada en mi comida.

―Mi supuesta comida. ¿Quieres un poco?

―No, gracias.

Un silencio incómodo se formó en la habitación. Emmett carraspeó.

―Bella, ¿Te importaría que fuera a comer algo?

―Eres un gordo, Emmett ―Dijo Alice. Emmett rodó los ojos.

―No, no me importa, Emmett.

Sonrió como un niño chico, cogió de los hombros a Jasper y ambos se fueron hacia la cocina a tapiñarse algo.

―Hombres ―Murmuramos Alice, Rosalie y yo.

―Alice, estás muy callada. ¿Estás bien? ―Inquirí.

―Sí, sí, no te preocupes, Bella. ¡Rosalie! Ven, tenemos que retocar nuestro maquillaje ―Contestó―. ¿Dónde está el baño?

―La puerta del fondo.

¿Qué se traían estos entre manos? ¿Por qué se iban y me dejaban a solas con Edward?

¿La verdad? No lo comprendía.

Antes de irse, Alice le echó una mirada de advertencia a su hermano y Rosalie salió sin dirigirle una mirada a Edward.

En cuanto la puerta se cerró tras las chicas, un silencio bastante incómodo nos invadió. ¿Por qué debería yo romper el silencio cuando no tenía intención alguna de entablar una conversación con él? Me miró con incomodidad e inmediatamente apartó la vista y la fijó en el suelo. Me quedé en silencio, pues si quería hablar que comenzase él.

―Mmhm… ―Musitó―, ¿Bella?

―¿Qué? ―Contesté secamente.

―Creo que te mereces una disculpa ―No dije nada y mantuve mi vista en la ventana―. No era mi intención decirte todas aquellas cosas, de verdad que no.

―¿Entonces? ―Repliqué cuando se quedó callado.

―Tanya me mandó un mensaje con todo eso y… y… no sé por qué lo copié y pegué en el de mi hermana. La verdad es que lo siento mucho.

―Deberías haberlo pensado antes de hacerlo. ¿Cómo quieres que acepte tus disculpas cuando sé que tu novia va a hacer que lo vuelvas a hacer tarde o temprano? Y lo peor de todo es que tú lo aceptas ―Reí sarcásticamente―. ¿Sabes qué? Tanya es una manipuladora que te mangonea como ella quiere y tú no haces nada para remediarlo. Y por eso es por lo que siento pena por ti. Por no darte cuenta de lo idiota que eres al hacerle caso a todo lo que ella te pide.

―Bella…

―Y lo peor de todo no es que yo me lleve unos insultos que me la traen larga, si no que tus hermanos y Rosalie y Jasper sufren. ¿Estás tan ciego que no lo ves? ―Le pregunté.

―La quiero.

Reí, sin poder contenerme.

―¿Sabes? Me da exactamente igual lo que sientas por ella ―Suspiré lánguidamente―. Ya te has disculpado y yo acepto tus disculpas, así que te puedes ir ―Dije cortante.

―Sé que no has aceptado mi disculpa, y también sé que no la aceptarás. Pero me siento mal por lo del mensaje, por hacer sentir mal a Alice y a Rosalie y lo de ayer por la tarde. De verdad que siento haberme resbalado y haber caído encima de ti ―Se sonrojó. Ash.

―No pasa nada, en serio ―Rodé los ojos. Callamos.

―Me siento muy mal ―Repitió.

―¿Y qué quieres que yo haga? ¿No tienes otra cosa mejor que hacer? Seguro que tu queridísima novia te echará a sus perros cuando se entere que estás conmigo y en mi casa.

―Por favor…

―Acepto tus disculpas, ¿vale? No hay más que hablar ―Qué pesadito. ¿No entendía que no quería hablar con él?

Ya había aceptado sus disculpas ―sí, claro―, ¿qué más quería? ¿Una piruleta? ¿Un pin?

―¿Por qué eres así de fría?

―¿Y tienes que preguntar? —Casi grité.

―No te comprendo.

―¿Quién te ha mandado que lo hagas? ―Repuse―. El por qué es un poco obvio.

―Pues no entiendo.

―Claro que no.

—¿A qué te refieres?

―¿Eres corto de mente o te lo haces?

―Me confundes.

―Pues eso es lo que hay.

Nos quedamos en silencio. ¡Qué chaval, por Dios! ¿No se puede quedar callado ni cinco minutos?

―Bella…

―¡¿Qué quieres?! —Exclamé fuertemente―. ¡¿No entiendes que no quiero hablar contigo?!

La puerta se abrió, dejando ver a los dos Cullen restantes y a los dos Hale.

Tenía que estar roja de furia y mis ojos debían de llamear, pues todos se pusieron alertas.

―¿Qué ha pasado? —Inquirió lentamente Emmett.

―Que ya os vais. Ha sido un placer teneros por aquí. Me ha alegrado mucho, sí.

―Pero si acabamos de llegar ―Alice frunció el ceño y le dirigió una mirada furibunda a su hermano―. ¿Qué has hecho ya, Edward? ―Su voz estaba teñida de amenaza y me recorrió un escalofrío por la columna vertebral. Era bastante obvio que no se debía enfadar a Alice por nada del mundo si querías seguir con vida.

―He sido yo, Alice. Edward no tiene nada que ver ―Contesté.

―¿De verdad?

―Sí. Y ahora por favor, estoy muy cansada y quiero dormir.

―¿Mañana vas al instituto? ―Preguntó Rosalie.

―Apenas me puedo mover de la cama.

―Te traeremos los apuntes, descuida ―Ofreció Alice.

―Gracias ―Sonreí.

Alice se acercó a mí y me abrazó suavemente y se despidió con un «ya hablaremos mañana, cuídate». Los demás hicieron lo mismo, menos Edward, que parecía dolido por algo. Me entró la risa; ¿se suponía que estaba dolido por mí? Lo que me quedaba por ver. Soy yo la que ha sido insultada por él y porque lo trato con frialdad se enfada. Bueno, así era mejor para él y para mí. Él no tendría que soportar lo fría que era y yo no tenía que escucharlo ni verlo ni nada de nada. Todos felices. Incluso Tanya salía ganando: no tendría que mandarle mensajes o llamar a su novio para que no me viera. ¡Si es lo que yo digo!

La puerta de la entrada se cerró una vez mi madre se despidió de todos ellos. ¡Milagro! No podría estar en la misma habitación ―o casa― sin cometer algún crimen contra Edward. ¡Me sacaba de quicio! Y lo peor de todo es que preguntaba por qué me comportaba con él de esta forma. Es para carcajearse, en serio. Si no me estuviera ocurriendo a mí, os aseguro que estaría riendo sin parar.

―¿Qué ha pasado? ―Preguntó cautelosamente mi madre.

―Nada ―Refunfuñé, mirando hacia la ventana.

―Bella, cuéntamelo, anda. Seguro que te sentirás mejor contigo misma y con un peso menos encima.

Le narré todo lo que había sucedido desde que los Cullen y los Hale habían llegado a mi casa, sin saltarme ningún detalle, ni el de Emmett pidiendo permiso para ir a comer algo ―a lo que mi madre rió―. Se quedó atónita y sorprendida por los actos de Edward y empezó a decir toda clase de escusas para defenderlo. ¿Mi madre? ¿Defenderme? ¿A mí? Ojalá. Lo único que hacía era defenderme, pero a Edward lo defendía más. ¿En qué cabeza cabe eso? ¿Defender al hijo de tu mejor amiga y no a tu hija cuando sabes que tiene toda la razón? A veces no lograba entender del todo a mi madre, de verdad. Le pedí por favor que me dejase descansar; no me apetecía seguir con una conversación que no llegaba a ningún lado y ahora tenía la escusa perfecta.

La mañana del día siguiente pasó igual de aburrida, hasta que por la tarde llegaron los Hale y los Cullen, con Esme. Prácticamente pedí lo más disimuladamente posible que Edward no entrase a mi habitación; no sabía cómo podría reaccionar yo a causa de la ira contenida de estos días atrás. Accedieron con gusto, sobre todo Emmett que lo obligó a que probase una de las deliciosas sopas que hacía mi madre como comida para mí. Me reí de él internamente al saber el calvario de debería estar pasando con esa cosa verde, viscosa y pegajosa. De solo pensarlo, se me formó una sonrisa en el rostro. Sabía que era malo reírse de castigos ajenos, pero no pude contenerme. De verdad que lo intenté. Sí, claro…

—¡Veo que te alegras de vernos en tu casa otra vez, Bella! ―Dijo Alice con entusiasmo.

―Claro que sí ―Mentí y rogué para que se lo tragasen; no me apetecía contar el verdadero motivo de mi sonrisa en presencia de la madre y el hermano del sujeto.

Tras unos minutos más de visita, se tuvieron que ir pues tenían cosas que hacer. Los dejé ir, no sin antes de despedirme de Emmett y Jasper que estaban en la cocina ―estoy empezando a sospechar que Emmett es un obseso con la comida―, rogando internamente que Edward no decidiera ser educado y despedirse. Milagrosamente, no apareció por allí.


¡Hola!

¿Qué deciros? Este capítulo estaba escrito desde hace muuuucho tiempo, pero no quería subirlo sin tener el siguiente capítulo escrito o al menos pensado. Y el otro día estuve dándole vueltas a la cabeza hasta que me pasó a mí algo muy parecido y dije "¡Pues hala, aquí está el siguiente capítulo!" y ya estoy escribiéndolo (También estoy escribiendo el 17 de Hold my hand y ese tengo que subirlo rápido porque tengo que decir una cosa importante!). De todas formas, aquí estoy.

Este capítulo es más cortito y cuenta algo sobre cómo "avanza" la relación entre Edward y Bella. Me hace mucha gracia, porque Edward quiere y no puede porque a Bella no le da la gana jajajaja es algo que nunca había escrito, ya que en Hold my hand pasa algo muy parecido pero debido a algo trágico, o sea que son dos historias muy diferentes xD El caso es que ya estoy escribiendo el siguiente y por lo que veo y por lo que se mueven mis dedos, va a ser un poco más largo que este (o al menos eso espero. Llevo 1500 palabras y eso es solo el principio de lo que quiero escribir jajaja)

No sé cuando subiré el que estoy escribiendo, ya que la semana que viene voy a comenzar a estudiar a diario (o lo voy a intentar) para que luego no me lo tenga que estudiar del tirón (lo sé, lo sé, es una manía jajaja), y me gustaría que para subirlo tuviera una idea e inspiración de lo que sería el capítulo 8.

Me despido con un beso y dando las gracias por todos esos fantásticos reviews que me dejáis y todas las atertas/favoritos y, en genetal, a TODAS las lectoras :)

¡POR CIERRRTO! Tengo un blog que se llama recetasparaleer . blogspot . com y voy poniendo reseñas de los libros que me voy leyendo. Todavía está en proceso de construcción, así que no hay muchas cosas que se diga jajaja Pasaros por ahí y os hacéis seguidores :D

FOLLOW ME: SandyPattz

Robert :3